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Borrando el cliché: Más allá del romance un amor que sana

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Y colorin colorado el cuento no se ha acabado:la verdad incómoda detrás del romance ideal

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol. Alex Barrera

Ya llega, si, como todos los años, en el ambiente se siente, los corazones las flores y los muñecos de peluche inundan todo, y muchas personas esperan con ilusión que sus valentines les traigan el romance, y con ello un coctel químico que les de alegría al corazón, pero y, ¿si el amor no viniera a salvarte, sino a acompañarte?

El amor romántico suele presentarse como una promesa de rescate. Crecimos escuchando que “el amor todo lo puede”, que la persona correcta llegará a completarnos, que sufrir es parte natural de amar y que los celos son prueba de intensidad. Sin embargo, quiero invitarte a cuestionar esta narrativa. Porque cuando el amor se construye desde estereotipos poco realistas, lo que debería ser un vínculo nutritivo puede convertirse en una fuente constante de ansiedad, dependencia y desgaste emocional.

Desde la psicología sabemos que muchas de nuestras creencias sobre el amor no provienen de la experiencia consciente, sino de aprendizajes tempranos, modelos familiares y representaciones culturales reforzadas por el cine, la música y las redes sociales. El problema no es idealizar; el problema es cuando esa idealización se vuelve el estándar con el que medimos nuestras relaciones reales.

La teoría del apego, desarrollada por John Bowlby y ampliada por Mary Ainsworth, explica que la forma en que nos vinculamos en la adultez está profundamente relacionada con nuestras experiencias tempranas de cuidado. Cuando estas experiencias fueron inconsistentes o inseguras, es más probable que en la adultez busquemos relaciones que reproduzcan intensidad, incertidumbre o miedo a la pérdida, confundiendo activación emocional con amor profundo.

En México, los datos reflejan que las relaciones no siempre son espacios seguros. De acuerdo con la ENDIREH 2021 del INEGI, el 70.1% de las mujeres de 15 años o más ha experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, y una proporción significativa ocurre en el ámbito de pareja. Esto nos obliga a preguntarnos: ¿qué narrativa estamos normalizando sobre el amor?

Uno de los clichés más dañinos es la idea de que el amor salva. Esta creencia coloca sobre la pareja una responsabilidad imposible: sanar heridas pasadas, llenar vacíos identitarios y resolver inseguridades profundas. Pero el amor no salva; el amor acompaña. Y hay una diferencia crucial.

Cuando creemos que alguien debe “rescatar” nuestra historia emocional, delegamos nuestra responsabilidad personal. Desde la perspectiva de la teoría de la autodeterminación, el bienestar psicológico depende del equilibrio entre autonomía, competencia y vinculación. Una relación sana fortalece estas tres dimensiones; no sustituye una por otra. El amor que sana no anula la individualidad, la respeta.

También es importante comprender el papel de la neurobiología. Estudios sobre el amor romántico muestran que en las primeras etapas se activan circuitos dopaminérgicos relacionados con recompensa y motivación. Esta activación puede generar euforia, idealización y pensamientos obsesivos. Pero esa fase no es permanente ni sostenible. Confundir enamoramiento con amor consolidado lleva a frustración cuando la intensidad disminuye y aparecen las diferencias reales.

Aquí es donde muchos vínculos colapsan: cuando el ideal romántico choca con la cotidianidad. En lugar de interpretar ese momento como una evolución natural, se vive como una pérdida. Y entonces aparecen intentos desesperados por recuperar la intensidad inicial, a veces a través de dinámicas conflictivas que reactivan adrenalina y apego ansioso.

Quiero explicarte algo fundamental: el amor sano no se mide por la intensidad del drama, sino por la calidad del vínculo. Se construye en la comunicación honesta, en la regulación emocional compartida y en la capacidad de sostener diferencias sin descalificar al otro. Autores como Sue Johnson (2019), desde la Terapia Focalizada en las Emociones, han demostrado que las parejas que desarrollan seguridad emocional muestran menor reactividad, mayor estabilidad y mayor satisfacción relacional.

Borrar el cliché implica aceptar que el amor no sustituye procesos personales pendientes. Ninguna relación puede compensar traumas no trabajados, autoestima frágil o miedo profundo al abandono. Cuando intentamos usar la relación como anestesia emocional, terminamos sobrecargando al vínculo. Exigimos que el otro nos complete, cuando en realidad deberíamos pedir que nos acompañe, al tiempo que le acompañamos en su propio proceso.

Aquí la terapia psicológica juega un papel central. No porque la relación esté “rota”, sino porque puede convertirse en un espacio de comprensión profunda. En terapia individual, se exploran patrones de apego, creencias irracionales sobre el amor y estilos de comunicación aprendidos. En terapia de pareja, se trabaja la reconstrucción del vínculo desde la responsabilidad compartida, no desde la culpabilización.

