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Opinión

Paren la “celda clandestina” en la zona de acuíferos, 3a llamada

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“Humanosfera”

Por: Wilberth Esquivel

Cada vez que declaran tratando de defender lo indefendible, cometen más y más errores. Ahora resulta que la Parcela 175 donde está haciéndose la “celda clandestina” de residuos, antes propiedad del empresario sascabero Angel Alvarez, tiene dos Manifiestos de Impacto Ambiental (MIA). No se que es peor, declarar eso, creerlo o inventarlo.

Un proyecto en la selva, cualquiera que sea que implique remover la vegetación, primero que nada y antes de cualquier cosa, tiene que tener un “cambio de uso de suelo forestal” gestionable ante la Semarnat. Una MIA debe tener eso. Y por la Ley Federal de Equilibro Ecológico si alguien comienza obras antes de tener una MIA, la cancelación de la obra es automática, la negación de la MIA es inmediata y con consecuencias incluso penales.

Al consultar a la Semarnat sobre cambios de uso de suelo forestal para uso de suelo tipo relleno sanitario, en el territorio de Benito Juárez e Isla Mujeres, resulta que solo existe un cambio de uso de suelo con relleno sanitario autorizado y es el del actual sitio en contingencia en la Parcela 196, ubicado al final del Ramal Norte en la zona de equipamiento urbano de la mancha urbana, bajo el PDU de la parte continental del Municipio de Isla Mujeres.

Además, supongamos que aceptamos sin conceder que hay dos MIAS, como dicen. Bueno, la pregunta es simple ¿cuándo se gestionaron?, por que además de estudios geohidrológicos exaustivos que no existen, al estar la “celda clandestina” dentro de la zona de recarga de acuíferos donde están los pozos de extracción de agua potable que surten a Cancún, debieron tener como mínimo una “anuencia u opinión técnica favorable por parte de la Conagua” ¿la tienen?. Por que hemos pregutado a ingenieros del consejo de cuenca Peninsular de la Conagua también y la respuesta ha sido contraria: No, no la hay, no sabíamos, por el contrario hay un “Plan Hídrico Peninsular” que incluso es parte de las políticas públicas de Semarnat y donde una línea estratégica es “proteger y recuperar las zonas de recarga de acuíferos”, es decir, si piden una anuencia a Conagua les contestarán que: No se puede hacer un depósito de residuos en la Parcela 175 por que es zona de recarga del acuñifero donde se extrae agua potable para Cancún”. Y les gritarán luego: ¡ Váyanse a otro lado !.

Pero insisten en que no tiene una MIA, tiene 2. Esas MIAS o alguna de ellas, se gestionó ¿antes del POEL?, (Programa de Ordenamiento Ecológico Local). Es decir, ¿desde el 2014 gestionaron la supuesta MIA? Por que en el POEL se restringe el área de reserva de agua y se prohiben asentamientos humanos, tiraderos, rellenos sanitarios, procesos agropecuarios y agrícolas que pudieran generar infiltracion de lixiviados, fertilizantes, excremento del ganado y cosas así.

Evidentemente queda descartado que hayan gestionado una MIA antes del POEL, menos desde 2014, hubieran sido unos genios futuristas. Peor aún si así hubiera sucedido, eso vendría a contradecir la “Licitación Simulada” donde buscan un predio “factible”. La lictación es un show administrativo, que convocaron el día 13 de diciembre del 2023, con tiempos recortados y apertura de propuestas el día 26 y fallo entrando en enero donde:

¡Oh sorpresa!, ganó Red Ciprés (única concursante), filial de Red Ambiental (la recolectora) y pariente cercano de Red Colectora (ganadora de contratos de limpieza de sargazo por 34 millones el semestre pasado, precisamente cuando el sargazo se fué solito y no hubo que limpiarlo), todas éstas empresas verde ecologistas son de Horacio Guerra Marroquín, un empresario de los residuos sólidos del norte del País que ha hecho grandes vínculos con la nueva clase política emergente Verde/Morena de Quintana Roo.

Sigamos con el cagadero éste …

Además la gestión de una MIA, o de 2 como dicen, tendría necesariamente que tener detrás y primero que nada: un “cambio de uso de suelo forestal”, de no tenerlo y de estar impactando la selva a lo guey, se está cometiendo un delito ambiental del orden “Federal” que puede conducir a ordenes de aprehensión y cárcel. Digo, por si se les ocurre inventar el hilo negro con impactos generados o alguna triquiñuela.

Angel Alvarez, propietario sascabero le vende a Red Ciprés el predio, para la celda clandestina, les vende la idea de dos MIAs y engaña a la Presidente Municipal y al Ayuntamiento. Lo mismo ha hecho, o quiere hacer, con un rosario de sascaberas que abrió para suministrar material a lo largo de la ruta del “Tren Maya” desde Cancún hasta Bacalar. Les vendió la parcela y la idea de que todos los sitios finales de residuos sólidos podrían ubicarse en éstas sascaberas. Por que le dijeron, la basura es de Red, entonces inventaron el esquema del comodato y dijo hipotéticamente: Ah, tengo una idea, yo hago las celdas y Red gana la operación, me paga una renta o mejor le vendo, reparto a los funcionarios corruptos y todos vivimos éste nuevo Quintana Roo feliz, feliz, feliz. Es hipotético jajaja, pudo ser peor.

