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Suspende juez la disposición final de residuos en la 196

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Humanosfera

Por: Wilberth Esquivel

Fui el responsable del sistema de residuos sólidos de Cancún del 2008 al 2014, el aprendizaje fue descomunal y la experiencia sin límites, lo que entendí puedo compartirlo como un principio muy simple: En políticas públicas las problemáticas no se resuelven, por qué hay quienes se benefician del mal funcionamiento.

Cualquiera de nosotros pensaría que los políticos piensan en el interés de las mayorías, en la gente, la mayoría no. Salvo en honrosas excepciones, el interés privado supera al interés público.

Y es así de simple, cuando un Ayuntamiento, en vez de buscar una solución integral al manejo de residuos sólidos, lo que hace es responder a intereses particulares, de corrupción, políticos o partidistas, todo termina entrampado y presa de un monstruo gigantesco y apestoso de 1,400 toneladas diarias de desechos, que no tiene piedad.

Una bestia de basura capaz de destruir proyectos electorales de un coletazo.

El monstruo de la basura ataca diario, no descansa, día y noche, tiene cerca de 180,000 brazos pequeños, que salen de los domicilios a las banquetas y deja bolsitas de basura por las más de 250 colonias o regiones de nuestra mancha urbana, es una bestia que no perdona y que usa terrenos baldíos o paraderos de autobús como señal de que está presente. Obstruye las banquetas por las que caminan nuestros hijos cuando van a la escuela y genera la fauna nociva que nos molesta en el hogar, como moscas, cucarachas y ratas.

NO jueguen con fuego, no menosprecien a la bestia, hay que hincarla con rudeza y mucha determinación y enfrenten la problemática.

¿Que una empresa puede beneficiarse con la solución? Claro que si, en mis tiempos teníamos 4 recolectoras compitiendo entre sí a ver cual recolectaba más kilos diarios y las 4 ganaban dinero en serio, teníamos una operadora del relleno sanitario cumpliendo cabalmente la NOM083 de Semarnat y también, me preocupaba y ocupaba de no deberle y de pagarle puntualmente su trabajo bien hecho.

¿Se puede ganar dinero? Pero claro que si, y mucho, reciclando y recuperando materiales hay una mina de oro en subproductos, que hoy se están enterrando.

¿Por qué no le apuestan a reducir los residuos depositados reciclando plástico y otros materiales? Por qué prefieren el pago de tesorería, trabajen o no, hagan bien o mal las cosas, por que están solapados por Siresol.

¿Ya funciona la báscula o siguen al tanteo?¿Que hace la contraloria municipal, existe, quiene es el funcionario?¿cuabdi se reunirá el Consejo Directivo de Siresol?¿Se reúne?.

Bueno, dicho lo anterior “otra vez”, volvemos a repetir que Cancún está al borde de una contignencia ambiental en la cual no debimos caer después de haber logrado Siresol hace 12 años, cuando yo lo hice.

Ayer, un Juez Federal ordenó suspender la disposición final de residuos en la Parcela 196 (sitio actual de Siresol) y depositar en la Parcela 11-13 (cercano a Villas Otoch) y esto es una victoria impensable para el enorme monstruo que ya asecha a los cancunenses.

Esto por un principio precautorio de protección ambiental, por que lo más valioso son nuestros acuíferos y el mal manejo del sitio 196 implica fugas de lixiviados al subsuelo. Los lixiviados son los líquidos que resultan después de que el agua cae sobre el cerro de basura y atraviesa lavando y arrastrando todo a su paso, el líquido resultante tiene cadmio, dioxinas, metales pesados y es altamente venenoso y tóxico.

Una vez se nos callo “Rodrigo”, que era el perro que merodeaba dentro de la Parcela 11/13 en mis tiempos de Director, se metió a nadar a la fosa de lixiviados, lo sacamos rápidamente, quizá hizo 5 minutos ahí. Lo bañamos, jabonamos y cuidamos. Rodrigo falleció a las 2 horas por la ponerse a los lixiviados de las basura, no pudimos salvarlo.

Nuestronsuelo es altamente permeable, todo líquido que cae atraviesa a razón de 73% promedio, si caen lixiviados al suelo terminarán contaminando las aguas subterráneas y estas aguas fluyen en dirección a la costa.

