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Lucha por el senado en Quintana Roo

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Las tres alianzas que disputan una curul en el Senado de la República, preparan su estrategia para enfrentarse entre ellas, por un lado, los del PAN-PRD-MC se ve que tienen coincidencias, pues desde el 2016 trabajan juntos; los del PRI-PVEM-Panal, tienen sus diferencias, pues Raymundo King de la Rosa se ocupó de no dejar pasara a Susana Hurtado Vallejo cuando esta militaba en el PRI; y los de Morena, pues tienen en su contra la inconformidad del PES y PT pues estos dos últimos institutos dicen que los dejaron de lado.

Por el Partido Acción Nacional (PAN), Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) van como candidatos al senado, en primera fórmula Mayuli Martínez Simón y en la segunda va Julián Javier Ricalde Magaña, lógicamente, cuentan con la venia del gobernador, de sus compañeros de bancada y de los militantes, pero eso mismo puede jugar en su contra, en caso que no sepan aprovechar el trabajo, poco o mucho, que han realizado cuando fungen como funcionarios públicos.

Por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), en la primera posición se coló Susana Hurtado Vallejo, en segunda, Raymundo King de la Rosa; pero aquí las cosas en apariencia se ven complicadas, pues desde el 2016 los pleitos que trae el aún dirigente del PRI en el estado, tiene a este partido en una guerra civil que provoca la fuga de “talentos” hacia otros institutos. Es notorio que ahora los papeles se cambian, porque “Ray” está en manos de “Susy”, si quiere pasar, tendrá que hacer campaña a favor de la exdiputada.

En el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Encuentro Social (PES) y del Trabajo (PT), que lleva a Marybel Villegas Canché en primera fórmula y a José Luis Pech Várguez en segunda, existe división, porque los dirigentes estatales, Gregorio Sánchez Martínez (PES) y Hernán Villatoro Barrios (PT) se encargaron de evidenciar los problemas que hay en la alianza, donde dicen que Morena se agandalló en las posiciones para el senado.

Aquí sí se cumplió con la paridad de género, porque las que encabezan la primera fórmula son mujeres, y la sorpresa la podría dar la aún diputada local, Mayuli Martínez Simón. Aunque históricamente Andrés Manuel López Obrador gana las elecciones tres a uno, también queda demostrado que eso no garantiza que los demás candidatos o candidatas puedan ganar en automático, tendrán que ser ingeniosos para hacer una campaña que conquiste el voto, de las promesas ya estamos cansados.

SASCAB

Y en Solidaridad, el avance de simpatía que tiene la diputada Laura Beristain Navarrete es innegable; poco a poco va permeando en el electorado, ante una Cristina Torres Gómez y un Martín de la Cruz Gómez que no avanzan, se mantienen estáticos. Aquí vale la pena recordar que “caballo que alcanza, gana”.

Corresponde pues a Laura elegir bien quiénes serán los que la acompañarán en su planilla, pues los solidarenses están cansados de ver las mismas caras, con las mismas promesas y con los mismos vicios respecto al ejercicio del poder; la ciudadanía está cansada de la prepotencia con la que algunos funcionarios públicos de la actual administración se conducen.

 

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ATENCION A LAS CAUSAS

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“Caminos del Mayab”
Por Martín G. Iglesias

