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DESDE MI RECLUSIÓN (SEGUNDA PARTE)

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“MEMORIAS DE UN EMPRESARIO”
POR: EL VIEJO

*Nuestra satisfacción era el reconocimiento no el dinero

*En el primer año las ganancias superaron expectativas

Desde el módulo en el penal donde se encuentra, “El viejo” se esfuerza en recordar detalles de la fundación, operación y, sobre todo, los errores que lo llevaron a perder su empresa y ahora su libertad: “Nunca he sido un prófugo ni me siento delincuente, simplemente intenté cumplir un sueño que se volvió pesadilla”, comenta.

Desde la contratación de Leontina dejamos en sus manos la proyección del tabulador salarial. Según su currículo tenía la capacidad para, con base en el análisis del mercado laboral, la rentabilidad del negocio y la jerarquía de los puestos, como ahora sabemos, asignaría de manera correcta los sueldos a todos quienes integrábamos la plantilla laboral, lo mismo que un programa de compensaciones, bonos y beneficios adicionales para asegurar la competitividad.

 Fue entonces cuando cometí mi primer gran error al otorgarnos a mi socio y a mí sueldos bajos, que no correspondían ni a la responsabilidad de nuestros cargos ni al trabajo que desarrollábamos. Según pensábamos para no afectar la operación.

Seguía pensando, como desde el inicio del proyecto, que lo más importante no era nuestro bienestar económico de inmediato, sino tratar de garantizar el éxito del negocio. La verdad es que, pese al entusiasmo, confianza y calidad de nuestro trabajo las expectativas de crecimiento para el primer año de operación eran muy bajas. Sin embargo, para nuestra sorpresa, en los primeros 12 meses superamos en 10 veces lo proyectado.

Así, después del primer año de operación, iniciamos el segundo con renovado entusiasmo, debido a que nuestros clientes nos buscaban para hacernos cargo de sus telecomunicaciones al interior de sus hoteles, como la telefonía, Internet y enlaces vía microondas entre sus edificios. Esto, para aumentar la eficiencia sin sobrecargar sus nóminas. De esa forma, los primeros años fueron de sano crecimiento

Entre 1998 y 1999 los resultados económicos sobre el papel eran muy buenos. La calidad de nuestros servicios en telecomunicaciones trajo no solo el éxito profesional, sino la expansión de nuestra empresa por recomendación de nuestros propios clientes, ya que por pertenecer a cadenas hoteleras importantes pidieron extender nuestros servicios fuera de Quintana Roo. Así nació nuestra primera sucursal en la Ciudad de México.

Por lo que respecta a mi socio y a mí, pese al éxito de la empresa continuamos con nuestra vida austera. Nuestros autos eran compactos y pagábamos hipotecas de nuestras casas. A cuatro años de la fundación de nuestra sociedad continuamos sin recibir utilidades, debido a que nuestras prioridades eran la atención de excelencia a nuestros clientes y cumplir con nuestras obligaciones patronales.

Con la indebida total confianza en nuestra administradora, todo parecía marchar sobre ruedas. De pronto, el derrumbe del World Trade Center (las Torres Gemelas) en Nueva York, por el atentado del 11 de septiembre del 2001, marcaría el principio de una crisis sin fin, debido a una serie de acontecimientos negativos que, sumados a este, culminaría con el cierre de la empresa y conmigo en la cárcel.

Y es que tras el derrumbe de las Torres Gemelas la industria hotelera en Cancún, como en otras partes de México, entró en crisis a causa de innumerables cancelaciones de sus reservaciones y la consecuente mora para el pago de nuestros servicios. La primera de nuestras sucursales afectadas fue la de Ciudad de México. Empezamos a tener problemas en el pago de nóminas e impuestos. La crisis hotelera nos arrastraba como proveedores inútiles ante la baja demanda turística y la inexistencia de un fondo emergente que nos ayudará a enfrentarla.

Entonces y solo entonces reflexioné en la administración que, sin control de mi parte, por confiado, no servía de nada ante esta contingencia. Nos preguntamos: ¿Y qué pasó con los buenos resultados, la alta demanda de servicios que nos llevó a la expansión? ¿De qué servía el sacrificar nuestras utilidades y mantener un sueldo austero? Simplemente no había dinero, ni para hacer frente a esta ni a ninguna crisis… (Continúa Tercera  parte)

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LA FORTALEZA CIUDADANA DE LA REFORMA ELECTORAL

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“Caminos del Mayab”
Por Martín G. Iglesias

