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LA POLVAREDA DE TRUMP

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“El Minotauro”
Por Nicolás Durán de la Sierra

No se abundará aquí, por espacio, sobre el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro orquestado por el gobierno de Donald Trump, pues de sobra se sabe viola leyes básicas de la convivencia entre países; ni siquiera sobre sus amagos hacia México, Cuba y Colombia, por hablar sólo de América Latina, que en Europa también temen un atropello gringo en Groenlandia.

De hecho, buena parte del pueblo norteamericano sufre la política interna de Trump, que socaba sus libertades y, crimen nefando, atenta contra la golpeada economía de base -la universidad de Washington estima que unos 40 millones viven en la miseria- por lo que cada vez son más las voces que piden llevarlo a un juicio político que conlleve su salida de la Casa Blanca.

La crispación no conviene a los grandes capitalistas y es posible que pronto se sumen el reclamo. Hay señales en Illinois y California, de entre los estados más poderosos de aquel país. “Be like a bull in a china shop”, dicen allá; “está como cabra en cristalería”, decimos aquí, aunque también cabría la expresión “cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”. Se avista el Impeachment.

Entre tanto, el rapto de Maduro levantó gran polvareda en México, para aire local al tema. La glosa va por allí. Entre otros, aplaudieron entes como Alito Moreno, que dijo que Morena debe saber que las tiranías acaban así, o la rara senadora Lilly Téllez, que barbotó que López Obrador era socio del venezolano. De Acción Nacional ni hablar: no son buenos ni cuando quieren ser malos.

Hay quienes opinan que deben ser juzgados por traición a la patria -pidieron la intervención gringa en México-, y por insania una, y por ladrón el otro. Mas no hay para qué hacerlo pues, por un lado, se eliminan solos y, por el otro, son virus que visibilizan otros virus; sin saberlo, son útiles reflectores virales. Su sueño es publicitar que son perseguidos por el Estado. Sueños de ilusos.

El tema es amplio, pero no este espacio. Van aquí par de datos: Trump indicó que él mismo manejará la venta del crudo venezolano, las mayores reservas del orbe; la petrolera Chevron envió ayer once buques a aquel país y Corina Machado se dice traicionada por Trump pues no hay cambios en la estructura venezolana y, claro, porque la dejaron fuera. Con enfermizo candor le ofreció su disque premio nobel de la paz, con minúsculas.

Para chasco de ilusos: Trump sólo iba por el petróleo.

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EL ESTADO MAS CARO PARA INVERTIR: IMEF

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“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.

El director del IMEF-Quintana Roo, Neguib Simón Farah, reveló que invertir en Quintana Roo es de 2% a 3% más caro por motivos fiscales federales y estatales, en el Foro Perspectivas Turísticas 2026 de la Universidad Anáhuac Cancún.

Mientras un empresario gana el 13%, los gobiernos federal y estatal se llevan hasta 25% de la inversión, sostuvo el pasado viernes 16 de enero.

En su exposición durante la octava edición de la Conferencia Perspectivas Turísticas 2026, organizada cada año, el director en Quintana Roo del Instituto Mexicano de ejecutivos de Finanzas (IMEF), Neguib Simón Farah, sostuvo que la entidad del Caribe mexicano es la más cara para invertir fiscalmente hablando.

Precisó que la diferencia es de 2% a 3% más cara que en estados como Baja California Sur, Ciudad de México y jalisco.

Agregó que la utilidad de los empresarios es mucho menor que lo que se lleva el gobierno mensual y anualmente por cada dólar que invierten, ya que mientras un empresario se lleva de 12% a 13% de utilidades, le entrega al gobierno de 24% a 25%, incluso hasta más tratándose de Quintana Roo, precisó.

Agregó que el nivel impositivo en otros países es de 2% a 3% menos que en México, como es el caso de República Dominicana.

Ante académicos, empresarios, funcionarios, estudiantes que abarrotaron el Lions Sport Center de la Universidad Anáhuac Cancún, Simón Farah detalló que el gobierno federal se lleva el 16% por el impuesto al valor agregado (IVA), 4% del impuesto al hospedaje, 1.5% por derechos y cargos turísticos locales, 30% del ISR, además del costo operativo que puede alcanzar hasta 60%.

SOLO EL 40% DE EMPRESARIOS REINVERTIRÁ
El director del IMEF en la entidad informó que recientemente el presidente nacional de la Coparmex, Juan José Sierra Álvarez, sostuvo que sólo el 40% del empresariado ha decidido estar dispuestos a reinvertir sus utilidades en sus empresas, porcentaje que es muy bajo, consideró.

El representante del IMEF celebró que en el año 2025 no se haya realizado una reforma fiscal, como piden algunos sectores, u otras decisiones de miscelánea fiscal que puedan tener impacto en las inversiones.

