Conecta con nosotros

EN LA OPINIÓN DE:

CAMBIOS EN LA GEOPOLITICA

Publicado

el

“Caminos del Mayab”
Por Martín G. Iglesias

Estimados lectores y conciudadanos del mundo, espero que las fiestas pasadas de fin e inicio de año les hayan dejado satisfacciones inigualables, principalmente la salud, la prosperidad y la paz a la que todo ser humano tiene derecho; aquí vamos de nuevo con nuestra labor de “opinólogo” en temas sociales, económicos, políticos, culturales, de medio ambiente, entre otros que tienen que ver con generar opinión en el colectivo.
La geopolítica está en constante cambio, al grado que un país, con el pretexto que “envenenan a su pueblo”, violó la soberanía de otro, aunque el fin último es la administración de la riqueza petrolera del invadido. Me refiero a los hechos ocurridos entre Estados Unidos (invasor) y Venezuela (invadido), las pruebas son que el mismo Presidente de EEUU, Donald Trump, explicó que van a invertir en la infraestructura petrolera de aquel país porque está en muy malas condiciones; además, que mientras convocan (los EEUU) a los venezolanos a elecciones presidenciales, pues ellos (los EEUU) estarán encargados de la administración pública federal por medio de Marcos Rubio.
Al margen de la dictadura instaurada desde el gobierno del difunto Hugo Chávez, seguida por Nicolás Maduro, nuevamente los intereses del “policía del mundo” están por encima del Derecho Internacional, ante el mutis de organismos que deberían ser garantes de la soberanía de los países y de la correcta convivencia de las naciones; así, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización de países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre otras, se quedaron calladas, por así convenir a sus intereses, pues EEUU es el país que más aporta dinero para el sostenimiento de estas “organizaciones”.
Pero bueno, hay mucha tela de dónde cortar con la geopolítica que cambia cada inicio de año; las reglas no escritas son las que dominan en la sociedad internacional que está regida por dos elementos: el dinero y el poder.
Aterrizando en Quintana Roo, este año es decisivo para la conformación de candidaturas rumbo a las elecciones del 2027, hablo de todas aquellas personas que aspiran a cargos como Gobernador, diputados federales, presientes municipales y diputados locales, pues los partidos políticos harán sus mediciones para ver quién es la persona que cuenta con el mejor perfil para competir en junio del 27.
En el caso del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), tendrá dos mediciones por medio de encuestas, una en marzo y la definitiva en septiembre, pues el proceso federal da inicio precisamente en septiembre; el local iniciará oficialmente en enero del 2027.
Hasta el momento, les presento lo que es mi pronóstico de las posibles candidaturas para gobernador en Quintana Roo: Morena alcanzaría el 43.1% de los votos con Rafael Marín Mollinedo; el PAN llegaría al 14.9% con David Jaime Ortiz Mena Blanco Garrido; Movimiento Ciudadano, 9.8% con Jorge Alberto Portilla Mánica; el PRI, 8.4% con Eduardo Espinosa Abuxapqui; el PVEM, 4.0% con Eugenio Segura Vázquez; el PT un 2.1% con Josué Nivardo Mena Villanueva y; un 17.7% de indecisos donde puede estar la inclinación de la balanza para un segundo lugar. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, me dicen que el diputado local Ricardo Velazco Rodríguez, actúa como “doble agente”, pues mientras en público pregona total apoyo a las aspiraciones de Rafael Marín Mollinedo, en lo oscurito pasa información al oficialismo, todo para que su dieta sea abultada.
Investigaremos más del caso, porque además hay comentarios confirmados que se queda con las despensas y demás regalos que envían desde la Dirección General de Aduanas para la gente. Al tiempo…

Compartir:
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

EN LA OPINIÓN DE:

DE LOS MONROE, PREFIERO A MARILYN.

Publicado

el

“EN LA OPINIÓN DE”
Dr. Hugo Alday Nieto

Inicio este artículo con una frase de Shakespeare citada por Andrés Rosler en su obra “La ley es la Ley” y que de manera muy sencilla ejemplifica la realidad que estamos viviendo en México y el mundo, estableciendo un sistema de debilitamiento del derecho para generar líderes populistas que nos llevan poco a poco al caos.
“Cade.- Todos comerán y beberán a mi cuenta,
y voy a vestir los a todos ellos con un uniforme
para que puedan estar de acuerdo como hermanos
y adorarme como su señor.
Dick.- La primera cosa que hacemos, matemos a todos los abogados.”

