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Son 8 asesinatos registrados en 2024: 6 periodistas, una mujer entre ellos, y 2 locutores, además una desaparición forzada

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“Comentario a Tiempo”


Por Teodoro Rentería Arróyave*

El siguientes es el COMUNICADO DEL GREMIO PRIODÍSTICO ORGANIZADO DE MÉXICO, cuyo título ilustra esta entrega y que reproducimos íntegro por su trascendencia intrínseca:

“México ocupa el tercer lugar mundial de homicidios de periodistas, después de 23 años de ocupar el deshonroso señalamiento de “el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo” sin embargo se mantiene en el Continente Americano. /En 2024 los crímenes contra las libertades de prensa y expresión bajaron en México en un 15.7 por ciento en relación con el año anterior y fue el año menos sangriento desde hace 18 años. /En total fueron 7 asesinatos ocurridos en 2024: 5 periodistas, una mujer entre ellos, y dos locutores. Tenemos que sumar el hallazgo del cadáver del colega guanajuatense Jaime Barrera Rodríguez desaparecido desde hacía 3 años y medio. /Con la desaparición de un voceador y el hallazgo del cadáver de un colega, siguen 28 desapariciones forzadas pendientes de aclaración.

Durante 2024 ocurrieron en México 7 asesinatos contra las libertades de prensa y expresión de los cuales fueron víctimas una compañera y 6 compañeros, agregamos uno más con el hallazgo del cadáver de un colega desaparecido hace más de 3 años y una desaparición de acuerdo con el Monitoreo Permanente de los Asesinatos y Desapariciones Forzadas de Periodistas y demás víctimas, registro altamente profesional del gremio organizado que conforman la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX; el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE, y la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México.

De acuerdo con nuestro Monitoreo es de hacerse notar que en ese periodo bajó en un 15.7 por ciento los crímenes en comparación con el año anterior y fue el tercer año con menos asesinatos, 6 en la administración de expresidente, Andrés López Obrador y 1 en la actual de Claudia Sheinbaum Pardo.

También consignamos que continúan 28 desapariciones forzadas pendientes de aclaración. Todo lo anterior, reiteramos, se debe a la vergonzante impunidad prevaleciente.

México ahora ocupa el tercer lugar mundial de homicidios de periodistas, después de 23 años de ocupar el deshonroso señalamiento de “el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo” sin embargo se mantiene en el Continente Americano.

Nuestro Monitoreo es un registro actualizado y documentado de estos crímenes en contra de la sociedad mexicana en el siempre frustrado intento de quererle negar su derecho a la información veraz y oportuna, por ello a continuación damos a conocer la lista de nuestras víctimas fatales y las desapariciones forzadas con el numeral que les corresponde desde 1984 a la fecha:

