Opinión
Diálogos Nacionales para el debate de las Reformas Constitucionales de AMLO
“La Última Palabra“
Por: Jorge A. Martínez Lugo
La aspiración es lograr desencadenar una argumentación, discusión y deliberación de altura que eleve la calidad del debate: diputada Guerra Castillo (Morena).
Existe voluntad de dialogar las reformas que son de importancia extrema para el país: diputado Romero Herrera (PAN).
El miércoles 21 de febrero, la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados inauguró los “Foros de Diálogo Nacional. Súmate al debate de las reformas por la libertad, el bienestar, la justicia y la democracia”, en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Durante el evento, la presidenta de la mesa directiva, Marcela Guerra Castillo, afirmó que se trata de poner en marcha un proceso caracterizado por la tolerancia y la más amplia disposición para escuchar y ponderar las distintas opiniones a tratar.
La aspiración es lograr desencadenar una argumentación, discusión y deliberación que, asimismo, eleve la calidad del debate. Esta Presidencia, dijo, “tiene el compromiso de contribuir a que así sea y, en ello, pondremos nuestro mejor esfuerzo”.
“El reto es poner en pie el proceso de consulta y análisis que sea referente y positivo para la sociedad y que le sirva a la gente, así como que en él se encuentren las diversas voces, puntos y contrapuntos, con posibilidades genuinas de expresión para influir con los argumentos y los razonamientos de sus opiniones”.
VOLUNTAD DE DIÁLOGO: PAN
Al declarar formalmente inaugurados los diálogos, el presidente de la Junta de Coordinación Política, diputado Jorge Romero Herrera (PAN), reconoció la disposición que existe en la Cámara de Diputados y por parte de todos los grupos parlamentarios, de que en esta última recta de la LXV Legislatura exista la voluntad de dialogar las reformas que son de importancia extrema para el país.
Refirió que la esencia misma de estos foros deriva de un paquete de iniciativas que mandó el Ejecutivo Federal a la Cámara de Diputados a principios de febrero, pero también es producto de la Jucopo, que para estos diálogos no solo se habrá de hablar de las iniciativas del Ejecutivo sino también se profundizará sobre las iniciativas que son importantes para el resto de los grupos parlamentarios.
“Podemos tener todas las diferencias”, pero “el diálogo es lo que no podemos demeritar” porque es donde se demuestra en qué coincides y en qué no; “dialogar no es conceder, dialogar es el espacio en donde dejas claro con qué estamos dispuestos a avanzar por el país y con qué no, pero en el diálogo”, subrayó.
SE SUMA EL SENADO: (MORENA)
El coordinador de Morena, diputado Ignacio Mier Velazco, expuso que el Senado de la República se sumó a este esfuerzo del Congreso mexicano por promover un diálogo abierto, franco, directo, explícito sin renunciar a las convicciones y valores. “Vamos a debatir e incorporar todas las iniciativas de los grupos parlamentarios y lo haremos de cara a la nación y no es simulacro; este es un espacio para hablar”.
Indicó que propuso a la Jucopo conjuntar no solo las 18 iniciativas de reforma constitucional del titular del Ejecutivo, sino las que tenían los diferentes grupos parlamentarios para que se agruparan conforme a la estructura que tiene la Constitución en la parte dogmática, orgánica y funcional. “En la parte dogmática es donde estriban básicamente la mayoría de las diferencias en los dos proyectos de la nación: la libertad, justicia, democracia y el bienestar”.
OPORTUNIDAD PARA CONSTRUIR: PAN
El diputado José Elías Lixa Abimerhi (PAN) destacó que este diálogo es la oportunidad “de demostrar que somos capaces de construir, de discutir, de contrastar y debatir”. Señaló que las coincidencias permiten discutir las propuestas del Ejecutivo y las de otros grupos. “Hay mucho en qué coincidir si entendemos que no hay circunstancia por encima del bienestar de las y los mexicanos”.
Expresó que apoyará las reformas que sean “buenas para México, pero lo haremos diciendo la verdad”, como pensiones al 100 por ciento verdaderamente, actualizar el salario mínimo a los costos de la canasta básica, dar pensión a las personas adultas mayores desde los 60 años y a personas con discapacidad, así como la atención medica integral y un sistema universal de salud. Refrendó su postura “invariable” para no dar ni un voto para militarizar el país, debilitar al Poder Judicial, eliminar los órganos autónomos o desmantelar el juicio de amparo.
