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Internacional

Jets, yate, casas de playa y un Zoológico: lujos de ‘El Chapo’ en los 90

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ESTADOS UNIDOS, 28 DE NOVIEMBRE.- Un testigo del Gobierno de EE.UU. en el juicio por narcotráfico contra Joaquín “el Chapo” Guzmánrelató el nivel de vida de su antiguo jefe, que con el “boom de la cocaína” en la década de 1990 lo llevó a tener cuatro jets, casas en cada playa de México, ranchos en cada estado y su propio zoológico.

Miguel Ángel Martínez Martínez, alias “el Gordo”“el Tololoche”, testificó hoy por segundo día, una sesión ante el tribunal de Nueva York en al que explicó que su entonces jefe le regaló un reloj Rólex con diamantes y durante los noventa le pagó un millón de dólares de salario.

En un solo mes, agregó, le llegó a ordenar comprar más de 50 coches, Buick, Thunderbird y Cougar, para regalar a sus trabajadores, quienes podían escoger el modelo.

Aseguró, a preguntas de la fiscalía que intenta probar con su testimonio que el Chapo era el jefe del Cártel de Sinaloa, que en la década de los noventa el negocio del narcotráfico estaba “muy bien” y que Guzmán Loera se benefició del “boom de la coca”, y que empleó parte del dinero en pagar sobornos para poder mantener su negocio.

Afirmó además que su entonces jefe recibía uno o dos camiones mensuales que venían desde Estados Unidos con el dinero producto de la venta de la droga, y que posteriormente envió sus jets a recoger ese dinero en Tijuana, que era llevado a Ciudad México y depositado en cuentas de bancos, tras sobornar a empleados, parte del cual lo invirtió en propiedades.

También aseguró que en uno de sus ranchos en Guadalajara, con piscina y cancha de tenis, tenía un zoológico con tigres, leones, panteras y venados, y un tren para recorrerlo, así como un yate, “el Chapito”, en su propiedad en Cancún y “4 ó 5 mujeres”.

El exadministrador de sus negocios y contacto con los cárteles de Colombia (Cali, Medellín y Nortes del Valle) que le vendían coca, comenzó a trabajar para el Chapo en 1987, cuando aún no existía el cartel de Sinaloa, sino la Federación de Carteles, que dirigía Juan Esparragoza, “el Azul”, el “jefe de todos”, según le dijo entonces Guzmán Loera.

En una de sus anécdotas, contó que él y Guzmán Loera fueron a visitar al Azul a prisión en 1987 en Ciudad México para pedirle permiso para una revancha contra el Cártel de Tijuana, de los hermanos Arellano Félix, porque habían matado a dos de sus amigos.

Aseguró que se pagaban sobornos al personal de la prisión, lo que les permitió llegar de noche y verle en su celda, donde “había de todo lo que querían tomar”, como whisky, cerveza y cognac, una banda tocando, comida para escoger entre codorniz, langosta y droga, así como guardias limpiando, cocinando y dando protección a Esparragoza.

El Azul les autorizó la revancha, iniciándose así la guerra contra el cártel de Tijuana, en lo que Guzmán invirtió “muchísimo dinero” en comprar armas.

Aseguró que Guzmán Loera tenía guardaespaldas armados todo el tiempo con rifles AK-47, AR-15, M-16, granadas y gases lacrimógenos.

Martínez, que trabajó para el Chapo entre 1986 y 1998 también destacó, el incidente en el aeropuerto internacional de Guadalajara, donde asesinaron al cardenal Juan Jesús Posada Ocampo, al que presuntamente los Arellano Félix confundieron con Guzmán Loera.

Guzmán Loera, que enfrenta cadena perpetua por once cargos de narcotráfico, el principal por mantener una empresa criminal continua y que no perdió detalles del testimonio de su examigo, logró escapar por las correas donde se entregan las maletas a pasajeros, con uno de sus guardaespaldas.

Al día siguiente, dijo, su jefe le informó que se iría de México porque “era mucha la presión” y sus fotos estaban constantemente en la televisión.

Guzmán viajó a Guatemala donde fue arrestado en 1991 y sus casas, bodegas y más de 3.000 kilos de coca fueron entregadas por Martínez a su hermano Arturo, que continuó operando el cartel.

