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Opinión

México…Con la soga al cuello

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“Transición”

Por Oswaldo Villaseñor

  • El estado más justo es aquel que garantiza que todos seamos iguales ante la ley…(Aristóteles)
  • Oswaldo Villaseñor

La única verdad, es la realidad. Todo lo demás, se puede falsear dice Aristóteles. ¿Porque el gobierno federal primero encabezado por Andrés Manuel y ahora por Claudia Sheinbaum se niegan a aceptar que en México se produce Fentanilo?

Esa es una pregunta que hoy por hoy tiene una respuesta muy sencilla que está a flor de piel.
El gobierno de Andrés Manuel Obrador quizás pensando en su ruta de tener el control y gracia de los cárteles de la droga, colgó la soga con la cual ahora Estados Unidos amenaza con ahorcarlos. Tomó el control total de las aduanas marítimas y terrestres bajo la administración del Ejército y La Marina.

Ahora el gobierno decide si sube la cortina o la baja con la entrada de la cocaína proveniente de Sudamérica o de los precursores químicos para producir fentanilo proveniente de China, o el mismo fentanilo ya producido que posteriormente se manda a Estados Unidos.

Pero además, la producción o distribución del Fentanilo, desnudó otro tema que también le preocupa al gobierno mexicano y que hoy también se ha convertido en otra amenaza para mandarlo a la horca. La complicidad del gobierno mexicano de la 4T con los gobiernos de China y Rusia y no se diga con las dictaduras latino americanas.

La proliferación en la comercialización de productos chinos, se dio bajo el gobierno de Andrés Manuel y esa es una realidad que no se puede falsear. Hoy el gobierno de Claudia intenta corregir la plana mediante operativos “históricos” de decomiso de fayuca china o mediante la promulgación de decretos “engaña bobos” de imponer aranceles de hasta un 35 por ciento a las importaciones de productos textiles chinos.

Y decimos decretos “engaña bobos” porque el problema no es la mercancía que ingresa legal a México, sino los grandes cargamentos que ingresan de manera ilegal a territorio mexicano. ¿ Y por dónde entran estos productos? Bingo; por las aduanas mexicanas.

¿Y quién tiene el control de las aduanas? Pues el Ejército o la Marina según sea el caso.
En pocas palabras, Andrés Manuel pudo haber ganado el control y la gracia de los cárteles que tanto le favorecieron y le favorecen en tener un pueblo de México sometido y encerrado de miedo y así allanar el camino a la conquista del poder total en este país.

Sin embargo, tanta ambición tiene un alto costo que hoy podría pagar y que hoy mismo también, se convierte en la principal amenaza que pueda derrocar su proyecto político de mantenerse en el poder por varias décadas en este país.

Su complicidad con los cárteles y también con los gobiernos enemigos de sus principales socios comerciales y por muchos años aliados, como es el caso de Los Estados Unidos.

Hoy Donald Trump sigue mandando mensajes claros y contundentes. O México se alinea o se atendrá a las consecuencias. Eso lo sabe el gobierno de Claudia, lo sabe Andrés quien está atento desde La Chingada y eso los trae dando tumbos. Pero como dicen luego, entre más se mueven, más se hunden. Ya están en terrenos pantanosos.

1.-El 4 de diciembre, el gobierno federal y su súper secretario de Seguridad Omar García Harfuch, bautizado como Batman, dieron un gran anuncio. En Sinaloa hicieron un decomiso “histórico” de más de una tonelada de fentanilo, el más grande realizado en el mundo. Así lo dijo Harfuch en cadena nacional.

La difusión que se le dio a tal decomiso fue máxima. Todos los medios alineados al régimen magnificaron y ponderaron dicho decomiso histórico y desde luego la acción del gobierno federal. Era la principal evidencia a mostrar a Estados Unidos de que si colaboran en el combate a los cárteles y no hay ninguna necesidad de injerencia norteamericana alguna.

2.-Ese mismo día, en nuestra columna TRANSiCION, dijimos que en su desespero, el gobierno federal había cometido dos errores que podrían jugar en su contra en el pronto tiempo.
Primero fue que le pusieron “certificado de origen” al Fentanilo y ese es “Made in Sinaloa”.
El segundo, que en su intento por salvar al gobierno de Claudia, habían sentenciado al gobierno de Rubén Rocha y en daño colateral al propio Andrés Manuel.

Ambos mandatarios siempre negaron que en Sinaloa se produzca Fentanilo. La destrucción de narcolaboratorios y el decomiso “histórico” era la mejor evidencia de que si. Esa es una realidad que no se puede falsear.

3.-Es más, ni las afirmaciones planteadas como hipótesis del general Gerardo Mérida, recién renunciado como Secretario de seguridad Pública en Sinaloa habían comprometido tanto al gobierno de Rubén Rocha y de Andrés Manuel como el famoso decomiso “histórico” de fentanilo en Sinaloa.

