Conecta con nosotros

Viral

EL MAÍZ, PILAR DE LA IDENTIDAD MAYA: REFLEXIONES EN FELIPE CARRILLO PUERTO

Publicado

el

El maíz no es solo un alimento; es historia, resistencia y vida. Así quedó demostrado en el foro cultural “Importancia del Maíz en el pueblo maya”, celebrado en la Casa de la Crónica de Felipe Carrillo Puerto. Durante el evento, el investigador Alejandro Canché Escamilla profundizó en el papel fundamental de esta semilla milenaria en la cosmovisión maya, destacando su evolución y domesticación como base de la supervivencia humana.

Canché Escamilla explicó que el maíz ha sido símbolo de fertilidad y fortaleza, con un profundo significado cultural y espiritual transmitido a lo largo de generaciones. El foro, impulsado por el cronista de la ciudad, Mario Chan Collí, se convirtió en un espacio de reflexión donde se reforzó el conocimiento sobre la importancia de preservar las tradiciones del pueblo maya.

Uno de los momentos clave del evento fue la participación del estudiante Pedro Tadeo Collí Estrella, quien presentó el videodocumental “Oportunidades del siglo XX, desafíos del siglo XXI”, narrando la fundación del ejido de Felipe Carrillo Puerto en 1935 a través de testimonios.

Las y los asistentes coincidieron en que el maíz sigue siendo el eje simbólico de la cosmovisión maya, vinculando alimentación, historia y equilibrio con la naturaleza. Un tributo a una herencia que sigue viva en las raíces del pueblo.

Fuente: 5to Poder Agencia de Noticias

Recibe las noticias al instante

Únete al canal oficial de WhatsApp de Quinto Poder y recibe las noticias más importantes de Quintana Roo directamente en tu teléfono.

Unirme al canal de WhatsApp

Radio

Síntesis Matutina Lunes 13 de Julio del 2026

Publicado

el

Recibe las noticias al instante

Únete al canal oficial de WhatsApp de Quinto Poder y recibe las noticias más importantes de Quintana Roo directamente en tu teléfono.

Unirme al canal de WhatsApp
Continuar leyendo

Fé & Religión

PARABOLA DEL SEMBRADOR

Publicado

el

Oseas 14, 2-10
Esto dice el Señor:
«Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros y volved al Señor.
Decidle: «Tú quitas toda falta, acepta el pacto. Pagaremos con nuestra confesión: Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos. En ti el huérfano encuentra compasión».
«Curaré su deslealtad, los amaré generosamente, porque mi ira se apartó de ellos. Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio, echará sus raíces como los cedros del Líbano.
Brotarán sus retoños y será su esplendor como el olivo y su perfume como el del Líbano.
Regresarán los que habitaban a su sombra, revivirán como el trigo, florecerán como la viña, será su renombre como el del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos? Yo soy quien le responde y lo vigila. Yo voy como un abeto siempre verde, de mí procede tu fruto».
¿Quién será sabio para comprender estas cosas, inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero los traidores tropiezan en ellos.

Salmo 50, 3-4. 8-9. 12-13. 14 y 17
Mi boca proclamará tu alabanza.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Mateo 10, 16-23
Dijo Jesús a sus apóstoles:
«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.
En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».

“Florecerán como la viña”.
El profeta Oseas a lo largo de su obra condena con gran fuerza la idolatría del pueblo en dos ámbitos: cultual y política. La idolatría cultual consiste en la adoración de Baal (4,12b-13; 7,14b; 9,1), y en la adoración de los becerros de oro, instalados por Jeroboán en el año 931 a.C. en el momento de la división del Reino. La vertiente política de la idolatría se traduce en que los israelitas, cuando está en juego la subsistencia del país, buscan la salvación fuera de Dios, en las alianzas con las grandes potencias militares del momento, Egipto y Asiría.

