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Opinión

Cancún, en jaque por los verdes

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Humanosfera

Por. Wilberth Esquivel

El Ayuntamiento iba con todo sobre Promotora e Inmobiliaria Mahahual, SA de CV (PIMSA), concesionaria del servicio público de disposición final de residuos sólidos urbanos, que fue sometida por la Procuraduría de Protección al Ambiente y que por fin será revocada por mala operación, incumplimiento de cláusulas y daño ambiental.

Iba, por que metieron al congelador el tema, parecen querer minimizarlo y calmar las aguas, y parecen estar haciendo un control de daños por los errores cometidos en su proceso precabildeado, les importa más lo político y la percepción ciudadana que resolver el verdadero problema.

Este proceso de revocación comenzó con una contingencia precabildeada, de esas que acostumbran hacer en Cancún los mismos concejales que hicieron la de Inteligencia México, y que ya se la saben.

Nos recuerda un esquema tipo Ponzi, repetitivo y predecible, a veces tan obvio que la credibilidad que tienen está por los suelos.

En su ignorancia y falta de prevención, deciden moverse a la Parcela 1113 también conocida como el basurero de Villas Otoch y todo les sale mal, la patada de ahogado hace que la PPA les de una tregua y retornan a la Parcela 196 pero no pueden usar la Celda 4 que está en contingencia, entonces comienzan un tiradero a cielo abierto.

Han pasado 10 días de esa serie de errores y Red Ambiental como empresa sustituta de Pimsa entró a operar y apurada se dedicó a crear un acceso estable para camiones y un área de tiro sobre la corona de las celdas antiguas.

Una solución temporal. No hay otra opción.

Mientras son peras y son manzanas la empresa encargada de cobrar ese servicio es Red Ambiental. Hasta acá sin quererlo, lo que habían precabildeado les salió mal pero el encargo del patriarca verde les salió bien, metieron a Red Ambiental como precabildearon y el patriarca verde quedó medio contento, está mamando, ya suena la caja, observó quienes obedecieron y apuntó en su lista a los futuros favorecidos, favor con favor se paga, el que traga mierda es palomeado, pero quiere más, quiere todo, se siente dueño de Qroo, alguien le dijo: Quintana Roo es del verde.

Le llamaremos el patriarca verde, por novato e infantil, verde de madurez, pues al sentirse en su ladrillo todo poderoso, ahora cree que tiene derecho a todo, la diremos verde no por los colores partidistas, aunque coincidan.

El favoritismo y urgencia por entregar a Red Ambiental recursos no es invento mío, se le acaban de adjudicar en una licitación patito a tiempos forzados, por la urgencia, donde no hay urgencia, 34 millones para limpiar sargazo de 73 playas, donde no habrá presencia de la empresa ni mucho menos sargazo, que al final en este verano, no llegó, o donde el sargazo se desvió y solo hay recales convencionales que con cualquier grupito de gente se limpian y manejan sin problema. Con el impuesto al saneamiento bastaría para limpiar estos recales leves. !Otro gran tema!.

El modus operandi de este que parece un grupo delictivo de cuello blanco, raya en lo absurdo, propician las contingencias ambientales y visten de urgencia decisiones que en el fondo sólo tienen la tinte de la sumisión al patriarca verde. Y la palabra clave es esta vez “sumisión” como antónimo de “empoderamiento”.

Ya se dijo que en el caso de la basura de Cancún, será Licitación Pública Nacional, no hay otra modalidad y si bien se espera otra triquiñuela a tiempos forzados, bases de licitación forzadas y trampas en el proceso, la pregunta es: ¿Cuánto tiempo tardarán en convocar?

Por qué mientras más tiempo tarden más meses hará Red Ambiental cobrando disposición final en forma ilegal, improvisada, por qué no fue licitada y bajo el pretexto de la contignencia precabildeada ahora mismo está en el relleno sanitario metiendo y facturando toneladas, la empresa no pierde el tiempo que pierde el Cabildo para encontrar una solución definitiva.

Esta empresa que hace negocios al amparo del poder, de Horacio Guerra Marroquín ni siquiera debería estar recolectando ya que su contrato fue una prolongación de la anterior contingencia precabildeada, de la salida de Inteligencia Mexico y sin licitación se le continuó a triple tarifa ampliando a un nuevo contrato.