Es probable, que las MIAs de las que hablan para defender la “Celda Clandestina en la Parcela 175” sean para hacer un “Banco de Materiales”, una sascabera, pero deben saber que con un “Informe de Impactos Generados” aunque la Procuraduría de Protección al Ambiente Estatal o la Secretaría de Medio Ambiente Estatal a través de alguna Subsecretaría o como sea, les firmen o autoricen, estarían enredándose en un ejercicio indebido de la función pública y con delitos ambientales consecuentes y penales.

Reitero, el cambio de uso de suelo no solo está dentro del POEL, es Federal. Y en este caso, no lo tienen, no basta con tener algo similar para una sascabera, debe ser específico para “Relleno Sanitario”, otra vez: Les engañaron.

Ahora supongamos que la MIA no se gestionó antes del 2014, y se hizo el año pasado, claro, es una aberración por que ¿cómo sabían que ganarían la licitación?. Supongamos sin conceder que gestionaron la MIA y buscaron la forma de montar el proyecto sobre el banco de materiales y están tratando de rodear a la Federación. Están dentro de 2 UGAs, el máximo que se permite desmontar ahí es el 20% en una y en la otra es del 5%, una MIA ahí sería anulable automáticamente, además de las restricciones el desmonte se tuvo que habría hecho antes de tener la supuesta MIA. Este polígono de protección del agua de los cancunenses se gestionço por la Conagua derivado precisamente de un debate cuando se quiso colocar un relleno sanitario en las Parcelas 89/90 en tiempos de Greg Sánchez. Luego les platico al final ésto.

En algunas notas de prensa se han leído declaraciones de miembros del Ayuntamiento diciendo, es que tenía una MIA vieja y otra MIA nueva, nada de ésto es cierto. Y si lo es, son para sascabera y no para relleno sanitario, no tienen “cambio de uso de suelo forestal adecuado”, tampoco una modificación al POEL, ni proyecto autorizado, no está esa MIA en Semarnat y lo peor, no tienen anuencia de la Conagua, están dentro de la zona de recarga de acuíferos y lo más importante: “No han hecho estudios geohidrológicos”, requisito indispensable para saber si al tener una rotura de geomembrana y una infiltración de lixiviados, se contaminarían los pozos de extracción de agua potable de la ciudad. Imaginen que se tiene que suspender la extracción de una batería de 40 pozos y Cancún se queda sin agua dos meses mientras se descontamina al acuífero subterráneo.

Una respuesta técnica a ésto es válida y como ingeniero la reconozco, al flujo de agua subterránea “por lo general” la mayor parte del tiempo durante el año va de poniente a oriente, es decir, el agua que se recarga en el acuífero fluye formando las lagunas costeras al final. Eso hace que la Parcela 175 esté aguas arriba y como argumento técnico si hubiera una fuga de lixiviados el agua no iría en dirección a los pozos. Pero, eso sucede en teoría, tambiñen se ha demostrado que hay flujos invertidos, que viajan de sur a norte y que en temporada de poca precipitación pluvial el gradiente que le da dirección al flujo podría bajar y la pendiente cambiar de dirección y si podrían contaminarse los pozos de captación de agua. ¿Cómo podemos estar seguros de ésto? Haciendo los estudios geohidrológicos adecuados y primero en tiempos de llivia y luego en tiempos de sequía. Es decir, llevan meses esos estudios y eso no es compatible con la corrupción y las prisas por armar éste comodato ficticio.

Otros me han comentado que “esas supuestas 2 MIAs”, podrían ser expedientes falsos que se están armando en la Semarnat, eso lo veo difícil por que tendrían que tener firmas de los funcionarios anteriores a la 4T, entre ellos Paquiano, cercano a Jorge Emilio González y que tal vez si lo ayudaría por que es su amigo Horacio Guerra Marroquín, pero es especulación. Yo ésto no creo que lo estñen haciendo.

La prefabricación de una MIA Fake podría igual surgir en el seno de Sema, por que en el caso de Rellenos Sanitarios la Ley de Residuos Estatal faculta a la Secretaria o Siubsecretaría, a ésta facultad, pero necesitan el “cambio de uso de suelo forestal que es materia Federal” que no tienen, para Relleno Sanitario y se jugarían la libertad por que cometerían un delito con la “Federación”.

