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Internacional

Anuncia EE.UU. que aranceles para aluminio y acero entran en vigor el 12 de Marzo para todo el mundo

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Agencia.- Con el anuncio de que impondrá aranceles del 25% a las importaciones de aluminio y el acero de todo el mundo, “sin excepciones ni exenciones”, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló este lunes un peldaño en las hostilidades de la guerra comercial, ya global, que ha emprendido en su regreso a la Casa Blanca. Trump adoptó esa medida ―que se suma a los gravámenes contra China de la semana pasada y supone una considerable ampliación del campo de batalla de su proteccionismo― mediante dos dictámenes presidenciales, que firmó en el Despacho Oval. Al hacerlo, dijo: “Esto es algo muy importante: [servirá para] hacer que Estados Unidos vuelva a ser rico”.

Los nuevos aranceles afectan sobre todo a países aliados de la primera potencia, la Unión Europea incluida, y en el caso de sus socios norteamericanos, Canadá y México, suponen una ruptura de facto del tratado de libre comercio que les une (T-MEC). Entrarán en vigor el 12 de marzo, según el texto de la orden ejecutiva divulgado por la Casa Blanca.

Los cinco principales proveedores de acero a Estados Unidos fueron en enero Canadá (11.200 millones de dólares), seguido de Brasil, México, Corea del Sur y Alemania. Así que el vecino del norte ―que también encabeza, con 9.500 millones, la lista de exportadores de aluminio, con, por ese orden, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y China a una considerable distancia― es el principal damnificado por esta medida, que llega solo una semana después de que Trump amenazara con aranceles del 25% a sus importaciones. Finalmente, los acabó aplazando por un mes después de que se desplomaran los mercados y de las amenazas recíprocas de Ottawa.

Los gravámenes no solo perjudicarán a esos países; también prometen aumentar los costos para las empresas y los consumidores estadounidenses, un grupo de afectados que incluye desde la industria automovilística a los aficionados a los refrescos y la cerveza en lata.

La nueva Administración considera que los beneficios de los gravámenes anunciados serán mayores para la industria nacional de acero y aluminio que sus perjuicios para el resto. Así lo repitió este lunes en una llamada con periodistas el un alto funcionario de la Casa Blanca, que habló desde el anonimato. “Los aranceles al acero y al aluminio 2.0 pondrán fin al dumping extranjero, impulsarán la producción nacional y asegurarán nuestras industrias como columna vertebral y pilares de la seguridad económica de Estados Unidos”, afirmó.

La medida no pudo ser una sorpresa para nadie, porque Trump había avanzado el domingo por la tarde su intención de cambiar las reglas del comercio de ambos productos, como ya hizo durante su primera presidencia, cuando decretó en 2018 impuestos del 25% al acero y del 10% al aluminio. También, porque durante la campaña que lo devolvió a la Casa Blanca, el candidato repitió en sus mítines que “aranceles” era su “palabra favorita” del diccionario.

El avance lo escenificó a bordo del Air Force One, ante un puñado de reporteros que lo acompañaban a Nueva Orleans a la final de la liga nacional de fútbol americano (NFL). Mientras un ayudante sostenía un mapa algo tosco con el nuevo nombre que le ha dado al golfo de México, que Trump ha decretado que pase a llamarse de América, el presidente también prometió que anunciará aranceles recíprocos “el martes o miércoles” sobre otros productos, con los que ya había amenazado la semana pasada y que entrarán en vigor cuanto antes. “Es muy simple: si nos cobran, nosotros les cobramos”, dijo.

La secuencia de acontecimientos ―el bombazo previo y el lunes en vilo― hizo que la semana en la Casa Blanca, la cuarta de la segunda vuelta de Trump, empezara como la anterior, con la escalada de una guerra comercial de consecuencias impredecibles para la economía global. El lunes pasado, jornada de la que, vista la hiperactividad presidencial, cuesta creer que hayan pasado solo siete días, Canadá y México lograron un aplazamiento de un mes en la aplicación de aranceles del 25% con las que Trump les había amenazado el sábado anterior.

Un mes para negociar

Una llamada con la presidenta Claudia Sheinbaum bastó para que México parara la embestida arancelaria. A cambio, Sheinbaum prometió reforzar la presencia militar en la frontera y otra serie de medidas que en gran parte ya estaban en marcha.

