Conecta con nosotros

Opinión

SOBREVIVIR A LA PANDEMIA DEL SIGLO

Publicado

el

DIETARIO POLÍTICO

Por Juan Manuel Herrera

El martes 21 de abril México entró a la fase tres de la pandemia del Covid-19, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que viene lo peor para el país y Latinoamérica, ante el crecimiento exponencial en el número de contagiados y la amenaza de que se colapsen los sistemas de salud.

En Campeche el secretario de Salud, José Luis González Pinzón convocó a los campechanos a redoblar esfuerzos buscando frenar en la medida de lo posible el número de afectados que a un mes de iniciada la contingencia rebasa los 78 casos confirmados, siete defunciones y 14 sospechosos. Con gesto adusto, el funcionario resaltaba que entramos a la fase de mayor contagio, y de demanda potencial de los servicios hospitalarios en todo el Estado y de todas las instituciones.

A fin de contener los riegos se mantendrá la Jornada Nacional de la Sana Distancia, las autoridades asegurarán que las medidas de seguridad sanitaria se cumplan cabalmente. Se debe de proteger a nuestros grupos más vulnerables, y en quienes los riesgos de complicación y de fallecer es mayor. El exhorto es que ante cualquier síntoma de la enfermedad, entre más pronto se contacte a su médico es más factible de resolver su situación de salud.

En la Mesa de la Paz presidida por el gobernador Carlos Miguel Aysa González y autoridades de los tres niveles, destacó que estamos ante el más importante evento epidemiológico de los últimos cien años, y significa el mayor riesgo a la salud de todos. Vivimos una situación sin igual además con casos de cólera, dengue, IRAS, y huracanes.

Los filtros de seguridad serán más severos e igual el cumplimiento de la ley seca y del cierre de espacios públicos, recreativos y actividades no esenciales. Las autoridades entienden algunos de los reclamos por las restricciones, y que se afectan derechos, “pero no hay derecho más fundamental que el de proteger la vida, y ante esta suprema obligación y entendiendo a los agraviados, se hará lo necesario pues hoy cualquier exageración puede no ser tal”, expuso el hasta hace unos meses coordinador del Seguro Popular.

Ponderó que las murallas hoy deben construirse con la voluntad y participación de todos; adultos, mujeres, hombres jóvenes, niñas y niños nos necesitamos por igual, “que destaque la historia nuestra voluntad de participar y que un ejército de campechanos en que también se mezclan ciudadanos de todo México y de parte del mundo haga posible lo posible, quedémonos en casa, ese es el llamado, a eso convoca el futuro de nuestras generaciones a quedarnos en casa para defender nuestras vidas. Quédate en casa”.

Y la preocupación de las autoridades campechanos no es menor cuando México superó este jueves 23 de abril los mil 69 fallecidos por el nuevo coronavirus, con 11 mil 633 contagios confirmados, siete mil 588 casos sospechosos, y el vecino Estado de Tabasco rebasa los 596 y su registro de defunciones se ubica en cinco casos en promedio diario, con 83 nuevos casos, y que aumenta focos rojos debido a la movilidad con Carmen, en que se concentra el 60 por ciento de los casos positivos en suelo campechano.

Saetillas…

Paralelo al agobio de la contingencia sanitaria, el país y Campeche, resienten la baja en los precios petroleros, que siguen negativos en contratos a junio al ubicarse en 15 dólares por barril; se entra a un túnel con precios sumamente bajos e impactos negativos…Pese a que los seguros de cobertura petrolera amortiguan la caída, esta se ubica como la peor en la historia de la paraestatal. De acuerdo a informes del Banco de México la otra se dio el 11 de diciembre de 1988, hace 22 años, cuando cotizó a 7.4 dólares el barril, pero nada comparable a la de este 20 de abril donde la mezcla mexicana cerró en menos 2.37 dólares, bajó 16.72 dólares con respecto al viernes pasado cuando se vendió en 14.35 dólares… Ahora hay empresas dispuestas a pagar por deshacerse de compromisos de compras futuras porque en caso de recibirlo no tendrían dónde almacenarlo… Hay muchos vendedores, se desplomó su precio por el coronavirus, no se tienen compradores, ni lugares de almacenamiento del petróleo que el mundo está produciendo pero que no se consume al no haber coches en las calles, vuelos y estar paralizada la industria…Si bien continúan el optimismo oficial, y el presidente Andrés Manuel López Obrador se encarga de reafirmarlo todos los días en su mañanera, a Campeche le representa ya unos 90 millones de pesos menos en sus ingresos…

La OPEP y México acordaron hace una semana reducir producción en un diez por ciento, pero el consumo mundial está cayendo en más de un 40 por ciento, una circunstancia inusual… Para muchos opositores la apuesta de la 4T de insistir en refinar es una locura, aunque la lógica es que cuando se nivele el precio, lo más seguro es que las gasolinas aumente precios de manera descomunal, y quien esté en condiciones de producir su propio combustible, saldrá mejor librado…Como sea, la historia es cíclica, pues en el sexenio de otro López, pero Portillo, se tuvo abundancia de excedentes petroleros cuando la Libia de Kadafi y la OPEP pusieron a temblar al mundo industrializado al aumentar de nueve a 36 dólares por barril el precio del crudo…México tuvo de manera mágica con los mismos costos de producción excedentes por más de 40 mil millones de dólares, pero lejos de aprender a “administrar la abundancia”, se volvieron perdedizos, no se pagaron deudas de la paraestatal –por 19 mil millones de dólares–, al contrario se contrataron nuevos empréstitos por 14 mil millones de dólares pero que no se tradujeron en reforzamiento de la industria petrolera nacional, y la historia es de todos conocidas, pues quien prometió defender el peso como un perro, simplemente lo hundió al igual que a todo el país…Hoy se tiene caída en la producción y en los precios del petróleo, y la apuesta es a  refinar nuestro propio crudo, y habrá que otorgar el beneficio de la duda, y jalar en equipo a fin de tener un México fuerte y unido…

El gobernador Carlos Miguel Aysa González enfrenta un reto titánico en esta fase de la pandemia del Covid-19, y lejos de sentarse en un muro de lamentaciones preside reuniones diarias en un afán de reconvertir instalaciones hospitalarias y preparar al personal para salir lo mejor librado…De una forma efectiva, pero callada, el secretario general de Gobierno, Pedro Armentía López teje fino con los diferentes estratos sociales, y hoy la IP, productores y prestadores de servicio van en sintonía, dado que al final Campeche somos todos… En la Seduopi continúan labores con las medidas sanitarias recomendadas, la indicación del experimentado constructor que la preside es que no se detenga por ningún motivo la tan necesaria obra pública a la economía estatal…

Apostemos a la corresponsabilidad y quedémonos en casa. De no poderse por trabajos esenciales, acatemos las medidas sanitarias, si nos cuidamos, protegemos a los que más queremos. Nos leemos a la próxima semana.

Compartir:
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

EN LA OPINIÓN DE:

Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

Publicado

el

Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

Compartir:
Continuar leyendo

EN LA OPINIÓN DE:

Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

Publicado

el

Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

Compartir:
Continuar leyendo

LAS + DESTACADAS

CONTACTO: contacto.5topoder@gmail.com
Tu opinión nos interesa. Envíanos tus comentarios o sugerencias a: multimediaquintopoder@gmail.com
© 2020 Todos los registros reservados. 5to Poder Periodismo ConSentido Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier uso de los contenidos sin permiso previo.