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Influencers del CPTQ

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Opinión / Cicuta del Caribe LXXXVII

• Apuestan por visas y permisos electrónicos para los viajes

• Libro de Zozaya sobre cómo construyó un imperio hotelero

• Riviera Maya, plaza inmobiliaria muy destacada de México

• Seis de cada 10 alojamientos en el país son casas en renta

*• Sueños guajiros; fracasó López Obrador en su aeropuerto

Por: Carlos Águila Arreola

A un mes de la conclusión de la actual administración, parece que la Asociación de Hoteleros del Sur “le puso el cascabel” a Darío Flota Ocampo, director general del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), y es que se pagaron más de 11 millones de pesos a un grupo de “influencers” para “promocionar” apenas tres destinos: Chetumal, Mahahual y Bacalar.

¿Cuánto habría entregado el experimentado turistero si se hubieran “promocionado” los 12 destinos del Caribe mexicano?

Los hoteleros del sur exigieron al CPTQ un informe de los resultados de la campaña en la que el grupo de “influencers” —persona que destaca en alguna red social u otro canal y que ejerce gran influencia sobre muchas personas que la conocen— seguramente aseguró su problema económico, al menos hasta superar la inflación.

“Queremos la información detallada de quiénes son los «influencers» que se contrataron, bajo qué esquema, cuánto impacto tuvo cada uno de ellos, para saber si realmente fue fructífera esa inversión”, señaló Bertha Medina Núñez de Cáceres, presidenta de la Asociación de Hoteleros del Sur de Quintana Roo.

En febrero de este año, Darío Flota anunció una “nueva estrategia” de promoción para cada segmento turístico de la entidad, específicamente mediante “influencers” que transmitirían sus experiencias a “mercados potenciales”.

En esa ocasión, dio a conocer que se destinarían 11 millones de pesos en el año para elaborar “campañas promocionales” por medio de “personalidades” de las redes sociales que platicarían sus vivencias en el ecoturismo del sur, probando la gastronomía regional, los eventos como torneos de golf, etcétera

Desde entonces poco y nada se supo de los avances de la “nueva modalidad” de publicidad, salvo el 30 de marzo, cuando se “explicó” que la pareja de “influencers” “Gabriela de Marcos y Camilo Peña Ramírez —solo son conocidos en su casa—, estaban de visita en Playa del Carmen para promocionar el concepto de hoteles boutique.

El 16 de mayo, el CPTQ aseguró haber atendido a los “influencers” colombianos “Juan Trotamundos” y “Las Rutas de Isa”, para mostrar la oferta turística de aventura en la Riviera Maya. La siguiente y última información fue el 26 de junio, cuando “Mariel Viaje” etiquetó al CPTQ en una de sus publicaciones durante su viaje a Cozumel.

El organismo aún no detalla si solo se les pagó a esos “influencers” —qie se habrían embolsado alrededor de dos millones de pesos cada uno— o si se contrataron a más que no se mencionaron.

Sería necesario que los propios “influencers” entreguen sus métricas para saber el alcance total, en una rápida mirada a los perfiles de cada uno, permite ver que las publicaciones con referencia al Caribe mexicano alcanzaron, en conjunto, 390 mil reproducciones y 60 mil “me gusta”.

Es difícil saber cuántas reproducciones se tradujeron en compras de viajes hacia el destino. Durante el mes de julio, el Consejo de Promoción Turística reportó haber gastado 24 millones de pesos para la promoción de la zona sur, asegurando que fueron publicados más de mil 200 artículos sobre el destino.

Esas publicaciones tuvieron un alcance de 1.4 millones de personas, principalmente ciudadanos de Estados Unidos, el principal mercado emisor hacia el estado de Quintana Roo,

El sábado 20 de agosto, el CPTQ emitió un comunicado sobre la tercera Sesión Ordinaria de la Junta Directiva, y en el rubro de promoción “participamos en 13 ferias o eventos como la Caravana Nacional”, a la que asistieron 112 agentes de viajes,

También se informó sobre el World Travel Market (WTM) Latin America, feria en a que se lograron 45 citas de trabajo; caravanas en Estados Unidos y con Pleasant Holidays; el Tianguis Turístico de México en Acapulco. Guerrero, entre otros, pero de los mentados “influencers”, ni una palabra.

Durante los siguientes días, y hasta el 23 o 24 —el 25 de septiembre es el cambio de poderes—, se viene una avalancha de comunicados para destacar (of course) todo lo bueno que hizo el CPTQ; temas como el de los “influencers”, en el que hay más dudas que información, se tratan de sepultar.

