Opinión
Ignorados
Opinión / Cicuta del Caribe LXXXIII
• Tomen pa’que se entretengan: visa impresa a los brasileños
• QR: padrón de prestadores de servicios contra fraude digital
• Tren Maya: siguen inventando en la marcha; toca al Tramo 6
• El Fonatur acusa a Milardy Douglas Rogelio Jiménez-Pons
• Turista denuncia acoso de “colado” en hotel Nickelodeon
• Fingen ser el SAT e inventan evasión fiscal para extorsionar
Por: Carlos Águila Arreola
Hace dos semanas, el presidenciable y titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard Casaubón, estuvo en la joya del Caribe mexicano, donde aseguró —prometer no empobrece, dar es lo que aniquila— a los hoteleros, el gremio con mayor poder político del Sureste, que intervendría ante Gobernación (Segob) por el tema del visado para los brasileños.
Nada más para ver cómo se las gastan los “políticos”: ambas dependencias emitieron un comunicado conjunto el pasado viernes 5 de agosto en el que informaron que los ciudadanos de Brasil tendrán que tramitar una visa física, que será de manera temporal, para entrar a territorio mexicano, ignorando el llamado del sector hotelero del Caribe mexicano.
En octubre de 2021 la Segob alertó sobre el aumento de brasileños que llegaban como supuestos turistas pero que estaban utilizando a México como trampolín para llegar a Estados Unidos, y mes y medio después, en diciembre, retomó el visado para los amazónicos, y desde entonces se adelantó qie afectaría en la llegada de visitantes durante el verano a Quintana Roo-
El lunes 25 de abril, el canciller se reunió con empresarios de la zona norte del estado; días después, Jesús Almaguer Salazar, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, diría que confiaba en los buenos oficios de Marcelo Ebrard para destrabar el conflicto con el turismo brasileño.
Explicó que la Segob decidió cancelar el Acuerdo de Exención de Visas para brasileños al detectar el incremento irregular de visitantes que en algunos casos tenían como objetivo llegar a Estados Unidos: “Se tocó el tema con el canciller y nos dijo que pronto estaría listo el tema de las visas en internet. Confiamos que así sea para reactivar la llegada del turismo brasileño”.
No obstante, mediante un comunicado conjunto, las secretarías de Gobernación y de Relaciones Exteriores, informaron el miércoles 3 de agosto que “los ciudadanos de Brasil deberán tramitar una visa física, que será de manera temporal, para ingresar a territorio mexicano. Lo anterior aplica para aquellos que busquen viajar a México para hacer turismo, sin permiso para realizar actividades remuneradas”.
El miércoles 3 de agosto, el acuerdo se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF), en el que se propone reformar el artículo 2 del “acuerdo por el que se determina la aplicación temporal de visa en pasaportes ordinarios a los nacionales de la República Federativa del Brasil, en la condición de estancia de Visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas”.
Antes del arranque del verano se advertía que si no se agilizaba pronto el tema del visado, luego de que la Segob empezó a solicitar nuevamente el documento físico, se generarían afectaciones en el arribo de visitantes del sexto emisor mundial de turistas a México, superado por España, Reino Unido, Canadá, Colombia y Estados Unidos, al primer semestre del año, y el tercero de Sudamérica a Cancún detrás d Colombia y Argentina. en el mismo periodo.
Al cierre del primer semestre del año, de acuerdo con estadísticas del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), han ingresado por medio del Aeropuerto Internacional de Cancún un total de 81 mil 875 turistas brasileños, cifra solo inferior a los 97 mil 745 ciudadanos argentinos y 199 mil 133 colombianos.
La Segob informó que a partir del 18 de agosto los brasileños que pretendan ingresar a México en la condición de turistas deberán tramitar físicamente ante la autoridad consular mexicana la visa correspondiente, con la finalidad de detener los flujos irregulares de viajeros amazónicos que, en algunos casos, tienen como objetivo llegar a Estados Unidos.
La modificación estará vigente hasta que se realicen acciones conjuntas entre México y el gobierno brasileño, que posibilite el uso adecuado de la medida de facilitación migratoria y garantice los flujos migratorios seguros, ordenados y regulares.
El acuerdo para la expedición de visas entrará en vigor el jueves 18 de agosto, 15 días naturales después de su publicación en el DOF; en tanto, la Segob y la SRE deberán actualizar los procedimientos, sistemas y bases de información sobre el ingreso de personas brasileñas al país, así como difundir el acuerdo, para lo que se apoyarán en la Secretaría de Turismo (Sectur).
Los cinco aeropuertos por donde arriba la mayor cantidad de viajeros procedentes de Brasil son Cancún, seguido de las terminales aéreas de Ciudad de México, Monterrey, Los Cabos y Guadalajara. Hace un mes la Segob decidió eliminar las trabas y facilidad que los visitantes brasileños pudieran solicitar una visa electrónica para tratar de mitigar los flujos irregulares, pero no funcionó.
