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Ráfaga letal contra periodistas en la 4T

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CIUDAD DE MÉXICO, 14 DE JUNIO.- El sexenio anterior, con el priísta Enrique Peña Nieto, fue uno de los más letales para el periodismo, con 47 comunicadores y reporteros asesinados. Esto fue prácticamente dos periodistas asesinados cada tres meses en su gobierno, y superando a los asesinados en el sexenio de Felipe Calderón, con 45.

En lo que va del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador (poco más de seis meses) el conteo de periodistas ultimados es alarmante. Diez periodistas, casi dos por mes. En un contexto donde México es el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo solo después de Siria (país que actualmente se encuentra en guerra civil), la violencia se ha recrudecido. Estos son los periodistas que han sido privados de la vida.

Jesús Alejandro Márquez Jiménez

La mañana del 1 de diciembre de 2018, mientras el presidente López Obrador rendía protesta, fue encontrado al costado de la carretera Tepic-Pantanal en Nayarit el cuerpo del periodista de nota roja y ex candidato a regidor por parte de Morena, Jesús Alejandro Márquez Jiménez “El Guamas”. Apenas un día antes, el 30 de noviembre, el periodista recibió una llamada telefónica y luego de responder, se fue a bordo de su motocicleta. Esa misma noche, sus familiares denunciaron su desaparición.

El periodista era impresor del semanario “Orión Informativo”, en donde con frecuencia exhibía a personajes relacionados con la política y el crimen organizado nayarita, en un estado gobernado por el panista Antonio Echevarría García.

Diego García Corona

El 4 de diciembre, el periodista del semanario Morelos, Diego García Corona, era interceptado en la colonia Jardines de Morelos, en el municipio de Ecatepec, por un grupo de hombres armados, mientras el reportero circulaba en su auto.

Al periodista le dispararon varias veces en la calle de Playas de Marquelina y Avenida Jardines, donde quedó su cuerpo. Solo pudieron identificarlo a través de la credencial que portaba García Corona.

Rafael Murúa Manríquez

El domingo 20 de enero, el cuerpo de Rafael Murúa Manríquez, director de la radio comunitaria Radiokashana y miembro de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc), era encontrado con varios impactos de bala en el tórax y un disparo en la cabeza en una cuneta de una carretera del municipio de Mulegé, Baja California Sur. El día anterior, sábado, había sido plagiado por unos sujetos que aprovecharon que el acompañante de Murúa había entrado en un edificio en aquel momento.

De acuerdo con Artículo 19, el periodista había recibido constantemente “mensajes intimidatorios de un sujeto presuntamente vinculado con la delincuencia organizada que le exigía eliminar una nota periodística sobre una persona sentenciada”, tras lo cual solicitó su registro en el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, lo cual, después de todo, no funcionó. Fue el primer periodista del año en ser asesinado.

Jesús Ramos Rodríguez

Jesús Ramos Rodríguez “Chuchín”, locutor de radio de Tabasco, había sido asesinado a balazos el 9 de febrero en el municipio tabasqueño de Emiliano Zapata. El comunicador se encontraba desayunando en un hotel cercano a la estación de radio donde transmitía su programa “Nuestra región hoy”, cuando fue atacado, a las 6:45 de la mañana. Habría cumplido 56 años al día siguiente.

Reynaldo López

El 16 de febrero, en Hermosillo, Sonora, el periodista, locutor y productor de televisión, Reynaldo López, había recibido 14 disparos, junto con el ex productor de Televisa, Carlos Cota, quien resultó herido de gravedad. López murió en el lugar.

López y Cota Rubio iban en el mismo automóvil sobre el Boulevard Francisco Reynaldo Serna en la capital sonorense, cuando desde otro vehículo les dispararon. En el lugar quedaron 35 casquillos de diferentes calibres.

Santiago Barroso

El 15 de marzo, nuevamente en Sonora, pero esta vez en San Luis Río Colorado, el conductor del programa “Buenos días, San Luis”, director del sitio web informativo Red 653 y columnista Santiago Barroso, era atacado a balazos en su casa.

De acuerdo con los testimonios, dos sujetos habían tocado a la puerta del domicilio de Barroso cerca de las nueve de la noche. Una vez que abrió, los atacantes le dispararon. Recibió tres impactos, dos en el abdomen y uno cerca de la clavícula izquierda. Aún vivo, Barroso pudo regresar al interior de la casa y hablar a emergencias. Una hora después de ser ingresado a la Clínica No. 12 del IMSS, perdió la vida.

Barroso también era catedrático de la Universidad Tecnológica de San Luis Río Colorado.