HAY DISPOSICIOÓN DE DIALOGAR: PRI
El coordinador del grupo parlamentario del PRI, diputado Rubén Ignacio Moreira Valdez (PRI), subrayó que las iniciativas del Ejecutivo son entregadas “justo en el ocaso de un sexenio” y “justo cuando está un proceso electoral en el cual la población debe estar observando las diversas alternativas políticas”. No obstante, expresó su disposición a debatir, dialogar y participar en este proceso. “Yo no claudico a discutir porque es una oportunidad para poner sobre la mesa grandes problemas nacionales”.
Estimó que un tema que se debe debatir es el de seguridad, “porque si no reconocemos que el gran problema que tiene el país es el crimen organizado” en cualquier versión violenta, “un día se va a apoderar de los poderes públicos”. Es momento que la clase política y el Estado mexicano reconozcamos que el mayor enemigo de la democracia de este país es el crimen organizado y que tomemos una decisión para enfrentarlo todos”. Aclaró que su grupo parlamentario no está de acuerdo en los temas relativos a la Corte, los órganos autónomos y organismos descentralizados.
SIGNO DE NUEVOS TIEMPOS: PEM
Del PVEM, el coordinador Carlos Alberto Puente Salas consideró que esta convocatoria demuestra los nuevos tiempos que se están viviendo en nuestro país, en donde los diferentes coordinadores parlamentarios tienen la voluntad para construir este debate nacional. “Tenemos la oportunidad de venir a escuchar e invitar a expertos de cada uno de los temas; unos estarán a favor, otros en contra, pero también haciendo esto de manera abierta y transparente de cara a la nación”.
Comentó que hay más coincidencias que diferencias en el paquete de iniciativas enviadas por el Ejecutivo Federal, por lo que es necesario analizar y debatir para construir en favor de México. “Me propongo que construyamos en favor de la nación y que sean un éxito estos diálogos nacionales en donde, más allá de las diferencias, podamos construir en favor de nuestro país y abonar”.}
TOTAL APOYO A INICIATIVAS: PT
El diputado Gerardo Fernández Noroña (PT) externó que apoyará absolutamente las iniciativas enviadas por el Ejecutivo, pues es un paquete legítimo que busca aumentar la justicia social, tratar con equidad al pueblo y generar mejores oportunidades de desarrollo.
Manifestó su disposición a entablar un debate serio sobre estas iniciativas, su bonhomía, fortaleza, importancia, necesidad y pertinencia, que pondere con toda objetividad la valía de esas propuestas. Añadió que el periodo de sesiones ordinaras termina en abril, “pero podemos irnos a un extraordinario, porque tenemos hasta agosto y es pertinente este debate y esta discusión”.
NO A LA SIMULACIÓN: MC
El diputado Braulio López Ochoa Mijares (MC) aclaró que su grupo parlamentario siempre ha estado dispuesto a deliberar con seriedad y argumentos sobre cualquier tema de la agenda nacional y “por eso nosotros no vamos a prestarnos a los diálogos que consideramos diálogos de la simulación” porque el Ejecutivo presentó una serie de iniciativas a cuatro meses de las elecciones y a siete meses de un nuevo gobierno.
Externó que existe una agenda social que están dispuestos a discutir y a votar, “una serie de derechos sociales que no pueden estar a expensas de su uso electoral”. Por ello, planteó “discutir con seriedad, arrastremos el lápiz y veamos cómo construir” un nuevo régimen de pensiones para el país, de vivienda, de bienestar animal, de reconocimiento de pueblos y comunidades indígenas y afrodescendientes, trenes para pasajeros, salario mínimo conforme a la inflación y apoyo a jóvenes.
ENRIQUECER PROPUESTAS: PRD
El coordinador del PRD, diputado Francisco Javier Huacus Esquivel, apuntó que acuden a esta sesión con la convicción de participar y abonar en la discusión para enriquecer aquellas propuestas que tengan viabilidad y representen un beneficio para la nación. Agregó que pugnarán para que estas posibles reformas sean un marco que limite la corrupción, ya que en el país más del 60 por ciento de la población tiene la percepción de la corrupción en las instituciones.