Canadá, cuyo primer ministro, Justin Trudeau, y algunas autoridades provinciales, habían respondido con una lista detallada de aranceles a productos estadounidenses, especialmente escogidos para hacer daño a los Estados republicanos del vecino del sur, obtuvo un respiro similar, con parecidas promesas destinadas a controlar el tráfico de personas y de fentanilo en la linde entre ambos países.

Ese mes, confía Trump, le servirá para arrancar concesiones que permitan equilibrar la balanza comercial con sus dos socios del T-MEC, renegociado por él mismo. México es, tras desplazar a China en 2023, el principal proveedor de Estados Unidos. Las importaciones procedentes del vecino del sur marcaron el año pasado un máximo histórico de 505.851 millones de dólares. Aunque las exportaciones estadounidenses también aumentaron, el déficit comercial entre ambos países marcó un nuevo récord, de 171.189 millones de dólares. El de Canadá ascendió a 63.336 millones, un 1,5% menos que el año anterior, según los datos de la Oficina de Análisis Económico, dependiente del Departamento de Comercio.

La última vez que Trump impuso aranceles al acero y al aluminio, lo hizo con la mayoría de los países en el punto de mira y en virtud de la misma ley de 1962 que invoca ahora, que permite al presidente elevar los gravámenes sobre las importaciones que supongan una amenaza para la seguridad nacional sin la aprobación del Congreso. Entonces, China y la Unión Europea respondieron con aranceles de represalia contra las exportaciones estadounidenses, especialmente enfocadas a los productos agrícolas. Después llegaron las exenciones a países y bloques aliados, entre ellos Canadá, México y Brasil, que ahora, al menos de momento, no se contemplan. Durante su mandato, el demócrata Joe Biden (2021-2015) amplió estas cuotas a la Unión Europea y al Reino Unido.

La ausencia de salvedades amplía esta vez el club de los damnificados por el proteccionismo de la nueva Administración estadounidense, decidida a redoblar la apuesta por el aislacionismo de su primer mandato. En ese club llevaba desde la semana pasada China, a cuyos productos Trump anunció que les impondría aranceles del 10%, con el argumento, usado también con Canadá y México, de que Pekín no hace lo suficiente para detener el tráfico ilegal de fentanilo. Este es un potente opiáceo al que se responsabiliza de alrededor de las tres cuartas partes de las cerca de 100.000 muertes por sobredosis que se registran cada año en el país. Tras esa estrategia, culpar a otros de la crisis de drogas más grave de la historia de Estados Unidos, se esconde una insistencia en ignorar quién y dónde se genera la demanda de fentanilo.

China ―que respondió al embate de la semana pasada con aranceles recíprocos por valor de unos 14.000 millones de dólares― domina el comercio global de aluminio y acero, pero no exporta grandes cantidades, ni de uno ni de otro, a Estados Unidos. El pasado mes de septiembre, Biden subió el gravamen a ambos productos hasta el 25%. La mayor parte del aluminio y acero chinos se queda dentro de sus fronteras, destinado a abastecer el bum inmobiliario y a la industria automovilística.

Una llamada entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, anunciada la semana pasada, aún está pendiente, mientras este lunes ya entraron en vigor los aranceles de represalia de Pekín. El presidente estadounidense ha dicho que no tiene “ninguna prisa” por que esa conversación entre líderes de las dos potencias enemigas tenga lugar.

Fuente: El País

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Internacional

REACCIONES INTERNACIONALES ANTE EL JUICIO A MADURO SACUDEN EL TABLERO GEOPOLÍTICO

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La apertura del juicio internacional contra Nicolás Maduro ha desencadenado una ola de reacciones diplomáticas, políticas y mediáticas en distintas regiones del mundo, evidenciando el profundo impacto que este proceso tiene sobre el equilibrio geopolítico y las relaciones multilaterales. Mientras organismos internacionales destacan la relevancia histórica del caso, gobiernos aliados y críticos del mandatario venezolano han emitido posturas que reflejan tensiones acumuladas durante más de una década.

En Europa, varias cancillerías han subrayado la importancia de que el proceso judicial avance con independencia, transparencia y apego al derecho internacional. Diversos gobiernos europeos consideran que el juicio podría marcar un precedente significativo en materia de responsabilidad estatal y derechos humanos. Analistas del continente señalan que la Unión Europea observa el caso con especial atención, dado su papel en los últimos años como mediador en las negociaciones políticas venezolanas.

