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Hoteleros proponen que impuesto de saneamiento se use para limpiar la Laguna Nichupté de Cancún
CANCÚN, 5 DE AGOSTO.- La Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres propuso que los recursos que se capten por el cobro del impuesto municipal de Saneamiento Ambiental se aplique en la limpieza de la Laguna Nichupté y no en el retiro del sargazo de sus playas.
En entrevista, el dirigente de los hoteleros, Roberto Cintrón Gómez, explicó que ya se presentó la propuesta a las autoridades municipales por medio del Comité Ciudadano que le da seguimiento a la aplicación de los recursos generados por el cobro del Derecho de Saneamiento Ambiental en el municipio de Benito Juárez.
“A la laguna Nichupté nunca se le ha puesto atención, a pesar de que es muy importante, es el complemento de la zona hotelera y la tienen en el olvido”, expresó.
Indicó que se trata de un proyecto de uso de nanotecnología para la limpieza, que se aplicaría por partes, pero que en su conjunto costaría 8 millones de pesos al mes, a ejecutarse durante un año.
Cintrón Gómez precisó que se puede experimentar en una parte pequeña, limpiar el sedimento a través de la nanotecnología, como también se pretende con el tema del sargazo.
“El proyecto es posible, porque además costaría mucho menos dinero que otras propuestas que hay”, aseveró.
En entrevista que concedió esta mañana, puntualizó que si bien la alcaldesa Mara Lezama Espinosa, se comprometió a aportar recursos a la Secretaría de Marina para el combate del sargazo, también debe tener en cuenta que no puede disponer de ese dinero porque está etiquetado a través de un Fideicomiso que requiere de cuatro firmas para que se liberen.
“No será tan fácil que cuente con ese dinero, si ya lo prometió a la Marina, debe tomar en cuenta el tema del Fideicomiso”, reiteró.
Sobre la polémica que se generó la semana pasada sobre el adeudo de varios hoteles que no han pagado el impuesto, consideró que las autoridades debieron primer “depurar” el tema de los deudores.
Subrayó que no se trata de quitar el recurso para atender el tema del sargazo, que pero que en su momento la Asociación de Hoteles, se comprometió a pagar por adelantado hasta 8 meses de los impuestos por saneamiento y de Zona Federal marítimo Terrestre (Zofemat) para contar con ese dinero, pero que ahora que no los tomaron en cuenta y el sargazo parece que le da un “respiro” al destino, entonces buscan aplicarlo en otro tema.
En la entrevista que concedió esta mañana hizo un balance del viaje que se hizo la semana pasada a Washington, el tema del verano y el recale de sargazo a las costas de la entidad.
Al respecto, Cintrón Gómez, precisó que la falta de promoción y los sistemas de rentas vacacionales afectan al destino más que el tema del sargazo e inseguridad.
La laguna Nichupté cuenta con superficie de alrededor de 3,000 hectáreas, se localiza en la costa este de Cancún y se compone de las lagunas del Amor, Bojórquez, San José y Ciega y se comunica con el Mar Caribe a través de dos canales: Nizuc y Sigfrido.
El más reciente esfuerzo de atención se limita a mediados de la década de los noventas, cuando en la administración de Rafael Lara y Lara se implementó un sistema de aereadores en la Laguna Bojórquez, que fracasó con el cambio de administración pues la alcaldesa de Benito Juárez, Magaly Achach Solís, decidió ya no pagar el consumo de luz que generaban los equipos.
Fuente Agencias
Fé & Religión
LA EPIFANIA DEL SEÑOR
Eclesiástico 24, 1-2. 8-12
La sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo.
En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso.
«El Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel”.
Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca más dejaré de existir.
Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sión.
En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder.
Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad».
Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Glorifica al Señor Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.
Efesios 1, 3-6. 15-18
Bendito sea el Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo, antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
Juan 1, 1-18
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
La Sabiduría, mano de Dios.
