Opinión
El Plan Estatal en materia de residuos ¿en marcha?
Opinión / Wilberth Esquivel
Otra vez el eterno problema del mal manejo de los residuos sólidos en el Caribe Mexicano, sube a las mesas de discusión. Hace unos días hubo una plática en el planetario de Cancún tildada de “apocalíptica”, ayer 3 diputados se suben a los medios al unísono, en las mesas ambientales previas al Plan Estatal 2023-2027 fué un tema recurrente, la herencia de la administración pasada en rellenos sanitarios es terrible, hay responsables. Y hay una Gobernadora, ella manda y hay un Plan Estatal en marcha.
Sabemos que cuando una problemática no se resuelve, es por que hay grupos ocultos que se benefician de las malas prácticas, no hay otra explicación y en la basura hay mucho dinero que justifica diversos intereses que atoran y detienen las mejoras.
Para profundizar y reflexionar en esto, expondré bajo mi riesgo y responsabilidad, mi propia historia como testigo presencial en el tema de la basura de Cancún.
En abril del 2008, en el marco de la entrega-recepción municipal de Cancún, apenas y comenzábamos a revisar la administración de Francisco Alor (QEPD), cuando nos estalló en las manos el problema de la basura. Recuerdo que Licha Ricalde, en ese entonces aún no era Presidente Municipal de Isla Mujeres, los calificó públicamente de: ¡ Irresponsables !.
Hay que decir que la historia de Cancún e Isla Mujeres en residuos es común.
Yo iniciaba como Director de Obras Públicas y Julián Ricalde como Director de Servicios Públicos, Gerardo Mora era Secretario Técnico y Greg Sanchez Presidente Municipal, había otros actores y Regidores clave también.
El problema era que la celda del relleno sanitario en ese entonces, en la Parcela 1113, el que colinda con Villas Otoch camino a Rancho Viejo, estaba saturada.
Paco Alor había sido el Presidente del huracán Wilma, por lo que a la basura de la ciudad se sumó la jardinería, escombros y restos de todo lo que se cayó, producto de la destrucción causada por el huracán.
Recuerdo que llegaba a Obras Públicas Gerardo Mora a presionarme sin miramientos, ahí nos hicimos amigos, me empujaban a una adjudicación directa y yo no quería exponerme así, peleamos muchas veces y las discusiones fueron álgidas y serias.
No teníamos tiempo de una licitación pública, pues teníamos la instrucción de Greg de resolver el problema. Imaginen, que yo nuevecito como funcionario, tenía que armar una adjudicación directa, no había tiempo de un proceso de convocatoria y licitación pública, el mismo podría llevar dos meses y no había lugar para más basura en las celdas del relleno sanitario.
La excepción a la licitación existe y es legal, la justificación estaba en la misma ley, pero la presión de la Auditoría Superior del Estado de ese entonces, del PRI en el Gobierno Estatal celoso de nuestro avance político como grupo de izquierda y el riesgo electorero que veían en Greg, eran un conjunto de amenazas que no podía dejar pasar. Eran tiempos en los que el Presidente López Obrador era candidato contra Calderón también, es decir, en materia ambiental eran tiempos de Fox. Nada avanzaba.
Los priistas nos tomaban en serio cuando avanzábamos por el contrario, para los opositores que éramos nosotros, ser cuidadosos era vital, estábamos enfrentados al sistema más autoritario y torcido que ha tenido Quintana Roo en lo Estatal, nos auditaban con tubo, sin piedad, nos expedían pliegos de observaciones absurdos que nos distraían de lo verdaderamente importante que eran los resultados para la gente y no es que no nos gustaran las auditorías, es que francamente ver los pliegos de otros municipios de 3 páginas y compararlos con los nuestros de 200 páginas era preocupante.
Enfrentamos con elegancia el reto, se construyó en forma emergente una nueva celda, con geomembrana y fosa de lixiviados, la basura no se depositó directamente al suelo rocoso, ni estuvo a cielo abierto, jamás con nosotros.
Y no solo lo logramos, la ciudad respiró, luego Greg me movió a Servicios Publicos y Julián subió de Secretario de Obras y Servicios, ahí comenzó una larga carrera por lograr un Manejo Integral de los Residuos Sólidos Urbanos, caso Cancún. Yo ya estaba empeñado y convencido, sobre el problema de la basura.
Había únicamente 8 camiones recolectores, hoy son 60, la ciudad de Cancún necesita 120 rutas diarias. Imaginen limpiar Cancún con el 15% del parque que se necesita, era imposible.
La desicion del Ayuntamiento fue concesionar la recolección a Grupo Domos, cometimos ese garrafal error, no resultó, limpiamos a medias, fracasamos en eso, terminamos improvisando en plena COP16 cuando fuimos sede global. Eramos vergonsosos en materia de recolección, en serio le digo, que hoy con Red Ambiental, estamos en la gloria.
