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Opinión

CAMPECHE EN DISPUTA

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Dietario político

Por Juan Manuel Herrera 

En el inicio de la próxima semana se ajustarán 23 años del polémico relevo gubernamental en Campeche del domingo seis de julio de 1997, en que el actual presidente de México, entonces líder nacional perredista, Andrés Manuel López Obrador acusó fraude de estado que despojó del triunfo a su abanderada Layda Elena Sansores San Román.

Sansores, en ese momento senadora, se confrontó con el último mandatario emanado del priismo de finales del siglo pasado, Ernesto Zedillo Ponce de León, pues siendo diputada federal tricolor lo encaró en un intento de evitar el alza del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que la mayoría del PRI aumentó del diez al 16 por ciento, lesionando la economía de los mexicanos, y lo que festinó obscenamente el coordinador de la bancada tricolor.

La fecha sería irrelevante a casi cinco lustros, sino es que quien dirigiera al PRD y fuera su abanderado presidencial en dos ocasiones hizo el compromiso con la política campechana de alentar la alternancia en una entidad en que el PRI mantiene una hegemonía de 90 años. López Obrador refrendó esa promesa en su mensaje por el segundo aniversario de su arrollador triunfo en las elecciones presidenciales del primero de julio de 2018.

La figura del presidente, con todo y desgaste que significa el ejercicio del poder y lidiar con una pandemia y una crisis económica que en conjunto en abril dieron de baja en el Seguro Social a 555 mil trabajadores; en mayo, a 345 mil; y en junio  a 83 mil empleos, sigue teniendo gran respaldo popular, superior al 55 por ciento, y con una oposición desarticulada a grado tal que analistas políticos como Roy Campos aseveraron con estudios demoscópicos que si hoy fueran las elecciones, AMLO las ganaba sin problemas.

Tal vez por eso el político de origen tabasqueño apeló al respaldo de los mexicanos cuando en su mensaje destacó que la mayoría de nuestros connacionales están conscientes de que estamos enfrentando momentos difíciles, “pero existe una inquebrantable fe en la transformación política, económica, social y cultural que hemos iniciado desde abajo, y entre todos”.

Muchos, millones de mexicanos, hombres y mujeres, saben que lo más importante de todo es desterrar por completo la corrupción que imperaba en los gobiernos neoliberales, y sostuvo que para el primero de diciembre de 2020 –en que se ajustarán dos años de su administración–, estarán establecidas las bases de la nueva forma de hacer política. “Para entonces, habremos terminado con las principales reformas legales y quedarán asentadas en la consciencia ciudadana las ideas de justicia, honestidad, austeridad, bienestar y democracia”, resaltó.

Sobre la democracia, manifestó que el primero de julio, día que para muchos es eso, sinónimo de democracia, aun cuando hemos avanzado haciendo valer el principio de la separación de poderes, que existe un auténtico Estado de derecho, que se progresó también en la aplicación, nosotros propusimos la iniciativa para que quedara escrito en la Constitución la revocación del mandato y la abolición de fueros o inmunidades a los servidores públicos, y aunque es evidente que existe una mayor participación ciudadana, todavía nos falta erradicar por completo el fraude electoral, y convertir el apego a los principios democráticos en cimiento inamovible de nuestra cultura cívica.

Caló fuerte en Campeche, de donde es oriundo el dirigente nacional del PRI, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, la advertencia del presidente de que no permitirá ningún fraude más a la determinación ciudadana emitida en las urnas. “Por eso he dicho que, en las próximas elecciones, sin dejar de respetar las decisiones de los órganos electorales autónomos como el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, vamos a estar todos atentos para que las elecciones sean verdaderamente libres y limpias”. 

Recordó que cuando hace unos días expresó este compromiso por la democracia, “algunos se molestaron y empezaron a vociferar que eso era intromisión, injerencia. Olvidan que la democracia implica, en primer lugar, el respeto al mandato del pueblo; un mandato que en el pasado reciente fue atropellado por las prácticas del fraude impulsadas desde la cúspide de los poderes político y económico, y solapadas por las autoridades electorales”.

Ante ello, desde el primero de diciembre de 2018 dejamos en claro que no incurriríamos en esas acciones abyectas, que observaríamos una estricta imparcialidad partidista y que respetaríamos los resultados electorales de cualquier signo.

Pero igual reitero que actuaremos denunciando sin titubeos y con firmeza cualquier intento de fraude electoral con el mismo criterio que sostuvo el Apóstol de la Democracia, Francisco I. Madero, que expresó en Ciudad Juárez en 1911, tras el triunfo de la Revolución, en una declaración de prensa dijo lo siguiente, cito: ´Al subir yo al poder, voy encarnando dos principios. Uno de ellos, sancionado ya por la Constitución y que de mí depende que se cumpla, y que es el de la no reelección; otro, el sufragio efectivo. 

‘Para lograr este último, se necesita reformar la ley electoral, y esto depende principalmente del pueblo, pero yo me voy a constituir en el principal guardián de esa prerrogativa popular y consideraré que mi principal deber es facilitar la libre manifestación de la voluntad popular, a fin de que las leyes sean genuina expresión de esa voluntad. En una palabra -sostuvo el presidente Madero- voy a ser el principal amigo y defensor de las libertades del pueblo por los momentos históricos porque atraviesa México, considero secundario todo lo demás”.

