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Opinión

AMLO también prefiere pedir perdón que permiso… ¿quién se lo dice?

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Opinión / Cicuta del Caribe

Banyan Tree abrirá sexto resort en México, en la laguna de Bacalar
• Advierte IATA al Seneam inseguridad en acercamiento a aeropuertos
• Se incrementan 300 por ciento los incidentes aéreos: controladores
• Japón sigue cerrado al turismo mundial; China, con postura similar

Por: Carlos Águila Arreola


Durante 2021, Grupo Xcaret fue reconocida por Great Place to Work como la duodécima mejor empresa del país con más de 10 mil trabajadores (ya supera los 13 mil), pero hace ocho días —desde el jueves 28 de abril— “es una de las compañías más depredadora”, según Ana Elizabeth García Vilchis, encargada de la sección ¿Quién es quién en las mentiras de la semana?

El miércoles 28 de abril, durante el catecismo matinal de Andrés Manuel López Obrador, la fanática que se ufana de ser “chaira, feminista y amlover” —cobra como directora de Redes de la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería de Presidencia—, aseguró que Grupo Xcaret impacta de manera negativa los cenotes y ríos subterráneos de la península de Yucatán.

Y para López Obrador, quien le redactó el guión de ese miércoles, desde ese día Xcaret es el “enemigo público número uno” porque en Xibalbá “está uniendo cenotes, creando ríos subterráneos y perforando el subsuelo para construir una iglesia”. Ahora, ese proyecto que se construye en Valladolid y cuya apertura se anunció para diciembre de este año, está clausurado.

Todos los antecedentes hacen suponer que es por revanchismo luego de que la campaña “Sélvame del Tren” —conformada por ambientalistas, activistas, artistas, cantantes y la sociedad civil— ya logró dos sentencias provisionales y provocó otro par a favor de otras personas y grupos, cuyos mandatos obligan a detener cualquier tipo de obra del ferrocarril

Sin embargo, al día siguiente y haciendo uso de su posición —lo que hace más grande el delito, si se me permite la expresión— dijo coloquialmente que le valían las leyes mexicanas, esas que juró respetar cuando asumió la Presidencia: su “alteza pequeñísima” advirtió cínicamente que el Tren Maya seguirá con todo y los amparos.

Y fue la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), María Luisa Albores González, quien el martes 3 de mayo, en la mismísima mañanera, exhibió de mentiroso a su jefe al confirmar que al menos los tramos de Quintana Roo carecen de estudios y permisos ambientales, y que el decretazo del 21 de noviembre ha permitido que las obras avancen..

El gobierno ya reconoció que arrancó la construcción sin las necesarias manifestaciones de impacto ambiental. Esa fue la causa de que estuviera con problemas respecto a las condiciones del suelo. Ha habido afectaciones al área natural por donde se quiere pasar, que han sido exhibidas por ecologistas, lo que tornó fúrico a “su alteza pequeñísima”.

García Vilchis comparó al parque Xibalbá con el megaproyecto cuando afirmó que “hay ecocidios que seudoambientalistas no quieren ver y solo protestan contra el Tren Maya”, y no es raro que su lectura resulte hilarante por dichos sin sentido como “no es mentira, pero no es verdad” o “no es falso, pero se exagera”, lo que incluso le mereció una lamentable frase de su propio jefe: “La señorita no sabe leer, pero no dice mentiras…”.

¿Cómo clasificará eso la vocera en su morbosa sección de los miércoles..? Escupen para arriba: la empresa de consultoría de gestión Spin, Taller de Comunicación Política, contabiliza ¡88 afirmaciones “falsas o engañosas” en promedio!, en cada mañanera, como la letal de los medicamentos para niños con cáncer… o que el Tren Maya tenía todos los permisos ambientales.

De acuerdo con fuentes cercanas al Grupo Xcaret, desde hace una década, en 2012, se comenzaron a realizar los trámites y permisos de extracción de materiales pétreos para la construcción del parque Xibalbá ante las instancias correspondientes del gobierno del estado de Yucatán

Personal directivo que pidió el anonimato por no estar autorizado para declarar, confió qie la presión del gobierno federal está desatada; sin embargo, el grupo no entrará en confrontación pese a que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Estado de Yucatán declaró que “entraron con todos los permisos y con una postura de trabajar siempre en orden”.

