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Opinión

El tesoro de Nahle, se descubren 5 millones de dólares en paraísos fiscales

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“Línea Caliente”


Por Edgar Hernández*

De pronto ríos de dinero fluyeron de la nada a Paraísos Fiscales.

A los presuntos 100 millones estimados en propiedades familiares de la familia Nahle, sin contar el departamento en Nueva York que esta por darse a conocer, se suma otro escándalo por el descubrimiento de exportación de sumas millonarias en dólares a paraísos fiscales.

José Luís Peña, Jeff Ferguson y Rocío Nahle (SIG CODE VDR00038/CD-000947856GGA TREASURE BOND FUTURE), de acuerdo a un documento atribuido al Buró Federal de Investigaciones -FBI- que hace unas horas empezó a circular en las redes sociales, detectó exportaciones de divisas al First Caribbean International Bank, a Scotiabank Bahamas, Virgin Islands. Bank: Alhambra Bank a y al Bank of the Bahamas, por repetidos depósitos que oscilan entre los 100 mil y 370 mil dólares del 2021 a enero del 2024.

Las transferencias alcanzan cifras superiores a los 5 millones de dólares.

La información hecha pública misma que es procedente de Estados Unidos, el Caribe y Sudamérica, cita como fuente “FBI-GOV”, que el Buró Federal de investigaciones por sus siglas conocido como FBI, precisa datos de una cuenta a nombre de José Luis Peña Peña, otra mas donde aparece Rocío Nahle y una tercera donde se incluye a un personaje llamado Jeff Ferguson.

Se da además en paralelo a otra filtración en contra de la familia de Claudia Sheimbaum donde han salido a relucir -de acuerdo a Panamá Papers- movimientos por 5.5 millones de dólares.

En la dispersión de la divisa se da cuenta la exportación del dinero a diversos bancos del Caribe:
En otro apartado se muestra el presunto traslado de divisas a Virgin Islands. Bank: Alhambra Bank & Trust LTD, y se muestra un número de cuenta: ACC_NUMBER: #38106227 AUTH: JOSE LUIS PEÑA-ROCIO NAHLE-JEFF FERGUSON.

Los movimientos a dichos paraísos fiscales son sucesivos entre 2012 hasta enero de 2024: 200 mil dólares a través de MK Ventures; 210 mil dólares vía Kionas Holdings; 300 mil US dólares por MK Ventures, al igual que otros 370 mil dólares por la misma vía, MK Ventures S.A.

100 mil dólares se movieron por la vía de Kioneas Holdings Limited; 150 mil dólares más por Cavoria Capital Investments INC. ID 99900882561BK: SCOTIABANK BAHAMAS ID: 0291 PMT y 100 mil dólares por UBS (Bahamas).

Otros traslados consignan un movimiento de divisas por 250 mil dólares a través de CAVORIA CAPITAL INVESTMENT INC A “Scotiabank Bahamas” y 190 mil dólares a través de MKT VENTURA S.A. al FIRST CARIBBEAN INTERNATIONAL BANK. el 7 de noviembre de 2023.

La lista es larga, tiene apartados y traslados a cinco bancos de manera preferencial y es de destacar que la cuenta central o cuenta madre, trae los nombres de José Luis Peña Peña y Rocío Nahle García.

Son revelaciones explosivas que habrán de sacudir la campaña electoral de Veracruz: Rocío Nahle, candidata a gobernadora por Morena, y su esposo, José Luis Peña Peña, estarían vinculados a cuentas millonarias en el extranjero.

Este columnista ha tenido acceso a documentos que comprueban que Nahle y su esposo son titulares de no una, sino dos cuentas offshore en paraísos fiscales con montos que superan los 5 millones de dólares.

Ambos, Nahle y su esposo, son titulares de una empresa llamada Green Solutions constituida en dos cuentas diferentes. Una en las Bahamas, en el Bank of the Bahamas Limited bajo el número 58916701 y otro en las Islas Vírgenes en el Alhambra Bank and Trust, con cuenta N° 38106227.

La cuenta en Islas Vírgenes por un monto total de 2.806.974 millones de dólares. La cuenta en Bahamas por un monto total de 2.561.971 millones de dólares

Lo más desconcertante de todo esto es que ambas cuentas se abrieron durante el 2021, es decir mientras Nahle cumplía funciones como Secretaría de Energía.

La conexión entre su función pública y las cuentas millonarias plantea interrogantes aún más profundos sobre posibles conflictos de interés y abuso de poder.
Un escándalo sin precedentes que envuelve a estas alturas ya no sólo al Estado de Veracruz, sino al Presidente López Obrador y a Morena.

Sin embargo, eso no es todo.

Los movimientos bancarios registran que Nahle ha ingresado dinero de manera reciente a estas cuentas, depositando más de dos millones de dólares en ambas cuentas SÓLO en el último año.
Siendo sus depósitos más recientes con fecha de enero del 2024.

Es decir, un par de meses atrás, mientras Nahle se encontraba en campaña política prometiendo mayor empleo, trabajo y reducir la pobreza, ella y su esposo se encontraban evadiendo impuestos y depositando sumas astronómicas en paraísos fiscales.

Depósitos del último año en la cuenta N°58916701 radicada Bahamas por un monto mayor al millón de dólares y el último movimiento con fecha del 18/01/2024.

Transferencia similar a otra cuenta N° 38106227 radicada Islas Vírgenes por un monto mayor al millón de dólares y el último movimiento con fecha del 16/01/2024.

Las cuentas han arrojado luz sobre una realidad que contrasta dramáticamente con las declaraciones de activos presentadas ante la Secretaría de Administración Tributaria (SAT) y las declaraciones ante la FGR como funcionaria política.

En papel, Nahle solo declara modestos activos en México compuestos por una casa donada por su madre, un auto Nissan del 2016 y una cuenta con 95.000 mil pesos mexicanos. Una diferencia sustancial que omite deliberadamente los más de cinco millones de dólares en el exterior, más los cien millones por propiedades familiares.

¿Cómo es posible esta discrepancia? ¿De dónde proviene este dinero?

Estas son las preguntas que hoy están en la mente de los ciudadanos de Veracruz y de la opinión pública nacional.

Especulaciones y teorías empiezan a tejerse en torno a la fuente de estos fondos, alimentadas por la duda y la incredulidad. ¿Manuel López Obrador sabía de estas iniciativas? ¿Y la actual candidata a Presidenta Claudia Sheinbaum? Ahora que la información salió a la luz, ¿seguirán saliendo a favor de su candidata o le exigirán la renuncia? Si bien todavía no existe una postura oficial por parte del partido, este medio ha consultado a fuentes de la campaña presidencial de Morena que se vieron sorprendidos y muy molestos con su candidata en Veracruz. Su principal preocupación es que estos eventos de corrupción puedan manchar la campaña presidencial de Sheinbaum.

Nahle y su pareja no han ofrecido explicaciones públicas sobre estos hallazgos, lo que ha avivado aún más las llamas del escándalo. Se espera que en las próximas horas se pronuncien ante las reiteradas demandas de transparencia y rendición de cuentas.

Este episodio turbulento ha transformado el paisaje político de Veracruz en un terreno inestable y cargado de incertidumbre y serias sospechas.

En medio de las acusaciones y denuncias, una pregunta persiste: ¿cuál es la verdad detrás de las cuentas secretas de Rocío Nahle?
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

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