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Opinión

Paren la “celda clandestina” en la zona de acuíferos, 3a llamada

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“Humanosfera”

Por: Wilberth Esquivel

Cada vez que declaran tratando de defender lo indefendible, cometen más y más errores. Ahora resulta que la Parcela 175 donde está haciéndose la “celda clandestina” de residuos, antes propiedad del empresario sascabero Angel Alvarez, tiene dos Manifiestos de Impacto Ambiental (MIA). No se que es peor, declarar eso, creerlo o inventarlo.

Un proyecto en la selva, cualquiera que sea que implique remover la vegetación, primero que nada y antes de cualquier cosa, tiene que tener un “cambio de uso de suelo forestal” gestionable ante la Semarnat. Una MIA debe tener eso. Y por la Ley Federal de Equilibro Ecológico si alguien comienza obras antes de tener una MIA, la cancelación de la obra es automática, la negación de la MIA es inmediata y con consecuencias incluso penales.

Al consultar a la Semarnat sobre cambios de uso de suelo forestal para uso de suelo tipo relleno sanitario, en el territorio de Benito Juárez e Isla Mujeres, resulta que solo existe un cambio de uso de suelo con relleno sanitario autorizado y es el del actual sitio en contingencia en la Parcela 196, ubicado al final del Ramal Norte en la zona de equipamiento urbano de la mancha urbana, bajo el PDU de la parte continental del Municipio de Isla Mujeres.

Además, supongamos que aceptamos sin conceder que hay dos MIAS, como dicen. Bueno, la pregunta es simple ¿cuándo se gestionaron?, por que además de estudios geohidrológicos exaustivos que no existen, al estar la “celda clandestina” dentro de la zona de recarga de acuíferos donde están los pozos de extracción de agua potable que surten a Cancún, debieron tener como mínimo una “anuencia u opinión técnica favorable por parte de la Conagua” ¿la tienen?. Por que hemos pregutado a ingenieros del consejo de cuenca Peninsular de la Conagua también y la respuesta ha sido contraria: No, no la hay, no sabíamos, por el contrario hay un “Plan Hídrico Peninsular” que incluso es parte de las políticas públicas de Semarnat y donde una línea estratégica es “proteger y recuperar las zonas de recarga de acuíferos”, es decir, si piden una anuencia a Conagua les contestarán que: No se puede hacer un depósito de residuos en la Parcela 175 por que es zona de recarga del acuñifero donde se extrae agua potable para Cancún”. Y les gritarán luego: ¡ Váyanse a otro lado !.

Pero insisten en que no tiene una MIA, tiene 2. Esas MIAS o alguna de ellas, se gestionó ¿antes del POEL?, (Programa de Ordenamiento Ecológico Local). Es decir, ¿desde el 2014 gestionaron la supuesta MIA? Por que en el POEL se restringe el área de reserva de agua y se prohiben asentamientos humanos, tiraderos, rellenos sanitarios, procesos agropecuarios y agrícolas que pudieran generar infiltracion de lixiviados, fertilizantes, excremento del ganado y cosas así.

Evidentemente queda descartado que hayan gestionado una MIA antes del POEL, menos desde 2014, hubieran sido unos genios futuristas. Peor aún si así hubiera sucedido, eso vendría a contradecir la “Licitación Simulada” donde buscan un predio “factible”. La lictación es un show administrativo, que convocaron el día 13 de diciembre del 2023, con tiempos recortados y apertura de propuestas el día 26 y fallo entrando en enero donde:

¡Oh sorpresa!, ganó Red Ciprés (única concursante), filial de Red Ambiental (la recolectora) y pariente cercano de Red Colectora (ganadora de contratos de limpieza de sargazo por 34 millones el semestre pasado, precisamente cuando el sargazo se fué solito y no hubo que limpiarlo), todas éstas empresas verde ecologistas son de Horacio Guerra Marroquín, un empresario de los residuos sólidos del norte del País que ha hecho grandes vínculos con la nueva clase política emergente Verde/Morena de Quintana Roo.

Sigamos con el cagadero éste …

Además la gestión de una MIA, o de 2 como dicen, tendría necesariamente que tener detrás y primero que nada: un “cambio de uso de suelo forestal”, de no tenerlo y de estar impactando la selva a lo guey, se está cometiendo un delito ambiental del orden “Federal” que puede conducir a ordenes de aprehensión y cárcel. Digo, por si se les ocurre inventar el hilo negro con impactos generados o alguna triquiñuela.

