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Opinión

LA HORA DE LA NATURALEZA

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Dietario político

Por Juan Manuel Herrera

Este viernes cinco de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, que en su edición 2020 tiene como lema es “La hora de la naturaleza”, la que parece estar hablándonos muy fuerte ante los excesos de la humanidad, que ve con estupor la presencia de nuevas enfermedades mortales y contagiosas como el Covid-19, fuertes precipitaciones, y amenazas de fenómenos meteorológicos de gran potencial destructivo desde el mismo inicio de la temporada de Lluvias y Huracanes, el pasado primero de junio.

Se hace apología a la necesidad de una recuperación verde y sostenible, instando a aprovechar tecnologías aprovechables para reconducir el modelo de desarrollo y bienestar, y reactivar la economía tras la crisis del nuevo coronavirus, en que gobiernos europeos confían que no implique hipotecar el futuro de la juventud.

El Día Mundial del Medio Ambiente se estableció por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su resolución A/RES/2994 del 15 de diciembre de 1977. Se celebra desde 1974 el cinco de junio de cada año, fecha con la que inició la conferencia de Estocolmo en 1972, cuyo tema central fue el ambiente, y dos días después del día del ambiente la Asamblea General de la ONU aprobó igual la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Se trata de sensibilizar a la población mundial en temas ambientales, intensificando la atención y la acción política; y en este 2020, con el eslogan “Es la hora de la naturaleza” las Naciones Unidas pide a los ciudadanos que escuchen los mensajes que manda el planeta.

El Pnuma estableció que este es el año de la biodiversidad, y tenemos que pensar en la naturaleza, en todos esos ecosistemas, especies, espacios naturales que tanto nos gustan, que tanto decimos querer disfrutar, y que tan poco cuidamos. No hay que repetir los errores del pasado y es nuestra obligación buscar una recuperación que no suponga hipoteca adicional en el presente, ni en el futuro. Ministros de medio ambiente insisten en que los seres humanos tenemos que lograr una reconducción del modelo de desarrollo y bienestar, “pensando en las apuestas que comprometemos hacer a mediano y largo plazo, aprovechando las tecnologías disponibles”.

Transitamos un año atípico en que la biodiversidad debe ser motivo de preocupación urgente por eventos recientes como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el Cuerno de África, y la actual pandemia del Covid-19, que demuestran la relación inextricable entre los humanos y las redes de la vida en las que coexistimos.

Ahora por afectaciones epidemiológicas y climáticas no se tendrán las tradicionales campañas de limpieza en playas y carreteras –que se multiplican en años preelectorales-, se trata sin embargo de aprovechar la ocasión de hacer conciencia a fin de cuidar nuestro entorno, pues a algunas personas no les interesa en lo más mínimo, pese a que el llamado determinante de la naturaleza en los últimos días, semanas y meses está siendo a respetarla en serio, si es  que aún queremos que nos siga contemplando dentro de sus ecosistemas.

Saetillas…

A la mitad del 2020, con seis meses aún por transcurrir para su conclusión, el actual ejercicio será atípico y dejará muchas lecciones en todos los ámbitos, algo que deben entender los políticos de cara a las elecciones intermedias de 2021, en que la sociedad cobrarán afrentas y dejará en claro que el voto vale, y mucho…Las Olimpiadas de Tokio 2020 se aplazaron al próximo año debido a la actual pandemia, que México contabilizaba al cuatro de junio 105 mil 680 casos confirmados, 18 mil 377 confirmados activos y 46 mil 659 sospechoso, con 12 mil 545 defunciones confirmadas y mil 33 defunciones sospechosas…Lamentable que las  fracciones políticas vean por sus intereses partidarios y no por el bien común de la ciudadanía. Esa guerra fratricida tuvo su punto más álgido en la comparecencia del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell-Ramírez ante diputados federales, urgidos de reflectores ante gris actuar y nulos alcances…Debe preocupar que las proyecciones oficiales por Covid-19 anticipan 35 mil muertos, y en Campeche la tasa de letalidad es alta, estamos en semáforo rojo, pero la ciudadanía se relaja en todos los sentidos. Confiemos en que luego no se llore…Las tormentas Amanda y Cristóbal dejaron a siete millones de afectados en el Sur, donde veníamos lidiando con altos grados de contagio del Covid-19, galopante desempleo y crecimiento exponencial de la pobreza… El aplazamiento a 2021 de algunas de las citas ambientales mundiales más significativas como la Cumbre de la Biodiversidad o la Cumbre de Cambio Climático es coyuntural, y debe considerarse una oportunidad de aprovechar la voluntad de recuperación para construir una sociedad distinta, un modelo económico diferente y un esquema en el que el respeto a los límites ambientales resulte fundamental…Ello resulta revelador a organizaciones ambientalistas que ahora enfocan baterías sobre el Tren Maya cuyos tramos principales recibieron el banderazo de arranque en la semana por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, que en el inicio de la “nueva normalidad” y con torrenciales aguaceros se dio tiempo de celebrar a los marinos en Quintana Roo, alentar sus proyectos insignes como la refinería de Dos Bocas y esta modernización ferroviaria en la Península y el Istmo…Muchos lo criticaron por no predicar con el ejemplo de quedarse en casa en la fase más crítica de contagios, por no guardar sana distancia, ni usar cubrebocas, pero es innegable que trata de reactivar la alicaída economía mexicana afectada por baja en la producción y precios petroleros, y por la pandemia del Covid-19. Apostemos a crecer en unidad, ya se tendrá tiempo de criticarlo ácidamente, y ser sus acérrimos adversarios en las venideras elecciones en que renovaremos la Cámara de Diputados, 13 gubernaturas, y al menos tres mil 355 cargos de representación popular… La CTM-FTC y el Grupo Carso firmaron el contrato colectivo de trabajo por el tramo dos del Tren Maya, que desde este viernes inicia el reclutamiento de mano de obra. Un acierto del dirigente cetemista Wilgen Hernández Cherres evitando agandalle de sindicatos foráneos… El confinamiento social para frenar contagios permitió a la naturaleza recuperarse debido a que grandes poblaciones se encerraron en sus casas ante la cuarentena, por lo que ejemplares de distintas especies paseaban libres en avenidas, parques y jardines. Desde marzo esta parálisis redujo la contaminación ante restricciones al transporte, cancelación de vuelos y el cierre de fábricas y comercios, lo que impactaron positivamente en el ambiente con una disminución del 25 por ciento de los gases contaminantes…El PRD y el PES siguen perdiendo presencia, y ahora se quedaron sin bancada en el Senado con las desbandadas de miembros a otras fracciones. El PAN empezó igual a coquetear y atraer a otros legisladores a su esfera con miras a cachar votos en el 2021. Triste pero recurrente espectáculo. Nos leemos a la próxima.

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Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

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Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

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Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

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Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

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