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El lado oscuro de la navidad: una mirada psicológica a la depresión invernal

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Detrás de la mercadotecnia de la época de paz en el mundo, la cifra de suicidios se eleva

Conciencia Saludablemente

Por Psicol. Alex Barrera**

Cada año, cuando el invierno comienza a instalarse y los días se acortan, noto un cambio sutil pero profundo en muchas de las personas, lo cual inevitablemente a mi parecer crea una bruma en todo el ambiente, y es que mientras la gran maquinaria de la mercadotecnia nos vende un espacio de amor, familia y entornos diseñados a modo para fomentar el espíritu de dar y recibir, la realidad es que muchas veces esto es la máscara que oculta, lo que no queremos saber, pero que nuestro cerebro ya sabe. Y no es otra cosa sino la reacción biológica natural que nos alinea con la naturaleza, invierno significa el final.

Y no, no es fatalismo, es la naturaleza terminando un ciclo, es por eso que durante el invierno muchos animales se retiran a descansar, los arboles desojados esperan pacientes para poder reverdecer, la luz del día es menos, y por supuesto los seres humanos experimentamos cambios que desafortunadamente intentamos ignorar debido a que cada día nos alejamos más y más de lo natural, pensando con la soberbia que solo el razonamiento nos puede dar, que si la luz del sol se va, nosotros podemos llenarla con pequeñas luces artificiales, que se venden en aquellos puestos que ocupan miles de esquinas en el país.

Pero dejemos el romanticismo y la filosofía de lado y para no abrumarle entremos de lleno a lo que quiero en este espacio, comentarle a usted, que se toma el tiempo de leer estas líneas y es que, si hablamos de los síntomas del invierno, incluso yo, como especialista en salud mental debo confesar que experimento cierta variación en mi nivel de energía y claridad emocional.

Así pues, le hablaré de las cosas por su nombre, lo que muchas personas experimentamos no se trata simplemente de “mal humor por el frío”, sino de un fenómeno ampliamente documentado: la depresión invernal, también conocida como Trastorno Afectivo Estacional (TAE). Aunque a veces se percibe como una exageración o un invento moderno, la ciencia ha demostrado que es una condición real y prevalente, estrechamente vinculada a los ciclos de luz y a la respuesta biológica de nuestro organismo.

La American Psychological Association (APA) explica que el TAE aparece cuando la disminución de luz solar altera nuestros ritmos circadianos, los cuales funcionan como un reloj interno que regula funciones tan esenciales como el sueño, el apetito, la energía y el estado de ánimo. Cuando ese reloj se desajusta, aumentan la melatonina —la hormona del sueño— y disminuyen los niveles de serotonina, vinculada al bienestar. El resultado es una combinación de fatiga, desmotivación, tristeza persistente, irritabilidad, dificultades de concentración y, en algunos casos, un fuerte deseo de aislamiento social.

Observando desde un ángulo clínico, lo más complejo de la depresión invernal no es sólo la sintomatología, sino la forma en que suele ser minimizada. Muchas personas que pasan por este tipo de situaciones se expresan diciendo: “Debe ser flojera”, “Solo necesito echarle ganas”, “Es normal, a todos nos cae pesado el invierno”. Y aunque es cierto que los cambios estacionales influyen en nuestro ánimo, no debemos normalizar un malestar que interfiere en la vida cotidiana. Reconocer que algo no está bien permite atenderlo y evitar que el evento evolucione hacia formas más severas por ejemplo caer en depresión.

Es importante señalar que algunas personas tienen mayor vulnerabilidad biológica a este trastorno. Investigaciones del National Institute of Mental Health (NIMH) indican que quienes viven lejos del ecuador, en regiones donde el invierno tiene menor exposición solar, presentan tasas más altas de TAE. Además, quienes tienen antecedentes de depresión mayor suelen ser más sensibles a las variaciones de luz. Esto no significa que sea inevitable, sino que debemos prestar especial atención a los primeros síntomas.