Parece que la sociedad ya aceptó una máxima sin proponérselo, que los antiguos filósofos del pueblo la definen así: después del niño ahogado, pozo tapado. Lo digo porque cuando hay accidentes en las carreteras, violencia familiar, maltrato infantil, abuso sexual a menor de edad, todos levantamos el “grito al cielo” y nos rasgamos las vestiduras para exigir justicia en nombre de las víctimas.
Solo traigo como ejemplo dos hechos ocurridos en esta semana en diferentes estratos sociales; el primero es el embarazo de una menor de 13 años en el estado de Chiapas, que conmocionó a todo México por el riego que representa para su salud la gestación y la poca probabilidad de vida que le dan los médicos; el segundo, es el asesinato de una familia en el municipio Dzilam González, Yucatán, que eran procedentes de la comunidad de Limones, Quintana Roo.
Me son útiles estos dos casos para demostrar que la famosa “atención a las causas” que salen a relucir en todas las mañaneras, en las conferencias de prensa, en las ruedas de prensa, en los boletines oficiales de gobiernos y autoridades que imparten justicia, no surten efectos en el colectivo, pues en lugar de disminuir estos casos, van en aumento.
En cuanto a la atención a las causas con la finalidad de prevenir el embarazo en menores de edad, hay mucho por hacer en la aplicación de las leyes, porque no es que falle la legislación, fallan quienes son los encargados de aplicarlas, de hacerlas cumplir.
Los Derechos Humanos de niñas, niños y adolescentes están previstos en la Constitución, en los tratados internacionales y en las demás leyes aplicables, esencialmente en la Convención sobre los Derechos del Niño y en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (publicada el 4 de diciembre de 2014), la cual reconoce a niñas, niños y adolescentes como titulares de derechos y, en su artículo 13, de manera enunciativa y no limitativa.
El artículo 13 de dicha Ley, señala las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo; derecho de prioridad; derecho a la identidad; derecho a vivir en familia; derecho a la igualdad sustantiva; derecho a no ser discriminado; derecho a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral; derecho a una vida libre de violencia y a la integridad personal; derecho a la protección de la salud y a la seguridad social; derecho a la inclusión de niñas, niños y adolescentes con discapacidad; derecho a la educación; derecho al descanso y al esparcimiento; derecho a la libertad de convicciones éticas, pensamiento, conciencia, religión y cultura.
Así como derecho a la libertad de expresión y de acceso a la información; derecho de participación; derecho de asociación y reunión; derecho a la intimidad; derecho a la seguridad jurídica y al debido proceso; derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes, y derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e Internet.
El problema es que los programas que deben ser dirigidos para la atención a las causas, solo pasan por una oficina para ser aprobados y para darles sustento presupuestal, sin que la mayoría de estos programas y proyectos puedan llegar a los beneficiarios, o sea a los menores de edad. No hay estrategia, no hay evaluación, no hay análisis, no hay solución y seguimiento del problema.
En cuanto a los asesinatos de personas, estos van en aumento; solo hay que ver un poco en las redes y darse cuenta que en la zona conocida como “el Crucero” de Cancún, en los últimos 15 días, cuatro personas fueron víctimas de ataques armados, dos de ellos perdieron la vida en el lugar. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, mañana el Gobierno del Estado a través del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), celebrará de manera simultánea el día de Reyes Magos en 100 comunidades de los municipios de Othón P. Blanco, Bacalar, José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto, Tulum, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Lázaro Cárdenas, Cozumel, Isla Mujeres y Benito Juárez.
El evento simultáneo será de 11:00 am a 1:00 pm; el objetivo es llegar a aquellas comunidades alejadas de la cabecera municipal para que los niños puedan disfrutar de un espectáculo especial. Al tiempo…

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El costo de un “nuevo” yo: la factura invisible de la autoexigencia

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Querer cambiar puede convertirse en una carga, en este sentido los propósitos de año nuevo pueden convertirse en una trampa emocional

Conciencia Saludablemente

Psicol. Alejandra Barrera

Enero comienza cada año con un entusiasmo contagioso: gimnasios llenos, agendas nuevas, cursos promotores de “mejor versión de ti”, y tantas listas de propósitos que parecen promesas ineludibles. Sin embargo, también es la época en que la ilusión se encuentra con la realidad, y muchas de estas metas quedan resumidas en dos palabras dolorosamente familiares: frustración temprana. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué distingue un propósito que nutre del que desgasta? Y, sobre todo, ¿qué tiene que ver la autoexigencia con nuestra salud mental?

Motivación vs. autoexigencia: una línea que se rompe con facilidad

La motivación es un motor interno que nos impulsa hacia lo que valoramos: salud, aprendizaje, relaciones más profundas, productividad con sentido. En cambio, la autoexigencia está más cerca del juicio: “tengo que hacer más”, “debo lograr esto”, “si no, fracaso”. La diferencia parece sutil, pero en términos psicológicos marca un abismo. La motivación se alimenta de propósito y esperanza; la autoexigencia se alimenta de miedo y de comparaciones.

Algunos expertos en psicología del bienestar describen una distinción entre los tipos de motivación, mencionando que mientras que la motivación autónoma (aquella que surge del interés genuino o del valor personal) se asocia con mayor persistencia y bienestar, la motivación controlada (basada en presión interna o externa) se relaciona con ansiedad, burnout y abandono de metas. La autoexigencia cae en esta última categoría: nos presionamos a cumplir estándares que muchas veces no se alinean con nuestras necesidades reales, o que realmente no son deseos propios, sino que se sostienen en el ideal que queremos alcanzar a fin de complacer a otros o en lograr el estándar socialmente aceptado.

La trampa de los propósitos rígidos

Los propósitos típicos de año nuevo suelen ser rígidos: perder peso, correr alguna cantidad de kilómetros, leer cierto número de libros, renunciar a vicios “perjudiciales”. El problema no está en las metas per se, sino en su rigidez. Las metas inmutables presuponen un camino directo y sin tropiezos, lo cual es profundamente contrario al modo en que funciona la vida humana.

Modelos contemporáneos de fijación de objetivos, como el enfoque SMART (Specific, Measurable, Achievable, Relevant, Time-bound), sugieren que los objetivos sean específicos, medibles y alcanzables, pero también relevantes y sensibles a nuestra realidad personal. Si una meta no tiene en cuenta nuestro contexto emocional, físico y social, tiene altas probabilidades de convertirse en fuente de estrés y autoevaluación negativa.

Además, investigaciones en Journal of Personality and Social Psychology muestran que las resoluciones de año nuevo tienden a fallar porque se basan en cambios de comportamiento externos sin atender el estado interno que sostiene ese comportamiento. Por ejemplo, querer comer “perfectamente” sin explorar cómo lidias con el hambre emocional es un atajo errado. Lo que cambia la conducta a largo plazo es atender las raíces (emociones, creencias, hábitos automáticos), no solo la forma.

