Opinión
Como cada año…
Opinión/ Cicuta del Caribe LI
• EU hubiera reclamado 10 mil mdd de haber pasado reforma eléctrica
• Casi 30 firmas extranjeras hubieran exigido indemnización a México
• Caribe: temporada de huracanes será más intensa que las anteriores
• Nafin y Bancomext ofrecen créditos; les faltan proyectos turísticos
• Pierde SAT 54 por ciento de juicios que inicia contra contribuyentes
Por: Carlos Águila Arreola
El arranque del segundo trimestre del año dejó tres temas preocupantes: la reforma eléctrica —por fortuna, anoche fue detenida— .la inflación —la más alta en más de dos décadas—, y los recales masivos de sargazo, que infestó las costas del Caribe mexicano con su nauseabundo hedor, lo que obligó incluso al cierre de algunas playas y transformó el lema oficial del “Ni todos los días ni en todas las playas hay sargazo”, al de “Todos los días, en todas las…”.
Las imparables alzas en los precios internacionales de las materias primas amenazan los bolsillos (no solo) de los mexicanos. La inflación anual de la avena alcanzó 115.52 por ciento; la del café, 83.28; la del trigo, 70.92; la del aceite de soya, 43; la del maíz, 36.12; del azúcar, 31.15 y la de la leche, 29.31 por cierto, según los datos de Banco Base.
Una de las razones por las que los precios internacionales de alimentos están aumentando es la invasión de Rusia a Ucrania: “(…) la guerra y las sanciones económicas detonaron fuertes incrementos en energéticos, alimentos y otros insumos”, asegura la institución, y acota que el conflicto aumentó presión sobre mercancías alimenticias (cátsup, productos de higiene femenina, vino, atún enlatado), y los productores siguen traspasando las alzas al consumidor final.
El maíz, base para la producción de tortillas que se utilizan tanto para los chilaquiles del desayuno, como en los aclamados tacos al pastor, pasando por la leche y el café, esenciales para los consumidores que acostumbran iniciar el día con una taza del aromático, ya sea soluble, preparado en casa o adquirido en una cafetería de cadena, acompañado de algún sándwich o pan dulce.
Hace tres semanas subieron el vaso de café americano, de 28 a 32, aunque hay lugares donde una taza ya cuesta 45 pesos, y los precios se mantienen al alza. Según la Anpec, los alimentos que más se han encarecido en los últimos días han sido el chile serrano, 177.78 por ciento el kilogramo; la naranja, 80.0; el aguacate, 66.67; jitomate, 63.64; tomate, 45; azúcar, 28.57; huevo, 26.67; aceite, 22.22; lentejas, 20; cebolla, 20; tortilla 20 y el arroz 18.75 por ciento.
¡Inaudito!
El título viene a colación porque es inconcebible que cada año, desde hace un lustro, veamos la misma película —en 2023 será lo mismo por la apatía y la indolencia de la iniciativa privada—: playas atestadas de talofita, el hedor y deterioro de la línea costera estatal por la desesperación de no pocos hoteleros que, en su afán por retirar la incómoda macroalga, echan mano de maquinaria pesada, algo prohibido por las leyes ambientales.
La Semana Santa, que era esperada con ansia porque las reservas anticipaban que sería “muy importante”, se ha visto completamente empañada por el sargazo, que playas como El Recodo, en Playa del Carmen, tuvieron que ser cerradas. Nada más el domingo, la mitad de los arenales más significativos del Caribe mexicano reportaron excesivo arribo de talofita.
Riviera Cancún; la zona de Nizuc tienen aviso por el incontrolable recale de ova; en Xcacel-Xcacelito, Tulum y Punta Piedra ya se comienza a pintar de colores preocupantes. Nada más el domingo, según la Red de Monitoreo del Sargazo, 63 playas están severamente afectadas y solo cinco de 17 destinos turísticos del Caribe mexicano reportan baja presencia de algas.
No han sido pocas cancelaciones por el tema del sargazo; sin embargo, es un tema que ocultan hoteleros y autoridades turísticas, y cuando se ven obligados a responder, lo minimizan, y la afectación —en dos vías: beneficia al destino, pero pega a los cenotes—, que reciben la visita masiva de bañistas que han dejado de ir a las playas.
Diego Armando Casas Beltrán, académico de la Universidad del Caribe, lideró la conferencia “El arribo de sargazo en Puerto Morelos y sus impactos sobre la actividad turística en la Ruta de los Cenotes”, que asegura que 59 por ciento de turistas ha dejado de ir a las playas durante los meses de arribo de sargazo, principalmente por los malos olores que desprende su descomposición y por las picaduras de pulgas marinas que se alojan en la algas.
También miembro del Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán (CICY), añade que de los bañistas que dejaron de ir a las playas, 56 por ciento optó por visitar cenotes, 46 fueron a zonas arqueológicas y 42 a parques temáticos, y destacó que los cenotes ya presentan un cambio en la química del agua, aunque “eso no significa que haya contaminación aún…!.