Mencionó que estarán al pendiente y serán muy participativos en las tareas referentes a esta discusión: sin lugar a duda este ejercicio será una oportunidad para abonar al compromiso de la población con el voto libre y ciudadano. “Estos foros serán una oportunidad para el debate que permitirán que la ciudadanía construya elementos para que en unos meses emita su voto en plena libertad y con conciencia”.
EN LA OPINIÓN DE:
El costo de un “nuevo” yo: la factura invisible de la autoexigencia
Querer cambiar puede convertirse en una carga, en este sentido los propósitos de año nuevo pueden convertirse en una trampa emocional
Conciencia Saludablemente
Psicol. Alejandra Barrera
Enero comienza cada año con un entusiasmo contagioso: gimnasios llenos, agendas nuevas, cursos promotores de “mejor versión de ti”, y tantas listas de propósitos que parecen promesas ineludibles. Sin embargo, también es la época en que la ilusión se encuentra con la realidad, y muchas de estas metas quedan resumidas en dos palabras dolorosamente familiares: frustración temprana. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué distingue un propósito que nutre del que desgasta? Y, sobre todo, ¿qué tiene que ver la autoexigencia con nuestra salud mental?
Motivación vs. autoexigencia: una línea que se rompe con facilidad
La motivación es un motor interno que nos impulsa hacia lo que valoramos: salud, aprendizaje, relaciones más profundas, productividad con sentido. En cambio, la autoexigencia está más cerca del juicio: “tengo que hacer más”, “debo lograr esto”, “si no, fracaso”. La diferencia parece sutil, pero en términos psicológicos marca un abismo. La motivación se alimenta de propósito y esperanza; la autoexigencia se alimenta de miedo y de comparaciones.
Algunos expertos en psicología del bienestar describen una distinción entre los tipos de motivación, mencionando que mientras que la motivación autónoma (aquella que surge del interés genuino o del valor personal) se asocia con mayor persistencia y bienestar, la motivación controlada (basada en presión interna o externa) se relaciona con ansiedad, burnout y abandono de metas. La autoexigencia cae en esta última categoría: nos presionamos a cumplir estándares que muchas veces no se alinean con nuestras necesidades reales, o que realmente no son deseos propios, sino que se sostienen en el ideal que queremos alcanzar a fin de complacer a otros o en lograr el estándar socialmente aceptado.
La trampa de los propósitos rígidos
Los propósitos típicos de año nuevo suelen ser rígidos: perder peso, correr alguna cantidad de kilómetros, leer cierto número de libros, renunciar a vicios “perjudiciales”. El problema no está en las metas per se, sino en su rigidez. Las metas inmutables presuponen un camino directo y sin tropiezos, lo cual es profundamente contrario al modo en que funciona la vida humana.
Modelos contemporáneos de fijación de objetivos, como el enfoque SMART (Specific, Measurable, Achievable, Relevant, Time-bound), sugieren que los objetivos sean específicos, medibles y alcanzables, pero también relevantes y sensibles a nuestra realidad personal. Si una meta no tiene en cuenta nuestro contexto emocional, físico y social, tiene altas probabilidades de convertirse en fuente de estrés y autoevaluación negativa.
Además, investigaciones en Journal of Personality and Social Psychology muestran que las resoluciones de año nuevo tienden a fallar porque se basan en cambios de comportamiento externos sin atender el estado interno que sostiene ese comportamiento. Por ejemplo, querer comer “perfectamente” sin explorar cómo lidias con el hambre emocional es un atajo errado. Lo que cambia la conducta a largo plazo es atender las raíces (emociones, creencias, hábitos automáticos), no solo la forma.
Por qué fallan los propósitos (y cómo reconocerlo sin culpas)
- Expectativas irreales: Muchos propósitos están diseñados más para impresionar a otros o cumplir un estándar social que para nutrir nuestro bienestar.
- Falta de autoempatía: Nos decimos “si fallo, significa que soy débil”, cuando en realidad el fracaso es parte del proceso de aprendizaje.
- Rigidez cognitiva: El cerebro humano no prospera en rigideces; prospera en adaptación. Las metas que no permiten flexibilidad emocional son proclives a derrumbarse bajo estrés.
