Conecta con nosotros

Opinión

Corrupción, autogol lopezobradorista

Publicado

el

Opinión / Cicuta del Caribe LXVI

• En Mallorca hubo errores que México no ha hecho, acepta Trian Riu
• Aeropuerto de Puerto Vallarta destronó durante marzo al de Cancún
• La inflación ya preocupa a ocho de cada 10 mexicanos, dice Deloitte
• Covid-19 disparó 30% ventas de luces conectadas a internet: Signify
• En Santa Lucía duplicaría costos y sería ineficiente: Lufthansa Cargo
• Prevén revolución turística con el auge de los aviones supersónicos

Por: Carlos Águila Arreola


Cada mexicano que realizó algún tipo de trámite durante el año pasado y que por cualquier causa no siguió los lineamientos correspondientes, tuvo que pagar en promedio tres mil 44 pesos; en general, el costo de la corrupción —casi siempre vía soborno— en México al realizar pagos, trámites o solicitudes de servicios públicos asciende a nueve mil 500 millones de pesos.

La primera descripción es uno de los principales hallazgos de la edición 2021 de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG por sus siglas) que realiza personal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), también encontró que 86.3 por ciento de la población consideró “frecuentes” los actos de corrupción en instituciones de gobierno.

El Inegi también señala que 17.4 por ciento de la población que realizó trámites, pagos, solicitudes de servicios, o que tuvo contacto con algún servidor público experimentó corrupción durante el año 2021. El contacto con autoridades de seguridad pública fue el trámite con más corrupción, con 65 por ciento, seguido del contacto con el Ministerio Público, con 24.

En ese sentido, la encuesta encontró que solo uno de cada tres mexicanos (33.3 por ciento) confía en las policías, la segunda peor institución pública evaluada, solo por encima de los partidos políticos (27.9), mientras que el Ejército y la Marina comparten la tercera posición mejor evaluada, con la confianza de 71 por ciento de la población.

En cuanto a servicios básicos, la sociedad reportó estar más satisfecha con la recolección de basura y agua potable (en las ciudades), con grados de satisfacción de 70.5 y 53.7 por ciento, mientras que los peor calificados fueron calles (25.1) y avenidas (25.3), policía y alumbrado público (40.5 por ciento en ambos casos), revela la encuesta elaborada por personal del Inegi.

La oferta de combatir la corrupción definió el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador en 2018; hoy, en su cuarto año de gobierno, México sigue sin percibir avances, pero ha mantenido un discurso constante al asegurar que ese es el principal problema para el país. “Barrer las escaleras de arriba para abajo”, ofreció; sin embargo, los datos no muestran un avance significativo.

El Índice de Percepción de Corrupción es publicado de forma anual desde 1995 por Transparencia Internacional, oenegé con sede en Berlín, Alemania, en el que México, en manos de su “alteza pequeñísima”, se estancó en el sitio 124 de 180: en 2019 fue de 29 puntos, y en 2020 de 31, en una escala 0-100 en la que cero es el nivel más alto de corrupción, y 100 es igual al más bajo.

Inmoralidad
De acuerdo con Dante Preisser, experto en políticas anticorrupción, “no sorprende” el estancamiento cuando hay un abandono sistemático al Sistema Nacional Anticorrupción y a cualquier política “seria en la materia. Ojalá gobierno y sociedad civil reconstruyan o propongan iniciativas efectivas en la segunda mitad del sexenio”, señaló en su cuenta de Twitter.

Pero no; según la Transparencia Mexicana, encargada del capítulo México, el control de la corrupción es una prioridad de la sociedad mexicana en los últimos años, y uno de los factores que definió la elección federal en 2018 y que, cuatro años después, sigue siendo el talón de Aquiles de los gobiernos mexicanos.

“La lucha contra la corrupción ha sido el eje principal de la administración federal 2018-2024; sin embargo, los casos emblemáticos —Estafa maestra, Odebrecht, Agronitrogenados, ex presidentes, entre otros—, no han sido sancionados en materia penal, como ya lo hizo en materia mediática el señor López y el séquito de “comunicadores” que lo acompañan cada mañana.

Tampoco hay una recuperación de los activos desviados en estos y otros casos de gran corrupción, y la reparación del daño a las víctimas es “prácticamente inexistente”, y es que el mexicano sigue siendo víctima de la corrupción: seguimos yendo a un Ministerio Público y nos siguen pidiendo “mordida” para presentar una denuncia.

Seguimos intentando ir a un hospital para que nos den una cama, y nos van a poner en lista de espera a menos que demos 500 pesos, esa es la corrupción a la que los ciudadanos estamos expuestos, y esa no ha cambiado… es la misma que criticó durante 18 años de campaña “Lopitos”, la misma que prometió erradicar y que no podrá desaparecer, como le gusta, por “decreto”.