En América Latina, las reacciones han sido particularmente intensas. Países que han mantenido una postura crítica hacia el gobierno venezolano han respaldado la apertura del juicio, argumentando que representa una oportunidad para esclarecer denuncias históricas y fortalecer la institucionalidad regional. Por otro lado, naciones que han sido aliadas políticas de Caracas han manifestado preocupación por lo que consideran una posible “instrumentalización judicial” con implicaciones geopolíticas. Esta división vuelve a poner en evidencia la fragmentación ideológica del continente.

Estados Unidos, por su parte, ha reiterado que seguirá de cerca el proceso y ha insistido en la necesidad de que se garantice justicia para las víctimas. Voceros estadounidenses han señalado que el juicio podría influir en futuras decisiones diplomáticas y económicas relacionadas con Venezuela.

En organismos multilaterales, la discusión también ha escalado. Expertos en derecho internacional han destacado que el caso podría redefinir los límites de la jurisdicción internacional en situaciones donde se alegan violaciones sistemáticas. Asimismo, organizaciones de derechos humanos han celebrado el avance del proceso, considerándolo un paso clave para la rendición de cuentas.

Mientras tanto, en Venezuela, el juicio ha generado reacciones encontradas. Sectores opositores lo ven como un avance hacia la justicia internacional, mientras que el oficialismo lo denuncia como un ataque político. La población, en medio de la incertidumbre, observa con atención un proceso que podría tener repercusiones directas en el futuro político y económico del país.

El juicio a Maduro no solo se desarrolla en tribunales, sino también en el escenario global, donde cada declaración, postura y análisis refleja la complejidad de un caso que trasciende fronteras y redefine alianzas.

Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

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NICOLÁS MADURO SE DECLARA INOCENTE ANTE NUEVAS ACUSACIONES INTERNACIONALES

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En un mensaje que ha generado reacciones inmediatas en distintos sectores políticos y diplomáticos, el presidente venezolano Nicolás Maduro se declaró inocente frente a las recientes acusaciones internacionales que lo señalan por presuntas violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción dentro de su administración. La declaración, emitida durante una transmisión oficial desde Caracas, fue presentada como una respuesta directa a los señalamientos de organismos multilaterales y gobiernos extranjeros que han intensificado su presión en las últimas semanas.

Maduro afirmó que las acusaciones forman parte de lo que describió como “una campaña sistemática de desestabilización” en su contra, impulsada —según él— por intereses externos que buscan interferir en la soberanía venezolana. “No he cometido ningún delito. Soy inocente y víctima de una persecución política internacional”, expresó con firmeza, asegurando que su gobierno ha actuado “en estricto apego a la ley y a la defensa del pueblo”.

La declaración ocurre en un contexto de creciente tensión diplomática. Diversos informes internacionales han documentado denuncias de represión, detenciones arbitrarias y restricciones a la libertad de expresión en Venezuela. Aunque el gobierno venezolano ha rechazado reiteradamente estos reportes, la presión internacional ha aumentado, especialmente tras nuevas investigaciones que apuntan a altos funcionarios del Estado.

Analistas políticos señalan que la postura de Maduro busca reforzar su legitimidad interna y proyectar una imagen de estabilidad frente a la comunidad internacional. Sin embargo, opositores venezolanos y organizaciones de derechos humanos han cuestionado la veracidad de sus afirmaciones, insistiendo en que las denuncias están respaldadas por testimonios, documentos y observaciones independientes.

Mientras tanto, gobiernos de la región observan con cautela el desarrollo de los acontecimientos. Algunos han pedido una investigación imparcial, mientras otros han reiterado su apoyo al gobierno venezolano, subrayando la importancia de evitar intervenciones externas que puedan agravar la crisis política y social del país.

La declaración de inocencia de Maduro abre un nuevo capítulo en la ya compleja relación entre Venezuela y la comunidad internacional. En los próximos días se espera que organismos multilaterales emitan nuevas posturas, mientras la oposición venezolana prepara pronunciamientos adicionales. El escenario político continúa en tensión, y la atención global permanece fija en Caracas.

Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

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