También intentamos reubicar el relleno sanitario de Villas Otoch lejos de esas 6 mil personas afectadas con males respiratorios y fauna nociva.
Ahí me enamore del problema de la basura más y más, ubicamos unos predios fuera de la mancha urbana, en lo que se llamó en su momento las Parcelas 89-90, hicimos el Manifiesto de Impacto Ambiental y la Conagua se opuso, comenzó otra batalla.
Detrás del Km 21, hay una zona de recarga del acuífero, ahí hay baterías de pozos de extracción de agua potable, las parcelas llamadas la 89-90, están relativamente cerca y un relleno sanitario genera lixiviados peligrosos y tóxicos cuando llueve y se infiltra el agua por el cerro de residuos lavándolos, estos líquidos podrían infiltrarse al subsuelo generando una contaminación importante al acuífero subterráneo y afectar el agua que se suministra a Cancún.
La Conagua apretó con furia, la Sema, en ese entonces Seduma y Priísta, se unió a la Conagua y por un principio fundamental del derecho ambiental precautorio: “la duda razonable”, nos pararon en seco.
Este fue el primer capítulo de esta sucia historia de terror con Greg.
Habíamos logrado solventar la urgencia con una celda emergente y concesionando la recolección, pero habíamos fracasado en la reubicación del relleno sanitario.
Luego vino un paréntesis terrible, la campaña electoral del 2010 para la
gubernatura y ayuntamientos. Julián se lanzó por Cancún, Greg contra Borge buscaban el Gobierno del Estado ambos y se volvió una guerra. Calderon en ese entonces enfrascado en la guerra contra el narco apretaba sobre el triste caso del General Mauro Enrique Tello Quiñonez que había sucedido en Cancún y barrió con todos, culpables, responsables indirectos o inocentes.
Entró de interino Jaime Hernández que no hizo más que reestructurar y repartir la deuda de Cancún y el problema de la basura se atoró 9 meses más.
Después entro Julián Ricalde como Presidente Municipal, Jorge Aguilar “el topo” como Secretario de Obras y Servicios Públicos y yo, Wilberth Esquivel, era el Ingeniero, entre como Asesor de Presidencia, los 3 teníamos la tarea de encontrar y poner en marcha una política pública de Manejo Integral de Residuos Sólidos Urbanos de verdad, teníamos el firme compromiso de hacerlo en serio y bien.
La historia en la administración de Julián Ricalde, con Licha Ricalde en Isla Mujeres y a pesar de Roberto Borge llegó a un final feliz.
Lógramos crear un Organismo Público Descentralizado llamado Siresol, separamos de Servicios Públicos la basura, ya de por sí muy saturado de obligaciones pues ahí se manejan los parques y jardines, el bacheo, pozos, pipas, limpieza de playas, alumbrado público y brigadas emergentes.
Con Siresol, se cambió la forma de cobrar la basura, se crearon direcciones como la de Generación y Aprovechamiento ampliando la visión de la recolección a un vínculo con la ciudadanía y el empresariado y avanzamos a pasos agigantados en la socialización del problema.
Paralelamente logramos sacar de Villas Otoch el Relleno Sanitario y reubicarlo donde hoy está, en el Ramal Norte que también construimos, después del Arco Norte que también construimos y en terrenos de la parte continental del Municipio de Isla Mujeres que se adquirieron en el marco del Fondo Metropolitano, por ende el sitio de disposición final se volvió intermunicipal y aunque está a cargo de Siresol, la basura de Isla Mujeres se deposita sin ningún costo también ahí e incluso el municipio conurbado recibe una contraprestación monetaria como compensación.
Pensamos ese relleno sanitario como un parque de tecnologías y le construimos dos bandas de separación para 40 pepenadores cada una, con prensas y pusimos las bases para su desarrollo industrial, donde pudo hacerse una derivación de subproductos y darle valor agregado a los reciclables en beneficio de Cancún, pudo hacerse mucho más, hoy tristemente se están pudriendo.
El modelo Siresol, el pago de la basura por peso y el parque de tecnologías, llegaron a ser ejemplo en el Plan Nacional de Desarrollo de Peña Nieto, los logros del Colegio de Geólogos explorando nuestro subsuelo kárstico marcaron un “término de referencia” obligada a nuevos proyectos de éste tipo en la región, yo daba una conferencia que llego al Congreso de la Unión, a diversos Foros Ambientales del IPN y UNAM y ganamos el respeto en materia de residuos sólidos, hay varias tesis y libros basados en el Enfoque de Marco Lógico que usamos como metodología para visualizar la problemática integralmente, pusimos el nombre de Cancún en el mundo de la gestión ambiental.
Se que a muchos de ustedes ésto no les importa, a mi si y éste es mi blog.
