Opinión
CAMPECHE EN DISPUTA
Dietario político
Por Juan Manuel Herrera
En el inicio de la próxima semana se ajustarán 23 años del polémico relevo gubernamental en Campeche del domingo seis de julio de 1997, en que el actual presidente de México, entonces líder nacional perredista, Andrés Manuel López Obrador acusó fraude de estado que despojó del triunfo a su abanderada Layda Elena Sansores San Román.
Sansores, en ese momento senadora, se confrontó con el último mandatario emanado del priismo de finales del siglo pasado, Ernesto Zedillo Ponce de León, pues siendo diputada federal tricolor lo encaró en un intento de evitar el alza del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que la mayoría del PRI aumentó del diez al 16 por ciento, lesionando la economía de los mexicanos, y lo que festinó obscenamente el coordinador de la bancada tricolor.
La fecha sería irrelevante a casi cinco lustros, sino es que quien dirigiera al PRD y fuera su abanderado presidencial en dos ocasiones hizo el compromiso con la política campechana de alentar la alternancia en una entidad en que el PRI mantiene una hegemonía de 90 años. López Obrador refrendó esa promesa en su mensaje por el segundo aniversario de su arrollador triunfo en las elecciones presidenciales del primero de julio de 2018.
La figura del presidente, con todo y desgaste que significa el ejercicio del poder y lidiar con una pandemia y una crisis económica que en conjunto en abril dieron de baja en el Seguro Social a 555 mil trabajadores; en mayo, a 345 mil; y en junio a 83 mil empleos, sigue teniendo gran respaldo popular, superior al 55 por ciento, y con una oposición desarticulada a grado tal que analistas políticos como Roy Campos aseveraron con estudios demoscópicos que si hoy fueran las elecciones, AMLO las ganaba sin problemas.
Tal vez por eso el político de origen tabasqueño apeló al respaldo de los mexicanos cuando en su mensaje destacó que la mayoría de nuestros connacionales están conscientes de que estamos enfrentando momentos difíciles, “pero existe una inquebrantable fe en la transformación política, económica, social y cultural que hemos iniciado desde abajo, y entre todos”.
Muchos, millones de mexicanos, hombres y mujeres, saben que lo más importante de todo es desterrar por completo la corrupción que imperaba en los gobiernos neoliberales, y sostuvo que para el primero de diciembre de 2020 –en que se ajustarán dos años de su administración–, estarán establecidas las bases de la nueva forma de hacer política. “Para entonces, habremos terminado con las principales reformas legales y quedarán asentadas en la consciencia ciudadana las ideas de justicia, honestidad, austeridad, bienestar y democracia”, resaltó.
Sobre la democracia, manifestó que el primero de julio, día que para muchos es eso, sinónimo de democracia, aun cuando hemos avanzado haciendo valer el principio de la separación de poderes, que existe un auténtico Estado de derecho, que se progresó también en la aplicación, nosotros propusimos la iniciativa para que quedara escrito en la Constitución la revocación del mandato y la abolición de fueros o inmunidades a los servidores públicos, y aunque es evidente que existe una mayor participación ciudadana, todavía nos falta erradicar por completo el fraude electoral, y convertir el apego a los principios democráticos en cimiento inamovible de nuestra cultura cívica.
Caló fuerte en Campeche, de donde es oriundo el dirigente nacional del PRI, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, la advertencia del presidente de que no permitirá ningún fraude más a la determinación ciudadana emitida en las urnas. “Por eso he dicho que, en las próximas elecciones, sin dejar de respetar las decisiones de los órganos electorales autónomos como el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, vamos a estar todos atentos para que las elecciones sean verdaderamente libres y limpias”.
Recordó que cuando hace unos días expresó este compromiso por la democracia, “algunos se molestaron y empezaron a vociferar que eso era intromisión, injerencia. Olvidan que la democracia implica, en primer lugar, el respeto al mandato del pueblo; un mandato que en el pasado reciente fue atropellado por las prácticas del fraude impulsadas desde la cúspide de los poderes político y económico, y solapadas por las autoridades electorales”.