Hace poco más de nueve años, en marzo de 2013, los gobiernos de México y Brasil acordaron la supresión del visado de corta duración en pasaportes ordinarios para sus ciudadanos, medida que permite facilitar el flujo de viajeros entre las dos naciones, en beneficio del turismo.
“Cabe recordar que el requisito de visado para ciudadanos brasileños estaba vigente desde 2005, y a partir de mayo de 2010, México aplicó mecanismos de facilitación migratoria a quienes contaran con visa de Estados Unidos. Esas acciones permitieron el aumento de visitantes procedentes de esa nación sudamericana”, decía el gobierno del entonces vilipendiados en redes, Enrique Peña Nieto..

Menudencias
Dos semanas antes, el I Congreso Internacional de Turismo (World Turism Trends Summit, por sus siglas WTTS), del 24 al 26 de agosto, en la isla de Cozumel, dio el primer mazazo en un intento por frenar los fraudes cibernéticos en el sector: en noviembre comenzará a operar el Buró de Identidad Turística (BIT), de acuerdo con Margarita Carbajal Carmona, presidenta de la Federación Mexicana de Empresas Turísticas de Quintana Roo (Fematurqroo).
Envalentonado tras la autorrevocación del juez primero de distrito de Yucatán, Adrián Fernando Novelo Pérez, el director del Fondo Nacional d Fomento al Turismo (Fonatur), Javier May Rodríguez, dijo que ya se preparan los terrenos para construir los tramos seis y siete. El primero conectaría con el aeropuerto de Tulum, solo que ya hay al menos una decena de amparos de… sí, adivinó, Sélvame del Tren, Greenpeace y otros colectivos ambientalistas.
Por presuntas adjudicaciones directas para el Tren Maya, que tofo mundo está haciendo, incluido el mismísimo Andrés Manuel López Obrador, provocaron supuestos daños patrimoniales, hay una denuncia penal del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) contra su ex director general Milardy Douglas Rogelio Jiménez-Pons Gómez, ahora subsecretario de Transportes. El Fonatur la habría interpuesto ante la Fiscalía General de la República (FGR)
Una turista denunció haber sido víctima de acoso por parte de un hombre en la alberca del hotel Nickelodeon Riviera Maya, por medio de sus redes sociales, donde explicó qie el sujeto comenzó a tomarle fotos sin su consentimiento, hasta que personal de seguridad del establecimiento constató que el acosador no era huésped del hotel por lo que fue entregado a personal de Seguridad Pública Municipal,. El hecho también evidenció la falta de vigilancia en un centro de hospedaje donde la noche, ahorita en la temporada de verano, llega a costar entre 12 mil o 13 mil pesos.
Surge una nueva forma de extorsión: ahora, fingiendo ser personal del Servicio de Administración Tributaria (SAT), la delincuencia acusa a las víctimas de evasión fiscal por medio de mensajes de WhatsApp en los que afirman ser del SAT y que se comunican por parte de su “titular” Raquel Buenrostro, quien supuestamente alerta a la persona que debe pagar una multa o de lo contrario se procederá a la acción penal. Las “multas” son de hasta 60 mil pesos, y hasta las “difieren “en tres pagos de 20 mil
EN LA OPINIÓN DE:
La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional
El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional
Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**
Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.
Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente.
El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma.
Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio.
Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema.
Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar.
Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima .
No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener.
Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros.
En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.
Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico.
La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero.
En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés
Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes.
Documentos de interés:
Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1
Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313
Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1
Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books.
Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte directamente por:
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate ahttps://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
EN LA OPINIÓN DE:
“Cuando el descanso termina: el camino invisible hacia la depresión postvacacional”
De vuelta a la rutina: ¿Y el regreso? Un mirada a las funciones neuronales luego de las vacaciones
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol. Alex Barrera**
Tal vez te ha pasado…
… Vuelves de vacaciones con la maleta llena de ropa sucia, fotos bonitas… y una sensación difícil de explicar en el pecho. No es tristeza pura, pero tampoco es calma. Es algo parecido a la resistencia interna de quien sabe que el descanso terminó y ahora toca regresar a la rutina.
Muchas personas viven este momento con una mezcla de nostalgia, cansancio anticipado y desmotivación. Y aunque solemos minimizarlo con frases como “es normal, ya se te pasará”, la verdad es que ese malestar tiene nombre y sentido: depresión postvacacional.
No se trata de una enfermedad formal descrita en los manuales psiquiátricos, pero sí de una experiencia emocional ampliamente documentada en la psicología. Aparece cuando pasamos de un periodo de libertad, descanso y placer a otro de exigencias, horarios y responsabilidades. Es, en pocas palabras, el choque entre dos mundos internos: el del descanso y el del deber.
Quizá por eso David Sandua en su libro “De vuelta a la rutina” pone el acento en algo fundamental: volver no es automático, es un proceso de reajuste emocional. No basta con cerrar la maleta y prender la computadora; nuestra mente necesita tiempo para adaptarse al nuevo ritmo. Cuando ese tiempo no se respeta, surgen la irritabilidad, la apatía, el cansancio crónico y esa sensación de estar “funcionando en automático”.