La primera lectura se toma del libro del Eclesiástico (titulo popular) o de la Sabiduría de Ben Sirá, como se le conoce, técnicamente, por el autor que lo escribió. Antes no se le conocía más que en griego, pero ya se han descubierto los fragmentos hebreos (en la antigua Guenizá del Cairo) que certifican que esa es su lengua original. Es un libro propio, con un género literario específico, tanto en el mundo bíblico como en la literatura del Medio Oriente y de Egipto. Este tipo de obras intenta poner de manifiesto los valores más fundamentales de la vida, de un comportamiento justo, honrado, humanista; en definitiva, eso es vivir con sabiduría.

La lectura de hoy nos habla de la Sabiduría, con mayúscula; no la del hombre, sino la de Dios. Es un himno grandioso del papel que tiene la sabiduría en las relaciones de Dios con el mundo y con los hombres. Debemos tener en cuenta que los judíos no podían entender que hubiese alguien como Dios; la sabiduría, aunque personificada, es, en el texto, una criatura como nosotros, aunque es la mano derecha de Dios, porque es la confidente del saber divino y, por lo mismo, de su acción creadora, hálito del poder divino en todo el proyecto que El tiene sobre el mundo. De hecho, en el judaísmo se identificaba a la Sabiduría con la Torah, la ley. No podía ser de otra forma en un ambiente cerrado a los valores creativos y proféticos de Dios. Sin embargo, una lectura cristiana de este texto, lo sabemos, apunta directamente a la Palabra de Dios, a Jesucristo. Y entonces, la Torah, la ley, quedará en lo que es, un mundo de preceptos que a veces ni siquiera ponen de manifiesto la voluntad de Dios.
Elegidos, “en Cristo”, para ser hijos.
Aunque se proclame en nuestra lectura que esta carta es de San Pablo, la opinión más extendida hoy, aunque no sea general, es que es un escrito posterior de la escuela paulina. Es un escrito de una gran densidad teológica; una especie de circular para las comunidades cristianas de Asia Menor, cuya capital era Éfeso. En realidad lo que hoy nos toca proclamar de esta lectura es el famoso himno con el que casi se abre la epístola. Es un himno o eulogía (alabanza), a Dios, probablemente de origen bautismal, como sucede con muchos himnos del NT; desde luego ha nacido en la liturgia de las comunidades cristianas. Su autor, como Pablo hizo con Flp 2, 5-11, lo ha incardinado a su escrito por la fuerza que tiene y porque no encontró otras palabras mejores para alabar a Dios.
Se necesitaría un análisis exegético de más alcance para poder decir algo sustancial de esta pieza litúrgica cristiana. Es curioso que estamos ante un himno que es como una sola frase, de principio a fin, aunque con su ritmo literario y su estética teológica. Canta la exuberante gracia que Dios ha derramado, por Cristo, en sus elegidos. Vemos que, propiamente hablando, Dios es el sujeto de todas las acciones: elección, liberación, redención, recapitulación, predestinación a ser hijos. Es verdad: son fórmulas teológicas de cuño litúrgico las que nos describe este misterio. Pero todo esto acontece en Cristo, en quien tenemos la gracia y el perdón de los pecados. Y por medio de Él recibimos la herencia prometida. Y en Cristo hemos sido marcados con el sello del Espíritu hasta llegar a experimentar la misma gloria de Dios en los tiempos finales.
¿Qué podemos retener del mismo? Entre las muchas posibilidades de lectura podríamos fijarnos en lo que sigue: que Dios, desde siempre, nos ha contemplado a nosotros, desde su Hijo. Dios mira a la humanidad desde su Hijo y por eso no nos ha condenado, ni nos condenará jamás a la ignominia. Hay en el texto toda una “mirada” del Dios vivo. El es un Dios de gracia y de amor. La teología de la gracia es, pues, una de las claves de comprensión de este himno. Sin la gracia de Dios no podemos tener la verdadera experiencia de ser hijos de Dios. El himno define la acción amorosa de Dios como una acción en favor de todos los hombres. Estamos, pues, predestinados a ser hijos. Este es el “misterio” que quiere cantar esta alabanza a Dios. Se canta por eso; se da gracias por ello: ser hijos es lo contrario de ser esclavos, de ser una cifra o un número del universo. Este es el efecto de la elección y de la redención “en Cristo”.
Dios acampó en nuestra historia.
