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Ciudadano frustra asalto en la colonia Anzures
CIUDAD DE MÉXICO, 11 DE AGOSTO.- Un video que circula en redes sociales muestra un posible intento de secuestro de un automovilista en calles de la colonia Anzures en la Ciudad de México.
En el video se puede observar cómo dos sujetos se acercan a un vehículo estacionado de donde intentan sacar a una persona.
Uno de los violentos sujetos jala el vidrio de la puerta del lado derecho hasta arrancarlo.
Mientras su cómplice que viste de color oscuro y con gorra blanca intenta abrir la puerta del conductor amagando en todo momento con un arma de fuego.
Una camioneta negra se adelanta para esperar a los presuntos delincuentes.
En tanto, un valiente automovilista a bordo de otra camioneta de color negro que se percata de los hechos, avanza hasta donde está uno de los sujetos y trata de ahuyentarlo, pero éste no cede en su intento de robo.
El de la gorra blanca se pone frente a la camioneta del ciudadano y le dispara en repetidas ocasiones. Al parecer el vehículo cuenta con vidrios blindados, pues el daño que sufre es menor.
Sin embargo, el ciudadano no deja de mover su camioneta a fin de que los sujetos desistan del intento de asalto.
Finalmente, uno de los presuntos ladrones corre y el otro se sube a la camioneta que los esperaba metros adelante.
Al parecer los hechos fueron registrados el domingo 22 de julio de este año alrededor de las 17:00 horas en calle Comte, colonia Anzures, perímetro de la delegación Miguel Hidalgo.
EN LA OPINIÓN DE:
DESDE MI RECLUSIÓN (TERCERA PARTE)
“MEMORIAS DE UN EMPRESARIO”
POR: EL VIEJO
*Años de desfalco, pandemia y huracanes, el principio del fin
*Contabilidad fraudulenta nos engañó a todos, menos al SAT
Tarde descubrió “El viejo” que había sido víctima del engaño de su administradora Leontina confabulada con el contador de su empresa. Nunca lo hubiera descubierto a no ser por el apoyo de un contador externo que le hizo ver que los registros financieros habían sido manipulados dando una imagen falsa de la realidad: le ocultaron pérdidas, evadieron impuestos y saquearon sus fondos.
Tras el derrumbe de las Torres Gemelas y sus efectos en la industria hotelera de Cancún y de otras partes del país quedó al descubierto la vulnerabilidad de mi empresa. No éramos capaces de hacer frente a esta contingencia. No me explicaba el por qué si en el papel aparecía como una empresa sana, en la práctica no había dinero para nada. Entonces me culpé de mi descuido y de la sobrada confianza que tuve en mi administradora y mi contador: desde hacía mucho tiempo me estaban mintiendo.
Con esa preocupación y sin comprender la magnitud del desfalco acudí a la Ciudad de México, ahí me encontré con mi hermano Elías a quien le confié parte de mi gran preocupación. Agobiado por esa situación me presentó a su amigo Toño, un contador público con vasta experiencia en el tema, quien contagiado por mi preocupación accedió a viajar de inmediato a Cancún.
Al día siguiente, con diferencia de una hora y en vuelos diferentes llegamos a Cancún. Él llegó a las 9:00 y yo a las 10:00, me esperó en el Aeropuerto y de ahí nos trasladamos a la oficina. Sin perder tiempo solicitó la contabilidad a su nervioso colega y se dispuso a revisar. No pasó mucho tiempo, dos horas si acaso, cuando Toño pidió hablar conmigo.
-“Don José -me dijo- esto está muy mal: su administradora Leontina en confabulación con su contador, Jonás, llevan mucho tiempo defraudando a su empresa”. Para mí fue un golpe terrible. A estas dos personas de la tercera edad les había dado toda mi confianza y así me pagaban. Y nuevamente volví a equivocarme: no tuve el coraje para demandarlos. Tal vez por su edad y por el aprecio que les tenía decidí pedirles solo su renuncia.