Por qué fallan los propósitos (y cómo reconocerlo sin culpas)
  1. Expectativas irreales: Muchos propósitos están diseñados más para impresionar a otros o cumplir un estándar social que para nutrir nuestro bienestar.
  2. Falta de autoempatía: Nos decimos “si fallo, significa que soy débil”, cuando en realidad el fracaso es parte del proceso de aprendizaje.
  3. Rigidez cognitiva: El cerebro humano no prospera en rigideces; prospera en adaptación. Las metas que no permiten flexibilidad emocional son proclives a derrumbarse bajo estrés.
  4. Comparación social: Las redes (y las vidas editadas que vemos en ellas) establecen estándares imposibles que agravan la sensación de insuficiencia.
Cómo plantear objetivos emocionalmente sostenibles

Si los propósitos de enero se diseñaran desde el autocuidado, en lugar de la autoexigencia, cambiaría radicalmente su impacto en nuestra salud mental. Algunas claves para replantear la narrativa:

  • Haz preguntas, no decretos: En lugar de “voy a perder 10 kilos”, pregunta “¿por qué quiero perder peso?” “¿Qué beneficio voy a tener si pierdo peso?”
  • Valora el proceso, no solo el resultado: Celebra cambios pequeños y consistentes. El refuerzo positivo es más eficaz que el castigo interno. Recuerda tus conductas negativas se crearon después de muchas repeticiones, por lo tanto quitarlas requiere el mismo tiempo, ten paciencia contigo mismo.
  • Ajusta tus metas a tu realidad emocional: Si estás en un momento de estrés, quizás priorizar descanso, conexión o límites sea más saludable que embarcarte en objetivos exigentes, recuerda que el estrés no es un buen aliado para lograr objetivos por el contrario puede provocar retrocesos en tu proceso, si te exiges demasiado los resultados probablemente no serán lo que esperas, no porque no lo estés haciendo bien, sino porque estas presionando demasiado.
  • Planea con flexibilidad: En vez de metas únicas y rígidas, establece marcos de intención: “quiero mejorar mi salud este año” después establece objetivos, medibles y alcanzables, ve de lo menos a lo más y se realista.

Estas recomendaciones no son una panacea mágica. Transformar comportamientos arraigados exige tiempo, paciencia y, sobre todo, gentileza interna. Y ahí es donde la salud mental y el autocuidado se encuentran.  Si necesitas ayuda no dudes en pedírsela a especialistas de cada área, a veces es importante tener el acompañamiento adecuado para aprender a regular y encontrar los puntos que no estamos viendo, en la vista de alguien que nos lo hará saber de manera profesional y neutral.

Replantear la narrativa del “nuevo yo” desde el autocuidado

La narrativa imperante del “nuevo yo” suele prometer una versión más productiva, más delgada, más eficiente, más… Más de lo que quizás necesitas en este momento. El costo de esa narrativa suele pagarse con angustia, autoevaluación negativa y una relación deteriorada con nosotros mismos.

La psicología contemporánea nos ofrece una visión alternativa: el cambio duradero no ocurre desde la crítica implacable hacia uno mismo, sino desde la comprensión puntual de cómo funcionamos. Los enfoques basados en terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la terapia cognitivo-conductual (TCC) han demostrado que trabajar con la flexibilidad psicológica, la aceptación emocional y la reorientación de valores personales es más efectivo y sostenible que perseguir estándares autoexigentes.

Por ejemplo, la ACT propone que la rigidez (aferrarse a metas fijas sin adaptación) genera sufrimiento, mientras que la apertura y la acción comprometida con los valores personales brinda una dirección significativa incluso en presencia de dificultad. En otras palabras, cambiar tu vida no tiene que parecer una batalla; puede parecer una construcción paciente y consciente.

En conclusión, los propósitos de año nuevo no están destinados a colapsar bajo el peso de la autoexigencia. Pueden ser una invitación a conocerte mejor, a descubrir qué te nutre y qué te agota, y a construir hábitos que se sostengan en tu bienestar emocional. La diferencia entre una meta que abruma y una intención que ilumina no es menor: radica en si la planteas desde la autoexigencia o desde el autocuidado. Este año, en lugar de prometerte un “nuevo yo”, pregúntate: ¿qué versión de ti merece apoyo, paciencia y compasión? A veces, eso es más revolucionario que cualquier resolución de enero.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Para saber más en relación al tema puede revisar ls siguientes documentos.

Beck, J. S. (2011). Cognitive behavior therapy: Basics and beyond (2ª ed.). Guilford Press.

Doran, G. T. (1981). There’s a S.M.A.R.T. way to write management’s goals and objectives. Management Review, 70(11), 35–36.

Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and commitment therapy: An experiential approach to behavior change. Guilford Press.

Norcross, J. C., Mrykalo, M. S., & Blagys, M. D. (2002). Auld Lang Syne: Success predictors, change processes, and self-reported outcomes of New Year’s resolvers and nonresolvers. Journal of Clinical Psychology, 58(4), 397–405.

Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68–78.

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