EN LA OPINIÓN DE:
Pecado presidencial
Hay dos clases de personas: aquellos que no saben y aquellos que no saben, pero creen que saben.
El Presidente es de los segundos. Alguien que todos los días se burla de los técnicos, llama a la economía un “oficio”, desprecia el conocimiento, desdeña la ciencia, trivializa la experiencia y cree que siempre tiene la razón.
Alguien que todos los días desoye a quienes le presentan datos duros, ningunea a quienes le advierten sobre las consecuencias de las posturas que toma, acalla a quienes intentan decirle que está cometiendo errores y muy graves.
Con la forma en que recorta, gasta y redacta memorándums, López Obrador demuestra el talón de Aquiles del proyecto que quiere impulsar: su analfabetismo económico.
El mayor peligro de la 4T y quien la lidera no es su “populismo”; es su ignorancia.
Ignorancia sobre cómo funciona el Estado y cómo funcionan los mercados. Ignorancia sobre cómo se arma un presupuesto y las variables que intervienen en su elaboración y ejercicio.
Ignorancia sobre el vínculo entre crecimiento y recaudación, certidumbre e inversión, regulación y competencia, competencia y productividad, política social e informalidad, monopolios y extracción de rentas, capitalismo de cuates y subdesempeño económico.
El Presidente está intelectualmente atorado en los paradigmas del pasado.
Habla y escribe y dicta documentos como si hubiera dejado de leer, informarse y educarse desde 1970.
Defiende su visión de capitalismo estatal y discrecional como si esos modelos no hubiera producido crisis tras crisis debido a la politización y personalización de la política económica.
Presume un Plan Nacional de Desarrollo inspirado en documentos de 1906.
La ignorancia económica del Presidente sería menos grave si se dejara educar, si tuviera voluntad de aprender, si reconociera sus limitaciones en este tema y permitiera que otros lo asesoraran.
Pero en México ya no hay un Gabinete funcional; hay un Gobierno cada vez más unipersonal.
López Obrador revela el carácter de quienes lo rodean y ellos demuestran no tenerlo.
Gente talentosa que carece de fuerza interior hace las concesiones obligadas, acepta las humillaciones impuestas, obedece las instrucciones presidenciales aunque las sepa desinformadas o tóxicas.
He ahí a Carlos Urzúa agachando la cabeza, a Arturo Herrera mordiéndose la lengua, a la Subsecretaria de Egresos de Hacienda intentando explicarle al Presidente que sus números simplemente no dan, a los pocos técnicos que quedan proveyéndole una dosis de realidad que AMLO prefiere ignorar.
Que no hay manera de rescatar a Pemex al estilo 4T sin hacer cada vez más grande el boquete en las finanzas públicas.
Que no hay forma de financiar proyectos inviables como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía con más recortes y más despidos y más adelgazamiento gubernamental.
Que no hay forma de forma de atraer y mantener la inversión si consuetudinariamente se cambian las reglas de juego.
Que los programas sociales no están garantizados porque al Gobierno le faltan millones de pesos que no tiene.
Pero AMLO calla a los economistas que lo quieren asesorar; ignora a miembros de su equipo que le sugieren rectificar; insulta de mala manera a expertos con buenas intenciones.
Y evidencia así cuán terrible es la ignorancia en acción; cuán peligrosa es la ignorancia sincera; cuán contraproducente es no saber, pensando que se sabe.
Ignorancia presidencial -traducida en política pública- producto del orgullo o la obcecación o la prisa o la visión ideologizada de la economía.
Necedad detrás del último memorándum anunciando recortes adicionales que “permitan liberar mayores recursos para el desarrollo”, y AMLO cree que la única forma de lograrlo es a través de la política petrolera.
Pero no ha entendido o no quiere entender las implicaciones de sus decisiones.
Pasar de la austeridad republicana a la pobreza franciscana para salvar a Pemex acabará desmantelando al Estado y su posibilidad de actuar, de subsidiar, de apoyar.
Porque le quitarán recursos al IMSS, al ISSSTE y los servicios básicos que proveen. Porque mermarán aun más la operatividad institucional.
Porque si el Presidente sigue abrazando la ignorancia voluntaria, en lugar de desarrollo nacional habrá una pauperización general.
Y como lo escribió Robert Browning: “La ignorancia no es inocencia, es pecado”. Pecado presidencial.
EN LA OPINIÓN DE:
GUSTAVO MIRANDA Y EL NIÑO VERDE
“El Minotauro”
Por Nicolás Durán de la Sierra
El retorno hace unos días del verde Gustavo Miranda al escenario local, tan gustoso de las cábalas, despertó la atención mediática. No por los consejos que diera sobre cómo combatir la inseguridad estatal, sarta de lugares comunes, sino porque a su retorno se le quiere dar el trasfondo de una maniobra electoral orquestada por el mismísimo “Niño Verde” con miras al proceso del 2027.
En lugar de “el retorno” al inicio del párrafo anterior iba a poner: el regreso, pero recordé que los verdes, fieles a su lema “lo cáido, cáido”, no regresan nada, sino es por orden judicial. Glosado este punto de honda filosofía política, conviene destacar algunos méritos del ilustre Gustavo Miranda, exlíder de la XVI legislatura estatal al que se liga con el “cartel inmobiliario de Cancún”.
