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Opinión

Irresponsable capricho 

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Opinión / Cicuta del Caribe XCV

• Niegan todo sobre el Tren Maya; gravísima denuncia del Inai

• Fluxjet, tren ultra rápido a más de mil kilómetros por hora

• Construyen crucero residencial; navegará durante  mil días

• De Pekín a NY en una hora, en un avión supersónico chino

• El disyóquey alemán Paul van Dyk se presentará en Tulum

Por: Carlos Águila Arreola

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del Tramo 5 Sur del Tren Maya, publicada en mayo pasado, muchos meses después del arranque de obras, cuando tuvo que presentarse antes del inicio, advierte de “riesgos severos de hundimientos desde la preparación y construcción del sitio, hasta la operación”; sin embargo, ese pequeño “detalle” fue obviado por la _transformación de cuarta_.

A manera de conclusión, y de manera alcahueta, la Semarnat señaló entonces, seguro por órdenes de Andrés Manuel López Obrador, que “se generarán impactos ambientales no significativos”… algo totalmente incongruente con gran parte de la MIA, lo que me hizo recordar el chiste aquel de cuando preguntan la hora y (los lacayos) le responden: “La que usted diga señor presidente”.

Además, la negligencia de la dependencia —subordinada al poder, lo que “acabó” por decreto cuando Tartufo (persona hipócrita y falsa) asumió la Presidencia— porque una vez en marcha el tren, supuestamente a finales de 2023, y a sabiendas de que habrá vidas humanas en riesgo, Semarnat prefirió “dar el avión” a su “alteza pequeñísima” en lo que podría su capricho más costoso.

En la manifestación de impacto —el documento completo es de seis mil 54 páginas— se especifica que el tramo tiene una longitud de 67.6 kilómetros entre las localidades de Tulum y Playa del Carmen, y que “la línea ferroviaria de doble vía objeto del proyecto es apta para tráfico mixto (pasajeros y carga) con velocidades máximas de 160 kilómetros por hora para el tren turístico, y mínima de 100 para los trenes de transporte de mercancías”.

En el Resumen Ejecutivo del documento, en las páginas 54 y 55, se desarrolla el Cuadro 11, de nombre “Factor Ambiental”, en el que aparecen en color rojo los casilleros denominados “Preparación del sitio” y “Construcción”, en los que se advierten “riesgos severos de hundimientos desde la preparación y construcción del sitio, hasta la operación del tren”.

En la misma sección de la MIA del Tramo 5 Sur del Tren Maya también se advierte la “alteración fisicoquímica del agua”, además de afectación adverso-severa a individuos de especies de flora y fauna, “curiosamente” las mismas advertencias que durante el último año científicos, académicos y ambientalistas, “de a deveras”, los que son denostados una y otra vez por el inquilino de Palacio Nacional.

Por si eso fuera poco, toda la información que se solicita sobre el Tren Maya vía transparencia es negada por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), denuncia Julieta del Río Venegas, comisionada del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai).

“Cada ocho días todos los comisionados resolvemos los recursos de la negación de información del Fonatur sobre el Tren Maya; niega hasta un aviso de privacidad. La gente ha preguntado sobre el costo de la supervisión de la obra; están preguntando por contratos; por contratistas; por tramos; por presupuestos y todo lo niegan.

“Quieren volverlo a empujar por el lado de seguridad nacional, pero se trata de información de interés público, y así lo marca la ley”, advirtió Del Río Venegas durante el primer aniversario del Sistema de Solicitudes de Acceso a la Información (Sisai 2.0). Avances y Mejoras de la Plataforma Nacional de Transparencia, aunque en julio el Consejo de Seguridad Nacional lo reiteró, “pero no es así”, sostuvo.

De acuerdo con la funcionaria hay otros sujetos obligados que aún se resisten a entregar información: “De hecho, los recursos de revisión, que es cuando niegan la información, la clasifican, dicen que después de una búsqueda exhaustiva no se encontró o la moda actual, que la reserven por concepto de seguridad nacional, alcanzaron entre enero y agosto pasado, 52 mil 586”.

Hay un abuso en reservar bajo el argumento de seguridad nacional, aseguró la comisionada: “Estamos resolviendo entre 500 y 800 recursos cada miércoles, hay todavía sujetos obligados que están negando la información, tienen que recurrir al Inai, y nosotros tenemos que ordenar, modificar o revocar”.

Según Del Río Venegas, el tema de mayor interés público es el Tren Maya, que acumula 120 mil 712 coincidencias de información, seguido de la refinería Dos Bocas, con 39 mil 247; el aeropuerto Felipe Ángeles, con cinco mil 277 y el Corredor del Istmo de Tehuantepec, con cuatro mil 386… ¿Curioso, no? Sí, adivinó estimado lector, se trata de todos los caprichos de Tartufo.


Menudencias

El prototipo Fluxjet, el primer tren para pasajeros y carga de ultra alta velocidad que superará los mil kilómetros por hora, más rápido que un avión a reacción y tres veces más que un ferrocarril de alta velocidad, fue presentado por la compañía canadiense TransPod. La firma promete que una vez en funcionamiento costará un 44 por ciento menos que un boleto de avión: la inversión inicial es de 550 y después 18 mil millones de dólares para construir un sistema para conectar las ciudades de Calgary y Edmonton en Alberta, Canadá.

Entre uno y ocho millones de dólares costará la estancia en el MV Narrative, primer crucero residencial que construye la naviera Storylines y en el que los viajeros podrán navegar ¡hasta por mil días! La embarcación iniciará su viaje en 2025. El precio no incluye gastos de manutención mensuales, que llegarían a los dos mil 600 dólares por persona. El navío recorrerá cientos de destinos de todos los continentes, con paradas de uno a cinco días.

Avión supersónico chino hará una hora de Pekín a Nueva York, duplicando la velocidad del célebre Concorde (cuatro mil 184 kilómetros por hora; es decir, superará los ocho mil) y alcanzará el espacio suborbital. El avión cuesta 46.3 millones de dólares, tiene 45 metros de largo (más grande que un Boeing 737), un ala triangular, similar a un parapente y dos cohetes propulsores. El vuelo de prueba tripulado está previsto para 2025; antes, en 2023 pruebas en tierra y el de prueba en 2024. El boleto para el viaje, que cuesta 450 mil dólares y despegará en Las Cruces, Nuevo México, dura 90 minutos y los pasajeros se prepararán durante tres días antes del despegue.

El sábado 24 de septiembre, Mia Beach Club & Restaurant será el anfitrión de uno de los hombres más importantes en la historia de la música electrónica: Paul van Dyk es un disyóquey (DJ), productor, músico y compositor alemán que ha dominado las listas y las encuestas de la industria desde la década de 1990. Ha sido clasificado dos veces como número uno en la encuesta de los 100 mejores deejays de “DJ Magazine”, y se ha presentado ante audiencias de más de un millón de personas.

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

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