Empero, según la Semarnat carece de permisos y autorizaciones federales, con lo que tiene “atorada” a una empresa, a querer o no, con imagen e impacto internacional porque mueve muchísimo turismo y da empleo a mucha gente en Quintana Roo —y ahora también en Yucatán—, y a la que el lopezobradorismo persigue como perro a su presa.

Lo condenable del asunto es el revanchismo de López Obrador al ser exhibido una vez más como mentiroso porque el gobierno federal está usando todo su peso y estrategias en busca de una confrontación desviando el tema principal: las falacias a las que es muy proclive el señor López al atacar a una empresa que ha cumplido, a su modo, con invertir, generar trabajo y traer turismo.

En el estado hay cosas irregulares que no se ven, pero es más fácil atacar lo visible y no confrontar lo más problemático: el tema de la inseguridad. No se trata de una empresa cualquiera; Tartufo no está atacando a un grupo empresarial de dos años. Lo que está pasando contra el Grupo Xcaret es muy preocupante, no es solo la falta de un permiso ambiental.

Por muy mal que esté la empresa, es exhibida y atacada para evitar la responsabilidad del señor López, que es responder por la falta de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del Tren Maya, cuando siempre aseguró que ya se tenían todos los permisos ambientales y que desde hace dos años ha sido desmentido una y otra vez

Ojo: Xcaret tampoco es una blanca paloma y ya durante el último año y medio ha padecido accidentes fatales y hechos de violencia al interior de sus parques y ante decenas o cientos de turistas. Un niño muerto al ser succionado y varios conatos de percances, y más recientemente sendas ejecuciones, una doble en un restaurante del hotel Xcaret México, y otro en el estacionamiento de Xplor.

Pese a todo, no puede negarse que Xcaret es uno de esos garbanzos de a libra que aparecen de vez en vez, más en un país como México en el que prácticamente todas las ramas de producción están acaparadas por no más de una decena de grupos que actualmente continúan los emporios familiares.

Y María Luisa Albores aún debe andar buscando el pedazo de lengua que se ha de haber cercenado de declarar que “Xcaret es un grupo que prefiere pedir perdón (antes) que pedir permiso”, y es que endilgó el mismo refrán a su jefe Tartufo porque está haciendo lo propio con su Tren Maya, pero ¿quién se atreve a decírselo…?

Menudencias
Banyan Tree Group anunció que abrirá su sexto resort en México, y será en la espectacular laguna de Bacalar, programado para abrir a principios de 2025. El complejo de 40 habitaciones y con una inversión de 28 millones de dólares está ubicado a 30 minutos al norte de la frontera con Belice, y ofrecerá vistas a más de 90 metros de altura sobre las aguas tornasoles, y cenas sobre el lago. Los entusiastas de los deportes acuáticos disfrutarán del kayak y el remo.

Hay alarma entre las aerolíneas que operan en México, denunció la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), que dijo a Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) que la preocupación es por riesgos en la seguridad operacional, por falta de comunicación entre controladores de tránsito aéreo y los pilotos de distintas empresas que han hecho llegar sus reportes sobre la incidencia de alarmas de impacto contra el terreno.

El Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta) reveló que desde la implementación del rediseño del espacio aéreo en el Valle de México se han incrementado 300 por ciento los incidentes, registrando más de 100 graves, información calculada por los propios controladores de manera extraoficial. “Seneam ha ocultado esos incidentes, ni siquiera da la información a la autoridad aeronáutica, cosa que es gravísima”.

Japón recién anunció que algunos estudiantes podrán ingresar, justo a tiempo para el semestre escolar, pero sigue sin fijarse fecha para reanudar el turismo internacional, suspendido hace dos años. Para entender esa cerrazón hay dos claves: que pronto habrá elecciones y, sobre todo, que la mayoría cree que la covid es cosa de extranjeros y defiende el cierre de fronteras. Las dos cosas a la vez explican estas reticencias a la apertura.

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

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