Después de un efervescente fin de semana en el que Donald Trump sin permiso de su Congreso y pasando por sobre todas las reglas jurídicas internacionales de convivencia política y soberana de los países, para “intervenir” o mejor dicho “invadir” a Venezuela para llevarse detenido sin juicio y violentando la inviolabilidad del domicilio de quien hasta entonces se ostentaba como presidente de esa nación, supuestamente por acciones de narcotráfico y terrorismo contra Estados Unidos. He sido muy cauto en escuchar, a veces con sorna y a veces con asco, a quienes por un lado defienden una supuesta democracia venezolana y a quienes aplauden y piden que eso mismo pase en México. Versiones, ambas, para mi criterio absurdas vistas desde el derecho.
James Monroe impuso la doctrina que lleva su apellido como una herramienta precisamente anticolonialista, para evitar que los imperios, es decir, el Reino Unido quisiera reclamar lo que consideraban como suyo, es decir, Estados Unidos. Bajo el lema de “américa para los americanos”, buscaban evitar a toda costa que los europeos se apoderaran nuevamente de su país en específico. Es decir, la cosa no nació tan mal. Sin embargo, bajo una re-interpretación de esa doctrina (siempre he sostenido que la interpretación ideológica del derecho es el origen de todos los fracasos) se adjudicaron la potestad de transformarse ellos en colonizadores, en ser los europeos de américa latina generando países bananeros, como ellos mismos decían que éramos los que vivimos en su “traspatio”.
Gracias a esa re-interpretación de la doctrina Monroe, tuvimos escenarios lamentables en Chile, Cuba, Panamá, Nicaragua, Bolivia, Brasil, Guatemala, Haití, República Dominicana, y en México, en donde la intervención de esa nación es anterior incluso a las reinterpretaciones de dicha doctrina y data de la primera elección del México independiente en 1828 en donde ganó el general Pedraza y por presiones de Joel R. Poinsett, el ministro plenipotenciario de Estados Unidos en México, terminó siendo presidente Vicente Guerrero (Léase H. Alday, Las elecciones federales de 1828, Revista Concordancias, IIJ UNAM).
Sin embargo, hoy en día lo que estamos viviendo no tiene relación con los hechos del pasado, ya que no podemos comparar a los imperios colonizadores de entonces con el mundo en el S. XXI. No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un país con base en un derecho interno trasgrede el espacio y el derecho internacional para ejecutar ordenes extraterritoriales en otra soberanía. Roma antes de Cristo, después de la segunda guerra púnica, “intervino” a Cártago por medio de Publio Cornelio Escipión para quedarse con el comercio marítimo del “Mare Nostrum”, y lo hizo con el mismo fundamento de su derecho interno, pero hoy en día no existe rastro de Cártago en el mapa después de esa legal “intervención” (ver D. Durham, Anibal, el orgullo de Cártago, ed. B). Pero en ese momento no existía el derecho internacional ni los compromisos multilaterales de respeto a las soberanías o el principio de inviolabilidad de los domicilios que hoy tenemos. Trump no es Escipión. Estados Unidos no es Roma. 2026 no es el S. I a C., aunque así lo parezca.
Hoy lo que debe preocuparnos y ocuparnos a todos es retomar el derecho rígido y fortalecerlo desde lo interno, porque absolutamente todos los países hemos sido culpables de esta violación flagrante al derecho internacional e incluso a su propio derecho al ignorar a su congreso. Y esa corresponsabilidad es clara desde el momento en el que los ejecutivos de los países comenzaron a ser más importantes que la Ley, a tener dotes populistas y mesiánicos (ver S. Levitsky, Cómo mueren las democracias, Ed. Lecturandia).
Es precisamente el establecimiento de gobiernos populistas el que debilita al derecho como ha pasado en Rusia con Ucrania, en Palestina e Israel, en Estados Unidos y Venezuela en lo interno con Maduro y Trump, que han pasado por encima de la Ley hasta llegar a lo que estamos viviendo nuevamente en este continente. Ese adelgazamiento del derecho por parte de figuras mesiánicas es lo que nos ha llevado a la falta real de un estado de derecho en el que incluso, en México, hemos visto que los juicios se dirimen en Facebook sin fundamento legal alguno si se trata de un contrario político de quien lleva las riendas.
Hoy más que nunca debemos retomar el derecho positivo y descarnarlo de cualquier ideología política para volverlo a su estado natural coneptual y a-moral, ya que de mantenernos en esta línea seguiremos dañando a las instituciones jurídicas y repercutiendo en detrimento de los estados nación por los que tanta tinta gastó Thomas Hobbes.

Compartir:
Continuar leyendo

EN LA OPINIÓN DE:

DE LAS IDEOLOGÍAS A LAS CONSIGNAS

Publicado

el

“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo.

