Opinión
Son 8 asesinatos registrados en 2024: 6 periodistas, una mujer entre ellos, y 2 locutores, además una desaparición forzada
“Comentario a Tiempo”
Por Teodoro Rentería Arróyave*
El siguientes es el COMUNICADO DEL GREMIO PRIODÍSTICO ORGANIZADO DE MÉXICO, cuyo título ilustra esta entrega y que reproducimos íntegro por su trascendencia intrínseca:
“México ocupa el tercer lugar mundial de homicidios de periodistas, después de 23 años de ocupar el deshonroso señalamiento de “el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo” sin embargo se mantiene en el Continente Americano. /En 2024 los crímenes contra las libertades de prensa y expresión bajaron en México en un 15.7 por ciento en relación con el año anterior y fue el año menos sangriento desde hace 18 años. /En total fueron 7 asesinatos ocurridos en 2024: 5 periodistas, una mujer entre ellos, y dos locutores. Tenemos que sumar el hallazgo del cadáver del colega guanajuatense Jaime Barrera Rodríguez desaparecido desde hacía 3 años y medio. /Con la desaparición de un voceador y el hallazgo del cadáver de un colega, siguen 28 desapariciones forzadas pendientes de aclaración.
Durante 2024 ocurrieron en México 7 asesinatos contra las libertades de prensa y expresión de los cuales fueron víctimas una compañera y 6 compañeros, agregamos uno más con el hallazgo del cadáver de un colega desaparecido hace más de 3 años y una desaparición de acuerdo con el Monitoreo Permanente de los Asesinatos y Desapariciones Forzadas de Periodistas y demás víctimas, registro altamente profesional del gremio organizado que conforman la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX; el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE, y la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México.
De acuerdo con nuestro Monitoreo es de hacerse notar que en ese periodo bajó en un 15.7 por ciento los crímenes en comparación con el año anterior y fue el tercer año con menos asesinatos, 6 en la administración de expresidente, Andrés López Obrador y 1 en la actual de Claudia Sheinbaum Pardo.
También consignamos que continúan 28 desapariciones forzadas pendientes de aclaración. Todo lo anterior, reiteramos, se debe a la vergonzante impunidad prevaleciente.
México ahora ocupa el tercer lugar mundial de homicidios de periodistas, después de 23 años de ocupar el deshonroso señalamiento de “el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo” sin embargo se mantiene en el Continente Americano.
Nuestro Monitoreo es un registro actualizado y documentado de estos crímenes en contra de la sociedad mexicana en el siempre frustrado intento de quererle negar su derecho a la información veraz y oportuna, por ello a continuación damos a conocer la lista de nuestras víctimas fatales y las desapariciones forzadas con el numeral que les corresponde desde 1984 a la fecha:
REPORTE DE LOS ASESINATOS DE 2024
- 26 de abril de 2023. Roberto Carlos Figueroa Bustos. Periodista y productor morelense. Director y conductor del portal “Acá en el Show, la puritita verdad”. Fue secuestrado al salir de su domicilio en Cuernavaca en la mañana del 26, y no obstante que su esposa pagó el rescate, por la tarde fue hallado su cuerpo dentro de su vehículo en un camino de terracería en el municipio colindante Huitzilac en el poblado de Coajomulco. Figueroa era crítico de la administración del gobernador, Cuauhtémoc Blanco Bravo, así lo dio a conocer en su Comunicado la Asociación de Periodistas y Comunicadores de Morelos, APECOMOR.
- 4 de mayo de 2024. Samuel López Pérez, “Vampiro DJ”, locutor de la Radio Comunitaria de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, fue asesinado a balazos cuando llegaba a su casa en la madrugada de ese sábado 4 por sicarios que lo esperaban, hechos ocurridos en la calle principal de la Colonia Benito Juárez de esa comunidad.