Al final del libro, el profeta invita a la conversión no con sacrificios, como era la costumbre, sino con palabras sinceras “Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer…” (vv. 2-4). El verbo clave es sûb que significa en primer lugar volverse a Dios, poner en Él su mirada, y en segundo lugar y como consecuencia de ello, cambiar de conducta, regresar al hogar de Dios. Para ello, el Señor no pide sacrificios ritualistas, sino “palabras” sinceras que expresen la renuncia a los falsos apoyos: Asiria que representa la confianza en las alianzas políticas y el poder militar, los caballos que simbolizan la autosuficiencia del ejército o la obra de nuestras manos con los que se refiere a los ídolos religiosos (Baal).

A partir del versículo 5, la voz cambia. Ya no habla el profeta, sino Dios directamente. La respuesta divina es de una generosidad desbordante, una salvación- sanación que se expresa con las bellas metáforas del florecimiento de la naturaleza. La iniciativa es de Dios. Su amor misericordioso (hésed) es gratuito y sana esa inclinación del ser humano a ser infiel. “Curaré su infidelidad, los amaré generosamente” (v.5). Dios es la fuente de vida: “Seré como el rocío para Israel; florecerá como el lirio” (v.6).

A continuación, encontramos un monólogo de Dios mirando a los ídolos. El Señor afirma categóricamente que los ídolos son mudos e impotentes, mientras Él es quien escucha (“respondo”) y cuida (“miro”). Utiliza la metáfora del “ciprés siempre verde”: Dios es la fuente perenne de refugio y vitalidad: Ningún esfuerzo humano da fruto espiritual si no está injertado en la gracia divina. “De mí procede tu fruto”(v.9).

Termina este bello texto profético con una conclusión sapiencial “¿Quién es sabio para entender estas cosas?…” (v. 10a). El mensaje de Oseas (y de toda la Escritura) requiere sabiduría y discernimiento para encarnarlo en el presente. “Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero los traidores tropiezan en ellos” (v.10b). Frente a la Palabra del Señor tenemos dos opciones, acogerla y vivirla, o lo que es lo mismo, transitar por sus caminos que nos conducen a la vida, o rechazarla e itinerar por nuestros propios caminos que nos conducen a la muerte.

El texto de Oseas nos muestra que la última palabra de Dios es siempre la misericordia. Él, a pesar de la infidelidad de su pueblo, está siempre dispuesto a sanarlo, restaurarlo y hacerlo florecer. Hoy, a la luz de las palabras del profeta, podemos preguntarnos: ¿recorremos los caminos del Señor comprendiendo y reconociendo su misericordia en nuestra vida diaria, o en cambio, transitamos por caminos que nos alejan de su compasión?

“Sagaces como serpientes y sencillos como palomas”.
El texto del evangelio de hoy forma parte del llamado “discurso misionero” de Mateo (Mt 10). Tras elegir a los Doce y darles las primeras instrucciones para la predicación (10,1-5) Jesús hace una advertencia realista y cruda sobre las persecuciones a las que se enfrentarán por causa de su nombre.

En primer lugar, el evangelista presenta la realidad de la misión, en la que a veces nos podemos sentir vulnerables “ovejas en medio de lobos”. Jesús no esconde el peligro y la hostilidad del mundo hacia el Evangelio, y por tanto hacia su predicador. El discípulo no ha de imponer su mensaje, sino proclamarlo desde la mansedumbre, por eso el Maestro pide equilibrio entre dos virtudes: astucia, inteligencia, discernimiento, saber leer los tiempos y evitar el peligro innecesario; y sencillez, bondad sin doblez, integridad moral. La astucia sin sencillez se vuelve cinismo; la sencillez sin astucia se vuelve ingenuidad (v. 16).

Seguidamente, Jesús detalla dos frentes de persecución institucional: el religioso (sinagogas) y el político (gobernadores y reyes). La persecución forma parte de la misión, pero a pesar del sufrimiento que genera, es también una oportunidad. Al ser llevados ante las autoridades, los discípulos tienen la oportunidad de dar testimonio, momento para el cual, Jesús invita a la confianza absoluta en el Espíritu que hablará en ellos (vv. 17-20).

