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GUSTAVO MIRANDA Y EL NIÑO VERDE

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“El Minotauro”
Por Nicolás Durán de la Sierra

El retorno hace unos días del verde Gustavo Miranda al escenario local, tan gustoso de las cábalas, despertó la atención mediática. No por los consejos que diera sobre cómo combatir la inseguridad estatal, sarta de lugares comunes, sino porque a su retorno se le quiere dar el trasfondo de una maniobra electoral orquestada por el mismísimo “Niño Verde” con miras al proceso del 2027.

En lugar de “el retorno” al inicio del párrafo anterior iba a poner: el regreso, pero recordé que los verdes, fieles a su lema “lo cáido, cáido”, no regresan nada, sino es por orden judicial. Glosado este punto de honda filosofía política, conviene destacar algunos méritos del ilustre Gustavo Miranda, exlíder de la XVI legislatura estatal al que se liga con el “cartel inmobiliario de Cancún”.

Para activar la memoria, don Gustavo fue el que montó el zipizape con grupos feministas que derivó en la toma del edificio del congreso en Chetumal en 2022 y, entre otras maniobras, la compra a costo de oro de un tan novísimo como fútil sistema de cómputo para el poder legislativo (el encriptado blockchain). Quizá por esto es que se siente capaz de luchar contra la corrupción.

Si don Gustavo fuese una suerte de alfil de Jorge Emilio González, el “niño” de 53 años, sería éste el que precisa ayuda: desde la dinastía Ming se sabe que es imposible encender pólvora mojada. No todo abuso verde por fuerza debe tener su autoría. Es excesivo atribuir toda turbiedad a un solo personaje, que pillos osados hay muchos en el aparato oficial.

De hecho, dar a Jorge Emilio el grado de Gran Maestro del ajedrez político local (en otras esferas pinta apenas) es atribuirle facultades. Astuto y hábil, se sabe servir de la codicia de los gobiernos que lo cobijan o con los que se asocia, pero sin estos su figura se desdibuja; creció a la sombra del árbol, pero no es el árbol mismo, aunque le conviene que lo confundan.

Del tintero. Fuera de toda cavilación política y ya con ánimo festivo, va una cúspide del humor de hace un par de días del verde-guinda Diego Castañon, alcalde del errático Tulum: pasamos un buen día comiendo tamales con directoras, directores, miembros del cabildo y equipo en general. No hay nada como sentarse a la mesa… Si se hunde la comuna, que lo haga después de los tamales y entre hojas de elote. Propongo esta joya para boletín del año.

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EL PLAN DE AMLO Y DANTE DELGADO

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“Caminos del Mayab”
Por Martín G. Iglesias

La mayoría de los periodistas de mi generación, hemos sido testigos de la evolución política de nuestros país, estado y municipio; observamos desde nuestra trinchera el ascenso y descenso de las diferentes corrientes políticas con su particular estilo de gobierno.
También, dimos cuentas de pactos y repactos entre partidos políticos, así como de los personajes que son ya parte de la historia moderna de nuestro país.
En ese contexto, quiero traer al análisis la amistad de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Dante Alfonso Delgado Rannauro, quienes fueron correligionarios del único partido hegemónico en la década de los 70 y 80, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el primero en Tabasco y el segundo en Veracruz.
Pero no fue hasta la separación de ambos personajes de las filas del PRI que décadas después se encontraron en la izquierda mexicana, AMLO en el desaparecido Partido de la Revolución Democrática (PRD)en el último tramo de los 90 y Dante Delgado en el partido Convergencia por la Democracia, hoy Movimiento Ciudadano (MC).
Los datos históricos informan que Dante Delgado renunció al PRI en 1995 para formar con viejos priistas como Luis Walton su propio partido, Convergencia, un apéndice del obradorismo que ideó desde la cárcel. Bajo su aval, a inicios de milenio Convergencia fue en alianza con la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas y también con la aspiración a Jefe de Gobierno del entonces DF, Andrés Manuel López Obrador, a quien volvieron a apoyar en 2006 y en 2012, ya como Movimiento Ciudadano.
Desde entonces los planes de hacerse con el poder están vigentes, aunque hubo un impase (aparente ruptura) desde el 2015, ambos políticos tienen el colmillo suficiente para poder lograr sus planes y me atrevo a decir, que en Quintana Roo encontraron el punto de convergencia electoral rumbo al 2027, para ello idearon un plan que los dejaría bien parados a ambos.
Analistas, estrategas, hombres de estado y creadores de políticas públicas, AMLO y Dante ven en Quintana Roo una alternancia para buscar un candidato que esté fuera del oficialismo, pero no fuera de su control, sino al contrario, cobijado(a) por la sombra de estos personajes que históricamente han marcado la pauta política en el país y algunos estados.
Así que no es de extrañarse que el aún Director de Aduana del Gobierno de México, Rafael Marín Mollinedo, haya buscado a lo más representativo de MC en Quintana Roo, para tener “un acercamiento de amigos” y familiares diría yo, con el objetivo de buscar un partido alterno que le dé la candidatura a la gubernatura en el 2027; porque parece que en la alianza Morena-PT-PVEM no habrá lugar para él, pese a que es uno de los fundadores del Movimiento.
Debo decir, que dentro de Morena, existe un grupo abultado de militantes que irán con Rafael Marín Mollinedo, sea o no el abanderado de la alianza, lo que sí representaría una real alternancia en el próximo gobierno del estado de Quintana Roo. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, el Partido del Trabajo (PT) está en franca organización con miras al proceso electoral de 2027, porque ahora no solo solicitarán siglar en Lázaro Cárdenas para la presidencia municipal, sino que quieren Benito Juárez (Cancún) con el diputado Rubén Antonio Carrillo Buenfil; para ello designó a Hugo Alday Nieto como coordinador estatal de afiliaciones y a Jorge Marrón como coordinador de afiliación en el municipio de Benito Juárez. Al tiempo…

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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