Para el contador Toño, más que el fraude cometido por esas dos malas personas, lo peor del caso fue la forma en que habían manejado la Contabilidad desde hacía varios años y se tenía que rehacer. Sin embargo, nunca se pudo corregir y aunado a eso vino el huracán Wilma, en el 2005 y la Pandemia de gripe A-H1N1, en el 2009, hasta desembocar en el problema que hoy me tiene bajo proceso en la cárcel por no poder pagar impuestos.
A partir de la caída de las Torres Gemelas, el huracán Wilma y la pandemia de Gripe A-H1N1 mi empresa resintió graves efectos por el desplome de la ocupación hotelera a niveles nunca vistos, razón por la cual muchos de nuestros clientes nos dejaron de pagar, incrementando de manera significativa la cartera vencida; en tanto, algunas de nuestras ventas se tornaron incobrables, mientras que nuestras deudas con proveedores se fueron incrementando alarmantemente por los recargos.
Ante el sombrío panorama y con el afán de que nuestra empresa se recuperara, con el apoyo de los suegros de mi socio y míos, decidimos aceptarles que fueran avales para obtener un préstamo. A ellos no les importó arriesgar su patrimonio, que para nosotros fue un gran compromiso y responsabilidad. Con el crédito obtenido pudimos pagar parte de los impuestos, dar un abono a proveedores y otra parte para el pago de la nómina.
Sin embargo, el crédito con apoyo de nuestros suegros fue solo un paliativo que nos quitó un poco de presión, pero no fue solución. Al paso de los días, quincenas y meses, la situación de nuestra empresa se complicaba cada vez más sin importar los resultados de nuestro trabajo. Las pocas ventas que logramos nos daban pequeños respiros, pero la cartera vencida seguía aumentando mientras los hoteleros nos forzaban a aceptar cubrir sus deudas a 90 y 120 días, pero eso no era garantía de pago. Si presionábamos, simplemente cambiaban de proveedor. (Continuará Cuarta parte)
EN LA OPINIÓN DE:
LA PREVISIBLE RECESION TURISTICA
“El Minotauro”
Por Nicolás Durán de la Sierra
La escalada belicista del gobierno de Estados Unidos no sólo se reciente fuera de sus fronteras, sino también en su propio país, como lo muestran con gran crudeza los atropellos a los derechos civiles en Nebraska; no es el único estado afectado por andanada de la Casa Blanca, pero sí el que más cuota de sangre ha pagado. La crisis interna es evidente y la destitución de Donald Trump se hace cada vez más posible.
Mas aún, de entre los analistas políticos de aquel país, comenzando por los del consejo editorial del New York Times, su salida está próxima. El prestigioso diario, en abono a tal posibilidad, recién publicó en portada que el año pasado, “por corrupción”, el presidente se había embolsado, al menos, mil 408 millones de dólares. En pocas palabras, no sólo los mata, sino además los roba.
En este ámbito de crispación tanto dentro como afuera, la agresión a Venezuela, las amenazas militares a Irán y Groenlandia, y hasta México y la “guerra comercial” con Europa, el turismo doméstico y externo ha disminuido a niveles parecidos a los de los años del Covid 19, según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, el que se encarga de la gestión de esta industria.
En el detallado análisis del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, por la política exterior restrictiva de ese país, en el 2025 Estados Unidos dejó de percibir unos 12 mil 500 millones sólo en el rubro de entradas y salidas, y todo hace prever que en este año la tendencia a la baja será mayor. Por ejemplo, el turismo canadiense hacia su vecino del sur disminuyó más del 22 por ciento.
Sin siquiera considerar la posibilidad de una incursión del gobierno de Donald Trump a México, funesta para ambas economías, pero un psicópata es impredecible; sin considerar tal, analistas de aquel país prevén que, si no se relaja la crisis interna, el turismo norteamericano seguirá a la baja y ello se reflejará en nuestro país, su principal socio comercial hasta el momento.
El dilema no es si se va o no Trump, lo que por hecho se da, sino cuándo.



