Junto a esto hay que tener en cuenta que en la misión no basta el entusiasmo inicial, sino la resistencia fiel en medio del sufrimiento o de un fracaso prolongado “El que persevere hasta el fin, este se salvará” (v.22). Sin embargo, el seguidor de Jesús no busca el sufrimiento por el sufrimiento. Si una puerta se cierra con violencia, la misión se mueve a otro lugar. La persecución se convierte en el motor geográfico de la evangelización, como ocurrirá más tarde en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 11,19).

El evangelio de hoy nos da claves para ir a la misión, sabiendo que esta no es fácil pero que en medio de las dificultades contamos con la fuerza del Espíritu Santo. Nos interrogamos: ¿Con qué actitudes me dispongo para ir a la misión? ¿Dónde pongo mis fuerzas cuando la predicación no tiene aparentemente éxito o me veo ridiculizado y perseguido por ella?

Mateo 10, 16-23
«Seréis odiados de todos por causa de mi nombre»
El Evangelio remarca las dificultades y las contradicciones que el cristiano habrá de sufrir por causa de Cristo y de su Evangelio, y como deberá resistir y perseverar hasta el final. Jesús nos prometió: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20); pero no ha prometido a los suyos un camino fácil, todo lo contrario, les dijo: «Seréis odiados de todos por causa de mi nombre» (Mt 10, 22).

La Iglesia y el mundo son dos realidades de “difícil” convivencia. El mundo, que la Iglesia ha de convertir a Jesucristo, no es una realidad neutra, como si fuera cera virgen que sólo espera el sello que le dé forma. Esto habría sido así solamente si no hubiese habido una historia de pecado entre la creación del hombre y su redención. El mundo, como estructura apartada de Dios, obedece a otro señor, que el Evangelio de san Juan denomina como “el señor de este mundo”, el enemigo del alma, al cual el cristiano ha hecho juramento —en el día de su bautismo— de desobediencia, de plantarle cara, para pertenecer sólo al Señor y a la Madre Iglesia que le ha engendrado en Jesucristo.

Pero el bautizado continúa viviendo en este mundo y no en otro, no renuncia a la ciudadanía de este mundo ni le niega su honesta aportación para sostenerlo y para mejorarlo; los deberes de ciudadanía cívica son también deberes cristianos; pagar los impuestos es un deber de justicia para el cristiano. Jesús dijo que sus seguidores estamos en el mundo, pero no somos del mundo (Jn 17, 14-15). No pertenecemos al mundo incondicionalmente, sólo pertenecemos del todo a Jesucristo y a la Iglesia, verdadera patria espiritual, que está aquí en la tierra y que traspasa la barrera del espacio y del tiempo para desembarcarnos en la patria definitiva del cielo.

Esta doble ciudadanía choca indefectiblemente con las fuerzas del pecado y del dominio que mueven los mecanismos mundanos. Repasando la historia de la Iglesia, Newman decía que «la persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas».

«El atleta no gana cuando se despoja de la ropa, pues deja los vestidos para comenzar a luchar. Sólo recibe la corona de vencedor después de haber combatido como se debe» (San Paulino de Nola)

«Jesús nos dice: ‘Yo os mando como ovejas en medio de lobos’. El cristiano, más bien, deberá ser prudente, a veces incluso astuto: estas son las virtudes aceptadas por la lógica evangélica. Pero la violencia nunca» (Francisco)

«Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman y hacen su voluntad. En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, ‘perseverar hasta el fin’» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.821)

EL SEÑOR LES DA LA PAZ

Fuente: Jorge Girón Sosa
presbítero

Recibe las noticias al instante

Únete al canal oficial de WhatsApp de Quinto Poder y recibe las noticias más importantes de Quintana Roo directamente en tu teléfono.

Unirme al canal de WhatsApp
Continuar leyendo

LAS + DESTACADAS

CONTACTO: contacto@quintopoderqrp.com
Tu opinión nos interesa. Envíanos tus comentarios o sugerencias a: multimedia@quintopoderqrp.com
© 2020 Todos los registros reservados. 5to Poder Periodismo ConSentido Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier uso de los contenidos sin permiso previo.

Síntesis Matutina Lunes 13 de Julio del 2026