Internacional
Declara el Papa santos a Pablo VI y al ‘obispo de los pobres’
CIUDAD DE MÉXICO, 14 DE OCTUBRE.- El papa Francisco elevó hoy al honor de los altares a los beatos Pablo VI, que condujo la Iglesia católica entre 1963 y 1978, así como a Óscar Arnulfo Romero, mártir salvadoreño asesinado en 1980 y conocido como “el obispo de los pobres”.

Ante más de 80 mil personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, celebró una misa para la canonización, también, de otros cinco beatos: los sacerdotes Francesco Spinelli y Vincenzo Romano, las religiosas Caterina Kasper y Nazaria Ignazia March Mesa, y el joven italiano Nunzio Sulprizio.
Al inicio de la celebración, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede, Giovanni Angelo Becciu, leyó extractos de las biografías de cada uno de estos personales y solicitó oficialmente su declaración como santos.
Recordó que Óscar Arnulfo Romero Galdámez nació en Ciudad Barrios (El Salvador) el 15 de marzo de 1917, en 1930 ingresó en el seminario menor de San Miguel y ordenado sacerdote en Roma. Fue director del Seminario de San Salvador.
En 1970 fue elegido obispo auxiliar de San Salvador, en 1974 fue nombrado obispo de Santiago de María y, en 1977, arzobispo de San Salvador. Habiendo explotado en su país una guerra civil, decidió conducir una pastoral de mayor fortaleza, continuó el cardenal.
El 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la misa con los enfermos del hospital, fue asesinado. Fue beatificado en 2015 en San Salvador, apuntó.
Sobre Juan Bautista Montini, Pablo VI, evocó su nacimiento en Concesio (Brescia) en 1897, su ordenación sacerdotal en 1929, su nombramiento como sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano en 1937 y destacó su interés por ayudar a los perseguidos en la Segunda Guerra Mundial, sobre todo los judíos.
El #PapaFrancisco presidió la Santa Misa con el rito de canonización#VaticanNewshttps://t.co/cTEKG638dX
— Vatican News (@vaticannews_es) 14 de octubre de 2018
Agregó que en 1952 fue designado pro-secretario de Estado, en 1955 arzobispo de Milán, en 1958 fue nombrado cardenal por Juan XXIII y el 21 de junio de 1963 fue elegido Papa, tomando el nombre de Pablo VI.
Entre otras cosas llevó a cumplimiento el Concilio Vaticano II, impulsó el diálogo con el mundo y condujo los primeros viajes apostólicos internacionales de los Papas. Murió el 6 de agosto de 1978 y fue beatificado por el Papa Francisco el 19 de octubre de 2014.
Con respecto a los otros beatos, Francesco Spinelli (1853-1913) fue fundador del Instituto de las Hermanas Adoradoras del Santísimo Sacramento; Vincenzo Romano (1751-1831) fue sacerdote diocesano; María Caterina Kasper (1820-1898) fue fundadora del Instituto de las Pobres Esclavas de Jesucristo.

