Opinión
La cuarta transformación de México desde la inteligencia artificial
Por.Hugo Alday Nieto
Después de leer diversas declaraciones en medios nacionales y chats sobre las elecciones por venir en unos días tanto en Coahuila como en el Estado de México, me llamó poderosamente la atención la manera en la que se ha desvirtuado el concepto de la cuarta transformación, siendo incluso minimizado a ser el equivalente de un partido político, como si la Independencia, la Reforma o la Revolución pudieran encuadrarse en la limitada definición de un partido político en la fracción I del artículo 41 constitucional.
En este sentido, y luego de que algunos afamados moneros y luchadores sociales venidos a doctos en filosofía política y derecho procesal constitucional en las redes sociales, hubieran constreñido el concepto de la cuarta transformación a un estatuto, a un partido, a un nombre o a un grupo de personas, me di a la tarea de acceder a la tecnología para conocer desde la inteligencia artificial sus conceptos básico sobre la cuarta transformación y los partidos que la integran.
Entendiendo a la inteligencia artificial como una rama de la informática que se enfoca en la creación de sistemas y algoritmos que pueden realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, razonamiento, percepción, y toma de decisiones, según se describe a si misma desde el chat generado en you.com.
En este ejercicio de investigación realizado en tres distintas fuentes de inteligencia artificial como sage.com, ChatGPT.com y dragonfly.com, podemos ser testigos de las respuestas que se generan sobre la realidad política de México sin el sesgo del drama, ni tintes políticos exacerbados como los que se publican en las redes, chats y medios de publicación a sueldo.
Primera duda. Que es la cuarta transformación dé México.
- Sage.com.
“La Cuarta Transformación en México es un término acuñado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para describir la serie de cambios políticos, económicos y sociales que su gobierno busca implementar en el país. El término se refiere a una visión de cambio radical que busca superar los modelos políticos y económicos del pasado.
En la visión de López Obrador, las tres transformaciones previas fueron la independencia de México de España en 1821, la reforma liberal en la década de 1850 y la Revolución Mexicana en la década de 1910. Según su punto de vista, la Cuarta Transformación busca consolidar los ideales de justicia, igualdad y democracia que surgieron en las transformaciones previas.
El presidente López Obrador ha enfatizado la lucha contra la corrupción y la austeridad en el gobierno, la implementación de políticas sociales para reducir la pobreza y la desigualdad, la promoción de la soberanía y el desarrollo nacional, y la defensa de los derechos humanos y la justicia social como pilares de su proyecto de transformación. Sin embargo, esta visión es objeto de críticas y controversias, y hay opiniones diversas sobre la forma en que se está llevando a cabo y sus resultados hasta el momento”.
- Dragonfly.com.
“La Cuarta Transformación en México es un movimiento político liderado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Esta transformación se caracteriza por el compromiso de luchar contra la corrupción y la impunidad, así como por la promoción del bienestar social y la preservación de los recursos naturales”.
- ChatGPT.com
“La Cuarta Transformación es un término que se utiliza para referirse a los cambios políticos, económicos y sociales que se están llevando a cabo en México desde la elección de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como presidente en 2018.
La Cuarta Transformación busca cambiar la forma en que se ha llevado a cabo el gobierno y la política en México en las últimas décadas, y se basa en los siguientes principios:
1. Lucha contra la corrupción: El gobierno de AMLO ha prometido combatir la corrupción en todos los niveles del gobierno y de la sociedad.
2. Austeridad republicana: El gobierno ha implementado medidas de austeridad para reducir el gasto público y evitar el despilfarro de recursos.
3. Bienestar social: El gobierno ha implementado programas sociales para ayudar a los más necesitados, como el programa de pensión universal para adultos mayores, el programa de becas para estudiantes de bajos recursos, entre otros.
4. Soberanía nacional: El gobierno ha buscado fortalecer la soberanía nacional y reducir la dependencia de México de los países extranjeros.
5. Democratización: El gobierno ha promovido la participación ciudadana y la democratización de la vida política del país.
Entre las medidas que se han implementado como parte de la Cuarta Transformación se encuentran la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la creación de la Guardia Nacional, la reforma educativa, la reforma laboral, la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), la eliminación de las pensiones de los ex presidentes, entre otras.
En resumen, la Cuarta Transformación busca transformar la estructura del gobierno y la sociedad mexicana para lograr una mayor justicia social, transparencia y eficiencia en la gestión pública, y una mayor participación ciudadana”.