El mismo esquema que decíamos: Contignencia, asustamos, adjudicamos y tan tan.

¿Qué pretextarán ahora en el relleno sanitario? ¿Que era la única empresa que tenía maquinaria? Por qué el pretexto de los camiones no sirve aquí, no es recolección, esto es cuestión de maquinaria de compactación como patas de cabra y tractores.

Ni se les ocurra pretextar eso, hay más de 400 empresas hoy en la península con equipo y mucha mayor capacidad para esa labor sobre el Tren Maya.

Si es real la contingencia cabildeada, si es urgente una solución ¿cuando licitarán?¿donde publicarán?

Urge, hay unas 4 empresas que quieren ganar ese contrato, listas a entrarle y eso necesita Cancún, competencia y nunca más entregar la ciudad a uno solo.

Y urge por que el tiempo de vida útil del relleno sanitario es corto y la empresa ganadora va a comprar un nuevo sitio, construir y operar y no será hasta que gane y se contrate que comenzará la verdadera solución.

Hay algunas contradicciones en el proyecto de que la empresa gane todo, si la contratada es propietaria de predio y además operadora ¿donde queda la autoridad de Siresol?¿que pasará el día que nos cierre el relleno por X o Y?¿Querra comprar un predio si no tiene concesión?

Por qué según planean y plantearon tendríamos que esperar después de la “Licitación” a que el Congreso concesione a 20 años, la justificación será la inversión que realizará la empresa.

Todo esto pasa, está pasando y seguirá hasta que den un manotazo sobre la mesa, por que el empoderamiento es falso y en realidad hay sumisión en ese Cabildo al patriarca verde.

La solución es más amplia, primero se requiere sacar a la gente que no funciona en Siresol y hacer una reingeniería, todo aquel soldadito obediente impuesto por alguna de las empresas o por el

patriarca verde o que esté de aviador, debe irse y dejar de hacer daño a la ciudad.

Siresol debe recuperar su autonomía, su capacidad de supervisión y de sanción a las empresas bajo su dirección. Que no vuelva a permitirse una mala operación como sucedió con Pimsa y como hoy vuelve a suceder o comienza a suceder con Red Ambiental.

Siresol puede y debe tener control sobre la empresa, no la empresa sobre Siresol.

El consejo directivo de Siresol debe rendir cuentas de lo que ha firmado y deben pagar los que hicieron caso omiso a la mala operación que nos condujo a este desastre, los responsables de los últimos dos años incluso. Esto también debe recaer sobre la contralora de ese entonces que se hizo de la vista gorda sin importar dónde está hoy solapando corrupción.

La mala operación de Pimsa no es del último mes, hasta le pagaron sus 30 millones, lleva años robando dinero de sascab por que nunca recubrió y ahorrando dinero de gente y máquinas por que nunca compactó. Más de 6 años según los reportajes que nosotros mismos hicimos y denunciamos en su momento. Desde la primera celda.

Siresol debe recuperar también su autonomía como organismo descentralizado, sus funciones.

Deben arreglar la báscula de acceso, que siguen pagando a ciegas toneladas que no sabemos si son reales y boletas falsas. Por ahí hay que iniciar con el nuevo orden. Imaginen hoy que la misma empresa que recolecta ahora también opera el sitio y no hay báscula, jajajaja ni en mis mejores tiempos, ¿cuántas toneladas diarias factura? ¿Las que se ofrezcan?.

Que irregularidades terribles. ¿Donde está la contraloría Municipal?

Pero lo más importante es que deben cuidar a los cancunenses, no es del patriarca verde Cancún, no lo es, es de nosotros los gobernados. De una vez díganle que no habrá sumisión ni pago de nada, que hasta aquí llegaron sus ambiciones.

Urge hacer las cosas bien, si se sale con la suya el patriarca y todo este show termina en otra empresa a la que le firmarán y solaparán todo, terminaremos igual o peor.

Les recuerdo que la basura no es un juguete de niños verdes, es un monstruo despiadado que acaba con grupos políticos y con manchas urbanas en pocos días, la basura puede mostrar la corrupción y la ingobernabilidad. La basura es su talón de Aquiles y no se equivoquen.

Somos Cancún y merecemos soluciones reales, no simulaciones.

Ya basta de corrupción, la basura vive de esa corrupción …

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Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

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Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

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Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

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Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

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