Bateada
Se necesitó una maratónica sesión de 11 horas para sepultar la intentona de Andrés Manuel López Obrador de imponer su reforma eléctrica; de haberlo logrado, se hubieran enfrentado al menos a 28 empresas de diversos países que anunciaron su intención de interponer controversias internacionales o exigir indemnizaciones a la autonombrada Cuarta Transformación, advirtió el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados (CEFP).
Con votación de 275 a favor, 223 en contra y ninguna abstención, el dictamen que pretendía reformar la Constitución en materia de energía y acceso a la energía eléctrica no alcanzó mayoría calificada, por lo que el proyecto de reforma eléctrica fue desechado. El bloque opositor —PRI, PAN, PRD y MC— evitó que Morena y sus aliados lograran los 333 votos necesarios para avalar la Ley de la Industria Eléctrica de la autonombrada Cuarta Transformación.
Tras el revés legislativo, López Obrador anunció que ya tiene un “Plan B” en su reforma sobre la explotación del litio, que ya está en el Congreso; con esa reforma se buscará que el litio quede como propiedad de la nación. Asimismo, el bloque opositor amagó batear las otras reformas constitucionales (electoral y la de la Guardia Nacional) “si continúan con esa actitud soberbia”.
La reforma eléctrica defendida por López Obrador buscaba dar mayor poder a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y hubiera limitado al 46 por ciento la participación del sector privado en la generación de electricidad, lo que era rechazado por las empresas privadas.
Fue el primer revés legislativo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Congreso, y es que la reforma eléctrica nunca fue bien vista por los el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, ni por la iniciativa privada nacional y extranjera, que expresaron públicamente su inconformidad; igualmente, el gobierno de Estados Unidos reiteró su preocupación por el tema.
El bloque opositor adujo en su momento que la iniciativa llevaría a un aumento de las emisiones de gases contaminantes, y a un eventual encarecimiento de la electricidad, así como por una afectación a la competitividad y la economía de las familias.
Menudencias
Insultante y perversa la postura de Andrés Manuel López Obrador, que quiso imponer su reforma eléctrica, y es que hay que ser “cerrado de mente” para no entender que ponía en riesgo 10 mil millones de dólares en inversiones estadunidenses, según Washington en carta de la representante comercial, Katherine Tai, que advertía que los proyectos en México enfrentaban el mayor riesgo ante la Ley de la Industria Eléctrica (LIE).
Será superior a 2021 la temporada de huracanes, de acuerdo al primer reporte de la Universidad de Colorado para el océano Atlántico, mar Caribe y golfo de México, que pronosticó que debido al fenómeno de La Niña se pronostican para este año 19 tormentas con nombre, nueve serán huracanes, de los que cuatro serán de mayor intensidad (categoría tres o superior). La presencia de fenómenos hidrometeorológicos comprende del 1 de junio al 30 de noviembre.
Nacional Financiera (Nafinsa) y el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) ofrecieron a los 32 secretarios de Turismo, agrupados en la Asetur, créditos para empresas del sector. Igual que la banca privada, tienen liquidez superior a los 600 mil millones de pesos y les urgen proyectos para incrementar el crédito. En 2021, el crédito al sector llegó a 40 mil 831 millones, un alza de 8.5 por ciento contra 2020, que fue un pésimo año por la pandemia.
Personal menos preparado en el fisco provoca que del total de juicios que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) enfrentó contra contribuyentes en 2021, perdió 54.4 por ciento, la mayor proporción en el último lustro. El año pasado fueron 18 mil 440 juicios por inconformidades de contribuyentes, de los que ocho mil 409 tuvieron sentencia favorable; es decir, 45.6. Ese porcentaje fue el más bajo desde 2017, cuando ascendió a 50.2 por ciento.
Cobro de piso a empresarios y comerciantes en México amenaza no solo la seguridad de las víctimas, sino que está ganando terreno al fisco, pues solo se denuncia 10.1 por ciento de delitos contra empresas, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Hay baja cultura de denuncia: 60 por ciento no lo hace por causas atribuibles a la autoridad: miedo a extorsión, pérdida de tiempo, trámites largos y difíciles. Los empresarios terminan optando por pagar la extorsión para seguir operando, generando un círculo de ilegalidad.
EN LA OPINIÓN DE:
Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación
La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol.Alex Barrera**
En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.
En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.
Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.
La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”
Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.
Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.
Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.
La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.
Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.
Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.
En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
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EN LA OPINIÓN DE:
La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional
El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional
Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**
Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.
Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente.
El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma.
Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio.
Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema.
Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar.
Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima .
No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener.
Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros.
En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.
Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico.
La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero.
En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés
Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes.
Documentos de interés:
Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1
Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313
Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1
Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books.
Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte directamente por:
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