Omar Iván Camacho

Colaborador de Noticieros Altavoz de Chávez Radiocast y periodista deportivo Omar Iván Camacho, había salido a cubrir un evento la mañana del 24 de marzo en Salvador Alvarado, Sinaloa. Fue la última vez que se tuvo contacto con él. Hasta las 7 de la noche de ese mismo día, se encontró su cuerpo bajo un puente en ese municipio, el cual presentaba varios golpes, uno de ellos ocasionó traumatismo craneoencefálico y su muerte. El periodista también poseía una página web de noticias deportivas, Évora Sport.

Telésforo Santiago Enríquez

El periodista y activista oaxaqueño Telésforo Santiago Enríquez, locutor de la radio comunitaria indígena Estéreo Cafetal, fue asesinado el 2 de mayo en el municipio de San Agustín Loxicha. El comunicador se acercaba a su centro de trabajo donde transmitía el programa de radio cuando fue interceptado por hombres armados en el barrio de Ampliación de las Tres Cruces de San Agustín.

Francisco Romero

Francisco Romero “Ñaca-Ñaca”, periodista de nota roja de Quintana Roo, murió en la colonia Ejidal en Playa del Carmen el 16 de mayo, su cuerpo presentaba múltiples disparos. El comunicador era administrador y director de la página informativa de Facebook “Ocurrió Aquí”, además colaboraba para distintos medios en Playa del Carmen como TV Azteca, además de ser corresponsal de Quintana Roo Hoy.

Norma Sarabia

La primera periodista mujer asesinada del sexenio y del año, y motivo de esta nota. El pasado 11 de junio, la reportera Norma Sarabia fue atacada a balazos en la puerta de su casa en Huimanguillo, Tabasco. Durante 15 años había sido corresponsal del diario Tabasco Hoy. El director de su diario, Héctor Tapia, había asegurado que la periodista se encontraba preocupada por la inseguridad en la zona, colindante con el estado de Veracruz.

“Más de una vez tuve comentarios sobre los temores que tenía por lo difícil que se encontraba la inseguridad en Huimanguillo y de algunas amenazas que había recibido por lo que optamos por dejar de ponerle crédito a sus notas”, apuntó el periodista. 

Fuente The Observer

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El amor también se come: el vínculo secreto entre el nosotros y la comida

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Porque no sólo compartimos platos: en cada comida compartida se tejen historias, afectos y vacíos que hablan de cómo amamos, cómo nos vinculamos y cómo aprendimos a sentirnos acompañados.

Conciencia Saludablemente
Por: Picol Alex Barrera

Hay algo profundamente simbólico en invitar a alguien a comer. Las primeras citas suelen ocurrir alrededor de una mesa, las reconciliaciones incluyen cenas especiales y las celebraciones importantes casi siempre se acompañan de platillos compartidos. Si lo observas con atención, gran parte de nuestras interacciones sociales —y especialmente las amorosas— están mediadas por la comida. No es casualidad. Comer juntos es una de las formas más antiguas de construir vínculo.

Desde la antropología sabemos que compartir alimentos fortalece la cohesión social y genera sensación de pertenencia. En términos psicológicos, la comida actúa como un ritual: crea un espacio de intimidad, sincroniza tiempos y favorece la conversación. Investigaciones en conducta social han mostrado que comer en compañía aumenta la percepción de cercanía y cooperación entre las personas. Cuando dos personas comparten la mesa, no sólo comparten nutrientes; comparten atención, miradas, historias.

En el contexto de las relaciones amorosas, la comida se convierte en lenguaje. Cocinar para alguien puede ser una forma de cuidado; aceptar lo que el otro prepara puede vivirse como validación. Muchas parejas construyen recuerdos afectivos ligados a sabores específicos: “nuestro café”, “nuestro restaurante”, “la receta de aniversario”. El amor se ritualiza en la experiencia sensorial.

Pero quiero explicarte algo más profundo: este vínculo entre amor y alimentación comienza mucho antes de la pareja. Desde el nacimiento, el acto de alimentar está asociado al afecto y la regulación emocional. La lactancia o la alimentación temprana no sólo cubren una necesidad biológica; también calman, organizan el sistema nervioso y generan apego. El cerebro aprende que comer está ligado a sentirse seguro. Por eso, en la vida adulta, la comida puede convertirse en un sustituto simbólico del afecto.

Aquí es donde la dimensión emocional entra con fuerza. Muchas veces, en las relaciones amorosas, la comida no sólo es encuentro, sino compensación. Después de una discusión, aparece el “vamos a cenar para arreglarlo”. Frente a la distancia emocional, surge el intento de reconectar a través de un detalle gastronómico. Y aunque estos gestos pueden ser genuinos y positivos, también pueden encubrir dinámicas más profundas.