En terapia, he observado que uno de los desafíos más grandes es el impacto en la percepción personal: quienes viven depresión invernal suelen sentirse “culpables” de no rendir igual, de no tener la misma energía o motivación que en otras épocas. Explicarles el componente biológico, ese juego de hormonas, luz y ritmos internos, les ayuda a comprender que no se trata de una falla personal, sino de un proceso fisiológico que puede regularse con estrategias adecuadas. Probablemente es por ello que muchas personas no son capaces de aceptar que están pasando por un mal momento, incluso ni siquiera lo reconocer, y tapan este tipo de sentimientos con conductas dañinas que curiosamente son fomentadas con el falso espíritu de la navidad, por ejemplo las compras excesivas, o el descontrol en los hábitos alimenticios.

Aun cuando se supone que la temporada enaltece virtudes como la paz, el amor, y la fraternidad, resulta preocupante observar que la disminución de luz natural y la carga emocional invernal coinciden con un aumento sostenido de suicidios en México, en donde para 2023 se registraron 8 mil 837 suicidios, lo que representa una tasa de 6.8 por cada 100 mil habitantes, una cifra más alta que la de años previos, según el INEGI. Estos datos sugieren que la temporada de oscuridad, soledad o desánimo puede agravar la vulnerabilidad psicológica (especialmente en personas predispuestas) y transformar la tristeza estacional en crisis profundas.

Sobre esto existen métodos que pueden ayudar a reducir el riesgo de padecer TAE, ninguno de ellos tan efectivo como la atención psicológica profesional. Un especialista de la salud puede evaluar el nivel del problema además el acompañamiento terapéutico brinda herramientas para detectar pensamientos suicidas, regular el estado de ánimo y reconstruir el bienestar emocional en los meses más oscuros del año.

Algunas acciones cotidianas contribuyen significativamente a reducir el impacto del TAE. Por ello, aquí te comparto tres recomendaciones basadas en evidencia para prevenir o disminuir la depresión invernal:

1) Exponte diariamente a la luz solar entre 5 y 10 minutos, siempre con la protección adecuada.
Salir por la mañana, abrir cortinas, caminar un poco o simplemente recibir la luz directa del gran astro ayuda a regular la serotonina y el reloj biológico. Puede parecer un gesto mínimo, pero su impacto es notable cuando se vuelve parte de la rutina, eso sí, no olvides el bloqueador solar y los lentes con filtro UV.

2) Mantén horarios regulares de sueño y actividad física.
Tu cuerpo necesita estabilidad cuando la luz es escasa. Dormir a horas similares y realizar ejercicio —aunque sea ligero— mejora la energía, la regulación emocional y el descanso nocturno. Aun si la noche dura más tiempo que el día es importante mantener la rutina.

3) Cultiva espacios de conexión social, incluso si la apatía te invita al aislamiento.
El invierno tiende a encerrarnos, pero el contacto humano funciona como un amortiguador emocional. Conversar con alguien, compartir actividades o participar en grupos de apoyo contribuye a mejorar el estado de ánimo.

Y, sobre todo, recuerda que la terapia psicológica es un acompañamiento fundamental durante esta temporada. No solo ofrece un espacio seguro para explorar lo que sientes, sino que te brinda herramientas para comprender tus ciclos internos, reorganizar rutinas, manejar pensamientos negativos y fortalecer tu resiliencia. En los meses más fríos del año, cuando el mundo parece apagarse un poco, la terapia se convierte en un punto de luz que ayuda a atravesar el invierno con mayor claridad y bienestar. Y no olvides que el invierno es el final que marca el inicio de algo nuevo, la navidad no sólo es época de dar y recibir, sino que también amerita un tiempo de introspección para disminuir el ritmo y reflexionar sobre lo que finalizamos y como queremos comenzar el nuevo ciclo.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo Humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Para más información del tema puede consultar:

Textos de Interes

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed.). Washington, D.C.: Author.
(Para la definición clínica del Trastorno Afectivo Estacional como especificador del trastorno depresivo mayor.)