- 7 de mayo de 2024. Martín Antonio Olivier Rodríguez, activista y locutor de radiodifusora comunitaria “La Que Más Suena” de Ajalpan, Puebla, fue asesinado en este municipio, su cuerpo fue hallado al lado del vehículo-taxi, que conducía para ayudarse económicamente, en un terreno de siembras perteneciente a la colonia San Antonio, sus familiares lo reportaron como desaparecido desde la noche del anterior luego de que participó en un mitin político de la junta auxiliar de Guadalupe Pantzingo. El cuerpo yacía con visibles huellas de violencia.
- 28 de junio de 2024. Víctor Alonso Culebro Morales, dirigía el portal de noticias “Realidades. Periodismo con verdad"” de San Cristóbal las Casas, Chiapas. Hijo de Mario Carlos Culebro Velasco, ex secretario general de Gobierno de ese Estado en la administración de Manuel Velasco Coello en el 2018. Su cuerpo fue hallado con las manos atadas, el rostro cubierto con cinta aislante, con varios impactos de bala y con evidentes signos de tortura, en una cuneta de la autopista Ocozocoautla-Arriaga, a la altura del kilómetro 28, en las inmediaciones del ejido Tierra y Libertad municipio de Jiquipilas.
- 4 agosto de 2024. Alejandro Alfredo Martínez Noguez. Villagrán, Guanajuato. Periodista independiente quien usaba el seudónimo de su plataforma noticiosa: “El Hijo del Llanero Solitito”. El reportero especializado en nota roja, fue a cubrir un accidente vial en el municipio de Villagrán, Guanajuato, desde donde trasmitió la información recabada para su plataforma, cuando regresaban a Celaya a bordo de una Patrulla cuyos tripulantes lo protegían, una camioneta se les emparejó y desde la misma se produjo el artero ataque armado; no obstante que los escoltas repelieron la agresión el reportero fue impactado por una bala en la cabeza, y los elementos policíacos también resultaron heridos. El escolta al volante llevó a los heridos al Hospital General de Celaya, en el trayecto por desgracia murió el periodista Martínez Noguez. Se informó, además que Alejandro Martínez contaba con protección por haber sido víctima de un atentado el 28 de noviembre pasado, los hechos ocurrieron ese lunes, poco antes de las 5:30 de la tarde en la colonia Valle Hermoso, en Celaya. En tal ocasión él mismo, a través de su página de Facebook, narró que dos sujetos, uno con chaleco negro, gorra y barba de candado intentó dispararle, pero el arma se “encasquilló”.
- 29 de agosto de 2024. Mauricio Cruz Solís de 25 años, director del portal informativo “Minuto x Minuto”, también conducía el noticiario “Enlace Informativo”, de la estación de radio “Uruapense-Radiorama”, fue asesinado en pleno centro del municipio de Uruapan, Michoacán, al término de una transmisión en vivo en la que entrevistó al alcalde Carlos Manzo, sobre el incendio ocurrido la madrugada del sábado que dejó cerca de 66 locales con pérdidas totales en el mercado Tariácuri, al parecer en venganza por que los locatarios se negaron al “cobro de piso”. Fue acribillado a unos metros del inmueble que alberga la Casa de la Cultura, cerca de la Pérgola Municipal, alrededor de las 22:00 horas de ese martes. En los últimos ocho años Mauricio Cruz se desempeñó como reportero de los diarios ABC de Michoacán y La Opinión de Michoacán, ambos con sede en Uruapan.
- 30 de octubre de 2024. Patricia Ramírez, “Paty Bunbury” reportera de espectáculos del periódico digital “Hechos”, en donde tenía aproximadamente 12 años trabajando en ese medio, fue asesinada a balazos en el interior de su negocio de comida en el Centro de la ciudad de Colima. La agresión ocurrió alrededor de las 14:00 horas de ese miércoles, en el negocio ubicado en la calle Gabino Barreda y Gómez Farías en la colonia La Atrevida, frente al edificio que albergaba al periódico Ecos de la Costa. Sobre la agresión, testigos señalaron a las autoridades que un sujeto ingresó al establecimiento de comida corrida y le disparó a la comunicadora a quemarropa. De inmediato el sicario huyó con rumbo desconocido, hasta ahora no se informa de detención alguna persona.
