Internacional
Ultraderecha se mete de lleno a España
ESPAÑA, 17 DE DICIEMBRE.- La excepción terminó. Hasta hace unos días, España formaba parte de ese escaso grupo de países europeos en los que la extrema derecha no había conseguido entrar en sus parlamentos.
Esa singularidad española frente al extremismo conservador finalizó en el lugar más inesperado: Andalucía, la región más poblada del país (8.4 millones de habitantes) y que había sido el bastión histórico de la socialdemocracia española, donde el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) gobernó durante 36 años.
Las elecciones regionales andaluzas del 2 de diciembre dejaron boquiabierto a buena parte de este país: Vox, un pequeño y joven partido de extrema derecha sin un claro programa político, consiguió entrar en un Parlamento regional con el apoyo de 11% de los votos andaluces, que le dieron 12 escaños, de 109. Hoy Vox tiene la llave de un gobierno que concentraría todo el espectro conservador español (Ciudadanos, PP y Vox). Un terremoto político que nadie, ni encuestas, ni analistas, fue capaz de predecir.
Ahora, España ya es miembro de pleno derecho de esa “Unión Europea”, de países donde la extrema derecha –con su discurso nacionalista, xenófobo, machista y excluyente– tiene presencia parlamentaria: Francia, Alemania, Italia, Dinamarca, Austria, Grecia, Finlandia, Hungría, Polonia… y así en casi todos los países del Viejo Continente, excepto Portugal e Irlanda, los últimos irreductibles.
CRISIS DE CREDIBILIDAD
¿Qué ha pasado para que el apoyo a la nueva formación ultraespañola aumentara?, se preguntó Xavier Casals, historiador y especialista en extrema derecha. “El cataclismo no obedece a una única causa. Vox se benefició del hartazgo de 36 años de un gobierno socialista que parecía imbatible”, dijo.
En ese mismo sentido, Pol Morillas, director del Think Tank español CIDOB, afirmó a la prensa española que este súbito auge de Vox “se debe a una crisis de la credibilidad política”.
Para Pablo Simón, politólogo y profesor en la universidad Carlos III de Madrid, el contexto internacional también es un factor que explica el avance ultraderechista que representa Vox: “Permeó la idea de que la extrema derecha puede ser una opción”.
El periodista Carlos Mármol reflexionó en el diario La Vanguardia que Vox “no sólo atrajo electorado conservador, también votantes procedentes de capas populares”.Una situación similar a la del Frente Nacional en Francia y ahí, en el descontento, surgiría, según Mármol, una parte importante de los casi 400 mil votos que captó Vox en los pasados comicios regionales.
En sentido contrario se expresan desde Vox. Su secretario general, Javier Ortega Smith, niega que el voto recibido por Vox sea “de protesta”, dijo en una reciente entrevista de radio. “Es un voto ideológico, de ideas”, defendió.
Aunque sus portavoces se resisten a aceptar que el partido sea de extrema derecha (“Somos un partido de la extrema necesidad”, alegaron) su escaso programa político los contradice: reclamos tradicionales ultraconservadores y tres discursos principales centrados en furibundo antifeminismo, abierto racismo y antieuropeísmo.
En Vox están, además, en contra del aborto, de los derechos para el colectivo LGTBI, del nacionalismo catalán, y en contra de las leyes para revisar los crímenes impunes de la dictadura franquista.
DISCURSO COMÚN
Los planteamientos de la agrupación son, en general, muy similares a los de la extrema derecha europea adaptadas a las coyunturas locales de cada país. “Por un lado, todos comparten un discurso populista antiélites y, por otro, la reacción cultural de defensa de la nación, los valores conservadores, frente a amenazas como la inmigración, los movimientos feministas, LGTBI, y, en el caso de España, la amenaza interna del secesionismo (catalán)”, explicó Ignacio Jurado, politólogo de la Universidad de York.
Pol Morillas indicó que lo que cambia entre uno y otro país es el encaje político de la extrema derecha: “Mientras que en países como Alemania o Francia, los movimientos de extrema derecha se han convertido en fuerzas de oposición principal pero no forman parte del gobierno, en otros como Austria o Finlandia se formalizan como fuerza de gobierno”.
Empujados por el conocido America First, de Donald Trump, y por “los italianos primero” del vicepresidente italiano, Matteo Salvini. En solitario o en coalición. Con un discurso simple y sin complejos de “nosotros frente a los otros”. Y al abrigo de una crisis económica de la que no se acaba de ver la salida. La ultraderecha sigue su avance en toda Europa.
VOTO EN AUMENTO
La gran incógnita ahora es si la irrupción de Vox se trasladará al Parlamento nacional. Nadie se atreve a responder con rotundidad, aunque hay voces como la del profesor Casals que afirman que dado que las elecciones andaluces mostraron que Vox “no sólo aglutina un voto útil, sino que es decisivo para forjar o condicionar gobiernos. Su tendencia de voto aumentará”.
Ése es el principal temor que alberga estos días el Presidente de España, el socialista Pedro Sánchez, ya que, si no logra aprobar sus presupuestos para 2019, se verá obligado a convocar unas elecciones en las que, muy probablemente, perdería el gobierno.
Fiel a su tradición histórica fruto de 40 años de retrasos acumulados por la dictadura franquista, los cambios sociopolíticos aquí suelen llegar tarde. España ya no es una excepción política en Europa en lo que respecta al auge de la ultraderecha xenófoba, nacionalista y antifeminista. Tardó en hacerse visible, pero ya está aquí. Hay quien dice que nunca se fueron.