- Comparación social: Las redes (y las vidas editadas que vemos en ellas) establecen estándares imposibles que agravan la sensación de insuficiencia.
Cómo plantear objetivos emocionalmente sostenibles
Si los propósitos de enero se diseñaran desde el autocuidado, en lugar de la autoexigencia, cambiaría radicalmente su impacto en nuestra salud mental. Algunas claves para replantear la narrativa:
- Haz preguntas, no decretos: En lugar de “voy a perder 10 kilos”, pregunta “¿por qué quiero perder peso?” “¿Qué beneficio voy a tener si pierdo peso?”
- Valora el proceso, no solo el resultado: Celebra cambios pequeños y consistentes. El refuerzo positivo es más eficaz que el castigo interno. Recuerda tus conductas negativas se crearon después de muchas repeticiones, por lo tanto quitarlas requiere el mismo tiempo, ten paciencia contigo mismo.
- Ajusta tus metas a tu realidad emocional: Si estás en un momento de estrés, quizás priorizar descanso, conexión o límites sea más saludable que embarcarte en objetivos exigentes, recuerda que el estrés no es un buen aliado para lograr objetivos por el contrario puede provocar retrocesos en tu proceso, si te exiges demasiado los resultados probablemente no serán lo que esperas, no porque no lo estés haciendo bien, sino porque estas presionando demasiado.
- Planea con flexibilidad: En vez de metas únicas y rígidas, establece marcos de intención: “quiero mejorar mi salud este año” después establece objetivos, medibles y alcanzables, ve de lo menos a lo más y se realista.
Estas recomendaciones no son una panacea mágica. Transformar comportamientos arraigados exige tiempo, paciencia y, sobre todo, gentileza interna. Y ahí es donde la salud mental y el autocuidado se encuentran. Si necesitas ayuda no dudes en pedírsela a especialistas de cada área, a veces es importante tener el acompañamiento adecuado para aprender a regular y encontrar los puntos que no estamos viendo, en la vista de alguien que nos lo hará saber de manera profesional y neutral.
Replantear la narrativa del “nuevo yo” desde el autocuidado
La narrativa imperante del “nuevo yo” suele prometer una versión más productiva, más delgada, más eficiente, más… Más de lo que quizás necesitas en este momento. El costo de esa narrativa suele pagarse con angustia, autoevaluación negativa y una relación deteriorada con nosotros mismos.
La psicología contemporánea nos ofrece una visión alternativa: el cambio duradero no ocurre desde la crítica implacable hacia uno mismo, sino desde la comprensión puntual de cómo funcionamos. Los enfoques basados en terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la terapia cognitivo-conductual (TCC) han demostrado que trabajar con la flexibilidad psicológica, la aceptación emocional y la reorientación de valores personales es más efectivo y sostenible que perseguir estándares autoexigentes.
Por ejemplo, la ACT propone que la rigidez (aferrarse a metas fijas sin adaptación) genera sufrimiento, mientras que la apertura y la acción comprometida con los valores personales brinda una dirección significativa incluso en presencia de dificultad. En otras palabras, cambiar tu vida no tiene que parecer una batalla; puede parecer una construcción paciente y consciente.
En conclusión, los propósitos de año nuevo no están destinados a colapsar bajo el peso de la autoexigencia. Pueden ser una invitación a conocerte mejor, a descubrir qué te nutre y qué te agota, y a construir hábitos que se sostengan en tu bienestar emocional. La diferencia entre una meta que abruma y una intención que ilumina no es menor: radica en si la planteas desde la autoexigencia o desde el autocuidado. Este año, en lugar de prometerte un “nuevo yo”, pregúntate: ¿qué versión de ti merece apoyo, paciencia y compasión? A veces, eso es más revolucionario que cualquier resolución de enero.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
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Para saber más en relación al tema puede revisar ls siguientes documentos.
Beck, J. S. (2011). Cognitive behavior therapy: Basics and beyond (2ª ed.). Guilford Press.
Doran, G. T. (1981). There’s a S.M.A.R.T. way to write management’s goals and objectives. Management Review, 70(11), 35–36.
Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and commitment therapy: An experiential approach to behavior change. Guilford Press.
Norcross, J. C., Mrykalo, M. S., & Blagys, M. D. (2002). Auld Lang Syne: Success predictors, change processes, and self-reported outcomes of New Year’s resolvers and nonresolvers. Journal of Clinical Psychology, 58(4), 397–405.
Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68–78.
EN LA OPINIÓN DE:
Navidad, consumo y salud mental: cuando el gasto se convierte en ansiedad
La Navidad debería intensificar el amor, en cambio es una puerta abierta para la ansiedad.
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol. Alex Barrera
Cada año, al llegar estas fechas me resulta imposible no pensar en aquel famoso villancico que cuenta la historia de un pequeño niño, que recorre el camino tocando un tambor y en el que encuentro sin duda el mensaje más tierno de Navidad. Y es que este niño carece de todo bien material, pero aun posee algo, algo que es gratis, la música de su tambor que lo acompaña también en su recorrido al encuentro con el que será el Rey, así, ese pequeño en medio del incienso, el oro y la mirra, logra la gran proeza hacer sonreír al niño dios y es que poco es tanto, cuando no se necesita mucho.
Navidad es la época de dar, pero ¿qué es lo que hay que dar? Resulta mi estimado lector, que conforme adviene diciembre, se instala una doble realidad: por un lado, las calles se iluminan, las canciones navideñas inundan espacios y la promesa de alegría parece omnipresente; por el otro, muchas familias sienten una presión creciente por cumplir con expectativas de consumo que parecen ineludibles, porque sí, Navidad, significa dar y dar significa gastar. En México, esta tensión entre celebración y gasto ha adquirido dimensiones cuantificables: según la consultora de mercados Kantar, los mexicanos planean gastar en promedio 6 mil 359 pesos en regalos navideños en 2025, un incremento de 15 % respecto al año anterior.
Estos datos, por sí solos, revelan un fenómeno económico —que tiene implicaciones claras en la intensidad del consumo—, pero también encubren una relación compleja entre la temporada navideña y la salud mental. Porque la Navidad, más allá de regalos y cenas, es un momento donde la expectativa social de felicidad y consumo muchas veces se superpone con presiones financieras, emociones ambivalentes y comparaciones sociales que pueden erosionar la estabilidad emocional de las personas.
El aumento del consumo y sus presiones
Las cifras de gasto proyectadas para esta temporada muestran que, incluso en medio de desaceleración económica, las familias mexicanas no sólo mantienen el consumo navideño, sino que lo intensifican. Kantar estima que el aumento en gasto promedio se acompaña de una mayor recurrencia a tarjetas de crédito y aprovechamiento de promociones como El Buen Fin o Black Friday para financiar compras que de otra manera serían difíciles de costear.
Adicionalmente, estudios como el de Ipsos señalan que hasta 54 % de los mexicanos aumentó su presupuesto para las celebraciones, con más del 50 % utilizando su aguinaldo para financiar estos gastos. Lo anterior no significa que su economía haya mejorado, sino que están dispuestos a gastar más. La combinación del costo de regalos, cenas, decoración, viajes y eventos sociales puede empujar a las familias a tensar sus recursos es aquí donde el asunto toma relevancia pues si bien en esta temporada se recibe dinero extra por aguinaldos, cajas de ahorro o incentivos navideños, los gastos se extienden pues las convivencias sociales aumentan, los gastos se elevan y casi siempre los gastos superan la entrada de dinero por lo que en muchos casos se recurre a endeudamiento innecesario y peor muchos establecimientos promueven el famoso pago tardío que impacta a los consumidores en meses como febrero, mes en el que ya no se cuenta con los incentivos extra, lo cual intensifica el desbalance económico.
Pero el impacto no se limita a las cifras del bolsillo: esas cifras repercuten en el bienestar emocional, generando ansiedad, estrés financiero, sentimientos de insuficiencia y, en algunos casos, crisis profundas de angustia.
¿Por qué el consumo navideño provoca ansiedad?
Desde una perspectiva psicológica, la relación entre consumo y emociones es compleja. Las festividades decembrinas suelen combinar:
- Expectativas sociales elevadas, que inducen comparaciones constantes (¿tengo que dar más y mejores regalos?).
- Presión económica, al intentar cumplir con roles tradicionales de dar y compartir, aun cuando los recursos son limitados.
- Cogniciones de autoevaluación negativa, al comparar lo que se tiene con lo que otros parecen ofrecer o recibir.
