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Estrenan “Nudus”, la película mexicana que advierte de los peligros de la computación cuántica

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CDMX.- El cineasta mexicano Gibrán Bazán estrenará su película “Nudus”, protagonizada por la mexicana Carla Hernández, el español Alex Crusa, Míriam Béhar y la japonesa Sayaka Yokoyama. La cinta de ciencia ficción que habla sobre los peligros de la computación cuántica, se estrenará en el mes de enero en Estados Unidos y en febrero en nuestro país.

Con todo y que se trata de una película de ficción, “Nudus”, que es la palabra en latín con la que se identifica el desnudo, aborda a través de un thriller psicológico y de suspenso el uso de la computación cuántica para rastrear la huella digital de las personas. Esto es, todo aquel contenido que ha buscado, consumido y compartido en Internet.

La computación cuántica dominará a todos los seres

De hecho así inicia la película: una mujer despierta después de haber sufrido un coma, está en una habitación completamente blanca en la que un misterioso sujeto español y una mujer japonesa la someten a un interrogatorio brutal acerca de todas las conversaciones que sostuvo en WhatsApp y las fotografías que compartió en Facebook e Instagram.

Esto, de acuerdo con Gibrán Bazán, está muy cerca de suceder con lo que se conoce como “El Gran Hackeo”.

Los ordenadores cuánticos parten de una unidad básica de información que es el qubit, en vez del bit, unidad que permite realizar operaciones mucho más complejas a una velocidad impresionante y con resultados extremadamente precisos.

Adiós a la privacidad ¿incluso desde la UNAM?

A principios del mes de diciembre, la Universidad Nacional Autónoma de México adquirió dos computadoras cuánticas para la Facultad de Ingeniería, que serán utilizadas en la docencia.

Gibrán Bazán es un director de cine mexicano que cuenta en su haber con variadas y controvertidas producciones. Entre ellas, destaca “El Buquinista”, una coproducción entre México y Francia; “Arritmia”, la primera coproducción México-Sicilia; “Generación Spielberg”, protagonizada por Bruno Bichir y, desde luego, el documental narrado por Daniel Giménez-Cacho “Los rollos perdidos”, que intenta desentrañar el misterior tras las grabaciones de la matanza del 2 de octubre de 1968 y el misterioso incendio ocurrido en la Cineteca Nacional en 1982. 

“Me he prohibido utilizar el término ciencia ficción”, concluye Gibrán Bazán a propósito de “Nudus”. “Básicamente, que la privacidad ya no existe”.



Fuente: El Heraldo.

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Cristo revive la esencia de Bunbury ante un lleno total en Cancún

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5toPoder.- Cancún vivió una noche cargada de nostalgia, emoción y rock en español con la presentación de Cristo, reconocido imitador de Enrique Bunbury, quien se presentó con lleno total en un conocido bar del centro de la ciudad, consolidando una vez más el éxito de este espectáculo que año con año convoca a seguidores del exlíder de Héroes del Silencio.

Desde las primeras horas de la noche, el recinto comenzó a llenarse de asistentes que esperaban revivir, aunque fuera por unas horas, la experiencia de estar frente a uno de los artistas más emblemáticos del rock iberoamericano. La expectativa no fue defraudada. Con una puesta en escena cuidada al detalle, Cristo ofreció un recorrido musical que abarcó distintas etapas de la carrera de Bunbury, provocando coreos colectivos, aplausos prolongados y una conexión emocional evidente con el público a quienes por más de una hora complació de manera aleatoria, cantando solo las canciones que la audiencia pidió.

Los asistentes manifestaron que el espectáculo fue profundamente emotivo, ya que representa una de las formas más cercanas de sentirse junto al original Enrique Bunbury. Para muchos, no se trató únicamente de un concierto, sino de una experiencia sensorial y afectiva que les permitió reconectar con canciones que han marcado momentos importantes de su vida.

El evento no fue una novedad para la ciudad Pues esta presentación forma parte de una tradición que se ha repetido en años anteriores con resultados igualmente exitosos, lo que confirma la sólida base de seguidores que ha construido Cristo en Cancún y en otras ciudades del país. Cabe señalar que el artista consintió a sus seguidores desde temprana hora pues antes del show se tomo el tiempo para ir a saludar a cada persona, mesa por mesa a quienes además de escuchar, ofreció bellas palabras y un souvenir de la presentación.

La noche cerró con una presentación especial que también generó gran impacto entre los asistentes: una destacada imitadora de Mon Laferte, Angie Laferte, tomó el escenario para ofrecer un cierre potente y emotivo con un dueto del protagonista para después continuar con algunos temas mas para complacer al público. Su interpretación fue recibida con ovaciones y comentarios positivos, consolidando un final a la altura de una velada que celebró la música, la emoción y el homenaje artístico.

