COLUMNA DEL DIRECTOR:
Lecciones de Andrés Manuel / COLUMNA VISIÓN PERIFÉRICA
Por Clicserio E. Cedillo Godínez
El presidente Andrés Manuel López Obrador se adelanta, como siempre y sin análisis profundo. Habla de ocho lecciones que le deja la crisis por el Covid-19. Piensa en lo que no se hizo, pero pudo hacerse o prever. Se le olvida que aún estamos inmersos en un gran riesgo y que el tiempo de actuar se agota: continúa el fantasma del desempleo y consecuentemente del hambre que, peligrosamente, podría inducir a una situación de mayor inestabilidad e inseguridad social.
Ante esta realidad, de poco sirve que la pandemia deje lecciones al presidente de México, porque aún no termina y, según expertos, viene lo peor. Hay que reconocer que, salvo algunos gobernadores, como Carlos Joaquín, han tomado por su cuenta las labores de prevención y acción, como es la firma del “Pacto de Unidad por Quintana Roo para proteger el empleo”, mientras que a nivel federal solo se ha exhibido una gran incompetencia para enfrentar este tipo de desafortunados acontecimientos.
Según López Obrador, las ocho lecciones aprendidas (solo hablaremos de algunas), están dedicadas a los pacientes con la enfermedad, así como a todo el personal médico y a quienes están en la lucha contra el coronavirus. Y qué bueno, porque son las principales víctimas de las deficiencias.
López Obrador tiene mucha razón en algunos lecciones, como que se deben “Fortalecer (los) sistemas de salud pública”. Claro que se deben fortalecer, más cuando el mismo permitió u ordenó la reducción del presupuesto para este sector en 2019, con motivo de su “plan de austeridad”, razón por la cual el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Germán Martínez Cázares, al considerar eso como un grave error se vio obligado a presentar su renuncia.
Consideramos que el ex director tenía razón: En ese año, la Secretaría de Hacienda congeló más de 794 millones de pesos del presupuesto asignado a 26 institutos, hospitales y centros de alta especialidad. Además, ordenó reducir un 30% los gastos operativos respecto a los montos aprobados y 50% los relativos a servicios personales. Ante ello, Marco Antonio García Ayala, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, había advertido semanas antes, que el sistema de salud estaba colapsado por el despido de numerosos trabajadores.
Ante esas malas decisiones, al presentar su renuncia Martínez Cázares, advirtió: “La gente se va a morir en las calles”. Y no es para menos, salvo algunos estados, el sector salud ha sido rebasado por la pandemia, como ocurre en Ciudad de México, mientras que en Quintana Roo el impacto fue amortiguado por el gobernador Carlos Joaquín con la construcción de tres hospitales móviles y la reconversión de la Clínica 17 del IMSS para atender casos de Covid-19.
Al menos en este punto, el referente al sector salud, debe reconocer López Obrador que cometió un grave error y que la lección debe ser no solo aprendida, sino que debe seguirse con acciones inmediatas, porque no debe olvidar que la crisis por coronavirus aún no termina.
Sobre los puntos restantes, consideramos que en algunos no toma en cuenta que desde siempre se han venido practicando, como es la “Orientación nutricional, el fomento al ejercicio físico y las prácticas deportivas para prevenir y combatir enfermedades crónicas”; de igual forma, el “Garantizar acceso a alimentos y medicamentos, (y) evitar el acaparamiento”. Claro que son puntos esenciales, pero que dependen de políticas públicas que aun cuando existen no se aplican.
Lo anterior, tiene un por qué. Es decir, se requieren empleos y buenos salarios (que al parecer a López Obrador no le interesa apoyar) para que los hombres y mujeres mexicanos tengan, primero, una buena alimentación y segundo el tiempo para ejercitarse. Yo le pregunto: ¿Qué el presidente de México no sabe que, en estados como Quintana Roo, la mayoría de hombres y mujeres tienen que desempeñarse en cuando menos dos empleos dejando a sus hijos con la lleve de la casa, y que la alimentación diaria de la mayoría de personas trabajadoras consiste en tacos de cochinita pibil, lechón, panuchos y salbutes?
Falta algo importante, ante las deficiencias en el sector Salud, que tuvo oportunidad de empezar a corregir desde el año pasado, la salud de los mexicanos, de la gran mayoría, estaría peor si no existieran las farmacias y consultorios del Dr. Simi, además de otras cadenas farmacéuticas que ofrecen consultas baratas y medicinas caras, pero que no queda de otra, porque las deficiencias del sector salud ahí siguen, aunque se haya anunciado con “bombo y platillos” la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que aun cuando inició operaciones el 20 de enero sigue con múltiples deficiencias y tampoco es gratis. Ojalá y aprenda las lecciones, Señor Presidente.
| ResponderReenviar |
COLUMNA DEL DIRECTOR:
DETIENEN EN CANCÚN A NARCOTRAFICANTE BUSCADO POR EUROPOL
“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.