REPORTE DE LOS ASESINATOS DE 2024

  1. 26 de abril de 2023. Roberto Carlos Figueroa Bustos. Periodista y productor morelense. Director y conductor del portal “Acá en el Show, la puritita verdad”. Fue secuestrado al salir de su domicilio en Cuernavaca en la mañana del 26, y no obstante que su esposa pagó el rescate, por la tarde fue hallado su cuerpo dentro de su vehículo en un camino de terracería en el municipio colindante Huitzilac en el poblado de Coajomulco. Figueroa era crítico de la administración del gobernador, Cuauhtémoc Blanco Bravo, así lo dio a conocer en su Comunicado la Asociación de Periodistas y Comunicadores de Morelos, APECOMOR.
  2. 4 de mayo de 2024. Samuel López Pérez, “Vampiro DJ”, locutor de la Radio Comunitaria de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, fue asesinado a balazos cuando llegaba a su casa en la madrugada de ese sábado 4 por sicarios que lo esperaban, hechos ocurridos en la calle principal de la Colonia Benito Juárez de esa comunidad.
  3. 7 de mayo de 2024. Martín Antonio Olivier Rodríguez, activista y locutor de radiodifusora comunitaria “La Que Más Suena” de Ajalpan, Puebla, fue asesinado en este municipio, su cuerpo fue hallado al lado del vehículo-taxi, que conducía para ayudarse económicamente, en un terreno de siembras perteneciente a la colonia San Antonio, sus familiares lo reportaron como desaparecido desde la noche del anterior luego de que participó en un mitin político de la junta auxiliar de Guadalupe Pantzingo. El cuerpo yacía con visibles huellas de violencia.
  4. 28 de junio de 2024. Víctor Alonso Culebro Morales, dirigía el portal de noticias “Realidades. Periodismo con verdad&quot” de San Cristóbal las Casas, Chiapas. Hijo de Mario Carlos Culebro Velasco, ex secretario general de Gobierno de ese Estado en la administración de Manuel Velasco Coello en el 2018. Su cuerpo fue hallado con las manos atadas, el rostro cubierto con cinta aislante, con varios impactos de bala y con evidentes signos de tortura, en una cuneta de la autopista Ocozocoautla-Arriaga, a la altura del kilómetro 28, en las inmediaciones del ejido Tierra y Libertad municipio de Jiquipilas.
  5. 4 agosto de 2024. Alejandro Alfredo Martínez Noguez. Villagrán, Guanajuato. Periodista independiente quien usaba el seudónimo de su plataforma noticiosa: “El Hijo del Llanero Solitito”. El reportero especializado en nota roja, fue a cubrir un accidente vial en el municipio de Villagrán, Guanajuato, desde donde trasmitió la información recabada para su plataforma, cuando regresaban a Celaya a bordo de una Patrulla cuyos tripulantes lo protegían, una camioneta se les emparejó y desde la misma se produjo el artero ataque armado; no obstante que los escoltas repelieron la agresión el reportero fue impactado por una bala en la cabeza, y los elementos policíacos también resultaron heridos. El escolta al volante llevó a los heridos al Hospital General de Celaya, en el trayecto por desgracia murió el periodista Martínez Noguez. Se informó, además que Alejandro Martínez contaba con protección por haber sido víctima de un atentado el 28 de noviembre pasado, los hechos ocurrieron ese lunes, poco antes de las 5:30 de la tarde en la colonia Valle Hermoso, en Celaya. En tal ocasión él mismo, a través de su página de Facebook, narró que dos sujetos, uno con chaleco negro, gorra y barba de candado intentó dispararle, pero el arma se “encasquilló”.
  6. 29 de agosto de 2024. Mauricio Cruz Solís de 25 años, director del portal informativo “Minuto x Minuto”, también conducía el noticiario “Enlace Informativo”, de la estación de radio “Uruapense-Radiorama”, fue asesinado en pleno centro del municipio de Uruapan, Michoacán, al término de una transmisión en vivo en la que entrevistó al alcalde Carlos Manzo, sobre el incendio ocurrido la madrugada del sábado que dejó cerca de 66 locales con pérdidas totales en el mercado Tariácuri, al parecer en venganza por que los locatarios se negaron al “cobro de piso”. Fue acribillado a unos metros del inmueble que alberga la Casa de la Cultura, cerca de la Pérgola Municipal, alrededor de las 22:00 horas de ese martes. En los últimos ocho años Mauricio Cruz se desempeñó como reportero de los diarios ABC de Michoacán y La Opinión de Michoacán, ambos con sede en Uruapan.
  7. 30 de octubre de 2024. Patricia Ramírez, “Paty Bunbury” reportera de espectáculos del periódico digital “Hechos”, en donde tenía aproximadamente 12 años trabajando en ese medio, fue asesinada a balazos en el interior de su negocio de comida en el Centro de la ciudad de Colima. La agresión ocurrió alrededor de las 14:00 horas de ese miércoles, en el negocio ubicado en la calle Gabino Barreda y Gómez Farías en la colonia La Atrevida, frente al edificio que albergaba al periódico Ecos de la Costa. Sobre la agresión, testigos señalaron a las autoridades que un sujeto ingresó al establecimiento de comida corrida y le disparó a la comunicadora a quemarropa. De inmediato el sicario huyó con rumbo desconocido, hasta ahora no se informa de detención alguna persona.
  8. 12 de junio de 2024. Víctor Manuel Jiménez Campos. Reportero independiente de deportes, desaparecido desde el 1 de noviembre de 2020 en Celaya, Guanajuato, su cadáver fue localizado el 12 de junio en el Pueblo de Villagrán del mismo estado. Llevaba 3 años y medio desaparecido.