Y es aquí también donde debemos considerar que el psicólogo no es un conciliador que va a funcionar como referí dentro de la relación, o que será el salvador que repare la relación, muchas veces acudir a terapia significa entender que debemos dar un paso atrás como pareja para trabajar aquello que como individuo nos está haciendo falta.

La evidencia muestra que intervenciones basadas en terapia cognitivo-conductual y terapia focalizada en emociones mejoran significativamente la satisfacción y estabilidad de pareja, sin embargo, más allá de la técnica, el proceso terapéutico ofrece algo esencial: conciencia.

Cuando comprendemos que amar no es fundirse ni salvar, sino acompañar, cambia la forma en que nos vinculamos. El amor que sana no promete ausencia de conflicto; ofrece seguridad para atravesarlo. No exige perfección; construye aceptación. No condiciona el valor personal; lo reafirma.

También implica desmontar la idea de sacrificio como prueba máxima de afecto. Amar no es renunciar a uno mismo para sostener al otro. Es encontrar un equilibrio donde ambos puedan crecer. El amor saludable no se basa en la frase “sin ti no soy nada”, sino en “contigo elijo compartir lo que soy”.

Entonces piensa esto: si una relación te exige dejar de ser tú para mantenerla, no es amor que sana. Si te genera miedo constante a perder al otro, no es estabilidad, es activación ansiosa. Si te hace sentir insuficiente, no está construyendo, está erosionando.

Más allá del romance idealizado existe un amor más profundo y realista. Un amor que no salva, pero acompaña. Que no rescata, pero sostiene. Que no promete felicidad eterna, pero sí crecimiento compartido. Porque el “vivieron felices por siempre” es solo una ilusión, porque simplemente el por siempre no existe y en la vida la felicidad no es constante, un amor sano existe en el concepto de “caminemos juntos, eligiendo estar uno con el otro, enfrentando cada una de las etapas que la vida tiene”

Porque el verdadero acto revolucionario no es encontrar a alguien que te complete, sino aprender a vincularte desde la integridad. Y cuando eso ocurre, el amor deja de ser un mito cinematográfico para convertirse en un espacio seguro donde dos personas, imperfectas pero conscientes, deciden caminar juntas.

El amor no es un salvavidas; es un puente. Y cruzarlo requiere madurez, responsabilidad emocional y, cuando es necesario, la valentía de pedir ayuda.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

Textos de interes:

Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human development. Basic Books.

Deci, E. L., & Ryan, R. M. (2000). The “what” and “why” of goal pursuits: Human needs and the self-determination of behavior. Psychological Inquiry, 11(4), 227–268.

Fisher, H. (2004). Why we love: The nature and chemistry of romantic love. Henry Holt.

INEGI. (2021). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021.

Johnson, S. (2019). Abrázame fuerte (ed. en español). Editorial Urano.

Lebow, J., Chambers, A., Christensen, A., & Johnson, S. (2012). Research on the treatment of couple distress. Journal of Marital and Family Therapy, 38(1), 145–168.

Si le interesa profundizar en el tema puede leer:
Abrázame fuerte. Sue Johnson. Editorial Urano.

Si te interesa la relación entre apego positivo, emociones y vínculos afectivos, este libro es una lectura muy valorada tanto por profesionales como por público general, especialmente para quienes buscan comprender y mejorar su vida amorosa desde una perspectiva emocional profunda

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EN LA OPINIÓN DE:

¿PARA CUANDO LOS POSGRADOS?

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“EN LA OPINIÓN DE”
Dr. Hugo Alday Nieto