Ante ello, desde el primero de diciembre de 2018 dejamos en claro que no incurriríamos en esas acciones abyectas, que observaríamos una estricta imparcialidad partidista y que respetaríamos los resultados electorales de cualquier signo.
Pero igual reitero que actuaremos denunciando sin titubeos y con firmeza cualquier intento de fraude electoral con el mismo criterio que sostuvo el Apóstol de la Democracia, Francisco I. Madero, que expresó en Ciudad Juárez en 1911, tras el triunfo de la Revolución, en una declaración de prensa dijo lo siguiente, cito: ´Al subir yo al poder, voy encarnando dos principios. Uno de ellos, sancionado ya por la Constitución y que de mí depende que se cumpla, y que es el de la no reelección; otro, el sufragio efectivo.
‘Para lograr este último, se necesita reformar la ley electoral, y esto depende principalmente del pueblo, pero yo me voy a constituir en el principal guardián de esa prerrogativa popular y consideraré que mi principal deber es facilitar la libre manifestación de la voluntad popular, a fin de que las leyes sean genuina expresión de esa voluntad. En una palabra -sostuvo el presidente Madero- voy a ser el principal amigo y defensor de las libertades del pueblo por los momentos históricos porque atraviesa México, considero secundario todo lo demás”.
Saetillas…
En el proceso electoral del seis de julio de 1997 el PRI impuso a José Antonio González Curi, entre protestas postelectorales, represiones y la constitución del denominado “Museo del fraude” que daba cuenta de las trapacerías que los tricolores realizaron a fin de alzarse con la victoria, y que llevaron al líder nacional del PRD López Obrador a denunciar en el Trife la elección de estado orquestada en Campeche, en que resaltó: “aunque el usurpador se vista de seda, usurpador se queda”…De los diez municipios en disputa –los existentes en esa época– al PRD únicamente se le reconoció la victoria en Champotón de Arturo Manuel Durán León (Q.E.P.D), y pese a que su abanderada a la gubernatura arrasó oficialmente en Carmen y Calkiní, le fueron arrebatados los triunfos a Camilo Massa Pérez y Silvia María Avilés Rivera… El perredismo quedó como la segunda fuerza política ganando las diputaciones de mayoría en Champotón y Carmen, ocho diputados de representación proporcional, y disputando seriamente las federales…El candidato de Acción Nacional a la alcaldía de Campeche, Nelson Danilo Gallardo Ordóñez alegó el sabotaje a su victoria, pero su dirigencia y el candidato a la gubernatura, Miguel Ángel Montejo González, le dieron la espalda, e incluso éste último primero marchó la tarde del siete de julio con Sansores en una multitudinaria protesta contra el fraude, pero por la noche firmó un documento junto a los candidatos del PT, Partido Cardenista, PVEM y PPS avalando el supuesto triunfo de González Curi que contabilizó el 48 por ciento de la votación, mientras que la oposición en su conjunto, liderada por Sansores, concentraba el 52 por ciento… De cara a las elecciones de 2021, todo apunta que Morena quiere “quitarse esa espina histórica de la verdadera izquierda”, y alzarse con la victoria; y las encuestas decantan a quien fuera su abandera a la gubernatura en 2015, y le hiciera ganar el mayor número de sufragios con que afianzaron su registro, Layda Elena Sansores San Román, como la figura más emblemática y fuerte que les permita concretar una alternancia real, con certidumbre y experiencia…La situación se torna interesante debido a que igual es una cuestión de orgullo y sobrevivencia política del PRI de mantener este último bastión que no ha conocido el cambio de partido en el entorno estatal, además de que su dirigente nacional y gran parte de sus sectores están copados por campechanos…El Partido Acción Nacional que venía con buenas cuentas, se desinfló electoralmente en julio de 2018 ante la intransigencia de su entonces líder de repartir entre allegados y familiares las principales posiciones, incluida la senaduría de primera minoría que mantenían desde el 2000, y que perdiera arrolladoramente a manos del sansorismo que alentó a Morena en Campeche… La principal carta del panismo parecía el edil capitalino, el que sin embargo terminó confrontado con su mini bancada en el Congreso local, a la que tildó de traidora, corrupta, comparsa y entreguista al priismo, y se mantiene distante de su desconocido diputado federal plurinominal…El tridente por el que apostaba el PAN peninsular liderado por el gobernador yucateco, Mauricio Vila Dosal, parece naufragar con la pandemia y los embates económicos por los que atraviesa Yucatán, en que el albiazul debe lidiar con la experiencia y fortaleza del único senador de mayoría del PRI en todo el país, Jorge Carlos Ramírez