La psicología ha estudiado cómo las emociones influyen en la conducta alimentaria. El llamado emotional eating describe el consumo de alimentos en respuesta a estados emocionales, más que a hambre fisiológica. En relaciones donde existen carencias afectivas, ansiedad o inseguridad, la comida puede funcionar como regulador sustituto. No es raro que algunas personas experimenten mayor consumo de alimentos altamente palatables[i] en momentos de conflicto o soledad.

Además, el estrés relacional activa respuestas fisiológicas. Cuando vivimos tensión en la pareja, aumenta el cortisol, hormona vinculada al estrés, lo que puede modificar el apetito y favorecer elecciones menos saludables. Es decir, los conflictos amorosos no sólo duelen emocionalmente; también impactan en la forma en que comemos y metabolizamos, ¿les suena el cliclé de comer helado cuando se sufre por amor?, aunque es un simbolismo acunado por la cultura pop, también es ciencia.

Existe otro fenómeno interesante: la sincronización de hábitos alimentarios en la pareja. Estudios muestran que, con el tiempo, las parejas tienden a adoptar patrones similares de alimentación y estilo de vida así lo demuestra el estudio realizado por Homish y que tituló “Influencia conyugal en los comportamientos generales de salud en una muestra comunitaria”. Esto puede ser protector cuando ambos construyen hábitos saludables, pero también puede amplificar conductas poco favorables si la relación gira en torno a excesos constantes o a una dinámica donde la comida es el principal canal de conexión.

Es importante que sepas que la comida no es el problema. El problema aparece cuando el alimento sustituye conversaciones necesarias, cuando el “te cocino” reemplaza el “te escucho”, o cuando la mesa se convierte en el único espacio de intimidad. El amor necesita diálogo emocional, no sólo rituales compartidos.

También ocurre lo contrario: relaciones donde la comida se vuelve campo de control. Comentarios constantes sobre el peso, la apariencia o lo que el otro come pueden dañar la autoestima y generar ansiedad alimentaria. La nutrición, en estos casos, deja de ser placer y se convierte en vigilancia. Y el amor, lejos de nutrir, comienza a desgastar.

Por eso, cuando hablo de que “el amor también se come”, no me refiero sólo al acto literal de compartir alimentos, sino a la manera en que las relaciones nos nutren o nos vacían emocionalmente. Una relación sana favorece hábitos más equilibrados, promueve el autocuidado y genera bienestar psicológico. Una relación crónicamente conflictiva puede alterar el sueño, el apetito y la salud general.

Aquí es donde la terapia psicológica adquiere un papel fundamental. En el espacio terapéutico se exploran los significados que cada persona ha construido alrededor de la comida y el afecto. Se identifican patrones aprendidos en la infancia, se trabaja la regulación emocional y se fortalecen habilidades de comunicación en pareja. Enfoques como la terapia cognitivo-conductual o la terapia centrada en emociones han mostrado eficacia tanto en la mejora de la dinámica relacional como en la reducción de conductas alimentarias desreguladas.

La terapia también ayuda a diferenciar: ¿estoy comiendo porque tengo hambre o porque me siento solo? ¿Estoy ofreciendo comida como gesto amoroso o evitando una conversación incómoda? Estas preguntas no buscan culpar, sino generar conciencia, y si el apoyo para encontrar las respuestas se hace necesario pues al ser practicas normales dentro de nuestra sociedad, es difícil identificar y sobre todo aceptar que quizá no te estoy alimentando por amor, sino para llenar vacíos que muchas veces están en nosotros, pero que no podemos identificar si no es con la ayuda de algún especialista.

Nos mintieron, nos dijeron que la abundancia alimentaria refleja el éxito, nos dijeron que “Barriga llena, corazón contento” y que “Al hombre se le conquista por el estómago”, pues no, porque no todos los vacíos se llenan con comida, una mesa llena de comida no siempre significa éxito, con la barriga llena el corazón no se repara, por el contrario, puede descomponerse más y no, por supuesto no, la comida no es el factor determinante para que alguien te ame. 

Dicho lo anterior quiero dejarte con esta reflexión: compartir la mesa puede ser uno de los actos más bellos del vínculo humano. Cocinar juntos, descubrir sabores y celebrar alrededor de la comida fortalece la intimidad. Pero el amor no puede sostenerse únicamente con cenas especiales. Necesita escucha, validación, límites y cuidado mutuo.

Sí, el amor también se come, pero sobre todo, el amor verdadero nutre. Y cuando aprendemos a distinguir entre hambre emocional y necesidad afectiva, comenzamos a construir relaciones que alimentan el cuerpo sin dejar de cuidar el corazón.