Y aquí vale la pena decirlo con claridad: si te sientes así, no estás fallando, estás reaccionando como lo haría cualquier ser humano frente a un cambio brusco.
La psicología nos explica que durante las vacaciones se activan con más fuerza los sistemas de recompensa del cerebro: dormimos mejor, reímos más, convivimos sin prisas. Al regresar, ese circuito se interrumpe de golpe y aparecen pensamientos como: “No quiero estar aquí”, “ya empezó lo pesado”, “otra vez lo mismo”. No son simples quejas: son señales emocionales que indican que la transición no está siendo amable contigo.
Pero el cambio no es solo conductual, se trata de una respuesta a los cambios que experimenta el cerebro de manera químico biológica, y es que, durante las vacaciones, el cerebro funciona en un modo de “descanso y recompensa”: disminuye la producción de cortisol, la hormona asociada al estrés, y aumentan neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que favorecen el placer, la motivación y la sensación de bienestar, dormimos mejor, tenemos más control sobre nuestro tiempo y reducimos la presión de las obligaciones, además el ambiente en muchos sentidos parece mucho más tranquilo, lo que refuerza este equilibrio emocional.
Al regresar a la rutina ocurre un cambio brusco: reaparecen los horarios rígidos, las exigencias laborales o escolares y la presión por rendir. El cerebro interpreta este contraste como una amenaza, eleva nuevamente el cortisol y reduce los químicos del bienestar. Este desajuste temporal genera cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y una sensación de desánimo que muchas personas confunden con “flojera”, cuando en realidad es una respuesta biológica natural al cambio repentino de ritmo.
Algunas personas lo resienten más que otras. Quienes viven con alta autoexigencia, quienes trabajan en ambientes poco flexibles o quienes ya cargan con ansiedad o tristeza previa suelen sentir el regreso como una cuesta empinada, algunos incluso lo hacen tan de repente que se torna una caída libre. Entonces el problema no es sólo la rutina, sino la manera en que nos hablamos a nosotros mismos cuando volvemos: con dureza, con prisa, sin permiso para sentir.
Y no es algo poco común, en el día a día escucho a muchas personas decir: “Necesito vacaciones, para las vacaciones” o el típico “no me alcanzaron los días”, normalizando el asunto sin saber que este efecto puede ser dañino para su salud. La cosa es que el descanso no borra los conflictos internos, solo los pone en pausa. Y cuando regresamos, todo vuelve al mismo lugar… a veces incluso con más fuerza.
Por eso es importante hacernos conscientes de que necesitamos regresar de forma gradual y replantear la narrativa del regreso; no como un castigo, no como el fin de lo bueno, sino como un proceso que también necesita cuidado. Así como planeamos las vacaciones, podríamos aprender a planear el retorno: ajustar horarios unos días antes, dejar espacio para actividades agradables en la primera semana, no exigirnos productividad inmediata, permitirnos volver poco a poco.
Es importante de la misma forma aceptar que quizá algunos malestares están ahí desde hace tiempo y es necesario empezar a trabajar en ellos, sobre todo en este periodo vacacional que nos invita a iniciar cambios. En este punto la terapia psicológica juega un papel fundamental. No sólo cuando el malestar ya es profundo, sino también como herramienta preventiva. Un espacio terapéutico ayuda a entender qué hay detrás de esa resistencia al regreso: ¿es cansancio emocional?, ¿insatisfacción laboral?, ¿miedo a perder el equilibrio?, ¿exceso de autoexigencia?
En terapia se aprende algo que rara vez nos enseñan: volver también puede hacerse con amabilidad. Se trabajan pensamientos rígidos, se fortalecen habilidades para manejar el estrés y, sobre todo, se recupera una idea esencial: escucharte y atender tus necesidades es parte de una vida saludable, para adaptarte y tener tu máximo potencial es necesario conocer tus límites y generar estrategias que te permitan cumplir tus tareas sin que signifique vivir en constante estrés.
La depresión postvacacional no significa que seas débil ni que no agradezcas lo que tienes. Significa que tu mente está pidiendo una transición más humana. Escuchar ese mensaje puede marcar la diferencia entre vivir el regreso como una carga o transformarlo en una oportunidad para reorganizar tu vida con más conciencia.
Volver a la rutina no debería ser sinónimo de volver al desgaste. A veces, lo más sano que podemos hacer después de descansar es preguntarnos: ¿cómo quiero vivir ahora que regreso? Y si la respuesta no llega sola, pedir acompañamiento profesional no es un lujo, es una forma de cuidado.
Porque sí, el período de vacaciones termina… pero tu bienestar no tendría por qué hacerlo.
Documentos de interes:
Sanduás, D. (2023). De vuelta a la rutina. Independently Published.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte directamente por:
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
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