Un aforismo latino que dice quod licet Iovi, non licet bovi (“lo que es lícito para Dios, no es lícito para todos”) retrata las inmorales normas de comportamiento que la élite de izquierda, encabezada por López Obrador, aplica a sí misma, y las normas más rígidas que exige a las masas, pero estoy seguro no imaginaba que quizá el golpe más duro a su sexenio, hasta ahora, se lo daría su estirpe.

La familia
Si hay un personaje en México que ha vivido, crecido y prosperado usando a los pobres, es Andrés Manuel López Obrador, y su familia ha gozado de esa prosperidad. El diálogo es exactamente el mismo de Juan Evo Morales Ayma, José Daniel Ortega Saavedra y Cristina Elisabet Fernández de Kirchner: la lucha clasista de los desposeídos contra los ricos.

Antes de “La mansión del bienestar’, en la que José Ramón López Beltrán fue el protagonista y quien habría caído en conflicto de interés por habitar una casa relacionada a un contratista de Petróleos Mexicanos (Pemex) —no fue el primer escándalo relacionado a los hijos del señor López—, otro de los vástagos se vio envuelto en una polémica por unos tenis de lujo.

El escenario no es nuevo, pero el principal problema de Tartufo es que le falta un tornillo: el de la ética. Hace 13 años, en 2009, mientras denunciaba frente al Senado que “la oligarquía se ha enriquecido en los últimos 20 años traficando influencias al amparo del poder público”, su hijo Andrés Manuel López Beltrán llegó para aplaudirlo calzando unas zapatillas deportivas Louis Vuitton.

Los tenis del segundo hijo del tabasqueño costaban 900 dólares, 12 mil 600 pesos, según la cotización peso-dólar de entonces, pero los hijos solo imitan a los padres: el 9 de mayo de 2005, al anunciar que su campaña presidencial sería “austera”, López Obrador lució un reloj Tiffany de platino y correa de piel de lagarto colección “Mark” de siete mil 800 dólares (85 mil pesos de entonces).

En agosto de 2020, Jesús Ernesto López Gutiérrez vacacionaba en Acapulco, en plena pandemia y sin cubrebocas, pero con unos tenis de nueve mil pesos (seis mil 609 más dos mil 366 de importación); dos escándalos, aunque en el primero, como jefe de Gobierno del ex Distrito Federal, demandaba austeridad y menos lujos al entonces presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

Los gustos del Pejestorio y familia por las marcas caras no llamarían la atención si no fuera por el discurso político que maneja, basado en las máximas juaristas de “austeridad republicana”, sello que le quiso imponer a su administración, que sin embargo no se ha visto librada de actos corruptos en los primeros círculos de poder, e incluso hay nepotismo, otra forma de corrupción.

No hemos disminuido la experiencia en corrupción, no veo esos resultados que Lopitos imagina, lo que se explica por la falta de una estrategia articulada de integridad pública, parecería que el de Macuspana le ha apostado a un discurso moralista, que hasta ahora, 3.5 años después, ha mostrado ser muy ineficaz en términos concretos de política pública

Menudencia
Los hoteles de la cadena Riu en el Caribe mexicano fueron el “tanque de oxígeno” en los momentos más críticos de la pandemia”, afirmó Joan Trian Riu, director ejecutivo de la hotelera española, quien añadió que “México lo ha hecho bien. Soy de Mallorca, donde comenzamos a trabajar en el turismo mucho antes, y cometimos muchos errores que México no ha hecho (…) será difícil que alguien sobrepase al Caribe mexicano porque lo tiene todo”.

Puerto Vallarta fue el aeropuerto con mejor recuperación en marzo con 612 mil 900 pasajeros atendidos, 129.6 por ciento más que en el mismo mes de 2021. Las terminales aéreas en destinos de playa mostraron una mejor recuperación, de acuerdo con la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). El segundo sitio fue para Cancún, con 73.3 más pasajeros movilizados, y en tercero el de San José del Cabo, Baja California Sur, con 69.5 más viajeros.

La inflación es una de las principales preocupaciones para los consumidores. Según el Global State of the Consumer Tracker elaborado por la empresa de consultoría Deloitte, 80 por ciento de los mexicanos reconoce estar altamente preocupado. Ante el aumento de precios y la pérdida de poder adquisitivo, las marcas propias, de retailers —comerciantes que compran grandes cantidades y los venden en pequeñas cantidades al cliente final—, incrementan su demanda.

El encierro por la pandemia del coronavirus provocó un alza de 30 por ciento en venta de focos y luces que se conectan a internet en México, ante la necesidad de hacer más amena la estancia en casa y complementar las opciones de esparcimiento, según Signify, compañía que factura 6.9 mil millones de euros a nivel mundial al año, que el año pasado tuvo un crecimiento de 6.1 por ciento, frente al resto del mercado, que registra una tasa promedio de 3 por ciento.

