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Opinión

¿Podría perder la 4T la elección Federal?

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“Humanosfera”

Wilberth Esquive

A nivel nacional tenemos una contienda entre dos candidatas, una representa la continuidad y otra el cambio. Sheinbaum y Xóchitl.

Sheinbaum está colgada de la influencia notable del Presidente López Obrador sobre un sector poblacional radicalizado y politizado en un resentimiento, que llamaré Amlovers, son un voto demasiado duro del 21%, creyentes ciegos de la honestidad del personaje principal de esta historia que tristemente no es la candidata.

A este voto duro no les importa la candidata, ni les interesa, justificarán su resentimiento y condicion de vida con la opción de la 4T, por que encuentran una justificación emocional a su resentimiento social, gritan a los 4 vientos:” Es que les arde “. Piensan que duele, que causan dolor, así se reconfortan.

Al culpar al antiguo régimen prianista descansan: odian y culpan desde su condición social a ese pasado partidista, a la mafia del poder y entran a su zona de confort. Así se les ha adoctrinado diario en la mañana, así es el catecismo del influencer digital más poderoso que ha tenido Mexico.

El otro grupo no es precisamente de Xochitlovers, no son gelatineros, ni tampoco son fans de la candidata y sus chistes, no, para nada. Les agrada y ven una buena propuesta por su historia de vida, su trayectoria y por qué es empresaria. Le ven posibilidades y la ven aspiracional, algunos critican sus indultos, son los conservadores.

Este grupo es igual voto duro y encuentra empatía con la idea del cambio, más que con la continuidad por que en la realidad es AntiAMLO, son panistas, conservadores, clasemedieros molestos de tantos insultos y etiquetas, también son presa emocional de las mañaneras. Se han dejado radicalizar igual que los creyentes por que también odian, traen un resentimiento contra el Presidente, justificado o no, que los aglutina en un peligroso 23%.

En realidad el voto duro antiAmlo del 23%, es superior al voto duro Amlover del 21%.

Pero la 4T tiene otro grupo de Switchers S1, del tipo Amlover, resentidos también, creyentes de la izquierda política, muchos votaron por Amlo pero dudan de votar por Sheinbaum, hoy les inquieta la falta de cualidades de la candidata, no les mueve, dudan de la continuidad pues aunque defenderían en un chat a “su Presidente” han sufrido las carencias y mentiras del régimen.

Es el caso por poner un ejemplo de un Amlover de hueso colorado que al enfermar y sentir el rigor del IMSS pierde toda esperanza y sale perjudicado por la realidad. Solo un ejemplo.

En el caso de los Amlovers además de ese 21% que por nada del mundo cambiaría su voto, hay éste otro 21% que si bien va con López Obrador, en realidad es cambiante. No es un voto duro, es un voto pensante desprendido de la radicalidad por la realidad. Es de izquierda y socialista, pero duda de Sheinbaum.

Con el aumento de las cantidades en programas sociales intentará el Amlovismo subir ese 21% y lograr arrancarle a esos pocos creyentes un poco mas de porcentaje.

Marcelo Ebrard por ejemplo, era un riesgo enorme que podía llevarse ese 21% de 4Teístas cambiantes en desbandada, solo era cuestión de convencerlos del proceso torcido de elección de la Sheinbaum a todas luces visible. Pero quedó aplastado por la negociación de su futuro político.

Aún sin Ebrard arrancando ese pedazo, la Sheinbaum tiene la posibilidad de sumar a su 21% seguro, hasta otro 21% y llegar al 42%, ese es su límite, no más. Ese 42% es insuficiente para ganar la elección si la oposición logra lo que aún no está logrando.

Para Xóchitl la cosa está más difícil, cuenta con un 23% de voto duro, pero no logra nuevos adeptos por qué carga en su mochila con esos viejos partidos y dirigentes podridos y tramposos en los que pocos creen ya.

Xochitl en realidad no pertenece a esa vieja mafia del poder, se hizo independientemente, no se debe a los favores del partido o de grupos, como intenta el ejercito de bots de Amlovers implantar en su imagen, pero si los tiene tatuados en su propuesta de campaña, no se puede sacudir esos viejos logotipos, representan el voto duro antiAmlo pero no más que eso.

La pregunta estratégica de camapañ para Xóchitl debería ser:

¿Como afianzo el voto duro del pri, pan y prd sin parecer del viejo régimen?¿y como alcanzó a ese 35% de switchers que no tiene la 4T?

Por qué la suma del 42% y el 23% es: 65%. ¿Y el restante 35%?

Son los que Gabriel Gonzalez Molina ha llamado Switchers S2 en su libro genial, donde explora más allá de la encuestarías pagada, a ese 35% que ante la pregunta:

Si hoy fueran las elecciones ¿Por quien votaría usted?

Responden: No lo sé.

Lo de switchers es por cambiantes, por que al razonar titubean, podrían irse para un lado o para el otro. Un swotch es un apagador on/off, blanco/negro, si o no.

No es que sean indecisos por qué no lo son, son cambiantes. Son jóvenes, apolíticos, apartidistas y aspiracionistas por su propia juventud, son rebeldes por naturaleza y creen que lo saben todo, no escuchan a la gente con experiencia, están plagados de información, desconocen la historia, para ellos Colosio es un documental en Netflix.

Y no digo jovenes solo por la edad o por la plataforma que usan en internet, no, para nada, si si n mayormente jóvenes menores a 35 años, pero no todos.

Los S2 son simplementes críticos de la clase política y sus errores, sufren la inflación, los trámites burocráticos, los resultados precarios y la inseguridad pública los hacen dudar y en la edad de cuestionar todo es fácil que terminen en el abstencionismo.

Sheinbaum tiene 21% de voto duro Amlover, muy poco voto SheinbaumLover por su paupérrimo carisma, Xóchitl tiene 23% de voto AntiAmlo y al igual que la candidata de la continuidad no tiene Xochitlovers.

¿La clave donde está? En conquistar a este 35% de switchers. Por eso les asustó Samuel que junto con Mariana jalaron al mercado de Switchers a sus redes sociales brutalmente.

Pudo incluso llevarse a todo ese 35% superando a los otros bandos en una elección para el tercero en discordia. Y no por ser un gran político, no, por tener un contenido específicamente dirigido a la audiencia de votos no duros.

Por eso son huérfanos los Switchers, porque no tiene a papá y mama, porque aún nadie logra conectar con ellos como audiencia.

Para lograr conectarlos se requiere romper los viejos esquemas publicitarios y discursivos, hay que bailar y cantar siguiendo las tendencias de tiktokeros y YouTubers. Hacer esas cosas, reacciones, shorts y reels.

Sheinbaum puede crecer captando ese 42% pero es su límite máximo.

Xóchitl puede conquistar a ese 35% restante y ganar la elección pero tiene los tatuajes del pri, pan y prd perjudicándole en ese objetivo.

Ya sin Samuel y Mariana jalando a ese 35% Switcher todo quedará en los estrategas de marketing político de los próximos meses …

En Qroo es un poco distinto, seguimos en el entreguismo al Verde, viviendo una 4T simulada y la oposición no existe por que desde Carlos Joaquín se entregó al verde también.

Van a ser raras las excepciones como Roberto Palazuelos y uno que otro Candidato Independiente por ahí …

Inician los juegos del hambre 2024…

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

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