*En La Mañanera de este 11 de noviembre, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que se logró la detención en Cancún del narcotraficante europeo, Mikael Michalis “N” alias “El Griego”.
El delincuen te era buscado por Europl por delitos de tráfico de armas, drogas y lavado de dinero.
Cuenta con ficha de Interpol y orden de arresto en Suecia, al ser identificado como líder del grupo criminal Dalen.
La detención fue resultado de una investigación del CNI, elementos de la SSPC, Defensa Nacional, Marina, FGR, en coordinación con INAM y gobierno de Quintana Roo, explicó García Harfuch.
ooOoo

COLUMNA DEL DIRECTOR:
ESOS CANSADOS PIES
“VISIÓN PERIFÉRICA”
Por Cliserio Eleazar Cedillo Godínez*
Recién entraba a la cabecera municipal de Dzitás, Yucatán, tres campesinos de entre 80 y 85 años de edad, llaman mi atención por su piel en exceso morena debido al sol abrazador de la Península de Yucatán, sus rostros surcados por las arrugas y una mirada luminosa con reflejos inequívocos de esperanza. Detengo mi automóvil y los sigo con la vista.
De pronto se detienen ante la puerta abierta del cajero del Banco del Bienestar, pero no entra ninguno. Por los movimientos de sus cabezas deduzco que buscan a alguien. Y sí, efectivamente, un joven veinteañero, de los conocidos como “servidores de la nación”, se dirige hacia ellos. Mientras, apago el motor de mi auto, bajo y me acerco.
Entonces escucho: – “¿En qué los puedo ayudar?”. –“Venimos por nuestro dinero”, responde uno de ellos, mientras saca de entre sus ropas un papel con el que envuelve su tarjeta del Bienestar y en el cual viene escrito su NIP. En tanto, el joven le responde: –“Claro, mire pásese, yo no debo tocar la máquina, pero le voy a indicar paso a paso lo que debe hacer”. Entonces se coloca al lado derecho del cajero automático y empieza cual paciente profesor. A cada uno les pregunta, casi al final, que cuánto quieren retirar: – “Tiene seis mil 200 pesos, a lo que cada uno, en su turno, responde coincidente: – “Todo”.
Entonces reflexiono en sus pies, los tres calzan chanclas de las llamadas “duramil”, que nuevas son casi transparentes, aunque las suyas se ven amarillentas, casi cafés por el paso del tiempo. La piel de sus talones y dedos muestran cuarteaduras, producto del trabajo duro e incesante en las pequeñas milpas hasta donde les permite la invasiva selva peninsular y por cuyas cosechas, por años, han podido subsistir.
Al ver esos pies, “Esos cansados pies”, como se titulaba una fotografía de Alfonso Carrillo, publicada hace varios años en nuestro semanario Ciudad Capital, editado en la Ciudad de México, no tuve más que reconocer que si algo se le debe agradecer a Andrés Manuel López Obrador, por encima de todas sus pifias y fracasados proyectos, que aún no terminan de corregirse pese a las inversiones millonarias, es la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores que se entrega de forma bimestral a hombres y mujeres de 65 años o más.
Sí. Es digno de reconocerse positivamente ese programa, aunque mientras se observan esos cuadros de gente realmente necesitada, por el contrario, en ciudades como Cancún y muchas más de todo el país las muestras de deshonestidad son comunes cuando cada dos meses se ven estacionadas brevemente camionetas de lujo y súper lujo frente a las sucursales del Banco del Bienestar.
Son los vehículos de las “viejas copetonas”, como coloquialmente se les llama en algunos países de centro y Sudamérica a las mujeres mayores o de la tercera edad de “clase social elevada” o de la alta sociedad, como también se les nombra. Es cierto, pero la mayoría de esas señoras no baja de sus unidades, sino que de ellas desciende el empleado o la empleada doméstica, para correr hasta el cajero, retirar los seis mil 200 pesos y llevárselos a su patrona que espera con aire acondicionado y el vehículo encendido. Con el dinero en mano arranca de inmediato y sale rápido, como si hubiera cometido un robo. ¿O tal vez sí?
Lo cierto es que, es un acto de deshonestidad, mucho más cuando esas señoras llegan ahí vestidas con ropa de diseñador o de marca y accesorios “premiun” que, en conjunto, suman miles de pesos que rebasan en un día los seis mil 200 pesos, de la pensión bimestral del bienestar. Usted que cree: ¿Es deshonestidad o no tienen vergüenza?
*XX Premio México de Periodismo “Ricardo Flores Magón” por Géneros Periodísticos y director general de 5to Poder Periodismo ConSentido.



















