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IP de Quintana Roo dice no a exentar impuestos en nuevos casinos
CHETUMAL, 3 DE ENERO DE 2020.- La iniciativa privada organizada en el estado de Quintana Roo se pronunció en contra de la “exención de impuestos a las erogaciones y concursos” decretada en la Ley de Ingresos para este año por parte de los diputados integrantes del Congreso local, que beneficia la instalación de casinos que realicen inversiones superiores a los 40 millones de pesos.
Así fue manifestado mediante carta pública suscrita por los representantes de 33 organizaciones empresariales en Quintana Roo, entre otros por el Concejo Coordinador Empresarial del Caribe, Coparmex, Canirac, Canadevi, Asociados Náuticos, Canapat, Canieti, AMPI-Cancún, Instituto Mexicano de Contadores Públicos y Ciudadanos por la Transparencia.
Esta exención de impuestos será a favor de aquellas personas físicas o morales cuyo giro sea de juegos y concursos en la modalidad de casinos, que se ubiquen en las zonas turísticas del Estado y que acrediten que al menos 50 por ciento de sus clientes sean extranjeros o no residentes en la entidad.
Los líderes empresariales revelaron que dicha disposición “no venía contemplada en la iniciativa de Ley de Ingresos que envió el Ejecutivo Estatal al Congreso, la cual se ingresó con fecha 19 de noviembre del 2019, sino que fue incluida en la sesión número 24 de fecha 26 de noviembre del 2019 a última hora, mediante la inserción de un artículo Séptimo Transitorio a la Ley de Ingresos del Estado, misma que fue publicada en el Periódico Oficial el 27 de diciembre del 2019”.
Por ello, suscribieron que “este precepto va en contra de la nueva política fiscal de la Federación, respecto a No otorgar privilegios a sectores que no representan una aportación a la productividad y/o afectan a la salud y buenas costumbres de la comunidad, además de que se retiran exenciones y condonaciones de impuestos y derechos”.
En consecuencia, el sector privado quintanarroense solicita al gobernador Carlos Joaquín González que, “en virtud de que no fue una propuesta presentada por él mismo y que mientras no se respondan cuestionamientos fundamentales; el artículo séptimo transitorio de la Ley de Ingresos para el año fiscal 2020, no sea aplicado”.
Además, los capitanes de industria en la entidad cuestionaron si los legisladores locales analizaron las “implicaciones reconocidas como asociadas a la proliferación de casinos respecto a la inducción de conductas antisociales y dañinas para el desarrollo de la personalidad de los usuarios”.
También preguntaron si fueron calculados los efectos de la promoción del juego como la ludopatía, evasión fiscal, trata de personas, y la desintegración familiar y demandaron se identifique que sectores de la sociedad en particular piden que haya más casinos.
Otro cuestionamiento es ¿cuáles partidos políticos, autoridades y personas, están impulsando esta disposición y cuáles son sus motivaciones e intereses?; ¿quién va a pagar las consecuencias económicas, sociales, de seguridad y salud pública que derivan de la aprobación de esta disposición?; ¿por qué no se han tomado en cuenta las conclusiones y estudios reconocidos nacionales e internacionales, que advierten de los inevitables efectos nocivos del juego para las familias y la sociedad en su conjunto?
Actualmente existen 18 casinos en Quintana Roo, 8 de ellos en Cancún, 8 en Playa del Carmen y 2 en la Isla de Cozumel. Estas son las cadenas de casinos presentes en la entidad: Dubai (2), Palace, Red Casino (3), Royal Yak, Casino Codere, en Cancún; Winpot, Jackpot Casino, Casino Red, Riviera Grand Casino (2), Las Vegas Casino Princess (3), en Playa del Carmen; y Jackpot (2)en Cozumel.
La inclusión de este apartado en la nueva Ley de Ingresos del estado fue decisión exclusiva de los cinco legisladores integrantes de la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta de la XVI Legislatura: José de la Peña Ruiz de Chávez (PVEM); María Fernanda Trejo Quijano y Wilbert Alberto Batun Chulim (MORENA); Eduardo Lorenzo Martínez Arcila (PAN) y Carlos Hernández Blanco (PRI).
En los últimos tres años los casinos en Quintana Roo han representado ingresos superiores a los 700 millones de pesos y pagaron en 2017 impuestos al gobierno del estado por 41 millones 680 mil pesos, según la Secretaría de Finanzas y Planeación. Durante los primeros 10 meses de 2019 pagaron al fisco estatal 56 millones 885 mil pesos, pues la tasa del impuesto es del 10 por ciento de lo que eroga su clientela.
Se espera en 2020 ingresos a las arcas estatales por impuesto a los casinos un total de 89 millones 313 mil pesos.
Fuente El Heraldo de México
EN LA OPINIÓN DE:
DESDE MI RECLUSIÓN (TERCERA PARTE)
“MEMORIAS DE UN EMPRESARIO”
POR: EL VIEJO
*Años de desfalco, pandemia y huracanes, el principio del fin
*Contabilidad fraudulenta nos engañó a todos, menos al SAT
Tarde descubrió “El viejo” que había sido víctima del engaño de su administradora Leontina confabulada con el contador de su empresa. Nunca lo hubiera descubierto a no ser por el apoyo de un contador externo que le hizo ver que los registros financieros habían sido manipulados dando una imagen falsa de la realidad: le ocultaron pérdidas, evadieron impuestos y saquearon sus fondos.
