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Catean fiscales vivienda en Villas del Sol en Playa del Carmen; una extranjera detenida
PLAYA DEL CARMEN, 30 DE JULIO. – La Fiscalía General del Estado de Quintana Roo informa que durante un cateo realizado la noche de éste lunes en una vivienda del Fraccionamiento Villas del Sol, se lograron asegurar 366 dosis de presunta droga y la detención de una persona, el inmueble quedó a disposición del Ministerio Público.
Luego de un trabajo de investigación por parte de la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud, se solicitó a un juez la orden de cateo en el domicilio ubicado en la Región 69, Súper manzana 2, Manzana 5, Lote 7, del Fraccionamiento Villas del Sol, el cual inició a las 19:31 horas.

La persona detenida fue identificada como Yesi “N” del sexo femenino y de origen extranjero, la cual quedó a disposición del Ministerio Público en la carpeta de investigación 160/2019.
Fueron aseguradas 335 bolsas que en su interior contienen vegetal verde y seco con las características propias de la droga conocida como Marihuana; 31 bolsas cada una en su interior una sustancia solida de color amarillento con las características propias del Crack.

En apoyo al cateo participó el perro de nombre Mono con su binomio de la policía municipal, así como agentes municipales que resguardaron la zona.
La Fiscalía reafirma su compromiso para incrementar las acciones en el combate a los delitos contra la salud en la modalidad de narcomenudeo.

