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EN LA OPINIÓN DE:

LA NUEVA FORMA DE REPARTIR EL MUNDO

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“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.

• Somos testigos de un cambio del orden político y económico establecido, solo que es un cambio para atrás como civilizació

La invasión a Gaza y ahora a Venezuela marca una nueva era en las relaciones internacionales que se establecieron en la posguerra. Cada quien seguirá viendo el panorama con el mismo color del cristal con el que observa y participa del acontecer nacional y global, solo que más recargado, por la dimensión de los acontecimientos.

La invasión a Venezuela no cambia nada en lo local; sólo exacerba más las posiciones que cada quien ya viene asumiendo.

CAMBIO DE ÉPOCA
Quiérase o no, la actitud de Donald Trump es un cambio que hace pedazos el orden establecido después de la segunda guerra mundial, de por sí ya bastante agotado; solo que es un cambio para atrás; es un retroceso; no es evolución hacia adelante como civilización. De los acuerdos y tratados regresamos a la guerra de las armas y del comercio.

La ONU y los organismos internacionales ya no cumplen su función y no deben seguir existiendo, al menos como hasta ahora.

EUA EL PAÍS MÁS ENDEUDADO
El meollo es que la primera potencia del mundo vive hoy una crisis sin precedente. Es primera potencia en armamento, pero también en deuda, es el país más endeudado del mundo y buena parte de sus deudas las posee nada menos que China. El dólar empieza a perder su hegemonía y las monedas BRIC’s lo desafían de manera contundente

Lo de Gaza y Venezuela son invasiones económicas y por los recursos. Gaza como un proyecto turístico-inmobiliario. Venezuela, el segundo yacimiento petrolero más grande del mundo y a Trump le urge tenerlo para mantener la estabilidad del dólar, base del imperio. Nicolás Maduro es un dictador, pero ese no es el problema; El terrorismo y narcotráfico es pretexto. ¿Quién controla el narcotráfico?

La crisis de los países del llamado occidente que dominaban la economía mundial han dejado de hacerlo y el peso económico de China, Rusia, India y sus aliados es cada vez más influyente en el mundo. Ya compiten de tu a tu con la aún primera potencia.

El modelo neoliberal ya se comió hasta al mismo país donde nació. Estados Unidos está en quiebra económica, pero las mega empresas que dominan al mundo están en su apogeo dentro del mismo EUA. País endeudado con empresas ricas.

Somos testigo del inicio de una nueva era global. Reacomodos que influirán en cada nación. Tampoco se trata de cambiar de amo. Lo importante es que seamos capaces de entender lo que está pasando y podamos tomar medidas para el buen desarrollo del país y el bienestar de la población. Más allá de los odios domésticos y la irracionalidad que dominan la conversación pública hoy en día.

LAS ARMAS SUSTITUYEN AL DERECHO
En esta nueva era no importan las reglas del orden internacional, sino las armas militares y comerciales. Al corrupto Netanyahu le ha servido la invasión a Gaza (no guerra) para escapar de la justicia de su propio país que le pisaba los talones. Al pedófilo Trump le sirve Venezuela para escapar de los expedientes Epstein y para quedarse con el petróleo que le urge a su economía.

La gran potencia es un animal herido de muerte; una potencia con hambre recaudadora.

La transición que desplazará a Estados Unidos como primera potencia no será breve, como generación no la veremos terminar. La decadencia del imperio de EUA comenzó hace décadas y es inexorable. Mientras, los mexicanos seguimos peleándonos y odiándonos mutuamente, sin darnos cuenta de lo importante. Le damos duro a la desquicia, sin percatarnos que el peligro está en otro lado, es más, sin darnos cuenta siquiera. Usted tiene la última palabra.
ooOoo

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EN LA OPINIÓN DE:

DE LOS MONROE, PREFIERO A MARILYN.

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“EN LA OPINIÓN DE”
Dr. Hugo Alday Nieto

Inicio este artículo con una frase de Shakespeare citada por Andrés Rosler en su obra “La ley es la Ley” y que de manera muy sencilla ejemplifica la realidad que estamos viviendo en México y el mundo, estableciendo un sistema de debilitamiento del derecho para generar líderes populistas que nos llevan poco a poco al caos.
“Cade.- Todos comerán y beberán a mi cuenta,
y voy a vestir los a todos ellos con un uniforme
para que puedan estar de acuerdo como hermanos
y adorarme como su señor.
Dick.- La primera cosa que hacemos, matemos a todos los abogados.”