Tal como se puede apreciar de las respuestas de la inteligencia artificial, la cuarta transformación es mucho más que un partido político, es un movimiento que tiene una lucha constante, es un movimiento que no se detiene, que no es estático, que avanza, y por ende no puede constreñirse a una sola persona porque estaríamos definiendo a un absolutismo, así como tampoco a un grupo de personas porque estaríamos definiendo una oligarquía, y mucho menos cabe en un simple partido político porque estaríamos de vuelta en la dictadura perfecta (Vargas Llosa) del PRI.
Segunda duda. Quienes conforman la Cuarta Transformación dé México.
- Sage.com.
“La Cuarta Transformación en México no está conformada por partidos políticos, sino que es un movimiento político y social liderado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y apoyado por diversos actores sociales, organizaciones civiles, sindicatos y movimientos sociales que comparten su visión de transformación del país.
Sin embargo, el partido político que impulsó la candidatura presidencial de López Obrador y que actualmente encabeza el gobierno es Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), un partido de izquierda que fue fundado en 2014 y que ha crecido rápidamente en popularidad en los últimos años. Además de MORENA, el gobierno de López Obrador cuenta con el apoyo de otros partidos políticos de izquierda, como el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), así como de algunos legisladores independientes.
Es importante mencionar que la Cuarta Transformación ha sido objeto de críticas y controversias, y que hay opiniones diversas sobre la forma en que se está llevando a cabo y sus resultados hasta el momento”.
- Dragonfly.com.
“Actualmente, los partidos políticos que conforman la Cuarta Transformación en México son el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES)”.
- ChatGPT.com
“El partido político que lidera la Cuarta Transformación en México es el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), fundado por el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en 2014.
En ese sentido, los partidos políticos que han apoyado la agenda de la Cuarta Transformación en el Congreso de la Unión son:
1. Partido del Trabajo (PT): Es un partido político de izquierda que se ha aliado con MORENA en las elecciones de 2018 y 2021, y que cuenta con una bancada en la Cámara de Diputados y en el Senado.
2. Partido Verde Ecologista de México (PVEM): Es un partido político que ha apoyado algunas iniciativas de la Cuarta Transformación en el Congreso de la Unión, aunque también ha tenido diferencias con el gobierno de AMLO en algunos temas.
3. Partido Encuentro Social (PES): Es un partido político que se alió con MORENA en las elecciones de 2018, pero que perdió su registro como partido político en 2020.
Es importante mencionar que, aunque MORENA ha contado con el apoyo de estos partidos políticos en el Congreso de la Unión, ha habido momentos en que ha enfrentado resistencia y oposición por parte de otros partidos políticos, especialmente del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que han criticado algunas de las políticas y decisiones del gobierno de AMLO”.
Como se observa en las respuestas de la inteligencia artificial, resulta claro que la cuarta transformación es un movimiento social y que éste, se representa principalmente con tres partidos políticos que son MORENA, PT y PVEM, por lo que pareciera que las declaraciones realizadas al calor de las emociones pueden ser menos inteligentes que las declaraciones surgidas de la inteligencia artificial.
Al final todos tenemos la última palabra para decidir quien tiene la razón, entre aquellos que adjudican la lucha por la cuarta transformación en favor de una persona, de un partido o de un grupo de personas en exclusiva, o los resultados que se arrojan a través la inteligencia artificial. Porque en esta pugna existen de inteligencias a inteligencias.
Más sobre el autor:
(Abogado con mención honorífica por la Salle del Pedregal. Maestro en Derecho por la Universidad del Mayab. Maestro en Derecho por la Universidad de Alicante, España. Especialista en Arbitraje y conflictos entre marcas y nombres de dominio por la OMPI en Ginebra, Suiza. Doctorante en Derecho por la Universidad Anahuac Cancún.)
EN LA OPINIÓN DE:
Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación
La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol.Alex Barrera**
En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.
En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.
Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.
La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”
Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.
Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.
Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.
La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.
Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.
Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.
En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
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EN LA OPINIÓN DE:
La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional
El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional
Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**
Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.
Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente.
El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma.
Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio.
Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema.
Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar.
Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima .
No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener.
Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros.
En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.
Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico.
La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero.
En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés
Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes.
Documentos de interés:
Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1
Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313
Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1
Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books.
Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte directamente por:
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate ahttps://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
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