Lufthansa Cargo es la primera aerolínea que se opone a trasladar operaciones al aeropuerto Felipe Ángeles porque duplicaría costos, es ineficiente y aumenta el flujo vehicular, ya que tendría que utilizar camionetas para regresar la carga al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; además, necesitaría un almacén más, lo que aumentaría gastos para el movimiento de mercancías, declaró Frank Nozinsky, director para México de la compañía, quien agregó que la aduana jamás permitirá despachar en diferentes lugares. “Tendría que regresar y juntar todos los paquetes para pasar y entregarlos al cliente”.

La carrera supersónica que lideran Estados Unidos, China y Rusia implica tensiones geopolíticas y el involucramiento de fuerzas armadas y grandes empresas aeroespaciales que invierten en el desarrollo de un avión para generar una revolución también turística, según el rotativo español ABC. “Los aviones que viajan a velocidades hipersónicas pueden ser indetectables, y aunque se les lance un misil no lo podrán alcanzar” porque superan la barrera del sonido, conocida como Match 1, en torno a los mil 235 kilómetros por hora.

Compartir:
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

EN LA OPINIÓN DE:

Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

Publicado

el

Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Compartir:
Continuar leyendo

EN LA OPINIÓN DE:

El amor también se come: el vínculo secreto entre el nosotros y la comida

Publicado

el

Porque no sólo compartimos platos: en cada comida compartida se tejen historias, afectos y vacíos que hablan de cómo amamos, cómo nos vinculamos y cómo aprendimos a sentirnos acompañados.

Conciencia Saludablemente
Por: Picol Alex Barrera

Hay algo profundamente simbólico en invitar a alguien a comer. Las primeras citas suelen ocurrir alrededor de una mesa, las reconciliaciones incluyen cenas especiales y las celebraciones importantes casi siempre se acompañan de platillos compartidos. Si lo observas con atención, gran parte de nuestras interacciones sociales —y especialmente las amorosas— están mediadas por la comida. No es casualidad. Comer juntos es una de las formas más antiguas de construir vínculo.

Desde la antropología sabemos que compartir alimentos fortalece la cohesión social y genera sensación de pertenencia. En términos psicológicos, la comida actúa como un ritual: crea un espacio de intimidad, sincroniza tiempos y favorece la conversación. Investigaciones en conducta social han mostrado que comer en compañía aumenta la percepción de cercanía y cooperación entre las personas. Cuando dos personas comparten la mesa, no sólo comparten nutrientes; comparten atención, miradas, historias.

En el contexto de las relaciones amorosas, la comida se convierte en lenguaje. Cocinar para alguien puede ser una forma de cuidado; aceptar lo que el otro prepara puede vivirse como validación. Muchas parejas construyen recuerdos afectivos ligados a sabores específicos: “nuestro café”, “nuestro restaurante”, “la receta de aniversario”. El amor se ritualiza en la experiencia sensorial.

Pero quiero explicarte algo más profundo: este vínculo entre amor y alimentación comienza mucho antes de la pareja. Desde el nacimiento, el acto de alimentar está asociado al afecto y la regulación emocional. La lactancia o la alimentación temprana no sólo cubren una necesidad biológica; también calman, organizan el sistema nervioso y generan apego. El cerebro aprende que comer está ligado a sentirse seguro. Por eso, en la vida adulta, la comida puede convertirse en un sustituto simbólico del afecto.

Aquí es donde la dimensión emocional entra con fuerza. Muchas veces, en las relaciones amorosas, la comida no sólo es encuentro, sino compensación. Después de una discusión, aparece el “vamos a cenar para arreglarlo”. Frente a la distancia emocional, surge el intento de reconectar a través de un detalle gastronómico. Y aunque estos gestos pueden ser genuinos y positivos, también pueden encubrir dinámicas más profundas.

La psicología ha estudiado cómo las emociones influyen en la conducta alimentaria. El llamado emotional eating describe el consumo de alimentos en respuesta a estados emocionales, más que a hambre fisiológica. En relaciones donde existen carencias afectivas, ansiedad o inseguridad, la comida puede funcionar como regulador sustituto. No es raro que algunas personas experimenten mayor consumo de alimentos altamente palatables[i] en momentos de conflicto o soledad.

Además, el estrés relacional activa respuestas fisiológicas. Cuando vivimos tensión en la pareja, aumenta el cortisol, hormona vinculada al estrés, lo que puede modificar el apetito y favorecer elecciones menos saludables. Es decir, los conflictos amorosos no sólo duelen emocionalmente; también impactan en la forma en que comemos y metabolizamos, ¿les suena el cliclé de comer helado cuando se sufre por amor?, aunque es un simbolismo acunado por la cultura pop, también es ciencia.