- Carga emocional acumulada, que se mezcla con recuerdos familiares, duelos no resueltos o expectativas no cumplidas.
La investigación en psicología del consumo y bienestar indica que la ansiedad financiera está asociada con síntomas de depresión, irritabilidad y conflicto familiar. Un estudio de la Journal of Consumer Psychology encontró que las decisiones de gasto impulsadas por presión social y no por necesidad pueden generar emociones negativas, mayor estrés y sentimientos de arrepentimiento posteriores. (Ver Jones et al., 2016, Journal of Consumer Psychology).
En el contexto navideño, donde la cultura del “mejor regalo”, la celebración perfecta y la constante comparación mediada por redes sociales es omnipresente, las emociones autoevaluativas pueden amplificarse, llevando a un círculo vicioso de sobreconsumo y malestar psicológico.
Deuda, culpa y arrepentimiento
El estrés financiero no es un concepto abstracto: se traduce en síntomas concretos de ansiedad somática (insomnio, tensión muscular), temor anticipatorio (preocupación constante por dinero) y emociones displacenteras persistentes. En muchos casos, las deudas contraídas en diciembre se convierten en cargas que persisten durante todo el año siguiente, alimentando sentimientos de culpa, resentimiento y desasosiego.
Además, existe evidencia de que las personas con historia de ansiedad o estrés crónico presentan respuestas más intensas a presiones económicas estacionales. Por ejemplo, investigaciones sobre estrés financiero y Salud mental han encontrado correlaciones significativas entre preocupación por dinero y aumento de ansiedad y síntomas depresivos (véase American Psychological Association, Stress in America Report).
En otras palabras, más allá de la simple emoción de gastar, hay un impacto emocional profundo asociado a la presión de cumplir con estándares culturales y expectativas consumistas.
Hacia una navidad más saludable emocionalmente
Este panorama no implica demonizar el consumo ni negar la importancia de las celebraciones, sino reconocer que el consumo excesivo y la ansiedad financiera pueden afectar seriamente la salud mental. Si bien recomendamos planear el gasto con anticipación —como lo hacen muchos mexicanos que ya utilizan su aguinaldo de manera estratégica— también es necesario integrar prácticas conscientes que prioricen bienestar sobre presión social.
Entre las acciones que pueden ayudar a mitigar este estrés están:
- Presupuestar con anticipación y apegarse a límites reales, evitando endeudamientos innecesarios.
- Promover celebraciones significativas, centradas en experiencias y relaciones más que en el valor material de los regalos.
- Establecer conversaciones abiertas sobre expectativas económicas en familia, reduciendo la carga emocional asociada al cumplimiento de roles.
Y, sobre todo, debemos recordar que la asistencia terapéutica puede marcar una diferencia sustancial. Un profesional de la salud mental no sólo acompaña en la gestión del estrés financiero, también ayuda a abordar las emociones subyacentes que intensifican la ansiedad navideña: comparaciones sociales, deseos de aprobación, perfeccionismo, recuerdos dolorosos o patrones de consumo impulsivo.
La Navidad puede ser una época de profundas emociones que van desde la alegría hasta la ansiedad. Cuando el consumo se convierte en una fuente de estrés crónico, no solo afecta la economía de las familias, sino también su bienestar emocional y la calidad de sus relaciones.
Integrar prácticas más conscientes, planear con realismo y buscar apoyo cuando las presiones se vuelven abrumadoras, no es renunciar a la celebración, sino construir un enfoque más saludable y sostenible que nos permita disfrutar de estas fechas sin sacrificar nuestra salud mental.
Así entonces sería prudente entender que tomar la filosofía de aquel niño del tambor es el camino más real y saludable para llegar a la navidad, pues en conciencia de lo que se tiene no podemos dar más y sin embargo no por ello deja de ser valioso, Porque la lección más grande de ese villancico es que ese niño ofreció el bello cantico de amor, pero nunca regaló el tambor.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial de manera privada.
Si le interesa también puede consultar en:
- Kantar: estudio sobre gasto promedio navideño en México (2025) El Imparcial
- Ipsos: incremento de presupuesto navideño y financiamiento Entre Veredas
- La Jornada: aumento del gasto navideño y uso de crédito La Jornada
- Journal of Consumer Psychology sobre consumo y emociones (Jones et al., 20
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