Nazaria Ignacia March Mesa (1889-1943) fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia y Nunzio Sulprizio (1817-1836), fue un joven italiano enfermo incurable que llevó alegría a los otros enfermos y murió a los 19 años.
Tras escuchar las biografías, el Papa pronunció la fórmula en latín por la cual, “para la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana”, después de “haber largamente reflexionado”, ordenó la inscripción de los beatos en el Elenco de los Santos, estableciendo que en toda la Iglesia sean “devotamente honrados”.
Al momento del anuncio de la canonización, los presentes explotaron en un aplauso mientras zonaban las fanfárreas de fondo.
Fuente Excélsior
Internacional
REACCIONES INTERNACIONALES ANTE EL JUICIO A MADURO SACUDEN EL TABLERO GEOPOLÍTICO
La apertura del juicio internacional contra Nicolás Maduro ha desencadenado una ola de reacciones diplomáticas, políticas y mediáticas en distintas regiones del mundo, evidenciando el profundo impacto que este proceso tiene sobre el equilibrio geopolítico y las relaciones multilaterales. Mientras organismos internacionales destacan la relevancia histórica del caso, gobiernos aliados y críticos del mandatario venezolano han emitido posturas que reflejan tensiones acumuladas durante más de una década.
En Europa, varias cancillerías han subrayado la importancia de que el proceso judicial avance con independencia, transparencia y apego al derecho internacional. Diversos gobiernos europeos consideran que el juicio podría marcar un precedente significativo en materia de responsabilidad estatal y derechos humanos. Analistas del continente señalan que la Unión Europea observa el caso con especial atención, dado su papel en los últimos años como mediador en las negociaciones políticas venezolanas.
En América Latina, las reacciones han sido particularmente intensas. Países que han mantenido una postura crítica hacia el gobierno venezolano han respaldado la apertura del juicio, argumentando que representa una oportunidad para esclarecer denuncias históricas y fortalecer la institucionalidad regional. Por otro lado, naciones que han sido aliadas políticas de Caracas han manifestado preocupación por lo que consideran una posible “instrumentalización judicial” con implicaciones geopolíticas. Esta división vuelve a poner en evidencia la fragmentación ideológica del continente.
Estados Unidos, por su parte, ha reiterado que seguirá de cerca el proceso y ha insistido en la necesidad de que se garantice justicia para las víctimas. Voceros estadounidenses han señalado que el juicio podría influir en futuras decisiones diplomáticas y económicas relacionadas con Venezuela.
En organismos multilaterales, la discusión también ha escalado. Expertos en derecho internacional han destacado que el caso podría redefinir los límites de la jurisdicción internacional en situaciones donde se alegan violaciones sistemáticas. Asimismo, organizaciones de derechos humanos han celebrado el avance del proceso, considerándolo un paso clave para la rendición de cuentas.
Mientras tanto, en Venezuela, el juicio ha generado reacciones encontradas. Sectores opositores lo ven como un avance hacia la justicia internacional, mientras que el oficialismo lo denuncia como un ataque político. La población, en medio de la incertidumbre, observa con atención un proceso que podría tener repercusiones directas en el futuro político y económico del país.
El juicio a Maduro no solo se desarrolla en tribunales, sino también en el escenario global, donde cada declaración, postura y análisis refleja la complejidad de un caso que trasciende fronteras y redefine alianzas.
Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

Internacional
NICOLÁS MADURO SE DECLARA INOCENTE ANTE NUEVAS ACUSACIONES INTERNACIONALES
En un mensaje que ha generado reacciones inmediatas en distintos sectores políticos y diplomáticos, el presidente venezolano Nicolás Maduro se declaró inocente frente a las recientes acusaciones internacionales que lo señalan por presuntas violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción dentro de su administración. La declaración, emitida durante una transmisión oficial desde Caracas, fue presentada como una respuesta directa a los señalamientos de organismos multilaterales y gobiernos extranjeros que han intensificado su presión en las últimas semanas.
Maduro afirmó que las acusaciones forman parte de lo que describió como “una campaña sistemática de desestabilización” en su contra, impulsada —según él— por intereses externos que buscan interferir en la soberanía venezolana. “No he cometido ningún delito. Soy inocente y víctima de una persecución política internacional”, expresó con firmeza, asegurando que su gobierno ha actuado “en estricto apego a la ley y a la defensa del pueblo”.
La declaración ocurre en un contexto de creciente tensión diplomática. Diversos informes internacionales han documentado denuncias de represión, detenciones arbitrarias y restricciones a la libertad de expresión en Venezuela. Aunque el gobierno venezolano ha rechazado reiteradamente estos reportes, la presión internacional ha aumentado, especialmente tras nuevas investigaciones que apuntan a altos funcionarios del Estado.
Analistas políticos señalan que la postura de Maduro busca reforzar su legitimidad interna y proyectar una imagen de estabilidad frente a la comunidad internacional. Sin embargo, opositores venezolanos y organizaciones de derechos humanos han cuestionado la veracidad de sus afirmaciones, insistiendo en que las denuncias están respaldadas por testimonios, documentos y observaciones independientes.
Mientras tanto, gobiernos de la región observan con cautela el desarrollo de los acontecimientos. Algunos han pedido una investigación imparcial, mientras otros han reiterado su apoyo al gobierno venezolano, subrayando la importancia de evitar intervenciones externas que puedan agravar la crisis política y social del país.
La declaración de inocencia de Maduro abre un nuevo capítulo en la ya compleja relación entre Venezuela y la comunidad internacional. En los próximos días se espera que organismos multilaterales emitan nuevas posturas, mientras la oposición venezolana prepara pronunciamientos adicionales. El escenario político continúa en tensión, y la atención global permanece fija en Caracas.
Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias




