DESAPARICIONES FORZADAS

  1. 17 de octubre de 2024. Sergio Cadenas Hernández de 53 años. Repartidor del diario “El Debate” fue secuestrado tras la agresión a la sede del rotativo.

RESUMEN

Durante la administración federal del presidente, Andrés Manuel López Obrador, suman 88 asesinatos que lastiman a la libertad de expresión: 66 periodistas; 7 locutores; 6 trabajadores de prensa; 5 familiares y 1 amigo de comunicadores, y 3 escoltas.

En lo que va de la administración de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, 1 asesinato y 1 desaparición forzada.

De 2000 a la fecha, han ocurrido 326 asesinatos: 270 periodistas; 9 locutores; 16 trabajadores de la prensa; 16 familiares y 10 amigos de comunicadores; 2 civiles, y 3 escoltas.

En consecuencia, de 1983 a la fecha, de acuerdo con el Monitoreo Permanente de los Asesinatos y Desapariciones Forzadas de Periodistas, suman 392 asesinatos, de los cuales han sido víctimas: 332 periodistas; 9 locutores; 16 trabajadores de prensa; 19 familiares y 11 amigos de comunicadores; 2 civiles, y 3 escoltas.

Asimismo, son 28 las desapariciones forzadas pendientes de aclarar.

El Gremio Organizado: Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX; Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México, y su brazo académico, Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE, en sus comunicados correspondientes firmados por sus dirigentes, reitera en forma constante su demanda a las más altas autoridades del país para que terminen con esta vergonzosa impunidad en cuanto a los atentados a los informadores, y cumplan con las medidas cautelares para protegerlos, como lo ordenan las leyes correspondientes.

Nuestro concentrado es terrible y lamentable por todos conceptos, puesto que la imperante y vergonzosa impunidad es la que permite que los criminales, enemigos de las libertades de prensa y expresión, burlen a la justicia. Como se puede comprobar la lista lúgubre aumenta exponencialmente.

Redoblamos el reclamo de justicia y de que se implementen los mecanismos de protección a los periodistas, trabajadores de prensa, de sus familiares y amigos que también han sido victimados en hechos, inclusive directos, para amedrentar a los comunicadores. ¡YA BASTA! Es nuestro grito permanente.

También reiteramos el llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al Congreso de la Unión, a los gobernadores de las entidades federativas y a los congresos locales, para que atiendan a la brevedad la Agenda Legislativa Pendiente del Periodista, que consideramos es el mayor blindaje para los comunicadores y por su contenido es un instrumento integral para asegurar las libertades de prensa y expresión en nuestro México.

Los comunicados son signados por los dirigentes gremiales en turno. Por FAPERMEX: Dra. Eva Joaquina Guerrero Ríos y Dr. José Arturo Aguirre Bahena, presidenta del Consejo Directivo​y presidente del Comité de Vigilancia, Honor y Justicia, respectivamente. Por CONALIPE: Mtro. Teodoro Raúl Rentería Villa, vicepresidente, y el autor: presidente de CONALIPE, presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX y secretario de Desarrollo Social de FELAP.

*Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, miembro del Consejo Consultivo permanente del Club Primera Plana, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional y Académico de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org y el portal: irradianoticias.com

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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

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La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional

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El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional

Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**

Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.  

Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente. 

El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma. 

Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio. 

Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema. 

Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar. 

Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima . 

No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener. 

Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros. 

En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.  

Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico. 

La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero. 

En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés 

Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes. 

Documentos de interés:

Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1 

Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313 

Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1 

Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books. 

Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009 

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
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