Menudencias

Tras el impacto de la pandemia de la covid-19, para fortalecer la seguridad y mejorar la experiencia de viaje, la empresa de tecnología SITA anunció las soluciones eVisa y las autorizaciones de viaje electrónicas (ETA) para satisfacer la demanda de sistemas de visas digitales. Ambas permiten a los viajeros proporcionar su información biométrica utilizando sus dispositivos personales. Para el público, esa solución es más sencilla, cómoda y rápida, que solicitar visas de manera tradicional o al llegar al país de destino.

“Secrets and Dreams. Secretos y sueños” es la autobiografía de Alejandro Zozaya Gorostiza, libro en el que narra cómo construyó un imperio hotelero. Se publica en agosto bajo el sello de la editorial “Penguin”. Comentó que lo redactó un escritor profesional y que “es el libro de mi vida (…) la gente se reiría de mí cuando dije hace 12 o 15 años que todas las marcas hoteleras entrarían al segmento del todo incluido. Ahora, todo el mundo participa en esa modaliad”.

Ante la alta demanda turística, el destino es una de las mejores zonas para invertir en bienes raíces, sea por cuestiones de alojamiento turístico, estancias cortas o satisfacer la demanda de vivienda, la renta se posiciona como un mercado de oportunidad. Hoy, en Cancún, Playa del Carmen y Tulum se construyen alrededor de 500 proyectos inmobiliarios: Orlando Paredes Treviño, director ejecutivo de House Bienes Raíces, quien destacó que la Riviera Maya es actualmente una de las más atractivas para el país

La oferta de viviendas en renta creció en México por la incapacidad de compra y estaticidad de salarios, y porque es excelente negocio turístico. En 2020, la venta y renta era de 85 por ciento contra 15; un año después 78.3 por 21.7, según el Reporte Inmobiliario de la plataforma Lamudi. El Estado de México lideró con 14por ciento con Valle de Bravo y Malinalco .seguido de Querétaro (7.5, Tequisquiapan y Peña de Bernal) y Yucatán (7.0 con Mérida, Progreso y Celestún). Seis de cada 10 alojamientos son casas en renta.

La realidad aplastó los sueños guajiros de Andrés Manuel López Obrador en su aeropuerto Felipe Ángeles. Resulta que las aerolíneas –las de a deveras, dirían— siguen sin ven negocio porque el pasaje no quiere ir a menos que le quede cerca; es un problema de tiempo y costo: es más caro que ir al de Ciudad de México, con lo que fracasó en obligar a las compañías y al público a utilizar su aeropuerto… vamos, ni siquiera él lo utiliza, lo que dice mucho al respecto.

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El amor entre paredes: el impacto invisible del espacio físico en la relación de pareja

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El lugar donde se dan las relaciones puede calmar al cuerpo, facilitar la conexión emocional o intensificar el conflicto.
Conciencia Saludablemente

Por:Psicol Alex Barrera **

Llega febrero y es imposible por lo menos para las culturas occidentales no hablar del amor por ello este mes, mi estimado lector llenaremos este espacio de amor, no ese que nos dan a torrentes en las películas donde siempre triunfa el romance, o aquel de las novelas románticas donde los protagonistas pasan por todo para finalmente encontrarse en aquel paraje encantador donde pueden consumar su amor. No, hablaremos del amor en su forma genuina, ese que perseguimos incansablemente, aunque ya exista dentro de nosotros, pero que se seca porque no hemos encontrado la manera de acceder a él. Hablemos del amor como ese vínculo que está en el ambiente, ese lenguaje sagrado que habita en cada momento pero que tenemos que aprender a descifrar.

Iniciemos nuestro recorrido por febrero… iniciemos nuestro recorrido por el amor…

FACE 1. ¿Dónde habita el amor?

Pensar el amor únicamente como una experiencia emocional entre dos personas es una mirada incompleta. Las relaciones no sólo se sienten: se desarrollan en espacios concretos que influyen de manera directa en cómo nos acercamos, nos regulamos y nos vinculamos. El amor tiene química, sí, pero también tiene contexto.