¿Se han preguntado por qué no se pudre el agua en los cenotes? Bueno, por qué fluye, por que no está estancada, por que un cenote es solo una ventana de acceso a un río gigantesco subterráneo.

en llamada telefónica entrevisté al presidente del PRD en Quintana Roo, Leobardo Rojas quien me confirmó que a partir de este viernes entró en efecto el recurso de amparo ¿por que a el? Por qué los demandantes solicitaron su respaldo como partido opositor, ya que los demás políticos están en modo “calladitos se ven más bonitos” ya saben como es

el arte de comer kaka en silencio.

Leobardo dijo:

“Nosotros observamos la inacción del ayuntamiento que tenía conocimiento de causa y es que los ciudadanos a través del partido es que interpusimos un amparo debido a que se está violando el derecho a la salud de miles de habitantes, así como se está contaminando el manto freático y hay una afectación directa a la salud de los municipios de Benito Juárez, Puerto Morelos y la zona continental de Isla Mujeres”.

En el amparo se solicita no depositar basura en la Celda 4 (clausurada por PPA), ni en cualquier otro lugar que sea a cielo abierto y sin geomembrana. Es decir, solo pueden usarse las celdas colapsadas y peligrosas 1,2 y 3. Terrible situación. Tampoco se puede usar el otro sitio cercano a Rancho Viejo.

“Nosotros presumimos que hay la intención de otorgar la concesión a una nueva empresa de Monterrey por lo que pensamos que se trata más de un tema económico y de pago de prebendas que venir a solucionar esta problemática”.

De esta forma Leobardo Rojas coincide con lo que hemos dicho en este Blog: Que por intentar favorecer a la empresa “X” de Monterrey el Ayuntamiento se entrampó sin priorizar la solución al problema. No n vez de fortalecer a Sireosl y reconstruirlo, buscaron entregar el sitio a la empresa, claro, la anterior conceisonaria operaba tan precaria y corrupta mente que vieron la oportunidad al ponerse de pechito.

Pero una mala operación, no implica una adjudicación directa disfrazada de teatro precabildeado y adornada con contingencias apocalípticas.

La crisis está anunciada, incluso documentada por la PPA y ya perdió su carácter de contingencia emergente abruptamente asustadora, por que está advertida desde hace meses ya. (Léase con algo de sarcasmo y jocosidad).

La crisis sanitaria es enorme pues hasta este viernes no hay un sitio idóneo donde depositar las cientos de toneladas de basura que se generan en la ciudad de Cancún.

La crisis de disposición final de residuos parece inevitable a estas alturas, arrastrará a Isla Muejres y a Puerto Morelos también, volverá a poner en los reflectores al principal polo turístico del País y mostrará la cruda realidad de entregar Cancún a los verdes.

No hay capacidad en Siresol, su director no da el ancho, el consejo directivo de Siresol que tiene varios Regidores ahí no funciona, no entienden que no entienden, el Cabildo no da manotazos sobre la mesa, al Presidente Muncipal está atrapada entre la presión de sus dirigentes partidistas y su responsabilidad cómo cancunense, en Sema se lavan las manos con la típica frase cobarde: No es de nuestro ámbito de competencia. Como lo hacía Arellano antes. La Federacion observa y cuestiona ¿quien les autorizó esa Celda 4 emergente?¿Donde está Profepa?.

Eso si, la Lana no para, ayer el Director de Siresol dijo que ya habían invertido más de 20 millones de pesos para medio lograr áreas donde colocar basura en esas celdas más hechas de origen y mal operadas durante años.

¿Cómo? Si, así como lo dijo. Es decir: ¿Quien pagará ese costo de arreglar lo mal hecho?

¿Se le descontará a Majahual en la negociación final? ¿Por qué Siresol pagará la reparación del cagadero? Es daño patrimonial para el Director y Consejo dorectivo “cuidado”.

Si un contratista hace una calle, y luego esa calle no sirve y tiene baches, el contratista tiene que pagar eso, el funcionario debe compensar esos recursos, si contrata a otro a componer lo que está mal ¿pagará el doble por la calle?.

No entienden que no entienden…

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

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