Después de un efervescente fin de semana en el que Donald Trump sin permiso de su Congreso y pasando por sobre todas las reglas jurídicas internacionales de convivencia política y soberana de los países, para “intervenir” o mejor dicho “invadir” a Venezuela para llevarse detenido sin juicio y violentando la inviolabilidad del domicilio de quien hasta entonces se ostentaba como presidente de esa nación, supuestamente por acciones de narcotráfico y terrorismo contra Estados Unidos. He sido muy cauto en escuchar, a veces con sorna y a veces con asco, a quienes por un lado defienden una supuesta democracia venezolana y a quienes aplauden y piden que eso mismo pase en México. Versiones, ambas, para mi criterio absurdas vistas desde el derecho.
James Monroe impuso la doctrina que lleva su apellido como una herramienta precisamente anticolonialista, para evitar que los imperios, es decir, el Reino Unido quisiera reclamar lo que consideraban como suyo, es decir, Estados Unidos. Bajo el lema de “américa para los americanos”, buscaban evitar a toda costa que los europeos se apoderaran nuevamente de su país en específico. Es decir, la cosa no nació tan mal. Sin embargo, bajo una re-interpretación de esa doctrina (siempre he sostenido que la interpretación ideológica del derecho es el origen de todos los fracasos) se adjudicaron la potestad de transformarse ellos en colonizadores, en ser los europeos de américa latina generando países bananeros, como ellos mismos decían que éramos los que vivimos en su “traspatio”.
Gracias a esa re-interpretación de la doctrina Monroe, tuvimos escenarios lamentables en Chile, Cuba, Panamá, Nicaragua, Bolivia, Brasil, Guatemala, Haití, República Dominicana, y en México, en donde la intervención de esa nación es anterior incluso a las reinterpretaciones de dicha doctrina y data de la primera elección del México independiente en 1828 en donde ganó el general Pedraza y por presiones de Joel R. Poinsett, el ministro plenipotenciario de Estados Unidos en México, terminó siendo presidente Vicente Guerrero (Léase H. Alday, Las elecciones federales de 1828, Revista Concordancias, IIJ UNAM).
Sin embargo, hoy en día lo que estamos viviendo no tiene relación con los hechos del pasado, ya que no podemos comparar a los imperios colonizadores de entonces con el mundo en el S. XXI. No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un país con base en un derecho interno trasgrede el espacio y el derecho internacional para ejecutar ordenes extraterritoriales en otra soberanía. Roma antes de Cristo, después de la segunda guerra púnica, “intervino” a Cártago por medio de Publio Cornelio Escipión para quedarse con el comercio marítimo del “Mare Nostrum”, y lo hizo con el mismo fundamento de su derecho interno, pero hoy en día no existe rastro de Cártago en el mapa después de esa legal “intervención” (ver D. Durham, Anibal, el orgullo de Cártago, ed. B). Pero en ese momento no existía el derecho internacional ni los compromisos multilaterales de respeto a las soberanías o el principio de inviolabilidad de los domicilios que hoy tenemos. Trump no es Escipión. Estados Unidos no es Roma. 2026 no es el S. I a C., aunque así lo parezca.
Hoy lo que debe preocuparnos y ocuparnos a todos es retomar el derecho rígido y fortalecerlo desde lo interno, porque absolutamente todos los países hemos sido culpables de esta violación flagrante al derecho internacional e incluso a su propio derecho al ignorar a su congreso. Y esa corresponsabilidad es clara desde el momento en el que los ejecutivos de los países comenzaron a ser más importantes que la Ley, a tener dotes populistas y mesiánicos (ver S. Levitsky, Cómo mueren las democracias, Ed. Lecturandia).
Es precisamente el establecimiento de gobiernos populistas el que debilita al derecho como ha pasado en Rusia con Ucrania, en Palestina e Israel, en Estados Unidos y Venezuela en lo interno con Maduro y Trump, que han pasado por encima de la Ley hasta llegar a lo que estamos viviendo nuevamente en este continente. Ese adelgazamiento del derecho por parte de figuras mesiánicas es lo que nos ha llevado a la falta real de un estado de derecho en el que incluso, en México, hemos visto que los juicios se dirimen en Facebook sin fundamento legal alguno si se trata de un contrario político de quien lleva las riendas.
Hoy más que nunca debemos retomar el derecho positivo y descarnarlo de cualquier ideología política para volverlo a su estado natural coneptual y a-moral, ya que de mantenernos en esta línea seguiremos dañando a las instituciones jurídicas y repercutiendo en detrimento de los estados nación por los que tanta tinta gastó Thomas Hobbes.

