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Opinión

UN INTENSO AÑO DE GOBIERNO

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Dietario político

Por Juan Manuel Herrera

Este sábado 13 de junio el gobernador Carlos Miguel Aysa González ajustará su primer año al frente del Gobierno del Estado de Campeche, aunque oficialmente le corresponderá rendir el Quinto Informe de Gobierno el próximo siete de agosto, acto que la ortodoxia política toma como arranque del proceso sucesorio del verano de 2021.

El político paliceño entregó en agosto del año pasado el IV Informe de Labores, pero en los hechos el V será su primer año completo de ejercicio administrativo luego de resultar electo por el voto de 32 de 35 diputados integrantes de la 63 legislatura que se erigió en Colegio Electoral, aprobó su designación a fin de desempeñar el cargo a partir del 13 de junio de 2019 al 15 de septiembre de 2021.

En esa décima cuarta sesión ordinaria, previamente los parlamentarios aprobaron la solicitud de Rafael Alejandro Moreno Cárdenas que se separó del ejercicio absoluto de sus funciones como titular del Poder Ejecutivo; mediante votación de cédula, los 35 diputados depositaron en un ánfora su sufragio, y tras el conteo, se anunció la elección de quien se venía desempeñando como secretario general de Gobierno. 

Las diputadas de Morena, María Sierra Damián y Sofía de Jesús Taje Rosales, y la panista Biby Karen Rabelo de la Torre, se pronunciaron en contra, y ésta última censuró que el hoy líder nacional del PRI solicitara licencia definitiva a un cargo de seis años que estaba obligado a cumplir, y al no hacerlo, traicionaba a sus electores. En el horizonte atisbaremos si ella o su gurú político no incurren en lo que tan ácidamente criticaron.

Los primeros 365 días de gobierno de Aysa González sin duda han sido intenso desde su mismo arranque, pues a horas de resultar electo no se limitó a un mensaje a los campechanos y se puso a celebrar –como se esperaba–, sino que inició una fuerte dinámica laboral que lo llevaron a sostener una reunión con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador en la capital del país, y a participar muy temprano en su tradicional “mañanera”. Posteriormente encabezó una fuerte gira de trabajo por toda la geografía estatal, iniciando en Tenabo, en que gobierno Morena, y que aprovechó a dejar en claro que llegaba a trabajar y servir, sin distingo de colores o siglas partidarias.

A la lejanía, intrigado sobre la apreciación social de la labor del oriundo de Palizada a un ciclo anual de ocupar la titularidad del Ejecutivo, envié a varios grupos un recordatorio del ajuste de su primer año de labores. El común mostró extrañeza, pero sin críticas. El mensaje de una amiga ajena a la política resumió en una oración el sentir social: Señor Herrera el gobernador Aysa trabaja bien. Y en efecto, la vehemencia impregnada en sus primeros días de gobierno no cesa. Siguen cabildeos en oficinas de la 4T buscando obtener mejores tarifas eléctricas –efectivas en el actual periodo de verano–, respaldo a labores agropecuarias y a programas y proyectos a fin de reactivar la economía, sobre todo en Carmen, golpeado por la crisis petrolera ante la baja en producción y precios, y con un creciente desempleo.

Siguió laborando en equipo buscando concretar propósitos insignes del gobierno de López Obrador, como el Tren Maya cuyo banderazo se tuvo en los primeros días de junio, sin importar la mortal pandemia de Covid-19 que azota al país y al Estado, y el paso de las tormentas tropicales Amanda y Cristóbal, que impactaron con furia los 11 municipios de la entidad. Aysa ha demostrado templanza y experiencia al enfrentar estos factores naturales, e igual eficiencia administrativa y manejo escrupuloso de los recursos, que le valieron reconocimientos de las autoridades centrales en la materia, las que igual valoran sus cartas credenciales en aspectos de seguridad pública, en que con todo y los problemas de índole económica y social, Campeche sigue estando entre los estados más seguros de la nación.

Saetillas…

La energía que el gobernador Carlos Miguel Aysa González imprimió a su gobierno como sello indeleble, sigue más presente que nunca en los recorridos, sesiones y gestiones que el mandatario realizaba ante la pandemia del Covid-19, y ahora por las afectaciones de la tormenta tropical Cristóbal, y que se sucedieron con gran intensidad en la semana, pues en las vísperas de su primer año de gobierno, sobrevoló los municipios más afectados como Hopelchén, Hecelchakán, Champotón y Carmen, en los que sesionó el Consejo Estatal de Protección Civil, y en que se instruyó y se desplegó a los integrantes de su gabinete a dar lo mejor de sí en favor de las cientos de familias afectadas…El Fondo Nacional de Desastre (Fonden) se activó tras declararse el estado de emergencia en los 11 municipios en lo que hay cientos de viviendas bajo el agua, y actividades importantes como la ganadería, pescan y agricultura se encuentran deterioradas severamente, amén de daños importantes en la infraestructura productiva y de comunicaciones…El mandatario estatal sostiene diversas reuniones con los titulares de la Segob, Sader, SCT, Salud, Conagua, Sedena, Semar, Guardia Nacional y la propia presidencia de la República, que se mantiene vigilante ante la magnitud de los destrozos, pues se calcula que más de siete millones de mexicanos del Sur-Sureste fueron afectados por una semana de intensas precipitaciones e inundaciones…El gobernador paliceño había advertido desde el arranque de su gobierno que lo suyo sería trabajar en todo momento, “como lo he hecho toda mi vida, por el bien de Campeche”. Tengo 40 años de estar trabajando en diferentes puestos y creo que he sido un hombre que ha trabajado por el bien, sobre todo, de Campeche y voy a seguir haciéndolo, externó en sus primeras declaraciones como gobernador, agregando: “Y lo que sí puedo decirles, no podemos estar discutiendo en cosas estériles, vamos a trabajar todos por el bien de Campeche; aquí está mi mano amiga para todos”, zanjaba así cualquier viso de enfrentamiento, aún contra el alcalde capitalino de Campeche que se quejó que llegaría sólo a entorpecer sus actividades y a frenar sus aspiraciones. En los hechos, ha recibido lección tras lección de cómo ser un buen servidor público y un mejor político…El propio titular de la Seduopi le demostró cual debe ser el actuar en situaciones de contingencias sanitarias y climáticas. El experimentado constructor Edilberto Jesús Buenfil Montalvo, sigue a pulso siendo el gran puntal de la administración estatal campechana… El Bloque Opositor Amplio (BOA) denunciando por el propio presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador como un plan para intentar descarrilar su 4T, llegó sin duda a hacernos más jocoso el confinamiento social en pleno contagio exponencial de contagios por Covid-19, pues a la par de memes que al por mayor se han generado en las redes sociales, puso a bailar hasta a una política arrinconada que perdió estrepitosamente un escaño senatorial añorado, y el control de sus huestes partidarias… La contienda rumbo al 2021 está en cuenta regresiva, y más de un político debería adquirir el texto del investigador Adam Kahane “Colaborar con el enemigo”, pues con frecuencia, a fin de lograr que se haga algo que es realmente importante para nosotros, necesitamos trabajar con gente con lo que no estamos de acuerdo, en quien no confiamos o que no nos agrada. Nos leemos a la próxima.

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Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

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Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

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Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

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Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

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