• Los partidos políticos son aparatos electorales caros, no fomentan el debate ni masa crítica ni cultura política; sólo controlan candidaturas, elecciones, presupuestos y negocios.

¿Cómo fue que los partidos políticos dejaron de tener ideologías, banderas políticas, proyectos de nación? De otro modo: ¿A partir de qué momento empezaron a funcionar como simples aparatos electorales?: controlan elecciones, monopolizan candidaturas y presupuestos; funcionan como franquicias y carecen de liderazgos reales.

El término “partidocracia” se acuñó, al menos en México, después del primer gran fraude de Estado de 1988 de Carlos Salinas contra Cuauhtémoc Cárdenas. A partir de entonces empezaron las “concertacesiones” del PRI con el PAN y así llegaron los primeros gobernadores panistas comenzando por el de Baja California y de Guanajuato, para pasar a la alternancia bipartidista PRI-PAN bajo el modelo estadunidense.

Los resultados electorales tenían un límite: algún candidato opositor podía ganar, pero había que negociar para que le reconocieran el triunfo; caso contrario, el triunfo se revertía mediante procedimientos “legales”.

En este manojo de pactos y negociaciones a espaldas del voto, se auto repartieron también cuotas partidistas en los consejos “colegiados” de los nuevos órganos autónomos, especialmente el IFE y luego INE. Los consejeros ciudadanos en realidad eran representantes de los partidos, principalmente PRI y PAN, dejando al PRD con espacios marginales y acotados. Las elecciones se pactaban desde antes del día de la jornada electoral; después del resultado, era cosa nada más de acomodar.

EL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS
El contexto de este proceso en México fue el llamado “fin de las ideologías” que se impuso desde el Consenso de Washington (1989), mediante el cual con la caída del Muro de Berlín (también 1989) en el sexenio de Carlos Salinas, precisamente, las ideologías ya no tenían caso que siguieran existiendo porque a partir de entonces solo habría una ideología oficial: el mercado.

Los partidos políticos también se quedaron sin ideología, ni ideas, ni proyectos; sus programas de acción y principios ideológicos llegaron a ser casi iguales; no se distinguía un partido de otro; ni se hablaba de izquierda o derecha. Los partidos también se convirtieron en mercancía.

Se entró a la etapa de descalificaciones mutuas, solo consignas sin propuestas. Los partidos políticos son aparatos electorales caros, no fomentan el debate ni masa crítica ni cultura política; sólo controlan candidaturas, elecciones, presupuestos y negocios al amparo del poder. Sus dirigencias son burocráticas no de liderazgos. Por eso encabezan el rechazo social.

PARTIDOCRACIA CÍNICA
La llamada “partidocracia” ha entrado en una fase más cínica, donde una vez que llegan al poder se olvidan de sus compromisos de campaña y actúan a espaldas al pueblo que lo eligió; saben que hay mal humor social, pero estiran la liga porque en las próximas elecciones volverán a tener el control.

De este modo el sistema democrático ha sido capturado por políticos que responden a intereses de grupo político-económico dentro del mismo partido que los llevó al poder. Los partidos se han vuelto “inmunes” a la voz de su militancia y de la opinión pública.

TEMAS PARA LA REFORMA
La reforma electoral de este 2026, tendrá que enfrentar estos retos o no será; cambios en la legislación que respondan a la consulta que supuestamente se realizó en 2025 y no quede en otra simulación.

La sociedad espera una reforma de gran calado; una reingeniería del sistema de partidos y de los procesos electorales e incluir temas como:

a) Reducción drástica al financiamiento y vigilancia real del gasto en campañas y en tiempos no electorales. Actualmente son un gran negocio para sus élites dirigentes.
b) Competencia individual obligatoria para los partidos (no en alianza) cada tres elecciones, como una forma de refrendo del registro y de su fuerza real.
c) Desaparición de las listas plurinominales y establecer un mecanismo similar al de la elección actual de la cuarta Senaduría; que se adjudique a las candidaturas perdedoras más votadas en cada circunscripción.
d) Eliminación del fuero en su enfoque actual.
e) Que los candidatos solo puedan serlo por la circunscripción, municipio o estado de su domicilio particular de acuerdo a su credencial de elector.

Sobre estos temas y otros que usted sugiera, dedicaremos futuras entregas en este año de la reforma, pero como siempre, usted tiene la última palabra.
ooOoo

Compartir:
Continuar leyendo

LAS + DESTACADAS

CONTACTO: contacto.5topoder@gmail.com
Tu opinión nos interesa. Envíanos tus comentarios o sugerencias a: multimediaquintopoder@gmail.com
© 2020 Todos los registros reservados. 5to Poder Periodismo ConSentido Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier uso de los contenidos sin permiso previo.