Angel Alvarez, propietario sascabero le vende a Red Ciprés el predio, para la celda clandestina, les vende la idea de dos MIAs y engaña a la Presidente Municipal y al Ayuntamiento. Lo mismo ha hecho, o quiere hacer, con un rosario de sascaberas que abrió para suministrar material a lo largo de la ruta del “Tren Maya” desde Cancún hasta Bacalar. Les vendió la parcela y la idea de que todos los sitios finales de residuos sólidos podrían ubicarse en éstas sascaberas. Por que le dijeron, la basura es de Red, entonces inventaron el esquema del comodato y dijo hipotéticamente: Ah, tengo una idea, yo hago las celdas y Red gana la operación, me paga una renta o mejor le vendo, reparto a los funcionarios corruptos y todos vivimos éste nuevo Quintana Roo feliz, feliz, feliz. Es hipotético jajaja, pudo ser peor.

Es probable, que las MIAs de las que hablan para defender la “Celda Clandestina en la Parcela 175” sean para hacer un “Banco de Materiales”, una sascabera, pero deben saber que con un “Informe de Impactos Generados” aunque la Procuraduría de Protección al Ambiente Estatal o la Secretaría de Medio Ambiente Estatal a través de alguna Subsecretaría o como sea, les firmen o autoricen, estarían enredándose en un ejercicio indebido de la función pública y con delitos ambientales consecuentes y penales.

Reitero, el cambio de uso de suelo no solo está dentro del POEL, es Federal. Y en este caso, no lo tienen, no basta con tener algo similar para una sascabera, debe ser específico para “Relleno Sanitario”, otra vez: Les engañaron.

Ahora supongamos que la MIA no se gestionó antes del 2014, y se hizo el año pasado, claro, es una aberración por que ¿cómo sabían que ganarían la licitación?. Supongamos sin conceder que gestionaron la MIA y buscaron la forma de montar el proyecto sobre el banco de materiales y están tratando de rodear a la Federación. Están dentro de 2 UGAs, el máximo que se permite desmontar ahí es el 20% en una y en la otra es del 5%, una MIA ahí sería anulable automáticamente, además de las restricciones el desmonte se tuvo que habría hecho antes de tener la supuesta MIA. Este polígono de protección del agua de los cancunenses se gestionço por la Conagua derivado precisamente de un debate cuando se quiso colocar un relleno sanitario en las Parcelas 89/90 en tiempos de Greg Sánchez. Luego les platico al final ésto.

En algunas notas de prensa se han leído declaraciones de miembros del Ayuntamiento diciendo, es que tenía una MIA vieja y otra MIA nueva, nada de ésto es cierto. Y si lo es, son para sascabera y no para relleno sanitario, no tienen “cambio de uso de suelo forestal adecuado”, tampoco una modificación al POEL, ni proyecto autorizado, no está esa MIA en Semarnat y lo peor, no tienen anuencia de la Conagua, están dentro de la zona de recarga de acuíferos y lo más importante: “No han hecho estudios geohidrológicos”, requisito indispensable para saber si al tener una rotura de geomembrana y una infiltración de lixiviados, se contaminarían los pozos de extracción de agua potable de la ciudad. Imaginen que se tiene que suspender la extracción de una batería de 40 pozos y Cancún se queda sin agua dos meses mientras se descontamina al acuífero subterráneo.

Una respuesta técnica a ésto es válida y como ingeniero la reconozco, al flujo de agua subterránea “por lo general” la mayor parte del tiempo durante el año va de poniente a oriente, es decir, el agua que se recarga en el acuífero fluye formando las lagunas costeras al final. Eso hace que la Parcela 175 esté aguas arriba y como argumento técnico si hubiera una fuga de lixiviados el agua no iría en dirección a los pozos. Pero, eso sucede en teoría, tambiñen se ha demostrado que hay flujos invertidos, que viajan de sur a norte y que en temporada de poca precipitación pluvial el gradiente que le da dirección al flujo podría bajar y la pendiente cambiar de dirección y si podrían contaminarse los pozos de captación de agua. ¿Cómo podemos estar seguros de ésto? Haciendo los estudios geohidrológicos adecuados y primero en tiempos de llivia y luego en tiempos de sequía. Es decir, llevan meses esos estudios y eso no es compatible con la corrupción y las prisas por armar éste comodato ficticio.

Otros me han comentado que “esas supuestas 2 MIAs”, podrían ser expedientes falsos que se están armando en la Semarnat, eso lo veo difícil por que tendrían que tener firmas de los funcionarios anteriores a la 4T, entre ellos Paquiano, cercano a Jorge Emilio González y que tal vez si lo ayudaría por que es su amigo Horacio Guerra Marroquín, pero es especulación. Yo ésto no creo que lo estñen haciendo.

La prefabricación de una MIA Fake podría igual surgir en el seno de Sema, por que en el caso de Rellenos Sanitarios la Ley de Residuos Estatal faculta a la Secretaria o Siubsecretaría, a ésta facultad, pero necesitan el “cambio de uso de suelo forestal que es materia Federal” que no tienen, para Relleno Sanitario y se jugarían la libertad por que cometerían un delito con la “Federación”.