Saetillas…

En el proceso electoral del seis de julio de 1997 el PRI impuso a José Antonio González Curi, entre protestas postelectorales, represiones y la constitución del denominado “Museo del fraude” que daba cuenta de las trapacerías que los tricolores realizaron a fin de alzarse con la victoria, y que llevaron al líder nacional del PRD López Obrador a denunciar en el Trife la elección de estado orquestada en Campeche, en que resaltó: “aunque el usurpador se vista de seda, usurpador se queda”…De los diez municipios en disputa –los existentes en esa época– al PRD únicamente se le reconoció la victoria en Champotón de Arturo Manuel Durán León (Q.E.P.D), y pese a que su abanderada a la gubernatura arrasó oficialmente en Carmen y Calkiní, le fueron arrebatados los triunfos a Camilo Massa Pérez y Silvia María Avilés Rivera… El perredismo quedó como la segunda fuerza política ganando las diputaciones de mayoría en Champotón y Carmen, ocho diputados de representación proporcional, y disputando seriamente las federales…El candidato de Acción Nacional a la alcaldía de Campeche, Nelson Danilo Gallardo Ordóñez alegó el sabotaje a su victoria, pero su dirigencia y el candidato a la gubernatura, Miguel Ángel Montejo González, le dieron la espalda, e incluso éste último primero marchó la tarde del siete de julio con Sansores en una multitudinaria protesta contra el fraude, pero por la noche firmó un documento junto a los candidatos del PT, Partido Cardenista, PVEM y PPS avalando el supuesto triunfo de González Curi que contabilizó el 48 por ciento de la votación, mientras que la oposición en su conjunto, liderada por Sansores, concentraba el 52 por ciento… De cara a las elecciones de 2021, todo apunta que Morena quiere “quitarse esa espina histórica de la verdadera izquierda”, y alzarse con la victoria; y las encuestas decantan a quien fuera su abandera a la gubernatura en 2015, y  le hiciera ganar el mayor número de sufragios con que afianzaron su registro, Layda Elena Sansores San Román, como la figura más emblemática y fuerte que les permita concretar una alternancia real, con certidumbre y experiencia…La situación se torna interesante debido a que igual es una cuestión de orgullo y sobrevivencia política del PRI de mantener este último bastión que no ha conocido el cambio de partido en el entorno estatal, además de que su dirigente nacional y gran parte de sus sectores están copados por campechanos…El Partido Acción Nacional que venía con buenas cuentas, se desinfló electoralmente en julio de 2018 ante la intransigencia de su entonces líder de repartir entre allegados y familiares las principales posiciones, incluida la senaduría de primera minoría que mantenían desde el 2000, y que perdiera arrolladoramente a manos del sansorismo que alentó a Morena en Campeche… La principal carta del panismo parecía el edil capitalino, el que sin embargo terminó confrontado con su mini bancada en el Congreso local, a la que tildó de traidora, corrupta, comparsa y entreguista al priismo, y se mantiene distante de su desconocido diputado federal plurinominal…El tridente por el que apostaba el PAN peninsular liderado por el gobernador yucateco, Mauricio Vila Dosal, parece naufragar con la pandemia y los embates económicos por los que atraviesa Yucatán, en que el albiazul debe lidiar con la experiencia y fortaleza del único senador de mayoría del PRI en todo el país, Jorge Carlos Ramírez Marín, que ejerce férrea injerencia en la bancada local tricolor que es mayoría, y a la que ni siquiera el dirigente nacional Moreno Cárdenas ha podido alinear a sus intereses…Campeche se encuentra en disputa, sin lugar a dudas, pero en el caso del albiazul las posibilidades se tornan lejanas, pues su candidatura es disputada ahora por al menos dos fuertes contendientes más que contra todo y el desgaste del poder, traen presencia y cartel entre su militancia y adherentes… Uno de ellos es el alcalde de Candelaria, Salvador Farías González, que ha ganado en tres ocasiones su encomienda, y el otro el ex diputado local y quien fuera el primer alcalde panista del municipio de Campeche, Carlos Ernesto Rosado Ruelas, al que arropó la actual dirigencia estatal del PAN que preside Pedro Cámara Castillo, que estuvo de regidor en el Cabildo del empresario restaurantero, y quien lo acercó de nueva cuenta a las filas panistas en la celebración del 80 aniversario del partido, actividad que desdeñara el actual alcalde albiazul… El edil capitalino sostiene un evidente alejamiento con las bases azules, y es acusado por militantes de estar alineado a los intereses del priismo nacional; posee como plan “B” la candidatura del Movimiento Ciudadano, que lo deja con menos posibilidades ante los constantes escándalos de corrupción e inseguridad en que se ven inmiscuidos sus principales figuras nacionales como el gobernador mocista de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez, y el eterno legislador vitalicio y dirigente de facto, el expresidiario exgobernador veracruzano, Dante Alfonso Delgado Rannauro… Las cosas se podrán candentes sin lugar a dudas en el último trimestre del año, tras el V Informe de Gobierno y los informes municipales en agosto, septiembre y octubre –por los resultados económicos y de la actual pandemia del Covid-19–, y darán luz sobre las fortalezas y debilidades de cada instituto político y virtual abanderado a relevar el gobernador Carlos Miguel Aysa González…Por cierto contra todo pronóstico, la labor del político paliceño está siendo del agrado de los campechanos al encontrarse concentrado al cien por ciento en sus tareas administrativas, y con un dinamismo que no se observaba en un titular del Ejecutivo en las últimas dos décadas… La cuenta regresiva inició, y en enero arrancará el proceso electoral local, que se difirió por la pandemia del nuevo coronavirus, y que pone a Campeche en puja en las elecciones intermedias. Las apuestas están corriendo… Nos leemos a la próxima semana.

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Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

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Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

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Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

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Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

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