El 17 de septiembre de 2023, el recién llegado Secretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida se aventó una declaración que por lo espectacular que fue, se ganó las 8 columnas de medios locales y nacionales.

Gerardo Mérida dijo que “en Sinaloa, el fentanilo que se ha localizado es aquel que no se ha logrado exportar a otro país, pues el estado es un punto estratégico para su distribución”.
Mérida Sánchez presentó una hipótesis en la que el compuesto para fabricar el fentanilo entra por el puerto de Mazatlán, se maquila en la sierra de Sinaloa y se exporta hacia el norte.

“Sinaloa, como todos vemos, la posición que tiene es un estado donde se lleva a cabo el traslado de drogas, tenemos un puerto en Lázaro Cárdenas en esa situación, Mazatlán es un puerto, por ahí llegan las situaciones, podría ser que en la parte serrana hay alguna cuestión de maquila y el traslado que va hacia el norte”, mencionó.

Un día después, el gober Rubén Rocha desmintió en público los dichos de Gerardo Mérida.
”Es una mala nota, indebida, impropia, porque además no es cierto. No ha registrado ninguna autoridad en el país que entra el Fentanilo por ese puerto”, comentó Rocha Moya.

4.-La publicación de un amplio reportaje del New York Times sobre la producción de Fentanilo en Culiacán y que Claudia Sheinbaum salió inmediatamente a desmentir, es otra señal más del gobierno norteamericano de que trae información precisa. La presidente sola se “empina” al salir como defensora de los cárteles en lugar de combatirlos.

El que cada vez queda más expuesto e indefendible, es el gober de Sinaloa Rubén Rocha. ¿Será el peón sacrificable? Ya está en su cuarto año de gobierno. Vulnerable cada día más.

5.-Pero la realidad que es la única verdad se encarga cada día de jugar en contra del gobierno mexicano. Sus acciones así lo dicen. Ayer se dio máxima difusión a otra noticia. La Secretaría de Economía Federal y el Gobierno de Durango realizaron el mayor decomiso de mercancías ilegales registrado hasta ahora en los Operativos Limpieza, asegurando tres millones de productos con un valor estimado de 350 millones de pesos.

En conferencia de prensa, el titular de la dependencia, Marcelo Ebrard, explicó que se inspeccionaron tres establecimientos con una superficie total de 14 mil metros cuadrados repletos de mercancías de procedencia ilícita. Además, calificó este aseguramiento como el más grande desde el inicio de la estrategia. Hasta ahí la noticia de los hechos.

¿Si la mercancía es ilegal, entonces por dónde entró? No hay otra forma más que por las aduanas terrestres o marítimas en manos del Ejército y Marina según sea el caso.

¿Se podrá negar aún que los carteles mexicanos producen la droga del Fentanilo? ¿Si es así, entonces solo son distribuidores a juzgar por los decomisos históricos realizados? ¿Y por dónde entra y quién permite la entrada de la droga entonces a territorio nacional?

El gobierno mexicano está preso en su propia trampa. ¿Quienes son los más expuestos y por dónde se romperá el hilo? ¿Será el gober Ruben Rocha el peón sacrificable, el expresidente Andrés Manuel o los ex mandos militares recientes?

Se va a saber. Lo cierto es que el gobierno de Claudia tiene ante sí un gran problema o una gran oportunidad. ¿Por dónde se inclinará?

Habrá que estar pendientes.
PASO A PASITO.-El municipio de Ahome y en si los municipios de la zona norte, son un edén en un territorio en guerra en Sinaloa. Aún son los municipios más seguros de Sinaloa y donde la guerra aún no llega.

La plataforma de taxis UBER dio a conocer un estudio que coloca a la Ciudad de Los Mochis en el cuarto lugar nacional en tener un ambiente de seguridad según sus propios usuarios consultados.

Ayer en nuestro programa de televisión por el canal 151 y 1151 de HD de Megacable donde compartimos créditos con Yamil Hallal y Martín López Félix narramos la experiencia de un médico culichi que pasó el festejo de fin de año en Los Mochis.

Se mostró asombrado y maravillado de la tranquilidad que se respira en esta ciudad. Culiacán dice, tiene un auto toque de queda. Nadie circula por sus calles después de que cae la noche y de día lo hace con miedo.

Es una ciudad que ya perdió su esplendor y vitalidad. Muchos negocios cerrados y balaceras y muertos todos los días.

En cambio dice, Los Mochis es una ciudad donde aún se puede hacer vida y vivir bien. Ojalá y nunca les llegue la guerra a esta zona, comento.

Nota:Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores son responsabilidad de quienes las emiten.

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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional

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El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional

Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**

Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.  

Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente. 

El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma. 

Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio. 

Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema. 

Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar. 

Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima . 

No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener. 

Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros. 

En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.  

Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico. 

La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero. 

En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés 

Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes. 

Documentos de interés:

Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1 

Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313 

Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1 

Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books. 

Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009 

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
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