Opinión
¿Prosperidad Compartida?
“Humanosfera”
Por. Wilberth Esquivel
¿Puede existir desarrolo social o bienestar social sin desarrollo económico? o al contrario: ¿El desarrollo económico es garantía de bienestar social?
Son preguntas sencillas que invitan a reflexionar seriamente el 1er informe de nuestra Gobernadora Mara Lezama Espinosa.
Independiente de los aplausos políticamente correctos y del desfile de egos enfrente del monumento al pescador, reflexionemos para mejorar.
Esta bien la forma proselitista como se venden los resultados y políticamente es correcto hacerlo así, es entendible. Estamos a un año del histórico triunfo de la primera mujer gobernadora, ella tiene el bastón de mando en Quintana Roo y aunque gran parte del periodismo está sustituido por el oficialismo y la propaganda, hay espacios para la visión de nuestro Caribe Mexicano.
Así que más allá de los aplausos, de los convenios que todos quisiéramos tener o de ser políticamente correctos, debemos cuestionarnos si en verdad la forma de atacar “la falta de bienestar” está funcionando o no.
Digo, si el sentido de este Gobierno se ancla en el concepto de “Prosperidad Compartida”, que implica que esa derrama turística que se vierte sobre nuestra poderosa economía del hospedaje fluya por medio de compras a proveedores locales, por medio de una demanda de servicios turísticos, restauranteros, de transporte o tours, al exterior de la hotelería y por ende se transforme en sueldos que generen mayor y mejor consumo a las familias de nuestras manchas urbanas.
La pregunta en términos económicos, para quienes le apuestan primero a la prosperidad y luego como efecto secundario a compartirla es: ¿Se está reflejando el turismo en la mesa de la población?
Es una forma de atacar esa mejoría en el bienestar de los que menos tienen, cuidando que el dinero fluya en forma de empleo y beneficios indirectos a los que menos tienen.
Por ejemplo, la demanda de trabajadores de la construcción por el Tren Maya ha subido la semana por ejemplo del albañil promedio y su ayudante en más de 30%.
Muchos amigos arquitectos e ingenieros me han repetido la frase: No hay gente para las obras, el Tren está jalando a todos. Los albañiles quieren 5,000 a la semana.
Esta es la forma donde el desarrollo económico podría convertirse en bienestar, no es una garantía, pero es una posibilidad. Es la Teoría 1.
La otra forma, la Teoría 2, es la que se expresa en el informe, donde el desarrollo económico no es el factor determinante para ese bienestar y dónde gracias a que se destinaron 2 mil millones a programas sociales que llegaron a más de 300 mil beneficiarios, se mejoró el bienestar de la población.
La maestría y oficio político aumentados por el liderazgo indiscutible de Mara Lezama, para el discurso se plasmó con elegancia y precisión, duela a quien le duela (Milenio):
Un año histórico, un año de resultados tangibles con rostros reales, donde el dinero del pueblo se invirtió para hacer justicia social en grandes obras, en las mujeres, en salud, educación, el bienestar y la construcción de la paz con un gobierno austero, eficiente y honesto, solidario cercano a la gente, un gobierno de territorio que avanza en la transformación de Quintana Roo, afirmó Mara Lezama en su Primer Informe de Gobierno.
Es una realidad, que es hora de reflexionar si el papel del Gobierno de distribuir la riqueza generada a través del erario público es el de susbsanar la ineficiencia del sector económico de garantizar ese bienestar a la gente.
Eso justifica los programas sociales, que a través de la Secretaría del Bienestar subieron de 203 a 974 millones y que claro, al dirigirse ese parque a los más vulnerables se vuelven beneficios tangibles y urgentes para muchas familias, sobre todo esas que viven en el contraste de una realidad dura y cruda que no se ve en los folletos turísticos.
¿Hayboobreza en Quinatana Roo? Si hay, y un chingo, para los que piensan que solo existe la Riviera Maya, y no pienso en la Zona Maya, ahí no tienen cosas materiales pero son más ricos que cualquiera de nosotros, no, hablo de los cinturones de miseria alrededor de nuestras manchas urbanas.
Aquí cabe aclarar que “Pablo el de las bardas” no sabemos quien es todavía pues esas bardas no tienen apellido, pero de pronto apareció por todo Cancún su publicidad electorera y que muchos mal pensados piensan que es un personaje subido en su ladrillo pensando que puede aprovecharse de este flujo de recursos a los que menos tienen, con fines electorales.
Ahí hay un delito electoral que perseguir y un delincuente cometiéndolo en plena impunidad y desfachatez. Usar las tragedias, las contingencias o la necesidad de la gente más vulnerable con fines electorales es lo más bajo y ruin que se puede ver en un político. El buen@ actúa en silencio, pongamos de ejemplo el extraordinario trabajo en el DIF, sencillo.
Una seria amenaza a Sanen que va por Cancún, dado el caso de que la competencia por la joya de la corona sea para varón por la equidad de género y que debido a que todo mundo está marceado, es evidente que no el PRI piensa en Cancún. Ya pidieron Chetumal, Bacalar y Cozumel, como condición para respaldar a Lili Campos en Playa. ¿Y Cancún no les interesa? Preguntaron en las mesas de café y en esas interminables pláticas políticas entre pseudoexpertos.
No nos desviemos del tema principal.
En el mismo sentido, se habló de austeridad, de dejar de lado los privilegios del poder, detalle que no encaja necesariamente con algunos funcionarios del mismo gabinete o afines al proyecto de Mara.
Por ejemplo los derroches en paseos y selfies del anterior propietario de la Jugocopo distan mucho de ser austeros y de estar enfocados a buscar beneficios para la gente, obsérvemos ahora a Aldana que acaba de tomar el mando de la administración financiera del Congreso del Estado. Un saludo al Diputado, que sabe que siempre puede haber un reset y comenzar de nuevo. Si alguien ha luchado por Morena en Qroo y alguien comió pan y tortillas en el proceso fue el. Ojalá recuerde esos viejos tiempos de lucha y no se pierda en su ladrillo de poder.
Hay programas interesantes y fortalezas necesarias como el incremento serio al DIF Estatal, la Agencia de Seguridad Alimentaria, Mujer es Poder, las Caravanas de Salud y lo que no ha faltado, el cariño sincero y gusto por la gente en los abrazos de la misma Gobernadora en cada recorrido por Quintana Roo.
Pretendo una opinión balanceada, ser lo más justo posible y equilibrar.
¿Es necesaria la canalización de recursos a través de programas sociales para garantizar que la prosperidad se comparta en la gente?
¿Si o No!?
Lo dejaré a nivel de pregunta …
Pero mi opinión sincera es que si.
Se necesita ambos, la Teoría 1 y la 2 juntas, simultáneas.
¿Que no es mejor para Quintana Roo lograr una Prosperidad Compartida?
Teniendo un sector turístico poderoso y exitoso, como gran detonante de riqueza y una Gobernadora con sentido de justicia social procurando convertir ese desarrollo económico en beneficios para los que más nos necesitan, es posible, es inteligente y es estratégico.
No es solo proselitismo …

EN LA OPINIÓN DE:
Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación
La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol.Alex Barrera**
En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.
En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.
Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.
La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”
Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.
Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.
Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.
La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.
Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.
Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.
En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
¿Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar? Intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
EN LA OPINIÓN DE:
La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional
El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional
Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**
Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.
Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente.
El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma.
Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio.
Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema.
Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar.
Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima .
No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener.
Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros.
En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.
Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico.
La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero.
En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés
Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes.
Documentos de interés:
Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1
Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313
Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1
Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books.
Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte directamente por:
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate ahttps://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.



