Este segundo domingo de Navidad, después de la fiesta de María Madre de Dios con que abrimos el año nuevo, es una profundización en los valores más vivos de lo que significa la encarnación del Hijo de Dios.
Esta es una de las páginas más gloriosas, profundas y teológicas que se hayan escrito para decir algo de lo que es Dios, de lo que es Jesucristo, y de lo que es el hecho de la encarnación, en esa expresión tan inaudita: el “Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. La encarnación se expresa mediante lo más profundo que Dios tiene: su Palabra; con ella crea todas las cosas, como se pone de manifiesto en el relato de la creación de Génesis 1; con ella llama, como le sucede a Abrahán, el padre de los creyentes; con ella libera al pueblo de la esclavitud de Egipto; con ella anuncia los tiempos nuevos, como ocurre en las palabras de los profetas auténticos de Israel; con ella salva, como acontece con Jesucristo que nos revela el amor de este Dios. El evangelio de Juan, pues, no dispone de una tradición como la de Lucas para hablarnos de la anunciación y del nacimiento de Jesús, pero ha podido introducirse teológicamente en esos misterios mediante su teología de la Palabra. También, en nosotros, es muy importante la palabra, como en Dios. Con ella podemos crear situaciones nuevas de fraternidad; con nuestra palabra podemos dar vida a quien esté en la muerte del abandono y la ignominia, o muerte a quien esté buscando algo nuevo mediante compromisos de amor y justicia. Jesús, pues, también se ha encarnado para hacer nuestra palabra (que expresa nuestros sentimientos y pensamientos, nuestro yo más profundo, lo que sale del corazón) una palabra de luz y de misericordia; de perdón y de acogida. El ha puesto su tienda entre nosotros… para ser nuestro confidente de Dios.
El himno y las sentencias que lo constituyen se relaciona con las especulaciones sapienciales judías. El filósofo judío de la religión, Filón de Alejandría, que vivió en tiempos de Jesús, hizo suyas aquellas reflexiones, pero en vez de sabiduría habló de la Palabra divina, del Logos. En el judaísmo «sabiduría» y «palabra de Dios» significaban prácticamente lo mismo. Sobre este tema desarrolló Filón una serie de profundas ideas. En el himno al Logos de Juan han podido influir otras corrientes conceptuales de aquella época. Fuera como fuere, en el texto joánico la idea del Logos tiene una acuñación cristiana propia, una forma inconfundible ligada a la persona de Jesús. Se interpreta, en efecto, esta persona, mediante los conceptos ya existentes sobre la Palabra de Dios, de una manera no por supuesto absolutamente nueva, pero sí profundizada.
El Logos, en griego, la Palabra divina, se ha hecho carne, es nuestra luz. Quizás parece demasiado especulativa la expresión. Pero recorriendo el himno al Verbo, descubrimos toda una reflexión navideña del cuarto evangelio. El Verbo ilumina con su luz. La iniciativa no parte de la perentoria necesidad humana, sino del mismo Dios que contempla la situación en la que se encuentra la humanidad. Suya es la iniciativa, suyo el proyecto. En el Verbo estaba la vida y la vida es la luz de los hombres. Por eso viene a los suyos, que somos nosotros. La especulación deja de ser altisonante para hacerse verdaderamente antropológica, humana. Pone su tienda entre nosotros, el Logos, la Sabiduría, el Hijo, Dios mismo en definitiva. ¿Cómo? No como en el el AT, en la tienda del tabernáculo en el desierto, ni en un “Sancta Sanctorum”, sino en la humanidad misma que era la que verdaderamente necesitaba ser dignificada. El hombre es imagen de Dios, y esa imagen se pierde si la luz no nos llega. Y esa luz es la Palabra, Jesucristo.
Juan 1, 1-18
«Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria»
El Evangelio de Juan se nos presenta en una forma poética y parece ofrecernos, no solamente una introducción, sino también como una síntesis de todos los elementos presentes en este libro. Tiene un ritmo que lo hace solemne, con paralelismos, similitudes y repeticiones buscadas, y las grandes ideas trazan como diversos grandes círculos. El punto culminante de la exposición se encuentra justo en medio, con una afirmación que encaja perfectamente en este tiempo de Navidad: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1, 14).
El autor nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret.
Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y —por eso— que transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y, por siempre, Jesús, el Salvador).
Y continúa: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad». También en estos primeros momentos, lo han cantado los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo», «y paz en la tierra» (Lc 2, 14). Y, ahora, en el hecho de estar arropado por sus padres: en los pañales preparados por la Madre, en el amoroso ingenio de su padre —bueno y mañoso— que le ha preparado un lugar tan acogedor como ha podido, y en las manifestaciones de afecto de los pastores que van a adorarlo, y le hacen gestos afectuosos de cariño y le llevan regalos.
He aquí cómo este fragmento del Evangelio nos ofrece la Palabra de Dios —que es toda su Sabiduría—. De la cual nos hace participar, nos proporciona la Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y también la Luz que nos hace ver todas las cosas del mundo en su verdadero valor, desde el punto de vista de Dios, con “visión sobrenatural”, con afectuosa gratitud hacia quien se ha dado enteramente a los hombres y mujeres del mundo, desde que apareció en este mundo como un Niño.
«Despierta, oh hombre, y reconoce la dignidad de tu naturaleza. Recuerda que fuiste hecho a imagen de Dios; esta imagen, que fue destruida en Adán, ha sido restaurada en Cristo» (San León Magno)
«Aquellos que creen en el nombre de Cristo reciben un nuevo origen. El mismo origen de Jesucristo ahora se convierte en nuestro propio origen. Nuestra verdadera “genealogía” es la fe en Jesús, que nos da una nueva proveniencia, nos hace nacer “de Dios”» (Benedicto XVI)
«El Símbolo de la fe profesa la grandeza de los dones de Dios al hombre por la obra de su creación, y más aún, por la redención y la santificación. Reconociendo en la fe su nueva dignidad, los cristianos son llamados a llevar en adelante una ‘vida digna del Evangelio de Cristo’ (Flp 1, 27). Por los sacramentos y la oración reciben la gracia de Cristo y los dones de su Espíritu que les capacitan para ello» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.692)
EL SEÑOR LES DA LA PAZ
Fuente:Jorge Giron Sosa

Puerto Morelos
PUERTO MORELOS CELEBRARÁ UNA DÉCADA DE HISTORIA CON EVENTOS CÍVICOS Y ARTÍSTICOS DE GRAN FORMATO
Puerto Morelos se prepara para conmemorar el 10º aniversario de su creación como municipio, una fecha que marca un hito en la identidad y desarrollo de esta joven demarcación de Quintana Roo. La presidenta municipal, Blanca Merari Tziu Muñoz, anunció que el próximo 6 de enero se llevará a cabo una jornada especial con actividades cívicas y un programa artístico de primer nivel, diseñado para fortalecer el sentido de pertenencia entre la población.

La celebración iniciará a las 10 de la mañana con una Sesión Solemne de Cabildo en el Parque Fundadores del Casco Antiguo, donde se espera la presencia de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, así como representantes de los poderes Legislativo y Judicial. Durante el acto se entregarán reconocimientos a ciudadanos distinguidos que han contribuido al crecimiento del municipio. Este evento se realizará en cumplimiento del acuerdo aprobado por el Cabildo el pasado 18 de diciembre, mediante el cual se declaró recinto oficial temporal dicho parque para esta sesión conmemorativa.

Por la noche, a partir de las 10 pm, el Campo de Béisbol “Pescadores” será sede de un magno espectáculo musical que reunirá a artistas de talla internacional. Entre ellos destaca Carlos Montalvo, reconocido por su trayectoria como ex vocalista de Los Ángeles Azules y por su éxito como solista. También se presentará el grupo venezolano “Jemanuel y los Panas”, referente de la salsa moderna. El cierre estará a cargo del legendario Grupo Niche, una de las orquestas de salsa más premiadas del mundo, cuyos éxitos han marcado generaciones.
La presidenta municipal subrayó que esta celebración no solo honra la historia del municipio, sino también el esfuerzo diario de quienes trabajan para consolidar un mejor lugar para vivir. Puerto Morelos, creado formalmente el 6 de enero de 2016, celebra así una década de avances, identidad y comunidad.
Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias






