Hace un par de semanas en el seno del Congreso del Estado de Quintana Roo, expuse dados del INEGI y de la OCDE en donde se puede apreciar con enorme claridad la falta de atención del Estado mexicano hacia a educación superior, pero más aún hacia la posibilidad de concretar estudios de posgrado.
De acuerdo con los últimos datos de ambas instituciones, INEGI y OCDE; más del 80% de los mexicanos mayores de edad no cuentan con estudios superiores. Esto es, que no cuentan con estudios de licenciaturas, ingenierías o incluso carreras técnicas.
De igual manera cuando hablamos de posgrados, los datos son mucho más alarmantes. Cerca del 97% de los mexicanos no cuentan con estudios de maestría. Y de manera coincidente, ambas instituciones señalan que el 99.8% de los mexicanos mayores de edad no cuentan con estudios de doctorado. Evidentemente, encontrar datos relacionados con estudios de posdoctorado en México, ya resulta imposible.
En los últimos días, debido a que se abrió una interesante oportunidad para realizar estudios de postdoctorado en la Universidad de Salamanca, España, en la modalidad virtual; me di a la tarea de buscar en las diversas instituciones públicas locales y federales la posibilidad de encontrar algún programa de fomento o apoyo para poder cursar esos estudios postdoctorales. Lamentablemente, no existe presupuesto para ello en ninguna de las instituciones públicas a las que me he acercado hasta el día de hoy. Y vaya, en algunas simplemente no contestan.
Esta situación es gravemente preocupante dado que, si de inicio tenemos más del 80% de la población mayor de edad sin estudios superiores, la posibilidad de poder impulsar la obtención o creación de empleos técnicos especializados y bien remunerados parece aún muy lejana para el país.
De igual manera es preocupante, dado que la falta de formación profesional afecta directamente al desarrollo económico de una nación, limitando el potencial crecimiento de los individuos, de sus familias, y por consecuencia, limitando gravemente la posibilidad de promover el autoempleo y el emprendimiento.
Con lo anterior, lo que quiero decir es que ante la falta de formación profesional de más del 80% de los mexicanos en edad laboral, seguimos siendo un país condenado a empleos generalmente de trabajo físico y mal remunerado, y aquellas ofertas de trabajos técnicos y especializados, seguirán siendo principalmente para extranjeros.
Hoy en día, en donde la autoridad utiliza términos como el de la neocolonización desde los palacios gubernamentales como una afrenta hacia el pueblo mexicano, resulta paradójico, que lejos de buscar una solución que nos coloque como país en una mejor posición de desarrollo a través de la inversión en educación superior y en posgrados, para la profesionalización y especialización de la población, sigamos simplemente tirando culpas al pasado.
Desde mi trinchera, creo firmemente que el Estado tiene muchísimas áreas de oportunidad para fomentar la educación superior homologando y certificando los planes y programas de estudio de las universidades públicas y privadas, buscando un estándar de calidad suficientemente fuerte de nuestros egresados, así como de generar oportunidades para que a través de las nuevas tecnologías, aquellos interesados en continuar su formación académica y que no encuentran oportunidades en México por falta de universidades y de infraestructura, puedan realizarlo con apoyos y fomento público en el entorno digital aprovechando la amplísima oferta educativa extranjera.
Es momento de actuar en pro de la educación superior. Es momento de abatir de una vez por todas esos penosos números que nos llevan a tener al más del 80% de los mexicanos mayores de edad sin estudios superiores. Porque la realidad la estamos creando hoy. Porque el tiempo del cambio prometido comenzó hace 7 años, y hoy, deberíamos estar cosechando nuevos números si hubiese existido una verdadera oferta educativa de educación superior para dotar de herramientas a las generaciones actuales y venideras.
De no actuar en este momento, el analfabetismo profesional y técnico seguirá en México, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, y cada día que pasa se perderán más las posibilidades de echar culpas al pasado.

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EN LA OPINIÓN DE:

REPUNTA DEMANDA DE CHALECO KIWI

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“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.

• ¿Qué tan difícil será aparentar ser de Morena?

Ante el panorama incierto de si Morena y verdes van por separado, en los mercados digitales se ha intensificado la comercialización del Chaleco Brigadista Morena. Su costo: 240 pesos en promedio.

La idea trasfondo es estar preparado ante cualquier escenario, tan cambiante, que se vislumbra. La imagen que acompaña este texto, debe despertar algo diferente a cada quien; de eso se trata.

¿Qué tan difícil será aparentar ser de Morena?

A algunas personas les será totalmente fácil. A otras, todo lo contrario, sobre todo si mantiene la barba de tres días recortada y acostumbra jugar pádel, el deporte de élite más alejado del pueblo.

Y entre estos dos extremos, hay diversidad de variantes para quienes le es más o menos fácil aparentar ser de Morena; en ese partido donde los votos están gratis o en barata para quien se coloque el chaleco guinda, aunque mantenga su corazoncito pintado de otro color; sea verde, tricolor, azul…

La cosa es subirse al tren; a esa maquinaria de votos en cuyo nombre se navega en el enriquecimiento personal y de grupo. ¿Y la congruencia?, es lo de menos.

¿Y EL MODELO AGOTADO?
En esta campaña 2027, ¿algún candidato incluirá en su agenda el tema del “modelo agotado” del turismo? ¿Se hablará en las campañas de recuperar el desarrollo de Quintana Roo, sus municipios y comunidades?

¿Tomarán el toro por los cuernos, ante el turismo que paga malos salarios y empobrece a las comunidades mayas?

Con chaleco guinda, ¿van a seguir nadando de a muertito, mientras el modelo económico-social de turismo sigue en decadencia y lastimando a los quintanarroenses?

Con chaleco o sin chaleco ¿Alguien propondrá una política para que el turismo beneficie realmente los mayas y sus comunidades?

Por lo pronto, el chaleco guinda volverá a ser el protagonista en tiempos de campaña 2027; su precio promedio es de 240 pesos en mercado libre y tiendas en línea; te llega directo a tu casa, para estar a tono y dentro del presupuesto en esta nueva era de la política en Quintana Roo. Usted tiene la última palabra.
ooOoo

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