INVITA A LA FORMALIDAD
Sin embargo, hizo un llamado a los empresarios, sobre todo a los jóvenes, a apostar por la formalidad y por apegarse a la disciplina fiscal, ya que “el orden cuesta, pero el desorden cuesta más”, concluyó. Usted tiene la última palabra.
ooOoo

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DESDE MI RECLUSIÓN (SEGUNDA PARTE)

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“MEMORIAS DE UN EMPRESARIO”
POR: EL VIEJO

*Nuestra satisfacción era el reconocimiento no el dinero

*En el primer año las ganancias superaron expectativas

Desde el módulo en el penal donde se encuentra, “El viejo” se esfuerza en recordar detalles de la fundación, operación y, sobre todo, los errores que lo llevaron a perder su empresa y ahora su libertad: “Nunca he sido un prófugo ni me siento delincuente, simplemente intenté cumplir un sueño que se volvió pesadilla”, comenta.

Desde la contratación de Leontina dejamos en sus manos la proyección del tabulador salarial. Según su currículo tenía la capacidad para, con base en el análisis del mercado laboral, la rentabilidad del negocio y la jerarquía de los puestos, como ahora sabemos, asignaría de manera correcta los sueldos a todos quienes integrábamos la plantilla laboral, lo mismo que un programa de compensaciones, bonos y beneficios adicionales para asegurar la competitividad.

 Fue entonces cuando cometí mi primer gran error al otorgarnos a mi socio y a mí sueldos bajos, que no correspondían ni a la responsabilidad de nuestros cargos ni al trabajo que desarrollábamos. Según pensábamos para no afectar la operación.

Seguía pensando, como desde el inicio del proyecto, que lo más importante no era nuestro bienestar económico de inmediato, sino tratar de garantizar el éxito del negocio. La verdad es que, pese al entusiasmo, confianza y calidad de nuestro trabajo las expectativas de crecimiento para el primer año de operación eran muy bajas. Sin embargo, para nuestra sorpresa, en los primeros 12 meses superamos en 10 veces lo proyectado.

Así, después del primer año de operación, iniciamos el segundo con renovado entusiasmo, debido a que nuestros clientes nos buscaban para hacernos cargo de sus telecomunicaciones al interior de sus hoteles, como la telefonía, Internet y enlaces vía microondas entre sus edificios. Esto, para aumentar la eficiencia sin sobrecargar sus nóminas. De esa forma, los primeros años fueron de sano crecimiento

Entre 1998 y 1999 los resultados económicos sobre el papel eran muy buenos. La calidad de nuestros servicios en telecomunicaciones trajo no solo el éxito profesional, sino la expansión de nuestra empresa por recomendación de nuestros propios clientes, ya que por pertenecer a cadenas hoteleras importantes pidieron extender nuestros servicios fuera de Quintana Roo. Así nació nuestra primera sucursal en la Ciudad de México.

Por lo que respecta a mi socio y a mí, pese al éxito de la empresa continuamos con nuestra vida austera. Nuestros autos eran compactos y pagábamos hipotecas de nuestras casas. A cuatro años de la fundación de nuestra sociedad continuamos sin recibir utilidades, debido a que nuestras prioridades eran la atención de excelencia a nuestros clientes y cumplir con nuestras obligaciones patronales.

Con la indebida total confianza en nuestra administradora, todo parecía marchar sobre ruedas. De pronto, el derrumbe del World Trade Center (las Torres Gemelas) en Nueva York, por el atentado del 11 de septiembre del 2001, marcaría el principio de una crisis sin fin, debido a una serie de acontecimientos negativos que, sumados a este, culminaría con el cierre de la empresa y conmigo en la cárcel.

Y es que tras el derrumbe de las Torres Gemelas la industria hotelera en Cancún, como en otras partes de México, entró en crisis a causa de innumerables cancelaciones de sus reservaciones y la consecuente mora para el pago de nuestros servicios. La primera de nuestras sucursales afectadas fue la de Ciudad de México. Empezamos a tener problemas en el pago de nóminas e impuestos. La crisis hotelera nos arrastraba como proveedores inútiles ante la baja demanda turística y la inexistencia de un fondo emergente que nos ayudará a enfrentarla.

Entonces y solo entonces reflexioné en la administración que, sin control de mi parte, por confiado, no servía de nada ante esta contingencia. Nos preguntamos: ¿Y qué pasó con los buenos resultados, la alta demanda de servicios que nos llevó a la expansión? ¿De qué servía el sacrificar nuestras utilidades y mantener un sueldo austero? Simplemente no había dinero, ni para hacer frente a esta ni a ninguna crisis… (Continúa Tercera  parte)

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