[i] Alimentos palatables: productos diseñados o percibidos como altamente agradables al gusto por su combinación de azúcar, grasa y/o sal, junto con características sensoriales como textura y aroma. Estas propiedades estimulan el sistema de recompensa cerebral, aumentando el placer y la probabilidad de consumo repetido, más allá de las necesidades energéticas.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.


Si le interesa el tema se recomienda la lectura de…

Cuando la comida sustituye al amor: La Relacion Entre las Carencias Afectivas y Nuestra Actitud Ante la Comida de Geneen Roth (2016). Editorial Urano.

Este texto aborda la relación entre alimentación, emociones y vínculo afectivo desde una perspectiva psicológica accesible para público general.


Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

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ROMA Y LA PRIMERA COALICIÓN POLÍTICA

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“EN LA OPINIÓN DE”
Dr. Hugo Alday Nieto

En Mexico y en gran parte del planeta, se relaciona a Roma como un Imperio y por lo general solo se reconoce a Julio Cesar como el mayor político, militar, abogado y estratega de aquellos entonces. Sin embargo, poco se sabe que antes del imperio que se funda con Octavio Augusto (primero en llevar el título de Augusto), existió una república que, aunque su nombre sea engañoso, fue gobernada por tiranos como Lucio Cornelio Sila, quien es prácticamente el que desató el hambre de Cayo Julio para llegar al poder.
Ese dictador, Sila, fue muy parecido en sus formas al emperador Domiciano, el menor de la dinastía Flavia que honrosamente representa Vespasiano un buen gobernante, cuyo apellido fue arrastrado por el hijo menor, Domiciano que, convertido en un tirano. Fue traicionado y asesinado por su propia familia por afinidad. Al igual que Cayo Julio termina sus días en manos del hijo de su amante. Bruto. No hay menor definición que la que lleva por nombre.
Todo esto no sería necesario mencionar de prefacio, si la nueva escuela mexicana hubiera dado resultados y no hubiese terminado como lo que es hoy, un mercado de lágrimas televisado, con corrupción expuesta a discreción y con las aulas repletas de niños y jóvenes sin preparación suficiente. Carne de cañón para la manipulación como fue con los populares de entonces.
Entrado a tema, la primera coalición de Roma fue una alianza político-económica-militar entre el 60 y el 53 aC, entre Cayo Julio Cesar, Pompeyo y Craso. Un pacto que se sostenía incluso con el patrimonio de las familias de estos por medio de matrimonios.
Esta coalición fue tan exitosa, que aún y cuando los tres sujetos eran “patricios”, lograron que los populares (algo así como el partido del pueblo) los eligieran sobre los optimaes (el partido de los patricios), logrando controlar el Senado, las legiones y con ello, el motor político y económico de la república.
Para ello usaron diversos argumentos como el de exhibir la corrupción de la dinastía Cornelia que gobernaba entonces, y que, con ayuda de varios abogados de gran poder como el mismo Marco Tulio Cicerón, abrieron el camino para ablandar políticamente al senado. Un caso fundamental fue el de Lucio Sergio Catilina, senador cuya tremenda corrupción quedó marcada en el famoso discurso conocido como “las catilinarias” elaborado de forma brillante por Cicerón.
Esta coalición logró todo lo que se planteaba, desde la búsqueda de las Galias, hasta el control comercial de toda Roma. Sin embargo, mientras la república aún y con sus tiranos esporádicos se sostenía en el gobierno colegiado como principio, y con cargos anuales rechazando siempre la monarquía. La coalición de Julio, Craso y Pompeyo, llegó a acumular tanto poder que impuso un nuevo orden.
Julio César llegó a nombrarse dictador perpetuo obteniendo del senado los poderes exclusivos en materia civil, militar y religiosa. Con ello se transforma en la única figura de autoridad de Roma y elimina todos sus contrapesos.
Este exceso de poder impulsado desde los populares desembocó en el rompimiento de la coalición, a partir de la muerte de Julia. La hija de Cayo Julio casada con Pompeyo, iniciando desencuentros entre ambos, que terminaron de estallar con la muerte de Craso en una batalla.
Cayo Julio Cesar, el máximo líder terminó traicionado a sus aliados y acumulando todo el poder de Roma. Y ese mismo poder lo llevó a su muerte en una traición de sus propios senadores en el año 44 a.C. en manos su hijastro (por así decirlo).
Su muerte provocó un aguerra civil entre optimaes y populares, que, con el paso del tiempo llevó a Roma a instaurar el primer Imperio en el 27 a.C. con el Augusto, Octavio.
Sin lugar a duda, esta historia de la primera coalición de Roma debe darnos muchas enseñanzas para que, quienes participamos de las mismas no caigamos en los mismos errores. De no ser así, las alianzas seguirán, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.

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