Durante la primera parte del interrogatorio, Martínez, un testigo protegido de la fiscalía cuyo rostro no puede ser dibujado como parte de las extremas medidas de seguridad de este caso, explicó cómo su compadre comenzó a enviar droga a EE.UU. usando un túnel, vehículos con doble fondo y hasta latas de jalapeño con cocaína.

Fuente: MVS Noticias

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Internacional

ISRAEL INTENSIFICA OFENSIVA EN GAZA MIENTRAS SE AGRAVA LA CRISIS HUMANITARIA

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La Franja de Gaza vive uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente. En las últimas 48 horas, el Ejército israelí ha incrementado significativamente su ofensiva aérea y terrestre sobre el enclave palestino, desencadenando una ola de destrucción y muerte sin precedentes desde el conflicto de 2014. Más de un centenar de personas han muerto solo en el último día, mientras miles buscan desesperadamente refugio entre ruinas, sin acceso a agua, alimentos ni asistencia médica.

Bombardeos masivos y caos en las calles

Desde la medianoche del sábado, Israel ha lanzado más de 200 ataques aéreos sobre distintas zonas del norte, centro y sur de Gaza, incluyendo áreas residenciales densamente pobladas. Los bombardeos, que según el Ejército israelí están dirigidos contra infraestructuras de Hamás y la Yihad Islámica, han dejado barrios enteros reducidos a escombros. La población civil ha sido, una vez más, la más afectada.

Fuentes locales indican que los hospitales se encuentran colapsados, sin suministros médicos esenciales ni electricidad. El hospital Al-Shifa, el más grande de Gaza, ha comenzado a operar en condiciones críticas. El personal médico, exhausto y con recursos mínimos, ha improvisado quirófanos en pasillos y patios exteriores. Las imágenes que llegan desde el lugar muestran escenas desgarradoras: niños con quemaduras graves, familias buscando a sus seres queridos entre los escombros, y voluntarios trasladando cuerpos envueltos en mantas por falta de bolsas mortuorias.

Israel justifica la ofensiva; Hamás responde

El gobierno israelí ha declarado que la intensificación de su campaña militar es una respuesta directa al incremento en el lanzamiento de cohetes desde Gaza hacia ciudades israelíes, incluyendo Ashkelon, Sderot y los alrededores de Tel Aviv. “Estamos actuando con firmeza para eliminar las amenazas a nuestra seguridad. Cada objetivo ha sido identificado con precisión”, afirmó el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Daniel Hagari.

Hamás, por su parte, ha emitido un comunicado en el que promete “resistencia total” ante lo que califica como “una masacre sistemática contra el pueblo palestino”. Grupos armados palestinos han continuado lanzando cohetes, algunos de los cuales han alcanzado áreas urbanas, aunque la mayoría han sido interceptados por el sistema de defensa israelí Cúpula de Hierro.

Colapso humanitario sin precedentes

La situación humanitaria en Gaza ha llegado a un punto de quiebre. La ONU estima que más de 400.000 personas han sido desplazadas internamente desde el inicio de la ofensiva, y muchas se encuentran hacinadas en escuelas gestionadas por la UNRWA (Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos), que también han sido alcanzadas por los bombardeos.

“No queda ni un solo lugar seguro en Gaza”, denunció Philippe Lazzarini, comisionado general de la UNRWA. “La población está atrapada, sin alimentos, sin agua potable, sin acceso a atención médica y sin esperanza. Estamos al borde de una catástrofe humanitaria total”.

Los convoyes de ayuda humanitaria se mantienen detenidos en la frontera con Egipto, debido a la negativa de Israel de permitir su entrada sin inspecciones estrictas. En consecuencia, los alimentos básicos y el combustible han desaparecido de los mercados locales, y los precios se han disparado.

Reacciones internacionales

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente alarma. Naciones Unidas, la Unión Europea, y múltiples ONG han pedido un cese inmediato de las hostilidades y la apertura de corredores humanitarios. El secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró su llamado urgente a la desescalada: “Cada día que pasa sin alto el fuego es un día más de muerte, sufrimiento y desesperación”.

En Doha, Qatar y Egipto lideran negociaciones indirectas entre Israel y Hamás. Sin embargo, fuentes diplomáticas afirman que las conversaciones se encuentran estancadas, ya que ninguna de las partes está dispuesta a ceder en sus demandas principales.

