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Cultura

Descubren gran tesoro de joyas del siglo XVIII; tiene más de 300 piezas

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CIUDAD DE MÉXICO,24 DE MARZO.-El barco que los trasladaba fue nombrado Ancla Macuca y su carga “es un hallazgo sin precedentes en la arqueología subacuática”, señala Roberto Junco

Un cargamento de joyas que nunca llegó a su destino, y que se encontraba en las aguas del Caribe mexicano desde el siglo XVIII fue descubierto y ahora parte de éste se exhibe por primera vez en el Museo de Arqueología Subacuática. Reducto San José El Alto, en Campeche.

El doctor Roberto Junco Sánchez, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señala que la exposición revela estos tesoros que se descubrieron en 2014 y que se ha convertido en un hallazgo sin precedentes para la arqueología subacuática del país.

Después de tres años de este hallazgo, su descubridor, el doctor Roberto Junco Sánchez, no duda en calificar de “serindipia” el encuentro de estas alhajas que, posiblemente, iban destinadas a ensortijar a los acaudalados españoles y españolas, pero que terminaron hundiéndose junto con el barco que las transportaba, una de las tantas víctimas fatales arrastradas por las fuertes corrientes que confluyen en el litoral yucateco.

HALLAZGO. El arqueólogo cuenta cómo se descubrió este tesoro. “Estaba en una zona arrecifal y del pequeño navío mercante que lo trasladaba nada quedó, excepto su valiosa carga: un tesoro con más de 300 piezas de oro.

El también titular de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, refiere que el hallazgo del cargamento de joyas se produjo de manera accidental en 2014, durante una temporada de campo del Proyecto Integral para la Protección, Conservación, Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural Sumergido de la Península de Yucatán.

Ese año, un equipo de la SAS buscaba delimitar un pecio del siglo XIX con la ayuda de un magnetómetro portátil, y fueron las señales emitidas por este aparato —un poco fuera del área de búsqueda—, las que indicaron la presencia de un ancla fragmentada, una cuenta de oro de rosario y decenas de monedas de plata de una temporalidad anterior a los restos del navío que originalmente se rastreaba.

A Roberto Junco le fue fácil reconocer que las monedas son de las llamadas macuquinas, debido a que en el reverso presenta una cruz y otra más que cuartela el anverso, se completa con dos castillos y dos leones. En un juego de palabras que reúne los primeros elementos que observó; el arqueólogo nombró al navío como Ancla Macuca, aunque cabe aclarar que poco o nada (salvo un escandallo de plomo) se ha encontrado de la embarcación debido a la escasa profundidad del naufragio, que varía entre 2 y 5 metros.

Luego de asentar las características del sitio en un plano, con una idea de la localización y las dimensiones de los restos para integrarlos al inventario, el equipo de la SAS esperó un año para realizar una temporada de campo en forma. Al retornar en agosto de 2015 a esa “piscina gigante”, entre macizos de coral y cardúmenes, el equipo de la SAS empezó a encontrar un tesoro disperso en los cantiles que yacen en el fondo del mar.

“Al segundo día de la temporada comenzaron a aparecer esmeraldas, algunas sueltas y otras engarzadas en anillos y otro tipo de alhajas; mondadientes, rosarios, mancuernillas, relicarios, toda una serie de elementos de joyería que nos permitía aventurar que formaron parte de un solo cargamento que debió estar contenido en un cofre, y que es probable fuera para comerciarse en España. Estos materiales se hallaban dispersos en un área aproximada de 10 metros cuadrados”, narra el subdirector de Arqueología Subacuática del INAH.

Fueron tres temporadas de campo, cada cual de una semana de duración, 100 horas de trabajo acumuladas.

En el informe quedó asentado el hallazgo de 321 piezas en oro, entre las que destacan 83 anillos, un par de hebillas, 15 mondadientes, una decena de anillos de oro con esmeraldas, coral rosa y amatista; tres botones, seis dijes; 141 cuentas de rosario, 11 rosarios incompletos; tres broches con esmeraldas, nueve medallas, siete cruces, dos cruces con esmeraldas, cinco medallones relicarios ovalados, tres mancuernillas, dos flores, cuatro medallones relicario circulares; además de fragmentos de pulseras, rosarios, cadenas, anillos, apliques y elementos intermedios.

En total se recuperaron 74 esmeraldas incrustadas; sobresale, por ejemplo, una pequeña figura de dragón con 14 esmeraldas y dos diamantes, y otros dragoncillos con cuatro esmeraldas en ojos y al lomo cada uno; además de tres esmeraldas sueltas de gran tamaño y una pequeña.

Un registro minucioso en planos y fotográfico de la más mínima pieza, es el que permite hoy que el público nacional y extranjero admire esta joyería en el Museo de Arqueología Subacuática. Reducto San José El Alto, en Campeche, donde está resguardada en vitrinas de alta tecnología y se dispusieron 24 cámaras de vigilancia en el espacio de exhibición.