Para activar la memoria, don Gustavo fue el que montó el zipizape con grupos feministas que derivó en la toma del edificio del congreso en Chetumal en 2022 y, entre otras maniobras, la compra a costo de oro de un tan novísimo como fútil sistema de cómputo para el poder legislativo (el encriptado blockchain). Quizá por esto es que se siente capaz de luchar contra la corrupción.
Si don Gustavo fuese una suerte de alfil de Jorge Emilio González, el “niño” de 53 años, sería éste el que precisa ayuda: desde la dinastía Ming se sabe que es imposible encender pólvora mojada. No todo abuso verde por fuerza debe tener su autoría. Es excesivo atribuir toda turbiedad a un solo personaje, que pillos osados hay muchos en el aparato oficial.
De hecho, dar a Jorge Emilio el grado de Gran Maestro del ajedrez político local (en otras esferas pinta apenas) es atribuirle facultades. Astuto y hábil, se sabe servir de la codicia de los gobiernos que lo cobijan o con los que se asocia, pero sin estos su figura se desdibuja; creció a la sombra del árbol, pero no es el árbol mismo, aunque le conviene que lo confundan.
Del tintero. Fuera de toda cavilación política y ya con ánimo festivo, va una cúspide del humor de hace un par de días del verde-guinda Diego Castañon, alcalde del errático Tulum: pasamos un buen día comiendo tamales con directoras, directores, miembros del cabildo y equipo en general. No hay nada como sentarse a la mesa… Si se hunde la comuna, que lo haga después de los tamales y entre hojas de elote. Propongo esta joya para boletín del año.
EN LA OPINIÓN DE:
EL PLAN DE AMLO Y DANTE DELGADO
“Caminos del Mayab”
Por Martín G. Iglesias
La mayoría de los periodistas de mi generación, hemos sido testigos de la evolución política de nuestros país, estado y municipio; observamos desde nuestra trinchera el ascenso y descenso de las diferentes corrientes políticas con su particular estilo de gobierno.
También, dimos cuentas de pactos y repactos entre partidos políticos, así como de los personajes que son ya parte de la historia moderna de nuestro país.
En ese contexto, quiero traer al análisis la amistad de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Dante Alfonso Delgado Rannauro, quienes fueron correligionarios del único partido hegemónico en la década de los 70 y 80, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el primero en Tabasco y el segundo en Veracruz.
Pero no fue hasta la separación de ambos personajes de las filas del PRI que décadas después se encontraron en la izquierda mexicana, AMLO en el desaparecido Partido de la Revolución Democrática (PRD)en el último tramo de los 90 y Dante Delgado en el partido Convergencia por la Democracia, hoy Movimiento Ciudadano (MC).
Los datos históricos informan que Dante Delgado renunció al PRI en 1995 para formar con viejos priistas como Luis Walton su propio partido, Convergencia, un apéndice del obradorismo que ideó desde la cárcel. Bajo su aval, a inicios de milenio Convergencia fue en alianza con la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas y también con la aspiración a Jefe de Gobierno del entonces DF, Andrés Manuel López Obrador, a quien volvieron a apoyar en 2006 y en 2012, ya como Movimiento Ciudadano.
Desde entonces los planes de hacerse con el poder están vigentes, aunque hubo un impase (aparente ruptura) desde el 2015, ambos políticos tienen el colmillo suficiente para poder lograr sus planes y me atrevo a decir, que en Quintana Roo encontraron el punto de convergencia electoral rumbo al 2027, para ello idearon un plan que los dejaría bien parados a ambos.
Analistas, estrategas, hombres de estado y creadores de políticas públicas, AMLO y Dante ven en Quintana Roo una alternancia para buscar un candidato que esté fuera del oficialismo, pero no fuera de su control, sino al contrario, cobijado(a) por la sombra de estos personajes que históricamente han marcado la pauta política en el país y algunos estados.
Así que no es de extrañarse que el aún Director de Aduana del Gobierno de México, Rafael Marín Mollinedo, haya buscado a lo más representativo de MC en Quintana Roo, para tener “un acercamiento de amigos” y familiares diría yo, con el objetivo de buscar un partido alterno que le dé la candidatura a la gubernatura en el 2027; porque parece que en la alianza Morena-PT-PVEM no habrá lugar para él, pese a que es uno de los fundadores del Movimiento.
Debo decir, que dentro de Morena, existe un grupo abultado de militantes que irán con Rafael Marín Mollinedo, sea o no el abanderado de la alianza, lo que sí representaría una real alternancia en el próximo gobierno del estado de Quintana Roo. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, el Partido del Trabajo (PT) está en franca organización con miras al proceso electoral de 2027, porque ahora no solo solicitarán siglar en Lázaro Cárdenas para la presidencia municipal, sino que quieren Benito Juárez (Cancún) con el diputado Rubén Antonio Carrillo Buenfil; para ello designó a Hugo Alday Nieto como coordinador estatal de afiliaciones y a Jorge Marrón como coordinador de afiliación en el municipio de Benito Juárez. Al tiempo…




