Lo grave de ésto es que la Presidente, Síndico y Regidores, parecen comparsa, están enterados de las irregularidades sobre las que están construyendo la solución a la crisis de disposicion final de residuos de la ciudad y en vez de frenar la atrocidad, se ponen firmes en su ladrillito de soberbia y siguen defendiendo lo indepfendible, es decir: O son cómplices, son ignorantes o soberbios. Y cuando se les caiga todo ésto, por que va a caer, tendrán que regresar a la Parcela 196 llena de fugas de lixiviados, de cerros inestables, llena de mala operación heredada de Inmobiliaria Majahual y la solución de Cancún tendrá que esperar. Están perdiendo tiempo valioso.

Para hacer un “Relleno Sanitario” se requieren muchas cosas además de una celda “mal llamada emergente” y sus permisos correctos. Se necesita un camino de acceso pavimentado (que no hay), electrificación (que no hay), un proyecto ejecutivo (que nadie conoce), un desmonte perimetral, báscula para pesar los residuos y no estarle regalando dinero a las concesionarias, se necesita además tener una fosa de lixiviados y un cárcamo de rebombeo, una caseta de seguridad, se requiere vigilancia por que al rato no tengan colonias de pepenadores viviendo alrededor y causando estragos ambientales también.

Pero lo más importante, un Relleno Sanitario debe cumplir con la NOM083-Semarnat-2003, que establece para su ubicación que “NO DEBE UBICARSE EN ZONAS DE RECARGA DE ACUIFEROS”, ni zonas inundables, pantanos, marismas, lagunas, debe estar lejos del aeropuerto, lejos de centros de población ( a más de 500 m) y otros más. Violar la Norma es negación de la MIA, por que la MIA esta basada en la Norma-083.

Pero lo más chingón de todo ésto, es que “TAMPOCO ES COMPATIBLE UN BANCO DE SASCAB AHI” jajaja, es decir, deben abandonar esa zona y permitir que la selva se los coma y se recuperen esos predios. No solo va a ser calusurada esa “celda clandestina”, también el banco de materiales. ¿Quién los asesora xD?¿A quién se le ocurrió este bistec?.

Aquí ando, les he ofrecido mi experiencia, pero prefieren sus triquiñuelas en lo oscurito, en el 2010 en tiempos de Greg Sánches, como Director de Servicios Públicos Municipales, quise gestionar una MIA para Relleno Sanitario en las Parcelas 89/90 detrás de la zona de captación y me metí en un debate técnico tremendo con la Conagua y perdí.

En 2010, no se hizo ahí el relleno sanitario, evidentemente. Una “duda razonable” en el derecho ambiental fué suficiente para frenar mi proyecto, en ese entonces no estaba en el POEL ni tenían los estudios suficientes para delimitar el área de recarga de acuíferos, de ahí me colgaba para ganarles algunas partidas en ese debate y eso va a suceder aquí, pero con POEL y con muchos más estudios. Por eso nos fuimos más al norte fuera de la zona de recarga, a la Parcela 196, por eso intermunicipalizamos la disposición final con Isla Mujeres, eso generó la construcción del Ramal Norte también, igual logramos aliviar a más de 6 mil familias que respiraban metano en Villas Otoch en la siguiente Amdinistracion Municipal y por eso los alrededores de la Parcela 1113 rumbo a Rancho Viejo hoy gozan de un mejor desarrollo, parques, calles y viven mejor. No piensen que ésto tiene trasfondos políticos, soy conciente que la oposición en Quintana Roo es inexsitente, no piensen que soy activista tampoco, no amigos, soy un cancunense queriendo sumar mi experiencia y viendo como empujan a la ciudad a una crisis terrible.

Como ingeniero saben en Sema que se sumarme y se colaborar con ésta administración, coordiné la mesa de disposicion final de la “Estrategia del Sargazo” y aporté mi experiencia con gusto por Quintana Roo, desde los trabajos del Plan Estatal de Desarrollo (sin cobrar un centavo).

¿Por que lo hago? Por que ya estuve en esos zapatos y fallé. Claro, ahí aprendí y luego pude vencer al sistema y se construyó con ETJ, Proyecto, MIA y todo lo pertinente el relleno sanitario actual en la Parcela 196, que desgraciadamente jodió Inmobiliaria Majahual, con una mala operación solapada durante los últimos 10 años. Yo salí de Siresol el 3 de noviembre del 2013 y Majahual comenzó ésta tragedia el 1 de enero del 2014, después de mi. Por si se les ocurre distraerse atacándome, no pierdan tiempo en mi.

El monstruo de la basura es tan grande como el monstruo de la corrupción, no se equivoquen, la basura es destructiva de políticos.

La basura les va a ganar y no habrá poder humano para frenar su destructividad, no perdona, no tiene piedad, pónganse las pilas.

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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional

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El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional

Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**

Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.  

Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente. 

El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma. 

Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio. 

Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema. 

Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar. 

Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima . 

No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener. 

Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros. 

En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.  

Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico. 

La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero. 

En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés 

Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes. 

Documentos de interés:

Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1 

Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313 

Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1 

Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books. 

Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009 

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
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