- 12 de junio de 2024. Víctor Manuel Jiménez Campos. Reportero independiente de deportes, desaparecido desde el 1 de noviembre de 2020 en Celaya, Guanajuato, su cadáver fue localizado el 12 de junio en el Pueblo de Villagrán del mismo estado. Llevaba 3 años y medio desaparecido.
DESAPARICIONES FORZADAS
- 17 de octubre de 2024. Sergio Cadenas Hernández de 53 años. Repartidor del diario “El Debate” fue secuestrado tras la agresión a la sede del rotativo.
RESUMEN
Durante la administración federal del presidente, Andrés Manuel López Obrador, suman 88 asesinatos que lastiman a la libertad de expresión: 66 periodistas; 7 locutores; 6 trabajadores de prensa; 5 familiares y 1 amigo de comunicadores, y 3 escoltas.
En lo que va de la administración de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, 1 asesinato y 1 desaparición forzada.
De 2000 a la fecha, han ocurrido 326 asesinatos: 270 periodistas; 9 locutores; 16 trabajadores de la prensa; 16 familiares y 10 amigos de comunicadores; 2 civiles, y 3 escoltas.
En consecuencia, de 1983 a la fecha, de acuerdo con el Monitoreo Permanente de los Asesinatos y Desapariciones Forzadas de Periodistas, suman 392 asesinatos, de los cuales han sido víctimas: 332 periodistas; 9 locutores; 16 trabajadores de prensa; 19 familiares y 11 amigos de comunicadores; 2 civiles, y 3 escoltas.
Asimismo, son 28 las desapariciones forzadas pendientes de aclarar.
El Gremio Organizado: Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX; Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México, y su brazo académico, Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE, en sus comunicados correspondientes firmados por sus dirigentes, reitera en forma constante su demanda a las más altas autoridades del país para que terminen con esta vergonzosa impunidad en cuanto a los atentados a los informadores, y cumplan con las medidas cautelares para protegerlos, como lo ordenan las leyes correspondientes.
Nuestro concentrado es terrible y lamentable por todos conceptos, puesto que la imperante y vergonzosa impunidad es la que permite que los criminales, enemigos de las libertades de prensa y expresión, burlen a la justicia. Como se puede comprobar la lista lúgubre aumenta exponencialmente.
Redoblamos el reclamo de justicia y de que se implementen los mecanismos de protección a los periodistas, trabajadores de prensa, de sus familiares y amigos que también han sido victimados en hechos, inclusive directos, para amedrentar a los comunicadores. ¡YA BASTA! Es nuestro grito permanente.
También reiteramos el llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al Congreso de la Unión, a los gobernadores de las entidades federativas y a los congresos locales, para que atiendan a la brevedad la Agenda Legislativa Pendiente del Periodista, que consideramos es el mayor blindaje para los comunicadores y por su contenido es un instrumento integral para asegurar las libertades de prensa y expresión en nuestro México.
Los comunicados son signados por los dirigentes gremiales en turno. Por FAPERMEX: Dra. Eva Joaquina Guerrero Ríos y Dr. José Arturo Aguirre Bahena, presidenta del Consejo Directivoy presidente del Comité de Vigilancia, Honor y Justicia, respectivamente. Por CONALIPE: Mtro. Teodoro Raúl Rentería Villa, vicepresidente, y el autor: presidente de CONALIPE, presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX y secretario de Desarrollo Social de FELAP.
*Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, miembro del Consejo Consultivo permanente del Club Primera Plana, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional y Académico de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org y el portal: irradianoticias.com
EN LA OPINIÓN DE:
Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad
Conciencia Saludablemente
La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.
Por: Pisc. Alex Barrera
Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.
Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.
Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.
La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.
La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.
Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.
Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.
A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.
La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.
Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.
A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.
Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.
No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.
En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.
El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.
Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.
También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.
La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.
Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
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EN LA OPINIÓN DE:
Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian
Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol Alex Barrera**
En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.
Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.
Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.
Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.
Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.
Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.
Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.
Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.
La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.
Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.
En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.
También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.
Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.
En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.
****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App



















