EN LA OPINIÓN DE:
La PGR y su actuación en el delito de Plagio
Por Hugo Alday Nieto
Durante varias semanas hemos sido testigos del proceso de Plagio que se sigue en contra de Gregorio Sanchez, presidente de lo que queda el PES en Quintana Roo, ex candidato a legislador, y ex presidente municipal de Benito Juárez. El proceso en comento, además de dividirse en varias etapas, como lo fue la conciliatoria en el Instituto Nacional del Derecho de Autor, que fuera desdeñada por el ahora probable responsable, continuó con acciones administrativas en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial y acciones penales estatales y federales.
Derivado de las amenazas surgidas de ello, el gobierno Federal tomó la decisión de proteger al autor original de la obra brindándole todos los mecanismos de seguridad, incluyendo la vigilancia y un botón de pánico, para protegerlo de las acciones que pueda perpetrar el probable responsable en su contra. En este sentido, el Codigo Penal Federal establece diversos delitos en materia de derechos de autor; específicamente en el artículo 427, precisa que se impondrá prisión de seis meses a seis años y de 300 a 3000 mil días multa, a quien publique a sabiendas una obra substituyendo el nombre del autor por otro nombre, tal como se acredita en el caso concreto.
Cabe destacar que derivado del criterio de Tribunales Federales que señalan que: “DELITOS EN MATERIA DE DERECHOS DE AUTOR. EL ELEMENTO NORMATIVO “PUBLICACIÓN” DEL TIPO PENAL PREVISTO EN EL ARTÍCULO 427 DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL, SE ACTUALIZA CON LA DISTRIBUCIÓN DE LA OBRA MATERIA DE LA CAUSA A UNA PLURALIDAD DE PERSONAS, difundido en el Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Materia Constitucional, Tesis Aislada, Tesis XXVII.3o.65 P (10a.), Registro 2017223, junio de 2018, se indica que la “publicación” es el elemento principal para acreditar este delito de derechos de autor.
En este orden de ideas, acorde al criterio de junio de 2018, en la presente investigación existe la publicación de la obra, incluso con diversas invitaciones a su presentación pública y la comercialización de ejemplares en las principales librerías del país, así como la puesta a disposición en línea para su supuesta campaña política con el PES, con lo que se configura el supuesto de publicación establecido por los Tribunales Federales.
Sin duda la Ley es para cumplirse, y el criterio antes mencionado es claro para que la Procuraduría General de República, haga bien su trabajo. Así que estaremos atento de las determinaciones que esta Representación Social realice. *Abogado, maestro en Derecho empresarial por la U. Del Mayab. Maestro en Propiedad Intelectual e Industrial y Derecho de la Competencia por la U. De Alicante, España. Experto en Arbitraje de Marcas y Nombres de Dominio por la OMPI, en Ginebra, Suiza.
EN LA OPINIÓN DE:
LA LECCIÓN DE ANÍBAL
“EN LA OPINIÓN DE”
Dr. Hugo Alday Nieto
Un poco influenciado por dos grandes obras literarias sobre historia del derecho y de las instituciones, puedo comprender los riesgos que enfrentan los Estados cuando depositan un exceso de confianza en sus gobernantes.
Las experiencias de Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica y el posterior regreso triunfal de Publio Cornelio Escipión a Roma constituyen dos momentos paradigmáticos en los que la relación entre liderazgo, poder y control institucional se vuelve decisiva para la supervivencia de una república.
Aníbal Barca no derrotó a Roma por tener un ejército más grande, sino por aprovechar la confianza excesiva de la República en su propia invulnerabilidad. Tras la Primera Guerra Púnica, Roma asumió que su supremacía militar era incuestionable. Esa presunción —más política que estratégica— permitió que Aníbal cruzara los Alpes, desarticulara alianzas y obtuviera victorias devastadoras como Trebia, Trasimeno y sobre todo, en Cannas.
Roma, por su parte, había relajado sus mecanismos de deliberación estratégica, y permitido que la arrogancia sustituyera al análisis y había concentrado decisiones críticas en figuras que actuaban más por impulso y soberbia que por prudencia. Roma aprendió gracias a Aníbal, que la confianza ciega en el propio proyecto político puede convertirse en un factor de vulnerabilidad estructural.
Cuando Publio Cornelio Escipión regresó a Roma tras su campaña en Hispania, lo hizo no solo como un general victorioso, sino como un actor político que entendía la necesidad de reconstruir la confianza pública sin destruir las instituciones. Su propuesta de llevar la guerra a África fue debatida, cuestionada y finalmente aprobada por el Senado.