Pero perdimos la elección, entró Paul y nunca creyó en Siresol, se detuvo el futuro planeado. Entro la concesionaria Majahual a operar el relleno sanitario, le pagaron puntualmente y vio que no era necesario compactar y recubrir diariamente los residuos como marca la NOM083 y comenzó a cobrar y cobrar sin gastar en sascab, se encontró con un negociazo, es como hacer una carretera sin terracería, el gran fraude del relleno sanitario de Cancun es que cobran sin trabajar. ¿Cómo se logra algo así? Con una supervisión omisa.
Por otro lado, cuando llegó Remberto Estrada, ocurrió lo impensable, todas las empresas recolectoras entregaron sus derechos a una sola empresa que de pronto se adueñó de todo, con un contrato leonino digno de esa mala administración, con Inteligencia Mexico en la recolección cayó sobre la ciudad una tragedia ambiental a manos llenas y Majahual simulando operaciones en la disposición final se sumó, Siresol se fue convirtiendo en un nido de aviadores, firmadores y simuladores.
Cuentan las malas lenguas que todo se llega a saber que poco a poco se fueron instalando personas de las mismas empresas recolectora y del relleno dentro del organigrama de Siresol, hasta la novia del cachorro tenía un puesto de coordinadora ahí. El cachorro QEPD.
Esos dos Presidentes Municipales son responsables de haber frenado Siresol, de haberlo desmantelado y desarticulado el organismo que les dejé, y son cómplices de las dos concesionarias fallidas. Nunca entendieron Siresol, su ignorancia y ese nefasto vicio de negar lo logrado por el anterior que tanto daño nos hace en México.
No dire más…
Luego llego a la Presidencia Municipal Mara Lezama y dio un manotazo sobre la mesa, enfrentó la furia y ambición enfermiza de Inteligencia Mexico, logró darle la vuelta al problema, con desicion, con críticas, con severos cuestionamientos, con mucha presión, yo mismo fui crítico en su momento sobre el proceso que hizo la actual Gobernadora, pero también he reconocido que tuvo los pantalones bien puestos e hizo lo que debía hacerse, es más me identifiqué con ella recordando esos tiempos de aquella adjudicación directa.
Con absoluta determinación, Mara Lezama le dió un golpe de timón al problema de la basura de Cancún y metió a la ciudad en un nuevo rumbo.
Entro Red Ambiental con un parque de camiones capaz de hacer 120 rutas diarias y aunque subió la tarifa, lograron estabilizar la recolección.
Yo me confieso severo crítico de esa tarifa, pero se reconocer cuando la ciudad está limpia, o relativamente menos sucia, ahora siempre digo que: Esa tarifa es el castigo a los cancunenses por sucios, culpo no a Red Ambiental, culpo a los cancunenses que generan basura.
Limpiar Cancún nos cuesta mucho dinero público a todos, como ciudadanos no separamos lo reciclable, no pensamos antes de consumir, nuestros precarios reciclatones inspiran pero no logran volúmenes capaces de darle un golpe a los volumenes que se llevan al relleno sanitario, hay esfuerzos ciudadanos de separación que aplaudir, pero no logran apenas arañar el 5% de lo recuperable, los grandes generadores pagan a Siresol pero no hacen Planes de Manejo, no hay interés serio de implementar mejores prácticas de economía circular, de reducción, reciclaje, reutilización o procesos industriales o tecnologías.
La Gobernadora está conciente del problema, lo ha sufrido y enfrentado, ella es parte de la historia de los residuos de Cancún, es conocedora del tema. Fui a su programa cuando fui Director de Servicios Públicos y luego como Director de Siresol, ella conocía bien la demanda ciudadana en ese entonces, luego como Presidenta luchó contra el monstruo también y adquirió experiencia, los interesados en ganar dinero y meterse a la basura, les advierto, a ella no la pueden rodear, evadir, engañar o hacer a un lado, sabe de gestión de residuos y tiene el dedo puesto en el renglón, lo sé por que sus asesores me han consultado.
Ahora con visión estatal, mas fuerte que nunca, ha encargado a los asesores de Artemio Santos y a la Sema tomar acciones en línea con el Plan Estatal de Desarrollo 2023-2027.
Hay un eje bien puesto en el Plan, el 4.18.110. que dice a la letra:
Fortalecer con los tres niveles de Gobierno la Gestión Integral de los Residuos.
El diagnóstico es terrible y los Ayuntamientos no pueden con el paquete.
De norte a sur tenemos:
La terminal de transferencia en Holbox terriblemente saturada y mal operada con severas contaminaciones al manglar y manto freático afectado. No hay Relleno sanitario en Kantunilkin.