Existe otro fenómeno interesante: la sincronización de hábitos alimentarios en la pareja. Estudios muestran que, con el tiempo, las parejas tienden a adoptar patrones similares de alimentación y estilo de vida así lo demuestra el estudio realizado por Homish y que tituló “Influencia conyugal en los comportamientos generales de salud en una muestra comunitaria”. Esto puede ser protector cuando ambos construyen hábitos saludables, pero también puede amplificar conductas poco favorables si la relación gira en torno a excesos constantes o a una dinámica donde la comida es el principal canal de conexión.

Es importante que sepas que la comida no es el problema. El problema aparece cuando el alimento sustituye conversaciones necesarias, cuando el “te cocino” reemplaza el “te escucho”, o cuando la mesa se convierte en el único espacio de intimidad. El amor necesita diálogo emocional, no sólo rituales compartidos.

También ocurre lo contrario: relaciones donde la comida se vuelve campo de control. Comentarios constantes sobre el peso, la apariencia o lo que el otro come pueden dañar la autoestima y generar ansiedad alimentaria. La nutrición, en estos casos, deja de ser placer y se convierte en vigilancia. Y el amor, lejos de nutrir, comienza a desgastar.

Por eso, cuando hablo de que “el amor también se come”, no me refiero sólo al acto literal de compartir alimentos, sino a la manera en que las relaciones nos nutren o nos vacían emocionalmente. Una relación sana favorece hábitos más equilibrados, promueve el autocuidado y genera bienestar psicológico. Una relación crónicamente conflictiva puede alterar el sueño, el apetito y la salud general.

Aquí es donde la terapia psicológica adquiere un papel fundamental. En el espacio terapéutico se exploran los significados que cada persona ha construido alrededor de la comida y el afecto. Se identifican patrones aprendidos en la infancia, se trabaja la regulación emocional y se fortalecen habilidades de comunicación en pareja. Enfoques como la terapia cognitivo-conductual o la terapia centrada en emociones han mostrado eficacia tanto en la mejora de la dinámica relacional como en la reducción de conductas alimentarias desreguladas.

La terapia también ayuda a diferenciar: ¿estoy comiendo porque tengo hambre o porque me siento solo? ¿Estoy ofreciendo comida como gesto amoroso o evitando una conversación incómoda? Estas preguntas no buscan culpar, sino generar conciencia, y si el apoyo para encontrar las respuestas se hace necesario pues al ser practicas normales dentro de nuestra sociedad, es difícil identificar y sobre todo aceptar que quizá no te estoy alimentando por amor, sino para llenar vacíos que muchas veces están en nosotros, pero que no podemos identificar si no es con la ayuda de algún especialista.

Nos mintieron, nos dijeron que la abundancia alimentaria refleja el éxito, nos dijeron que “Barriga llena, corazón contento” y que “Al hombre se le conquista por el estómago”, pues no, porque no todos los vacíos se llenan con comida, una mesa llena de comida no siempre significa éxito, con la barriga llena el corazón no se repara, por el contrario, puede descomponerse más y no, por supuesto no, la comida no es el factor determinante para que alguien te ame. 

Dicho lo anterior quiero dejarte con esta reflexión: compartir la mesa puede ser uno de los actos más bellos del vínculo humano. Cocinar juntos, descubrir sabores y celebrar alrededor de la comida fortalece la intimidad. Pero el amor no puede sostenerse únicamente con cenas especiales. Necesita escucha, validación, límites y cuidado mutuo.

Sí, el amor también se come, pero sobre todo, el amor verdadero nutre. Y cuando aprendemos a distinguir entre hambre emocional y necesidad afectiva, comenzamos a construir relaciones que alimentan el cuerpo sin dejar de cuidar el corazón.

[i] Alimentos palatables: productos diseñados o percibidos como altamente agradables al gusto por su combinación de azúcar, grasa y/o sal, junto con características sensoriales como textura y aroma. Estas propiedades estimulan el sistema de recompensa cerebral, aumentando el placer y la probabilidad de consumo repetido, más allá de las necesidades energéticas.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.


Si le interesa el tema se recomienda la lectura de…

Cuando la comida sustituye al amor: La Relacion Entre las Carencias Afectivas y Nuestra Actitud Ante la Comida de Geneen Roth (2016). Editorial Urano.

Este texto aborda la relación entre alimentación, emociones y vínculo afectivo desde una perspectiva psicológica accesible para público general.


Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

Compartir:
Continuar leyendo

Facebook

RECIENTE

LAS + DESTACADAS

CONTACTO: contacto.5topoder@gmail.com
Tu opinión nos interesa. Envíanos tus comentarios o sugerencias a: multimediaquintopoder@gmail.com
© 2020 Todos los registros reservados. 5to Poder Periodismo ConSentido Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier uso de los contenidos sin permiso previo.