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Ejidatarios bloquearán carretera gracias a Carlos Slim y su millonaria deuda

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Opinión / Del torvo morral

Por: Héctor Cobá

En Bacalar, Quintana Roo, en el núcleo ejidal Aarón Merino Fernández Cancún, Quintana Roo; a 21 de julio de 2022.- Enorme mancha sobre su filantropía caerá sobre la figura de Carlos Slim Helu, ya que hartos de la espera los ejidatarios del núcleo ejidal Aarón Merino Fernández, en Bacalar, Quintana Roo, del pago de 60 millones de pesos (mdp) por el multimibillonario; en los próximos días cerrarán el paso de la carretera 307 frente al terreno invadido con una torre (más de 30 años) por la empresa Telmex (o Teléfonos de México, SAB de CV).

En la carpeta de investigación FGE/QROO/OPB/06/3203/2022 se incluye la denuncia formal del presidente del comisariado ejidal Aarón Merino Fernández Edmundo Gómez Trejo contra el empresario multimillonario Carlos Slim Helú (CSH), su sobrino Héctor Slim (HS) y el apoderado legal de Telmex Alejandro Cocca Sánchez (ACS); Antonio Rosales Baca y Luis Ángel Ramírez González. Igual en el acta FGE/QROO/CHE/UAT/06/4584/2022 parte de la carpeta de investigación citada se consigna la denuncia contra la(s) empresa(s) Telmex y/o Telcel, y contra los magistrados del Tribunal Unitario Agrario del distrito 44 con sede en Chetumal, por acciones deshonestas: Ana Lucía Duarte Flores, Rafael García Simerman, Edgar Armando Aguirre González y Aldo Saúl Muñoz López Don Carlos Slim y sus chalanes del jineteo del millonario adeudo de 60 millones de pesos ya han causado bastante daño a los ejidatarios de Aarón Merino Fernández, más de tres décadas de tener invadido un terreno en el que instalaron una antena de 30 metros de altura, para reforzar sus líneas telefónicas en el sur del estado de Quintana Roo, sin pago alguno.

Justifican en su totalidad el bloqueo anunciado en la carretera, en el municipio de Bacalar. Junto con el próximo embargo de tiendas Telcel en las ciudades de Chetumal, Playa del Carmen, Cancún y de México. A ver si así le hacen caso a la denuncia, presentada el 17 de junio de 2022, por fraude procesal previsto en el artículo 221 del Código Penal para el estado libre y soberano de Quintana Roo por el comisario ejidal Edmundo Gómez Trejo, quien mostró al fiscal del Ministerio Público auxiliar adscrito a la Unidad de Atención Temprana (de la Fiscalía General del Estado) original y copia de los documentos que avalan su responsabilidad. Empero el pago de 60 millones de pesos ordenado por un juez del Tribunal Unitario Agrario del distrito 44 con sede en Chetumal, es como quitarle la mitad del pelo a un gato don Carlos Slim Helú, más ahora que su fortuna aumentó el 56, un nivel record de 1.88 billones de pesos, según la nota publicada en El Economista, apenas el 17 de julio de 2022: https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Fortuna-de-Carlos-Slim-alcanza-nivel-record-en-el-1T22-20220717-0066.html, misma que señala el magnate gana cada día 247 mdp, en los recientes cuatro cuatrimestres su fortuna aumentó 89,043 millones de pesos.

A pesar de todo el lío, incluso así los ejidatarios todavía tienen toda la confianza en las autoridades de la Fiscalía y de las instituciones del gobierno estatal; es lamentable, ¡sí! Desconfían del Tribunal Unitario Agrario del distrito 44 con sede en Chetumal, que es materia federal. No es para menos, muchas trampas se han recibido de ellos. Insisten que si las autoridades no les hacen caso y no aplican la ley en forma correcta.

Saben que se puede dañar a Quintana Roo; sin embargo, no queda de otra, más que bloquear las carreteras para ser escuchados ya. Si en determinado momento el señor Slim obliga a sus trabajadores a cumplir. Ellos están informados que él incluso dio instrucciones de solucionar el asunto. Lo inexplicable es porque los trabajadores de Slim no quieren cumplir con su obligación de pagar.