Una terminal de transferencia en Isla Mujeres que gracias a la determinación de Atenea Gómez Ricalde (heredada de Licha seguramente) se mantiene limpia, pero que sigue siendo un riesgo latente. Isla Mujeres no tiene relleno sanitario propio y por ende depende de Cancún y Siresol para su disposición final.
Un relleno sanitario en Cancún mal operado, sin compactación ni cobertura diaria, un acto de corrupción gigantesco constante y continuo. Con una celda emergente al borde de la saturación y ya sin terreno para una nueva celda.
Puerto Morelos no tiene siquiera un sitio de disposición final seleccionado, un predio destinado a los residuos y siguen dormidos en su conservadurismo habitual, su solución es enviar a Cancún o a Playa su basura. Es probable que no se puede ni siquiera hacer un relleno sanitario en Puerto Morelos, solo hay factibilidad en su frontera con Solidaridad de acuerdo a la NOM083 y está la Ruta de los Cenotes muy cercana.
En Playa del Carmen la empresa Pasa mantiene el sitio de disposición final bien operando de acuerdo a la NOM083, Cozumel también va en sentido positivo. Ningún interés con ellos, las cosas como son. Aunque ambos sitios carecen de proyectos de reciclaje o tecnologías adicionales recientemente hicieron una celda emergente de previsión de acuerdo a las novedades de la NOM083.
Tulum es una tragedia oculta, se envió a un predio detrás de la Reserva de la Biosfera, de quien sabe quien, y entre naves industriales está escondido, de difícil acceso, blindado, se está tirando al basura a cielo abierto ahí y los flujos subterráneos y vulnerabilidad de la zona son tremendos.
La celda con geomembrana de Felipe Carrillo Puerto es una vergüenza, hay más basura afuera que adentro, es un tiradero a cielo abierto y al borde de la carretera, un apestadero en el corazón hermoso de la zona maya.
En Bacalar estamos fritos, la contaminación que se infiltra ahí afecta la laguna de los 7 colores.
Y lo peor está en Chetumal, capital del Estado de Quintana Roo, no hay relleno sanitario, es un tiradero a cielo abierto, donde habitan pepenadores, cerca de la bahía de Chetumal y ya rodeado de población.
La Gobernadora sabe del tema, los intereses particulares siguen merodeando y tratando de colgarse de las problemáticas, siguen llegando empresas e inversionistas con planes de termovalorizacion, biogas, plantas de separación y un sin fin de tecnologías.
Hay experiencia, tenemos profesionistas y personas con capacidad, ni a ella ni a muchos de nosotros nos engañan con power points.
También está la basura por todas partes dispersa, en brechas, baldíos, sascaberas y manglares.
Ahora se suma el biorresiduo del sargazo, aún tenemos un problema de llantas, de escombro, de jardinerías, de refrigeradores, colchones y muebles tirados por todos lados, aún no sabemos qué hacer con esos Residuos de Manejo Especial.
Los grandes generadores no hacen sus planes de manejo a los que estala obligados.
Vimos hace días a la Diputada Andrea González en el Planetario de Cancún hablando de la basura como si fuera un apocalipsis climático, en forma dramática y amarillista, repitiendo viejas frases y estribillos ecológicos.
Las voces comienzan a manifestarse en el Congreso también, ayer vimos un intento de mover el tema, sin eco, sin resonancia. Pero bien intencionado. Vimos a Julián Ricalde lanzando una alerta secundado por Rich Velazco que fue Regidor de obras y servicios en esos tiempos de Greg y por Andy Brahams conocedor de los tiempos municipales de Mara Lezama, los tres se subieron diagnosticando la problemática y dando brochazos y sablazos ¿por que? no lo sé, al tiempo.
La visión de la Gobernadora es clara, está en el PED 2023-2027, y dará otro manotazo sobre la mesa …
Por qué no hay variantes, no hay que inventar el hilo negro, no hay que experimentar, hay que reducir, reciclar, reutilizar, retornar a la economía de suministros, recuperar materiales, hay que recolectar, limpiar, hacer rellenos sanitarios, por supuesto que meter tecnologías sería de gran provecho, podemos generar energía limpia a base de biogás, de termovalorización y hay que hacer la tarea y punto.
Yo confío en la visión de la Gobernadora, por que me calló la boca en Cancún en el pasado con sus resultados … ¿ustedes confían?
EN LA OPINIÓN DE:
Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad
Conciencia Saludablemente
La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.
Por: Pisc. Alex Barrera
Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.
Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.
Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.
La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.
La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.
Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.
Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.
A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.
La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.
Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.
A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.
Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.
No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.
En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.
El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.
Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.
También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.
La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.
Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.
**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.
Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App
Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.
EN LA OPINIÓN DE:
Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian
Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.
Conciencia Saludablemente
Por: Psicol Alex Barrera**
En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.
Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.
Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.
Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.
Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.
Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.
Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.
Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.
La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.
Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.
En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.
También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.
Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.
En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.
****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.
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