De aprobarse la propuesta de Reforma Electoral enviada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo al Congreso de la Unión, los ciudadanos tendrán la oportunidad de modificar gobiernos, solicitar la cancelación de concesiones otorgadas por el Municipio y/o Estado, así como influir en las modificaciones o creación de las leyes en los congresos locales.
En los diez puntos torales de la Reforma, el punto número ocho se refiere a la “Democracia Participativa”, que reconoce el derecho de las y los ciudadanos a participar en consultas populares, referéndums, plebiscitos y cualquier otro mecanismo de democracia directa.
Con la apertura a una mayor participación de los ciudadanos comunes y de la sociedad civil organizada, el poder público tiene un contacto más directo con las demandas de la población en general. Así, el poder público adquiere mayor credibilidad ante las personas.
La población se convierte en una verdadera interlocutora política de su comunidad y pasa a tener una gran influencia en los espacios de discusión de políticas públicas, por ejemplo, ya se aplica la consulta para la construcción del “Presupuesto Participativo”. Aquí el ciudadano influye en el proceso de decisión sobre cómo mejorar los problemas puntuales de su comunidad. Y al desempeñar este papel, se puede decir que los ciudadanos involucrados con lo “público” abandonan el individualismo para actuar con el fin de mejorar la vida de la colectividad.
Para ello, las legislaturas de las entidades federativas establecerán el porcentaje para que la ciudadanía de sus municipios pueda solicitarlo, el cual no podrá ser mayor al dos por ciento de las personas inscritas en la lista nominal de electores del municipio.
Esto quiere decir, que después del 15 de mayo cuando la XVIII Legislatura de Quintana Roo adecúe el marco legal del Estado al marco Federal en la materia de Democracia Participativa, los ciudadanos de los 11 municipios podrán solicitar al Congreso una consulta popular, un referéndum, revocación de mandato o un plebiscito, del tema que les compete en su demarcación.
Con la aprobación, los ciudadanos de un Municipio de Quintana Roo, podrán organizarse para reunir al menos el 2% de la lista nominal. Por ejemplo, en Benito Juárez (Cancún), de los 731 mil 463, con juntar 14 mil 630 firmas, podrán solicitar una consulta popular, un referéndum, revocación de mandato o un plebiscito, en cualquier tema, como lo que sucedió con la consulta a Aguakan.
En Cozumel, de los 76 mil 382 en lista nominal, 1 mil 528 ciudadanos podrán solicitar cualquier modelo de consulta; Felipe Carrillo Puerto, con 61 mil 820, con juntar 1 mil 236 firmas, es suficiente para solicitar la revocación de mandato; Isla Mujeres, 27 mil 425, unos 548 ciudadanos pueden solicitar su consulta sobre el tema que les importe; José María Morelos, de los 30 mil 417 en lista nominal, 608 pueden solicitar la redirección de la aplicación del presupuesto; en Lázaro Cárdenas la lista nominal es de 25 mil 007, con 500 firmas pueden solicitar una consulta.
Asimismo, la cantidad de ciudadanos para solicitar un referéndum en Othón P. Blanco es de 3 mil 668, porque la lista nominal es de 183 mil 399; para Playa del Carmen, con una lista de 283 mil 853, el número de participantes debe ser de 5 mil 677; en Tulum, su lista es de 51 mil 446, para la consulta necesitan a 1 mil 029 ciudadanos; Bacalar, con 35 mil 765, requiere a 715 personas para solicitar una consulta y; Puerto Morelos, con 27 mil 116, puede pedir un plebiscito.
Después de la consulta popular, referéndum, revocación de mandato o plebiscito, los resultados en los mecanismos de democracia directa serán vinculantes para el Ayuntamiento siempre que la participación total corresponda, al menos, al cuarenta por ciento de la ciudadanía inscrita en dicha lista nominal.
El Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo) tendrá a su cargo la organización, desarrollo, cómputo y declaración de resultados de los mecanismos de democracia directa. En caso de consulta popular, si la materia afecta a dos o más municipios de la misma entidad federativa, como es el caso de Aguakan, se estará a lo dispuesto sobre el tema en el artículo 116 de esta Constitución.
Este sería el panorama a partir de la aprobación de la Reforma Electoral por el Congreso de la Unión y la XVIII Legislatura aprobará las leyes, reformas y modificaciones necesarias para ajustar su marco jurídico a lo dispuesto en este decreto, a más tardar el 15 de mayo de 2026. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, en las últimas semanas los aspirantes a la gubernatura de Quintana Roo por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados, están muy movidos. Los equipos ya están hechos y trabajan con miras a quedarse con la candidatura.
Para los que tenían dudas y habían dicho que el Director de Aduanas del Gobierno de México, Rafael Marìn Mollinedo, “no ha levantado la mano”; ayer lo dejó en claro.
“A ver qué dice el Consejo… todo el que respira aspira… va a depender si hay las condiciones, hay que ganar una encuesta, vamos a ver si me dan permiso, tengo aquí una responsabilidad muy importante también”, manifestó Rafael Marìn. Al tiempo…

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Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

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Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

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