Marín, que ejerce férrea injerencia en la bancada local tricolor que es mayoría, y a la que ni siquiera el dirigente nacional Moreno Cárdenas ha podido alinear a sus intereses…Campeche se encuentra en disputa, sin lugar a dudas, pero en el caso del albiazul las posibilidades se tornan lejanas, pues su candidatura es disputada ahora por al menos dos fuertes contendientes más que contra todo y el desgaste del poder, traen presencia y cartel entre su militancia y adherentes… Uno de ellos es el alcalde de Candelaria, Salvador Farías González, que ha ganado en tres ocasiones su encomienda, y el otro el ex diputado local y quien fuera el primer alcalde panista del municipio de Campeche, Carlos Ernesto Rosado Ruelas, al que arropó la actual dirigencia estatal del PAN que preside Pedro Cámara Castillo, que estuvo de regidor en el Cabildo del empresario restaurantero, y quien lo acercó de nueva cuenta a las filas panistas en la celebración del 80 aniversario del partido, actividad que desdeñara el actual alcalde albiazul… El edil capitalino sostiene un evidente alejamiento con las bases azules, y es acusado por militantes de estar alineado a los intereses del priismo nacional; posee como plan “B” la candidatura del Movimiento Ciudadano, que lo deja con menos posibilidades ante los constantes escándalos de corrupción e inseguridad en que se ven inmiscuidos sus principales figuras nacionales como el gobernador mocista de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez, y el eterno legislador vitalicio y dirigente de facto, el expresidiario exgobernador veracruzano, Dante Alfonso Delgado Rannauro… Las cosas se podrán candentes sin lugar a dudas en el último trimestre del año, tras el V Informe de Gobierno y los informes municipales en agosto, septiembre y octubre –por los resultados económicos y de la actual pandemia del Covid-19–, y darán luz sobre las fortalezas y debilidades de cada instituto político y virtual abanderado a relevar el gobernador Carlos Miguel Aysa González…Por cierto contra todo pronóstico, la labor del político paliceño está siendo del agrado de los campechanos al encontrarse concentrado al cien por ciento en sus tareas administrativas, y con un dinamismo que no se observaba en un titular del Ejecutivo en las últimas dos décadas… La cuenta regresiva inició, y en enero arrancará el proceso electoral local, que se difirió por la pandemia del nuevo coronavirus, y que pone a Campeche en puja en las elecciones intermedias. Las apuestas están corriendo… Nos leemos a la próxima semana.
EN LA OPINIÓN DE:
Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación
La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol.Alex Barrera**
En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.
En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.
Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.
La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”
Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.
Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.
Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.
La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.
Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.
Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.
En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
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EN LA OPINIÓN DE:
La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional
El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional
Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**
Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.
Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente.
El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma.
Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio.
Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema.
Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar.
Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima .
No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener.
Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros.
En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.
Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico.
La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero.
En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés
Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes.
Documentos de interés:
Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1
Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313
Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1
Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books.
Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte directamente por:
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