Desde la psicología ambiental y la neurociencia afectiva, investigaciones clásicas de Roger Ulrich (1984) demostraron que la exposición a entornos con luz natural y menor ruido reduce la activación fisiológica y los niveles de cortisol. Estudios posteriores en neurociencia social, como los de Stephen y Rachel Kaplan sobre la Teoría de la Restauración de la Atención, muestran que los espacios ordenados y con estímulos moderados favorecen la regulación emocional. En términos simples: el cuerpo reacciona al espacio antes de que podamos interpretar lo que sentimos por la otra persona.

Cuando los espacios son caóticos, reducidos o sobreestimulantes, el organismo permanece en alerta. En ese estado, disminuye la tolerancia, se acorta la escucha y aumenta la reactividad emocional. Muchas discusiones de pareja no nacen del conflicto en sí, sino del cansancio corporal que produce habitar entornos que no permiten bajar la guardia.

Lo íntimo: el espacio donde el cuerpo se relaja

Los espacios íntimos (como el dormitorio o las áreas de descanso) cumplen una función emocional clave en la pareja. No están pensados sólo para dormir, sino para la regulación del sistema nervioso. Una iluminación inadecuada, ruido constante o temperaturas incómodas afectan la calidad del descanso, y con ello la disponibilidad emocional.

La ciencia es clara en este punto: la privación de sueño altera el funcionamiento del lóbulo prefrontal, región del cerebro encargada del control emocional y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo no descansa, la paciencia se reduce y la irritabilidad aumenta. Así, lo que parece un problema de comunicación puede tener su origen en un espacio que no favorece el descanso compartido.

Un entorno íntimo que prioriza la calma, más que la estética, favorece la conexión emocional y la sensación de seguridad básica necesaria para el vínculo.

Los espacios exteriores: salir del encierro emocional

Los espacios exteriores (terrazas, patios, parques o incluso la calle) también influyen en la química de la relación. Compartir espacios abiertos reduce la sensación de encierro físico y simbólico, permitiendo conversaciones más flexibles y menos cargadas emocionalmente.

Desde la psicología se ha observado que el contacto con entornos abiertos y con elementos naturales disminuye la activación del sistema de estrés y mejora el estado de ánimo. No es casual que muchas conversaciones difíciles fluyan mejor caminando que sentados frente a frente en un espacio cerrado. El movimiento y la amplitud espacial facilitan una regulación emocional más natural.

Incorporar espacios exteriores en la vida de pareja no resuelve los conflictos, pero sí crea condiciones más favorables para afrontarlos.

Más allá de lo funcional, los espacios construyen identidad. Un hogar compartido comunica acuerdos, cuidados y reconocimiento mutuo. Cuando los individuos en una relación se sienten representados en el espacio, se fortalece el sentido de pertenencia, y la experiencia del nosotros; cuando uno queda excluido, el vínculo comienza a resentirse.

El espacio como parte del “nosotros”

El espacio puede decir, sin palabras: aquí hay lugar para ambos… o todo lo contrario. Incluso en el tema del romance el espacio debe enviar un mensaje claro “aquí podemos encontrarnos”.

La pasión necesita espacios que inviten a quedarse, no a huir. Luz cálida, orden visual, privacidad y ausencia de interrupciones permiten que el cuerpo se relaje y el deseo aparezca. Cuando el espacio baja el ruido externo, facilita la conexión interna, admitiendo una conexión más fluida con el otro. Crear un entorno para la pasión, no es decorar, es cuidar las condiciones donde la intimidad puede suceder.

Terapia psicológica y espacios relacionales

La terapia psicológica permite explorar cómo el entorno físico interactúa con las dinámicas emocionales dentro de las relaciones interpersonales. Ayuda a diferenciar qué conflictos pertenecen al vínculo y cuáles están sostenidos por estrés ambiental, agotamiento o falta de espacios de autorregulación.

Cuando observo cómo las parejas se relacionan, confirmo que el amor no solo se sostiene con palabras o emociones, sino con el cuerpo que habita un espacio en todas sus formas. El entorno modula el estrés, permite o bloquea el descanso, abre o cierra la comunicación y, finalmente, condiciona la intimidad.

Cuidar los espacios que compartimos es una forma silenciosa pero profunda de cuidar el vínculo. Cuando el lugar que habitamos nos permite bajar la guardia, mirarnos y respirar, la relación deja de resistir… y vuelve a encontrarse, porque el amor está en todos lados, y no sólo se siente se habita.

Si desea conocer mas sobre el tema se recomienda:

Evans, G. W. (2003). El entorno físico y el comportamiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano. y diplomado en psicología clínica.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


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Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

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La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

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