Fuente Excélsior
Internacional
REACCIONES INTERNACIONALES ANTE EL JUICIO A MADURO SACUDEN EL TABLERO GEOPOLÍTICO
La apertura del juicio internacional contra Nicolás Maduro ha desencadenado una ola de reacciones diplomáticas, políticas y mediáticas en distintas regiones del mundo, evidenciando el profundo impacto que este proceso tiene sobre el equilibrio geopolítico y las relaciones multilaterales. Mientras organismos internacionales destacan la relevancia histórica del caso, gobiernos aliados y críticos del mandatario venezolano han emitido posturas que reflejan tensiones acumuladas durante más de una década.
En Europa, varias cancillerías han subrayado la importancia de que el proceso judicial avance con independencia, transparencia y apego al derecho internacional. Diversos gobiernos europeos consideran que el juicio podría marcar un precedente significativo en materia de responsabilidad estatal y derechos humanos. Analistas del continente señalan que la Unión Europea observa el caso con especial atención, dado su papel en los últimos años como mediador en las negociaciones políticas venezolanas.
En América Latina, las reacciones han sido particularmente intensas. Países que han mantenido una postura crítica hacia el gobierno venezolano han respaldado la apertura del juicio, argumentando que representa una oportunidad para esclarecer denuncias históricas y fortalecer la institucionalidad regional. Por otro lado, naciones que han sido aliadas políticas de Caracas han manifestado preocupación por lo que consideran una posible “instrumentalización judicial” con implicaciones geopolíticas. Esta división vuelve a poner en evidencia la fragmentación ideológica del continente.
Estados Unidos, por su parte, ha reiterado que seguirá de cerca el proceso y ha insistido en la necesidad de que se garantice justicia para las víctimas. Voceros estadounidenses han señalado que el juicio podría influir en futuras decisiones diplomáticas y económicas relacionadas con Venezuela.
En organismos multilaterales, la discusión también ha escalado. Expertos en derecho internacional han destacado que el caso podría redefinir los límites de la jurisdicción internacional en situaciones donde se alegan violaciones sistemáticas. Asimismo, organizaciones de derechos humanos han celebrado el avance del proceso, considerándolo un paso clave para la rendición de cuentas.
Mientras tanto, en Venezuela, el juicio ha generado reacciones encontradas. Sectores opositores lo ven como un avance hacia la justicia internacional, mientras que el oficialismo lo denuncia como un ataque político. La población, en medio de la incertidumbre, observa con atención un proceso que podría tener repercusiones directas en el futuro político y económico del país.
El juicio a Maduro no solo se desarrolla en tribunales, sino también en el escenario global, donde cada declaración, postura y análisis refleja la complejidad de un caso que trasciende fronteras y redefine alianzas.
Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

Internacional
NICOLÁS MADURO SE DECLARA INOCENTE ANTE NUEVAS ACUSACIONES INTERNACIONALES
En un mensaje que ha generado reacciones inmediatas en distintos sectores políticos y diplomáticos, el presidente venezolano Nicolás Maduro se declaró inocente frente a las recientes acusaciones internacionales que lo señalan por presuntas violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción dentro de su administración. La declaración, emitida durante una transmisión oficial desde Caracas, fue presentada como una respuesta directa a los señalamientos de organismos multilaterales y gobiernos extranjeros que han intensificado su presión en las últimas semanas.
Maduro afirmó que las acusaciones forman parte de lo que describió como “una campaña sistemática de desestabilización” en su contra, impulsada —según él— por intereses externos que buscan interferir en la soberanía venezolana. “No he cometido ningún delito. Soy inocente y víctima de una persecución política internacional”, expresó con firmeza, asegurando que su gobierno ha actuado “en estricto apego a la ley y a la defensa del pueblo”.
La declaración ocurre en un contexto de creciente tensión diplomática. Diversos informes internacionales han documentado denuncias de represión, detenciones arbitrarias y restricciones a la libertad de expresión en Venezuela. Aunque el gobierno venezolano ha rechazado reiteradamente estos reportes, la presión internacional ha aumentado, especialmente tras nuevas investigaciones que apuntan a altos funcionarios del Estado.
Analistas políticos señalan que la postura de Maduro busca reforzar su legitimidad interna y proyectar una imagen de estabilidad frente a la comunidad internacional. Sin embargo, opositores venezolanos y organizaciones de derechos humanos han cuestionado la veracidad de sus afirmaciones, insistiendo en que las denuncias están respaldadas por testimonios, documentos y observaciones independientes.
Mientras tanto, gobiernos de la región observan con cautela el desarrollo de los acontecimientos. Algunos han pedido una investigación imparcial, mientras otros han reiterado su apoyo al gobierno venezolano, subrayando la importancia de evitar intervenciones externas que puedan agravar la crisis política y social del país.
La declaración de inocencia de Maduro abre un nuevo capítulo en la ya compleja relación entre Venezuela y la comunidad internacional. En los próximos días se espera que organismos multilaterales emitan nuevas posturas, mientras la oposición venezolana prepara pronunciamientos adicionales. El escenario político continúa en tensión, y la atención global permanece fija en Caracas.
Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias




