¿Un punto de no retorno?

Analistas advierten que el conflicto está alcanzando un punto crítico. La intensidad de los ataques, la magnitud de las pérdidas civiles y el deterioro extremo de la situación humanitaria podrían desencadenar una crisis regional aún más grave, involucrando a actores como Hezbolá en el Líbano o grupos milicianos en Cisjordania.

“Lo que estamos viendo no es solo una operación militar. Es una guerra total contra un territorio que ya estaba al borde del colapso”, opinó Maha Yahya, directora del Carnegie Middle East Center.

Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

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Internacional

Colapso Mortal en el Corazón de Bangkok: Rascacielos se Derrumba y Saca a la Luz una Red de Corrupción y Negligencia

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Lo que debía ser un símbolo del progreso y la modernidad en Bangkok terminó convertido en un monumento a la corrupción, la negligencia y la impunidad. Un rascacielos de 49 pisos, aún en construcción, colapsó repentinamente esta semana, dejando una estela de horror: 92 muertos confirmados, decenas de desaparecidos y cientos de heridos.

El edificio, que iba a ser la nueva sede de la Oficina Estatal de Auditoría, se desplomó a plena luz del día, en medio de una zona densamente poblada de la capital tailandesa. Testigos aseguran que se escuchó un crujido agudo antes de que toneladas de acero y concreto se vinieran abajo en cuestión de segundos. “El suelo tembló como si fuera un terremoto, pero fue el edificio que se tragó a su propia gente”, declaró un obrero sobreviviente, aún cubierto de polvo y sangre.

El Desencadenante: Mucho más que un error estructural

Las autoridades tailandesas iniciaron una investigación urgente que, en menos de 72 horas, reveló una cadena de irregularidades que parece sacada de una novela negra.

El núcleo de ascensores del edificio —pieza clave para su estabilidad— estaba construido fuera de eje. Además, los peritos encontraron que se habían utilizado materiales de baja calidad: varillas de acero reciclado de obras antiguas y concreto sin los aditivos necesarios para soportar el peso de una estructura de ese tipo.

Más grave aún: planos alterados, firmas falsificadas de ingenieros y una red de sobornos que facilitó permisos de construcción en tiempo récord. Todo apunta a una maquinaria de corrupción perfectamente aceitada, donde cada actor —desde inspectores hasta contratistas— tenía un precio.

Caen los peces gordos

En una jugada inesperada, Premchai Karnasuta, uno de los empresarios más poderosos del país y presidente de la firma constructora Italian-Thai Development Co., se entregó a las autoridades junto con 16 altos ejecutivos e ingenieros. Todos enfrentan cargos por homicidio culposo, falsificación de documentos oficiales y corrupción agravada.

La justicia ha negado cualquier posibilidad de fianza, calificando el caso como “una amenaza para la seguridad pública y la credibilidad del Estado”.

Una ciudad que clama justicia

Bangkok está de luto, pero también está furiosa. Miles de personas salieron a las calles con pancartas que exigen el fin de las constructoras intocables y de los funcionarios cómplices por omisión. Las redes sociales tailandesas se han llenado de denuncias anónimas de empleados del sector que describen un patrón común: inspecciones compradas, arquitectos presionados y trabajadores sin protección ni garantías laborales.

“Esto no fue un accidente, fue un asesinato por dinero”, decía una pancarta colocada frente a las ruinas del edificio colapsado.

Un punto de quiebre

El gobierno ha prometido una auditoría masiva de todos los proyectos de gran altura en curso. También se prepara una reforma urgente del reglamento de construcción que incluiría penas de prisión obligatoria para quienes aprueben obras con fallas deliberadas.

Sin embargo, los familiares de las víctimas insisten en que esta vez las promesas no bastan. “Queremos cárcel, no comunicados de prensa”, gritó la madre de un ingeniero que murió bajo los escombros.

Este colapso no solo dejó un agujero en el cielo de Bangkok. Abrió también una grieta profunda en la confianza de una sociedad harta de ver cómo el dinero pesa más que la vida. Las próximas semanas serán cruciales para determinar si este dolor colectivo se convertirá en un punto de inflexión… o en otro escándalo más que cae en el olvido.

Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

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