EN LA OPINIÓN DE:
EL ESTADO MAS CARO PARA INVERTIR: IMEF
“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.
El director del IMEF-Quintana Roo, Neguib Simón Farah, reveló que invertir en Quintana Roo es de 2% a 3% más caro por motivos fiscales federales y estatales, en el Foro Perspectivas Turísticas 2026 de la Universidad Anáhuac Cancún.
Mientras un empresario gana el 13%, los gobiernos federal y estatal se llevan hasta 25% de la inversión, sostuvo el pasado viernes 16 de enero.
En su exposición durante la octava edición de la Conferencia Perspectivas Turísticas 2026, organizada cada año, el director en Quintana Roo del Instituto Mexicano de ejecutivos de Finanzas (IMEF), Neguib Simón Farah, sostuvo que la entidad del Caribe mexicano es la más cara para invertir fiscalmente hablando.
Precisó que la diferencia es de 2% a 3% más cara que en estados como Baja California Sur, Ciudad de México y jalisco.
Agregó que la utilidad de los empresarios es mucho menor que lo que se lleva el gobierno mensual y anualmente por cada dólar que invierten, ya que mientras un empresario se lleva de 12% a 13% de utilidades, le entrega al gobierno de 24% a 25%, incluso hasta más tratándose de Quintana Roo, precisó.
Agregó que el nivel impositivo en otros países es de 2% a 3% menos que en México, como es el caso de República Dominicana.
Ante académicos, empresarios, funcionarios, estudiantes que abarrotaron el Lions Sport Center de la Universidad Anáhuac Cancún, Simón Farah detalló que el gobierno federal se lleva el 16% por el impuesto al valor agregado (IVA), 4% del impuesto al hospedaje, 1.5% por derechos y cargos turísticos locales, 30% del ISR, además del costo operativo que puede alcanzar hasta 60%.
SOLO EL 40% DE EMPRESARIOS REINVERTIRÁ
El director del IMEF en la entidad informó que recientemente el presidente nacional de la Coparmex, Juan José Sierra Álvarez, sostuvo que sólo el 40% del empresariado ha decidido estar dispuestos a reinvertir sus utilidades en sus empresas, porcentaje que es muy bajo, consideró.
El representante del IMEF celebró que en el año 2025 no se haya realizado una reforma fiscal, como piden algunos sectores, u otras decisiones de miscelánea fiscal que puedan tener impacto en las inversiones.
INVITA A LA FORMALIDAD
Sin embargo, hizo un llamado a los empresarios, sobre todo a los jóvenes, a apostar por la formalidad y por apegarse a la disciplina fiscal, ya que “el orden cuesta, pero el desorden cuesta más”, concluyó. Usted tiene la última palabra.
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EN LA OPINIÓN DE:
DESDE MI RECLUSIÓN (SEGUNDA PARTE)
“MEMORIAS DE UN EMPRESARIO”
POR: EL VIEJO
*Nuestra satisfacción era el reconocimiento no el dinero
*En el primer año las ganancias superaron expectativas
Desde el módulo en el penal donde se encuentra, “El viejo” se esfuerza en recordar detalles de la fundación, operación y, sobre todo, los errores que lo llevaron a perder su empresa y ahora su libertad: “Nunca he sido un prófugo ni me siento delincuente, simplemente intenté cumplir un sueño que se volvió pesadilla”, comenta.
Desde la contratación de Leontina dejamos en sus manos la proyección del tabulador salarial. Según su currículo tenía la capacidad para, con base en el análisis del mercado laboral, la rentabilidad del negocio y la jerarquía de los puestos, como ahora sabemos, asignaría de manera correcta los sueldos a todos quienes integrábamos la plantilla laboral, lo mismo que un programa de compensaciones, bonos y beneficios adicionales para asegurar la competitividad.
Fue entonces cuando cometí mi primer gran error al otorgarnos a mi socio y a mí sueldos bajos, que no correspondían ni a la responsabilidad de nuestros cargos ni al trabajo que desarrollábamos. Según pensábamos para no afectar la operación.
Seguía pensando, como desde el inicio del proyecto, que lo más importante no era nuestro bienestar económico de inmediato, sino tratar de garantizar el éxito del negocio. La verdad es que, pese al entusiasmo, confianza y calidad de nuestro trabajo las expectativas de crecimiento para el primer año de operación eran muy bajas. Sin embargo, para nuestra sorpresa, en los primeros 12 meses superamos en 10 veces lo proyectado.
Así, después del primer año de operación, iniciamos el segundo con renovado entusiasmo, debido a que nuestros clientes nos buscaban para hacernos cargo de sus telecomunicaciones al interior de sus hoteles, como la telefonía, Internet y enlaces vía microondas entre sus edificios. Esto, para aumentar la eficiencia sin sobrecargar sus nóminas. De esa forma, los primeros años fueron de sano crecimiento
Entre 1998 y 1999 los resultados económicos sobre el papel eran muy buenos. La calidad de nuestros servicios en telecomunicaciones trajo no solo el éxito profesional, sino la expansión de nuestra empresa por recomendación de nuestros propios clientes, ya que por pertenecer a cadenas hoteleras importantes pidieron extender nuestros servicios fuera de Quintana Roo. Así nació nuestra primera sucursal en la Ciudad de México.
Por lo que respecta a mi socio y a mí, pese al éxito de la empresa continuamos con nuestra vida austera. Nuestros autos eran compactos y pagábamos hipotecas de nuestras casas. A cuatro años de la fundación de nuestra sociedad continuamos sin recibir utilidades, debido a que nuestras prioridades eran la atención de excelencia a nuestros clientes y cumplir con nuestras obligaciones patronales.
Con la indebida total confianza en nuestra administradora, todo parecía marchar sobre ruedas. De pronto, el derrumbe del World Trade Center (las Torres Gemelas) en Nueva York, por el atentado del 11 de septiembre del 2001, marcaría el principio de una crisis sin fin, debido a una serie de acontecimientos negativos que, sumados a este, culminaría con el cierre de la empresa y conmigo en la cárcel.
Y es que tras el derrumbe de las Torres Gemelas la industria hotelera en Cancún, como en otras partes de México, entró en crisis a causa de innumerables cancelaciones de sus reservaciones y la consecuente mora para el pago de nuestros servicios. La primera de nuestras sucursales afectadas fue la de Ciudad de México. Empezamos a tener problemas en el pago de nóminas e impuestos. La crisis hotelera nos arrastraba como proveedores inútiles ante la baja demanda turística y la inexistencia de un fondo emergente que nos ayudará a enfrentarla.
Entonces y solo entonces reflexioné en la administración que, sin control de mi parte, por confiado, no servía de nada ante esta contingencia. Nos preguntamos: ¿Y qué pasó con los buenos resultados, la alta demanda de servicios que nos llevó a la expansión? ¿De qué servía el sacrificar nuestras utilidades y mantener un sueldo austero? Simplemente no había dinero, ni para hacer frente a esta ni a ninguna crisis… (Continúa Tercera parte)



