La derrota de Cartago no fue solo un triunfo militar: fue la demostración de que una república puede recuperarse cuando combina liderazgo con controles, audacia con deliberación, carisma con responsabilidad. Escipión no pidió poderes extraordinarios ni pretendió refundar Roma; su legitimidad se sostuvo en la interacción virtuosa entre liderazgo y contrapesos. Fue una demostración de capacidad, de competencias, de conocimientos, lo que se necesita para tomar decisiones trascendentales.
En México, la Cuarta Transformación ha construido su narrativa sobre la idea de un cambio histórico que exige confianza plena en el liderazgo político. Como en otros momentos de la historia, la promesa de regeneración moral puede generar una legitimidad expansiva que debilita la vigilancia ciudadana y los controles institucionales.
Pero, como Roma antes de Cannas, un gobierno que se percibe a sí mismo como moralmente superior puede subestimar la necesidad de contrapesos, creyendo que su rectitud basta para evitar abusos; y como la República tras la guerra, México enfrenta el reto de no confundir liderazgo con infalibilidad, ni transformación con concentración de poder muchas veces en personales sin las capacidades adecuadas.
La Segunda Guerra Púnica enseña que las repúblicas no caen por enemigos externos, sino por fallas internas de prudencia y control, y, repito, exceso de soberbia. Aníbal representa el riesgo de la complacencia institucional; Escipión, la posibilidad de corregir el rumbo mediante liderazgo sometido a límites.
En el México contemporáneo, la Cuarta Transformación enfrenta el desafío de no repetir la historia de Roma confiada, sino de aprender de la Roma deliberativa. La verdadera transformación no se mide por la concentración de poder, sino por la capacidad de fortalecer las instituciones que lo contienen.
Mientras eso sucede y los próceres modernos se deciden a tomar la historia de Roma como ruta, las cosas seguirán repitiéndose, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
EN LA OPINIÓN DE:
HUELE A PÓLVORA 2026
“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.
• ¿Continuidad o cambio de timón?
• ¿Qué hará la 4T con el verde, uno de sus peores pasivos políticos?
• Establecer en la reforma electoral, que sea obligación para cada partido ir en solitario cada tres elecciones.
Las elecciones serán el domingo 6 de junio de 2027, pero las definiciones serán entre septiembre y diciembre de 2026. El horno ya no está pa’ bollos, diría el gachupín. El cierre de 2025, ha sido sin descanso político, lo que presagia fuerte olor a pólvora el próximo año.
Uno de las disyuntivas del grupo en el poder es ¿qué decisión va a tomar con el grupo de poder verde? convertido ya en uno de sus principales pasivos políticos; como un cuervo que ahora quiere sacar los ojos a quien lo procreó.
Para mala fortuna de los quintanarroenses, Quintana Roo está en el epicentro de este dilema, ya que de facto el estado ha sido entregado a esa entelequia política que no es un partido, sino una empresa propiedad de Jorge Emilio González en sociedad ahora con Manuel Velasco.
San Luis potosí es la otra entidad que fue entregada a esa mafia política-económica, cuyo gobernador ahora quiere imponer a su propia esposa, aún sacándole los ojos a la propia presidenta Claudia Sheinbaum, sucesora de Andrés Manuel López Obrador, quien en un exceso de pragmatismo regaló la gubernatura al ex presidiario Ricardo Gallardo en 2021.
A nivel nacional hay expectativa sobre la decisión que van a tomar sobre el caso verde, por la composición de las cámaras de diputados y senadores para la segunda mitad del actual sexenio, cuando ya se empezará a manejar los nombres de quien será el próximo presidente o presidenta para el “tercer piso” de la 4T.
El 2026 también será el año de la reforma electoral y buena parte de sus cambios se dirigirán a establecer reglas más estrictas para las campañas adelantadas, el nepotismo y quizá para la relación entre morena y los partidos satélites, cáncer que ha significado retrocesos e incumplimiento de principios. Lo que sigue es el crecimiento del desencanto ante decisiones cupulares alejadas del sentir de la ciudadanía; exceso de confianza ante la fuerza del obradorismo y la alta aprobación de la presidenta, en caso de que no haya un cambio en esa relación perversa entre el morenismo y el verdismo.
Un cambio que podría establecerse en la reforma electoral de 2026, como ya hemos mencionado desde este espacio, es que sea obligación para los partidos políticos competir en solitario cada tercera elección, ya sea federal o local.
Sería como un refrendo del registro ante el INE y daría pie a que las alianzas se realicen no antes, sino después de los resultados electorales, cuando cada partido haya llegado a las cámaras por sus propias fuerzas y, entonces, tomar acuerdos para hacer mayorías para cada votación.
El modelo actual ya ha sido pervertido y ha generado aberraciones políticas, además de crear sobre representaciones legislativas que socavan la voluntad popular y actúan en su contra. En resumen, que sea obligación para cada partido ir en solitario a las urnas cada tres elecciones. Usted tiene la última palabra.
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