Con este nuevo éxito en Cancún, Cristo reafirma su lugar como uno de los tributos más sólidos y respetados a Enrique Bunbury, demostrando que la imitación, cuando se realiza con disciplina y devoción, puede convertirse en una experiencia auténtica y profundamente conmovedora para el público.

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Cristo, tres décadas viviendo a Bunbury: la historia del hombre que volvió su admiración arte

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5toPoder/Alex Barrera .- El público lo llama Cristo, su nombre real es Christopher; en los escenarios, sin embargo, es algo más que un nombre: es el eco persistente de una de las voces más emblemáticas del rock en español. Desde hace casi tres décadas, Christopher ha hecho de la imitación de Enrique Bunbury no solo un oficio, sino una forma de vida.

Su historia comenzó temprano. “Desde siempre me gustó cantar e imitar a diferentes artistas, pero a los 14 años conocí la música de Héroes del Silencio”, recuerda. Fue ahí donde algo cambió para siempre, aquel chico descubrió no sólo una banda, sino una identidad artística que lo acompañaría por casi tres décadas. “Desde ahí me especialicé en imitar a Enrique Bunbury”, dice con la naturalidad de quien encontró su rumbo sin saberlo.

Hoy, con 42 años, Christopher suma cerca de 30 años dedicados a construir una carrera que lo ha llevado a recorrer escenarios de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Costa Rica y España. No lo dice con soberbia, sino con gratitud. “Nunca imaginé que una pasión de adolescente me llevaría tan lejos”, cuenta con orgullo sereno. Para él, este trabajo no es un pasatiempo ni un proyecto paralelo: “es su vida”, que dicho sea de paso se trasmite en cada show que da, pues en su andar ha tocado miles de corazones que encuentran en él un sentimiento que los vincula, la pasión por un artista.

Esa entrega total se refleja incluso en su imagen. Christopher decidió replicar los tatuajes de Bunbury y realizar cambios físicos para lograr encarnar lo mejor posible a su ídolo. No lo hace por vanidad, sino por una convicción clara: el público no sólo quiere escuchar, quiere ver. Quiere sentir que la experiencia es completa, que por unos minutos la frontera entre el artista original y su intérprete se vuelve difusa, en sus shows, la imitación no se limita al sonido; es una puesta en escena completa donde cada detalle cuenta.

Pero hay una línea que él cuida con especial celo: la distancia emocional con el verdadero Bunbury. Aunque una vez logró tomarse una fotografía con él, prefiere mantenerse lejos. No por desdén, sino por respeto al ritual que sostiene su trabajo. “Para hacer esto con el corazón, el artista tiene que estar en un pedestal”, explica. Mantener ese misticismo es, para Christopher, la clave de la magia. Conocer demasiado al ídolo podría romper la ilusión que alimenta su interpretación.

Esa visión revela una filosofía poco común en el mundo de los imitadores: más que copiar, Christopher busca honrar. Su meta no es reemplazar, sino rendir tributo desde un lugar profundamente emocional. Por eso habla de su oficio como algo casi sagrado, donde la admiración debe conservarse intacta para que la entrega en el escenario sea auténtica.

Incluso su futuro está ligado al de Bunbury. Christopher tiene claro que se retirará cuando lo haga su referente. Hoy el cantante español sigue activo a sus 57 años, lo que, según sus cálculos, le da al menos 15 años más de camino por recorrer. “Mínimo estaré en este mundo 15 años más, y los que se vayan sumando”, añade, con la certeza de quien ha hecho de la pasión un proyecto de vida. No lo dice con cansancio, sino con serenidad: su carrera tiene un horizonte definido, marcado por la trayectoria de quien inspiró su destino.

Mientras tanto, seguirá siendo Cristo para el público, Christopher para los más cercanos y, sobre todo, el hombre que decidió convertir la admiración en arte, con la que trazó un camino, usando la imitación como una técnica llena de devoción que a cada presentación demuestra que imitar no es copiar, sino interpretar con respeto, disciplina y una devoción que trasciende generaciones.

Como parte de su gira por México, Cristo se presentará en Cancún el próximo 14 de enero, donde ofrecerá al público una noche dedicada a revivir la esencia musical de Enrique Bunbury. El espectáculo promete una experiencia completa (sonora y visual) para los seguidores del rock en español que buscan reencontrarse con la emoción de los grandes escenarios.
Para mayores informes del evento puede presionar directamente este botón:

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