Más allá del valor económico del cargamento, para el arqueólogo, Roberto Junco, el principal interés es la información que estos materiales han proporcionado sobre ciertos aspectos de la sociedad hispana del siglo XVIII, entre ellos, la intensa actividad comercial que se daba entre los virreinatos de la Corona española.

 

FUENTE EXCÉLSIOR 

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Cultura

EL DOMINGO DE COMPARSAS CONFIRMA LA FUERZA CULTURAL DEL CARNAVAL DE COZUMEL

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La Fundación de Parques y Museos de Cozumel (FPMC) celebró este 15 de febrero la edición número 22 del tradicional Domingo de Comparsas, un evento que volvió a reunir a familias enteras frente al Museo de la Isla y que reafirma el profundo arraigo del Carnaval de Cozumel, una de las festividades más antiguas y emblemáticas del Caribe mexicano, que este año cumple 152 años de historia.

Desde las primeras presentaciones, la jornada estuvo marcada por la energía y el colorido que caracterizan a esta celebración. El espectáculo abrió con el grupo “Bellezas Latinas de la FPMC”, integrado por alumnas del Taller de Bailes Latinos, quienes encendieron el escenario con ritmos vibrantes. Posteriormente, comparsas infantiles, juveniles y libres —como “Caribe for All”, “Furia Carnavalera” e “Imperio”— demostraron el talento y la creatividad que distinguen al carnaval cozumeleño.

Uno de los momentos más esperados llegó al mediodía con la presentación de los soberanos del Carnaval 2026. El público ovacionó a las comparsas de Eduardo Alcalá, Rey del Carnaval, y Jojo Ramírez, Reina del Carnaval, acompañados por agrupaciones como “Titanes”, “Latinos de Fuego” y “Dinastía”. La despedida de América de la Rocha, Reina del Carnaval 2025, añadió un toque emotivo a la celebración, recibiendo aplausos y muestras de cariño de los asistentes.

La directora general de la FPMC, Juanita Alonso Marrufo, destacó que este tipo de actividades fortalecen la identidad cultural de la isla y fomentan la convivencia comunitaria, en sintonía con el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo, impulsado por la gobernadora Mara Lezama Espinosa.

La edición 22 del Domingo de Comparsas dejó claro que el Carnaval de Cozumel sigue vivo en el corazón de su gente, preservando una tradición que une generaciones y que continúa siendo motivo de orgullo para la isla.

Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

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Cultura

VOCES QUE DAN VIDA AL CARNAVAL: FIGURAS HISTÓRICAS REVIVEN LA ESENCIA DE UNA TRADICIÓN COZUMELEÑA

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En una velada cargada de emoción y memoria colectiva, la Fundación de Parques y Museos de Cozumel (FPMC) reunió a figuras emblemáticas del carnaval en el conversatorio “El carnaval está en la calle. Los personajes que el pueblo recuerda”, un encuentro que celebró décadas de tradición, creatividad y arraigo comunitario.

El evento congregó a integrantes y organizadores de comparsas históricas, quienes compartieron anécdotas, fotografías y vivencias que han marcado generaciones. Entre ellos destacaron Susana Coral (Show Latino), Carmen Joaquín (Energía Caribeña), Miguel Coral Arellanes (La Guaranducha) y Carlos Chan (Fiesta Caribe), cuyas historias revelaron el profundo compromiso detrás de cada baile, traje y ensayo.

Las y los panelistas coincidieron en que pertenecer a una comparsa es un acto de identidad: un trabajo colectivo que involucra familias enteras, desde músicos y coreógrafos hasta costureras que bordan chaquiras y lentejuelas durante meses. El carnaval, afirmaron, no solo se celebra, se vive todo el año.

Uno de los momentos más emotivos fue la aparición sorpresa de “El Mayoral” y “Burutaco”, personajes de La Guaranducha, quienes ofrecieron una breve representación que arrancó aplausos y nostalgia entre el público. Esta comparsa, encabezada por “Don Chicharín”, es recordada por su mezcla de música en vivo, sátira y teatro callejero, elementos que la convirtieron en un símbolo del carnaval cozumeleño.

La directora general de la FPMC, Juanita Alonso Marrufo, destacó que el carnaval es una expresión viva del pueblo y reconoció a quienes han mantenido esta tradición por generaciones. Acompañada de autoridades locales, entregó reconocimientos y subrayó que estas acciones fortalecen la identidad cultural, en sintonía con el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo impulsado por la gobernadora Mara Lezama.

La noche concluyó entre aplausos y recuerdos, reafirmando que el Carnaval de Cozumel es una herencia que se transmite con orgullo y que sigue latiendo en cada comparsa, cada canción y cada historia compartida.

Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

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