Rosenthal, N. E., Sack, D. A., Gillin, J. C., Lewy, A. J., Goodwin, F. K., Davenport, Y., … & Wehr, T. A. (1984). Seasonal Affective Disorder: A description of the syndrome and preliminary findings with light therapy. Archives of General Psychiatry, 41(1), 72–80.
(Estudio pionero que define la depresión invernal y su relación con la luz.)

Melrose, S. (2015). Seasonal Affective Disorder: An Overview of Assessment and Treatment Approaches. Depression Research and Treatment, 2015, 1–6.
(Revisión general sobre causas, síntomas y tratamiento del TAE.)

Partonen, T., & Lönnqvist, J. (1998). Bright light improves vitality and alleviates distress in healthy people. Journal of Affective Disorders, 46(1), 175–181.
(Evidencia científica del impacto de la luz en el estado de ánimo.)

Rohan, K. J., Roecklein, K. A., & Haaga, D. A. F. (2009). Cognitive-behavioral therapy for seasonal affective disorder: A randomized controlled trial. American Journal of Psychiatry, 166(5), 503–510.
(Estudio que valida la efectividad de la terapia psicológica para el TAE.)

Lewy, A. J. (2007). Circadian misalignment in mood disturbances. Current Psychiatry Reports, 9(6), 517–522.
(Base científica sobre ritmos circadianos y trastornos del estado de ánimo.)

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2023). Estadísticas a propósito del día mundial para la prevención del suicidio.
(Fuente de la cifra: 8,837 suicidios y tasa de 6.8 por cada 100 mil habitantes en México.)

Lam, R. W., & Levitt, A. J. (1999). Canadian Consensus Guidelines for the Treatment of Seasonal Affective Disorder. Clinical & Academic Publishing.
(Guía clínica que respalda intervenciones terapéuticas para depresión invernal.)

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DESDE MI RECLUSIÓN (TERCERA PARTE)

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“MEMORIAS DE UN EMPRESARIO”
POR: EL VIEJO

*Años de desfalco, pandemia y huracanes, el principio del fin

*Contabilidad fraudulenta nos engañó a todos, menos al SAT

Tarde descubrió “El viejo” que había sido víctima del engaño de su administradora Leontina confabulada con el contador de su empresa. Nunca lo hubiera descubierto a no ser por el apoyo de un contador externo que le hizo ver que los registros financieros habían sido manipulados dando una imagen falsa de la realidad: le ocultaron pérdidas, evadieron impuestos y saquearon sus fondos.

Tras el derrumbe de las Torres Gemelas y sus efectos en la industria hotelera de Cancún y de otras partes del país quedó al descubierto la vulnerabilidad de mi empresa. No éramos capaces de hacer frente a esta contingencia. No me explicaba el por qué si en el papel aparecía como una empresa sana, en la práctica no había dinero para nada. Entonces me culpé de mi descuido y de la sobrada confianza que tuve en mi administradora y mi contador: desde hacía mucho tiempo me estaban mintiendo.

Con esa preocupación y sin comprender la magnitud del desfalco acudí a la Ciudad de México, ahí me encontré con mi hermano Elías a quien le confié parte de mi gran preocupación. Agobiado por esa situación me presentó a su amigo Toño, un contador público con vasta experiencia en el tema, quien contagiado por mi preocupación accedió a viajar de inmediato a Cancún.

Al día siguiente, con diferencia de una hora y en vuelos diferentes llegamos a Cancún. Él llegó a las 9:00 y yo a las 10:00, me esperó en el Aeropuerto y de ahí nos trasladamos a la oficina. Sin perder tiempo solicitó la contabilidad a su nervioso colega y se dispuso a revisar. No pasó mucho tiempo, dos horas si acaso, cuando Toño pidió hablar conmigo.

-“Don José -me dijo- esto está muy mal: su administradora Leontina en confabulación con su contador, Jonás, llevan mucho tiempo defraudando a su empresa”. Para mí fue un golpe terrible. A estas dos personas de la tercera edad les había dado toda mi confianza y así me pagaban. Y nuevamente volví a equivocarme: no tuve el coraje para demandarlos. Tal vez por su edad y por el aprecio que les tenía decidí pedirles solo su renuncia.