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EN LA OPINIÓN DE:

DE LAS IDEOLOGÍAS A LAS CONSIGNAS

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“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.

• Los partidos políticos son aparatos electorales caros, no fomentan el debate ni masa crítica ni cultura política; sólo controlan candidaturas, elecciones, presupuestos y negocios.

¿Cómo fue que los partidos políticos dejaron de tener ideologías, banderas políticas, proyectos de nación? De otro modo: ¿A partir de qué momento empezaron a funcionar como simples aparatos electorales?: controlan elecciones, monopolizan candidaturas y presupuestos; funcionan como franquicias y carecen de liderazgos reales.

El término “partidocracia” se acuñó, al menos en México, después del primer gran fraude de Estado de 1988 de Carlos Salinas contra Cuauhtémoc Cárdenas. A partir de entonces empezaron las “concertacesiones” del PRI con el PAN y así llegaron los primeros gobernadores panistas comenzando por el de Baja California y de Guanajuato, para pasar a la alternancia bipartidista PRI-PAN bajo el modelo estadunidense.

Los resultados electorales tenían un límite: algún candidato opositor podía ganar, pero había que negociar para que le reconocieran el triunfo; caso contrario, el triunfo se revertía mediante procedimientos “legales”.

En este manojo de pactos y negociaciones a espaldas del voto, se auto repartieron también cuotas partidistas en los consejos “colegiados” de los nuevos órganos autónomos, especialmente el IFE y luego INE. Los consejeros ciudadanos en realidad eran representantes de los partidos, principalmente PRI y PAN, dejando al PRD con espacios marginales y acotados. Las elecciones se pactaban desde antes del día de la jornada electoral; después del resultado, era cosa nada más de acomodar.

EL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS
El contexto de este proceso en México fue el llamado “fin de las ideologías” que se impuso desde el Consenso de Washington (1989), mediante el cual con la caída del Muro de Berlín (también 1989) en el sexenio de Carlos Salinas, precisamente, las ideologías ya no tenían caso que siguieran existiendo porque a partir de entonces solo habría una ideología oficial: el mercado.

Los partidos políticos también se quedaron sin ideología, ni ideas, ni proyectos; sus programas de acción y principios ideológicos llegaron a ser casi iguales; no se distinguía un partido de otro; ni se hablaba de izquierda o derecha. Los partidos también se convirtieron en mercancía.

Se entró a la etapa de descalificaciones mutuas, solo consignas sin propuestas. Los partidos políticos son aparatos electorales caros, no fomentan el debate ni masa crítica ni cultura política; sólo controlan candidaturas, elecciones, presupuestos y negocios al amparo del poder. Sus dirigencias son burocráticas no de liderazgos. Por eso encabezan el rechazo social.

PARTIDOCRACIA CÍNICA
La llamada “partidocracia” ha entrado en una fase más cínica, donde una vez que llegan al poder se olvidan de sus compromisos de campaña y actúan a espaldas al pueblo que lo eligió; saben que hay mal humor social, pero estiran la liga porque en las próximas elecciones volverán a tener el control.

De este modo el sistema democrático ha sido capturado por políticos que responden a intereses de grupo político-económico dentro del mismo partido que los llevó al poder. Los partidos se han vuelto “inmunes” a la voz de su militancia y de la opinión pública.

TEMAS PARA LA REFORMA
La reforma electoral de este 2026, tendrá que enfrentar estos retos o no será; cambios en la legislación que respondan a la consulta que supuestamente se realizó en 2025 y no quede en otra simulación.

La sociedad espera una reforma de gran calado; una reingeniería del sistema de partidos y de los procesos electorales e incluir temas como:

a) Reducción drástica al financiamiento y vigilancia real del gasto en campañas y en tiempos no electorales. Actualmente son un gran negocio para sus élites dirigentes.
b) Competencia individual obligatoria para los partidos (no en alianza) cada tres elecciones, como una forma de refrendo del registro y de su fuerza real.
c) Desaparición de las listas plurinominales y establecer un mecanismo similar al de la elección actual de la cuarta Senaduría; que se adjudique a las candidaturas perdedoras más votadas en cada circunscripción.
d) Eliminación del fuero en su enfoque actual.
e) Que los candidatos solo puedan serlo por la circunscripción, municipio o estado de su domicilio particular de acuerdo a su credencial de elector.

Sobre estos temas y otros que usted sugiera, dedicaremos futuras entregas en este año de la reforma, pero como siempre, usted tiene la última palabra.
ooOoo

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