En el aspecto jurídico se encuentran en la etapa de ejecución, de sentencia y ya no es aceptable recurso alguno… La historia O un pato con escopeta. Cualquiera dice que “hace historia” con base en mentiras. Es el caso de Telmex (Teléfonos de México, SAB de CV) quien demandó al propietario de un predio invadido por una antena de repetición de señal, con una altura de 30 metros, ¡sí al dueño! El ejidatario del núcleo ejidal Aarón Merino Fernández: Don Juan Manuel Herrera fue denunciado en la delegación Chetumal de la otrora Procuraduría General de la República (PGR) por daños en la antena de Telmex, en el año 2006. Denuncia que no prosperó debido a que la PGR se declaró incompetente y envió la averiguación previa a la Procuraduría General del Estado –hoy Fiscalía–. Tras la investigación del Ministerio Público y de la Policía Judicial del Estado se determinó que no había daño y se declaró el no ejercicio de la acción penal por falta de elementos.

Por eso los integrantes el comisariado ejidal acudieron a la Ciudad de México para platicar del caso con el apoderado jurídico de Telmex, quien se negó a dialogar, y solo mandó un mensaje: no iban a arreglar nada, que la antena sí era de Telmex y que se estaban metiendo con un gigante de las comunicaciones, dando a entender que el señor Slim no pagaba, ya que prestaba servicios que beneficiaban a la sociedad. Frente a la negativa siguió una controversia agraria del ejido contra la empresa telefónica interpuesta en el Tribunal Unitario Agrario del distrito 44 con sede en Chetumal, bajo el número TUA 44 1038/2011, agotado el procedimiento el Segundo Tribunal Colegiado del 27º Circuito, en el 2013, dos años después se dictó sentencia que ordenó al magistrado del TUA distrito 44 restituya en el goce de sus garantías violadas al núcleo ejidal, condenando a la empresa Teléfonos de México. 20 días después el citado magistrado dictó sentencia definitiva a Telmex al pago de daños por la ocupación del terreno por más de 30 años, sentencia que causó ejecutoria con el acuerdo dictado el 28 de enero de 2014. Así el 4 de julio del mismo año se condenó a Telmex al pago de 53,665, 600.00 pesos.

Por la falta de tal pago, el 12 de agosto se realizó el embargo sobre bienes muebles de la entidad demandada. En respuesta Telmex promovió cinco amparos todos ganados por el núcleo ejidal, la andanada no paró los abogados del Carlos Slim corrompieron a los magistrados que han pasado por el TUA distrito 44, los que empecinados en obstruir la ejecución de la sentencia, ya están sujetos a la carpeta de investigación 3203/2022 por ejercicio irregular de sus funciones y tráfico de influencias contra CSH, HS y ACS, fraude procesal y responsabilidad de cada una de las personalidades jurídicas, en términos del Código Penal vigente en el estado. Por lo cual seguro serán sujetos a proceso y tendrán que ser interrogados Carlos Slim y Héctor Slim para qué expliquen la negativa a pagar el adeudo. Con el juicio 1038/2011 el magistrado del TUA distrito 44 programó una audiencia el 5 de septiembre de 2016, en la que se solicitó el pago de 53,665, 600.00 pesos a Telmex, así como la desocupación del inmueble invadido, a lo que la empresa demandada se negó.

El año pasado, el 4 de octubre, una magistrada del TUA distrito 44 “condenó” a Telmex al pago de 42,891, 895.00 pesos, 20,000, 000.00 pesos menos de lo estipulado en el dictamen pericial ejecutado por el perito designado por el Tribunal Unitario Agrario. Inconformes los ejidatarios de Aarón Merino Fernández con tal sentencia presentaron un recurso para actualizar la cantidad de acuerdo al Índice Nacional de Precios al Consumidor. Tenaz inseguridad Falta mucho por hacer en materia de seguridad y parte de la responsabilidad es también de la Federación; no obstante, la presencia en Quintana Roo de elementos de protección, también no ha habido contundencia en mermar la delincuencia.

Al parecer el manifestar el sentir sobre la inseguridad persistente en Quintana Roo incomoda buenas conciencias, señalada con base en la libertad de expresión. Como vocero de los ciudadanos el dirigente del Comité de Consulta y Participación de la Comunidad en Seguridad Pública Jorge Escudero Buerba, expresado su sentir sobre la seguridad, es lo que se ha dado a conocer. El gobierno estatal siempre ha respetado este ente ciudadano, sus expresiones libres, lo que los habitantes sienten con relación a la actuación de las autoridades en materia de seguridad añade.

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
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