Para el contador Toño, más que el fraude cometido por esas dos malas personas, lo peor del caso fue la forma en que habían manejado la Contabilidad desde hacía varios años y se tenía que rehacer. Sin embargo, nunca se pudo corregir y aunado a eso vino el huracán Wilma, en el 2005 y la Pandemia de gripe A-H1N1, en el 2009, hasta desembocar en el problema que hoy me tiene bajo proceso en la cárcel por no poder pagar impuestos.

A partir de la caída de las Torres Gemelas, el huracán Wilma y la pandemia de Gripe A-H1N1 mi empresa resintió graves efectos por el desplome de la ocupación hotelera a niveles nunca vistos, razón por la cual muchos de nuestros clientes nos dejaron de pagar, incrementando de manera significativa la cartera vencida; en tanto, algunas de nuestras ventas se tornaron incobrables, mientras que nuestras deudas con proveedores se fueron incrementando alarmantemente por los recargos.

Ante el sombrío panorama y con el afán de que nuestra empresa se recuperara, con el apoyo de los suegros de mi socio y míos, decidimos aceptarles que fueran avales para obtener un préstamo. A ellos no les importó arriesgar su patrimonio, que para nosotros fue un gran compromiso y responsabilidad. Con el crédito obtenido pudimos pagar parte de los impuestos, dar un abono a proveedores y otra parte para el pago de la nómina.

Sin embargo, el crédito con apoyo de nuestros suegros fue solo un paliativo que nos quitó un poco de presión, pero no fue solución. Al paso de los días, quincenas y meses, la situación de nuestra empresa se complicaba cada vez más sin importar los resultados de nuestro trabajo. Las pocas ventas que logramos nos daban pequeños respiros, pero la cartera vencida seguía aumentando mientras los hoteleros nos forzaban a aceptar cubrir sus deudas a 90 y 120 días, pero eso no era garantía de pago. Si presionábamos, simplemente cambiaban de proveedor. (Continuará Cuarta parte)

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LA PREVISIBLE RECESION TURISTICA

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“El Minotauro”
Por Nicolás Durán de la Sierra

La escalada belicista del gobierno de Estados Unidos no sólo se reciente fuera de sus fronteras, sino también en su propio país, como lo muestran con gran crudeza los atropellos a los derechos civiles en Nebraska; no es el único estado afectado por andanada de la Casa Blanca, pero sí el que más cuota de sangre ha pagado. La crisis interna es evidente y la destitución de Donald Trump se hace cada vez más posible.

Mas aún, de entre los analistas políticos de aquel país, comenzando por los del consejo editorial del New York Times, su salida está próxima. El prestigioso diario, en abono a tal posibilidad, recién publicó en portada que el año pasado, “por corrupción”, el presidente se había embolsado, al menos, mil 408 millones de dólares. En pocas palabras, no sólo los mata, sino además los roba.

En este ámbito de crispación tanto dentro como afuera, la agresión a Venezuela, las amenazas militares a Irán y Groenlandia, y hasta México y la “guerra comercial” con Europa, el turismo doméstico y externo ha disminuido a niveles parecidos a los de los años del Covid 19, según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, el que se encarga de la gestión de esta industria.

En el detallado análisis del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, por la política exterior restrictiva de ese país, en el 2025 Estados Unidos dejó de percibir unos 12 mil 500 millones sólo en el rubro de entradas y salidas, y todo hace prever que en este año la tendencia a la baja será mayor. Por ejemplo, el turismo canadiense hacia su vecino del sur disminuyó más del 22 por ciento.

Sin siquiera considerar la posibilidad de una incursión del gobierno de Donald Trump a México, funesta para ambas economías, pero un psicópata es impredecible; sin considerar tal, analistas de aquel país prevén que, si no se relaja la crisis interna, el turismo norteamericano seguirá a la baja y ello se reflejará en nuestro país, su principal socio comercial hasta el momento.

El dilema no es si se va o no Trump, lo que por hecho se da, sino cuándo.

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