Opinión
El Bono Democrático de la 4T
“La Última Palabra”
Por: Jorge A. Martínez Lugo
- • ¿Dónde están Mario Delgado y Martí Batres?
- • ¿Es la mano de Elba Esther Gordillo?
El bono democrático de la 4T navega en aguas procelosas por causas internas, externas y hasta extranjeras. Esta semana inicia con nuevos escenarios en la política nacional y estatal.
Hay una guerra contra la fuerza política que tiene la Presidencia de México, 23 estados del país, domina ambas cámaras del Congreso de la Unión con mayoría calificada y un sinnúmero de municipios y congresos locales; la derrota del 2018 y el refrendo de 2024, aún no la digieren y han hecho hasta lo imposible por convertirse en oposición, pero carecen de proyecto y banderas políticas.
En bono democrático es fuerte, con aprobación por encima del 70 por ciento y en estados del sureste, como Quintana Roo, roza el 80 por ciento para Claudia Sheinbaum, quien ha mostrado temple, visión de Estado y fidelidad al proyecto en sus casi cinco meses de gobierno.
Sin embargo, hay fuego interno, que ponen en riesgo ese bono electoral. Tanto por decisiones estratégicas tan incongruentes como pragmáticas, como acarrear demasiada basura política y por quienes desde dentro preferirían tener un gobierno-partido débil o en crisis, para cotizarse mejor.
A esas fuerzas internas no les importa que se hunda el barco, al fin que pueden saltar al siguiente barco que esté en el poder.
MOVIMIENTO MAGISTERIAL
A nivel externo, de pronto apareció un movimiento magisterial de dimensiones aún por evaluar; al margen de su dirigencia formal. ¿Será que no se socializó con la población interesada?
A partir de la inconformidad con la reforma al Issste, saldrán a la luz problemas que se han dejado sin resolver como el estado de las clínicas y los créditos de vivienda impagables, por ejemplo. En caso que haya “mano negra que mece la cuna” sería la típica creación de un problema para ofrecer sus servicios y resolverlo; obviamente, con la contraprestación política y económica correspondiente, según el modelo agotado, pero que sigue vigente.
No basta comunicar desde las mañaneras y dejar toda la carga a la presidenta; hay que bajar al terreno; no a tomarse la foto, sino a informar sobre las reformas con las personas interesadas, beneficiarias o afectadas, escuchar inquietudes y dudas y cerrar el paso a las especulaciones; tampoco dejar todo a la mayoría calificada que tienen en las cámaras. ¿Exceso de confianza?
En cuanto a lo extranjero, existe una sevicia en la oposición para que Estados Unidos invada México y no tienen empacho en afirmar que en México hay un narco gobierno y están a favor de que intervenga Estados Unidos.
Lo más positivo y saludable del momento actual que vive el país, es que hay una sociedad más despierta y sabe distinguir los ataques oportunistas, pero también las incongruencias de quienes dirigen el rumbo del llamado segundo piso de la 4T.
MOVIMIENTO ARTICULADO
Regresando a Quintana Roo, más allá de la legitimidad o no de la marcha magisterial contra la reforma al Issste, es importante afirmar que es un movimiento bastante articulado y que surgió de pronto, con la oposición inicial de sus dirigencias formales, a las que no les quedó otro remedio que apoyar la marcha a reserva de verse rebasadas.
Y no es solo una marcha; hay un plan que no se hace de la noche a la mañana y demuestra que hay fuerzas actuando, en un momento, precisamente, cuando hay una escisión dentro de la 4T, ante el enorme pragmatismo de subir tanta basura corrupta y ante lo delicado de la relación México-Estados unidos.
Por lo pronto este lunes 24 habrá rueda de prensa, el martes 25 reunión con padres y madres del alumnado y el miércoles mega marcha en Chetumal que será multitudinaria.
En esta semana, conforme se proporcione más información sabremos el alcance y la mano que mueve la cuna, en caso de que exista, pero que tiene fuerte olor a #ElbaEstherGordillo. Hasta el momento es una mera especulación desde este espacio; no hay otra fuerza similar con tanta capacidad de movilización en el magisterio. Elba Esther está al acecho, como un verdadero animal político que ha esperado con paciencia para entrar en escena.
Por lo pronto dos políticos supuestamente experimentados y comprometidos con la 4T han dejado crecer el problema, como es el titular de la SEP, Mario Delgado y el titular del Issste, Martí Batres, quienes fueron puestos ahí precisamente para hacer el trabajo político que hoy se ve que no han realizado. ¿Dónde están esos dos tiburones, el ex dirigente de Morena y el ex jefe de gobierno de la Cdmx?
¿REFORMAS REGRESIVAS?
Si el movimiento es realmente auténtico –porque legítimo sí lo es en el marco de las libertades de manifestación, y como ya dijimos, por el pésimo estado de los servicios que presta el Issste y créditos de vivienda impagables–, es un fenómeno que debe prender focos rojos porque es contra unas reformas señaladas por ser regresivas; es decir, que eliminan derechos que ya se tenían, cuando la bandera de la 4T es impulsar transformaciones progresivas. Veremos.
MAL HUMOR SOCIAL
En lo que no hay especulación, es que prevalece un humor social adverso, inconforme, ante las incongruencias de las dirigencias nacional y estatales, que se empeñan en dilapidar el bono democrático del que goza el movimiento de la transformación.
No solamente está en el poder, sino que tiene la agenda, las banderas y las causas sociales, mientras que la oposición está prácticamente borrada y busca temas para ejercer como oposición y descarrilar el avance del proyecto de país que se impulsa desde 2018.
Por lo pronto, los vacíos de información ya se están llenando con las exigencias magisteriales; si la ley es progresiva y no regresiva, hay condiciones en el Issste y Fovissste que están para llorar, como son los créditos en vivienda que nunca se terminan de pagar, las clínicas del Issste siguen en condiciones deplorables y en seis años de 4T nunca mejoraron y mucho menos se parecen al sistema de salud de Dinamarca.
Entre malas y “pragmáticas” decisiones y la mala comunicación y operación política de la 4T, las crisis comienzan a surgir y el bono democrático se sigue desgastando; el segundo piso está a prueba y usted tiene la última palabra.


Nota:Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores son responsabilidad de quienes las emiten.
EN LA OPINIÓN DE:
Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad
Conciencia Saludablemente
La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.
Por: Pisc. Alex Barrera
Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.
Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.
Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.
La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.
La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.
Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.
Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.
A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.
La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.
Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.
A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.
Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.
No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.
En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.
El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.
Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.
También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.
La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.
Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
EN LA OPINIÓN DE:
Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian
Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol Alex Barrera**
En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.
Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.
Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.
Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.
Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.
Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.
Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.
Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.
La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.
Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.
En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.
También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.
Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.
En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.
****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App



