Lo grave de ésto es que la Presidente, Síndico y Regidores, parecen comparsa, están enterados de las irregularidades sobre las que están construyendo la solución a la crisis de disposicion final de residuos de la ciudad y en vez de frenar la atrocidad, se ponen firmes en su ladrillito de soberbia y siguen defendiendo lo indepfendible, es decir: O son cómplices, son ignorantes o soberbios. Y cuando se les caiga todo ésto, por que va a caer, tendrán que regresar a la Parcela 196 llena de fugas de lixiviados, de cerros inestables, llena de mala operación heredada de Inmobiliaria Majahual y la solución de Cancún tendrá que esperar. Están perdiendo tiempo valioso.

Para hacer un “Relleno Sanitario” se requieren muchas cosas además de una celda “mal llamada emergente” y sus permisos correctos. Se necesita un camino de acceso pavimentado (que no hay), electrificación (que no hay), un proyecto ejecutivo (que nadie conoce), un desmonte perimetral, báscula para pesar los residuos y no estarle regalando dinero a las concesionarias, se necesita además tener una fosa de lixiviados y un cárcamo de rebombeo, una caseta de seguridad, se requiere vigilancia por que al rato no tengan colonias de pepenadores viviendo alrededor y causando estragos ambientales también.

Pero lo más importante, un Relleno Sanitario debe cumplir con la NOM083-Semarnat-2003, que establece para su ubicación que “NO DEBE UBICARSE EN ZONAS DE RECARGA DE ACUIFEROS”, ni zonas inundables, pantanos, marismas, lagunas, debe estar lejos del aeropuerto, lejos de centros de población ( a más de 500 m) y otros más. Violar la Norma es negación de la MIA, por que la MIA esta basada en la Norma-083.

Pero lo más chingón de todo ésto, es que “TAMPOCO ES COMPATIBLE UN BANCO DE SASCAB AHI” jajaja, es decir, deben abandonar esa zona y permitir que la selva se los coma y se recuperen esos predios. No solo va a ser calusurada esa “celda clandestina”, también el banco de materiales. ¿Quién los asesora xD?¿A quién se le ocurrió este bistec?.

Aquí ando, les he ofrecido mi experiencia, pero prefieren sus triquiñuelas en lo oscurito, en el 2010 en tiempos de Greg Sánches, como Director de Servicios Públicos Municipales, quise gestionar una MIA para Relleno Sanitario en las Parcelas 89/90 detrás de la zona de captación y me metí en un debate técnico tremendo con la Conagua y perdí.

En 2010, no se hizo ahí el relleno sanitario, evidentemente. Una “duda razonable” en el derecho ambiental fué suficiente para frenar mi proyecto, en ese entonces no estaba en el POEL ni tenían los estudios suficientes para delimitar el área de recarga de acuíferos, de ahí me colgaba para ganarles algunas partidas en ese debate y eso va a suceder aquí, pero con POEL y con muchos más estudios. Por eso nos fuimos más al norte fuera de la zona de recarga, a la Parcela 196, por eso intermunicipalizamos la disposición final con Isla Mujeres, eso generó la construcción del Ramal Norte también, igual logramos aliviar a más de 6 mil familias que respiraban metano en Villas Otoch en la siguiente Amdinistracion Municipal y por eso los alrededores de la Parcela 1113 rumbo a Rancho Viejo hoy gozan de un mejor desarrollo, parques, calles y viven mejor. No piensen que ésto tiene trasfondos políticos, soy conciente que la oposición en Quintana Roo es inexsitente, no piensen que soy activista tampoco, no amigos, soy un cancunense queriendo sumar mi experiencia y viendo como empujan a la ciudad a una crisis terrible.

Como ingeniero saben en Sema que se sumarme y se colaborar con ésta administración, coordiné la mesa de disposicion final de la “Estrategia del Sargazo” y aporté mi experiencia con gusto por Quintana Roo, desde los trabajos del Plan Estatal de Desarrollo (sin cobrar un centavo).

¿Por que lo hago? Por que ya estuve en esos zapatos y fallé. Claro, ahí aprendí y luego pude vencer al sistema y se construyó con ETJ, Proyecto, MIA y todo lo pertinente el relleno sanitario actual en la Parcela 196, que desgraciadamente jodió Inmobiliaria Majahual, con una mala operación solapada durante los últimos 10 años. Yo salí de Siresol el 3 de noviembre del 2013 y Majahual comenzó ésta tragedia el 1 de enero del 2014, después de mi. Por si se les ocurre distraerse atacándome, no pierdan tiempo en mi.

El monstruo de la basura es tan grande como el monstruo de la corrupción, no se equivoquen, la basura es destructiva de políticos.

La basura les va a ganar y no habrá poder humano para frenar su destructividad, no perdona, no tiene piedad, pónganse las pilas.

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Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

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Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

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Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

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Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

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