Tras el derrumbe de las Torres Gemelas y sus efectos en la industria hotelera de Cancún y de otras partes del país quedó al descubierto la vulnerabilidad de mi empresa. No éramos capaces de hacer frente a esta contingencia. No me explicaba el por qué si en el papel aparecía como una empresa sana, en la práctica no había dinero para nada. Entonces me culpé de mi descuido y de la sobrada confianza que tuve en mi administradora y mi contador: desde hacía mucho tiempo me estaban mintiendo.
Con esa preocupación y sin comprender la magnitud del desfalco acudí a la Ciudad de México, ahí me encontré con mi hermano Elías a quien le confié parte de mi gran preocupación. Agobiado por esa situación me presentó a su amigo Toño, un contador público con vasta experiencia en el tema, quien contagiado por mi preocupación accedió a viajar de inmediato a Cancún.
Al día siguiente, con diferencia de una hora y en vuelos diferentes llegamos a Cancún. Él llegó a las 9:00 y yo a las 10:00, me esperó en el Aeropuerto y de ahí nos trasladamos a la oficina. Sin perder tiempo solicitó la contabilidad a su nervioso colega y se dispuso a revisar. No pasó mucho tiempo, dos horas si acaso, cuando Toño pidió hablar conmigo.
-“Don José -me dijo- esto está muy mal: su administradora Leontina en confabulación con su contador, Jonás, llevan mucho tiempo defraudando a su empresa”. Para mí fue un golpe terrible. A estas dos personas de la tercera edad les había dado toda mi confianza y así me pagaban. Y nuevamente volví a equivocarme: no tuve el coraje para demandarlos. Tal vez por su edad y por el aprecio que les tenía decidí pedirles solo su renuncia.
Para el contador Toño, más que el fraude cometido por esas dos malas personas, lo peor del caso fue la forma en que habían manejado la Contabilidad desde hacía varios años y se tenía que rehacer. Sin embargo, nunca se pudo corregir y aunado a eso vino el huracán Wilma, en el 2005 y la Pandemia de gripe A-H1N1, en el 2009, hasta desembocar en el problema que hoy me tiene bajo proceso en la cárcel por no poder pagar impuestos.
A partir de la caída de las Torres Gemelas, el huracán Wilma y la pandemia de Gripe A-H1N1 mi empresa resintió graves efectos por el desplome de la ocupación hotelera a niveles nunca vistos, razón por la cual muchos de nuestros clientes nos dejaron de pagar, incrementando de manera significativa la cartera vencida; en tanto, algunas de nuestras ventas se tornaron incobrables, mientras que nuestras deudas con proveedores se fueron incrementando alarmantemente por los recargos.
Ante el sombrío panorama y con el afán de que nuestra empresa se recuperara, con el apoyo de los suegros de mi socio y míos, decidimos aceptarles que fueran avales para obtener un préstamo. A ellos no les importó arriesgar su patrimonio, que para nosotros fue un gran compromiso y responsabilidad. Con el crédito obtenido pudimos pagar parte de los impuestos, dar un abono a proveedores y otra parte para el pago de la nómina.
Sin embargo, el crédito con apoyo de nuestros suegros fue solo un paliativo que nos quitó un poco de presión, pero no fue solución. Al paso de los días, quincenas y meses, la situación de nuestra empresa se complicaba cada vez más sin importar los resultados de nuestro trabajo. Las pocas ventas que logramos nos daban pequeños respiros, pero la cartera vencida seguía aumentando mientras los hoteleros nos forzaban a aceptar cubrir sus deudas a 90 y 120 días, pero eso no era garantía de pago. Si presionábamos, simplemente cambiaban de proveedor. (Continuará Cuarta parte)
EN LA OPINIÓN DE:
LA PREVISIBLE RECESION TURISTICA
“El Minotauro”
Por Nicolás Durán de la Sierra
La escalada belicista del gobierno de Estados Unidos no sólo se reciente fuera de sus fronteras, sino también en su propio país, como lo muestran con gran crudeza los atropellos a los derechos civiles en Nebraska; no es el único estado afectado por andanada de la Casa Blanca, pero sí el que más cuota de sangre ha pagado. La crisis interna es evidente y la destitución de Donald Trump se hace cada vez más posible.
Mas aún, de entre los analistas políticos de aquel país, comenzando por los del consejo editorial del New York Times, su salida está próxima. El prestigioso diario, en abono a tal posibilidad, recién publicó en portada que el año pasado, “por corrupción”, el presidente se había embolsado, al menos, mil 408 millones de dólares. En pocas palabras, no sólo los mata, sino además los roba.
En este ámbito de crispación tanto dentro como afuera, la agresión a Venezuela, las amenazas militares a Irán y Groenlandia, y hasta México y la “guerra comercial” con Europa, el turismo doméstico y externo ha disminuido a niveles parecidos a los de los años del Covid 19, según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, el que se encarga de la gestión de esta industria.
En el detallado análisis del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, por la política exterior restrictiva de ese país, en el 2025 Estados Unidos dejó de percibir unos 12 mil 500 millones sólo en el rubro de entradas y salidas, y todo hace prever que en este año la tendencia a la baja será mayor. Por ejemplo, el turismo canadiense hacia su vecino del sur disminuyó más del 22 por ciento.
Sin siquiera considerar la posibilidad de una incursión del gobierno de Donald Trump a México, funesta para ambas economías, pero un psicópata es impredecible; sin considerar tal, analistas de aquel país prevén que, si no se relaja la crisis interna, el turismo norteamericano seguirá a la baja y ello se reflejará en nuestro país, su principal socio comercial hasta el momento.
El dilema no es si se va o no Trump, lo que por hecho se da, sino cuándo.



















