Conecta con nosotros

Opinión

Turismo de venganza, e inseguridad

Publicado

el

Opinión / Cicuta del Caribe LVII

• En la prepandemia, ¡250 millones de fraudes cibernéticos por hora!
• Amparos contra el Tren Maya son financiados desde EU, dice López
• Incrementa 71.4% tráfico de pasajeros de Asur en el primer trimestre
• Se disparó 48% la tarifa hotelera en México; la noche a 1,200 dólares
• Tras demanda hotelera, INM confirma mejora en ingreso de turistas

Carlos Águila Arreola
Durante la 21ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (World Travel & Tourism Council; por sus siglas en inglés WTTC) —se realizó los últimos días de abril en Manila, Filipinas—, prácticamente del otro lado del mundo, México fue noticia, y no precisamente por algo productivo sino todo lo contrario… tampoco tiene que ver con Andrés Manuel López Obrador, al que le empiezan a decir la paloma porque a cada paso…

En el encuentro que convocó a más de mil representantes internacionales del sector público y privado, así como a 30 delegaciones ministeriales de Estados Unidos, India, Japón, Sudáfrica y la Unión Europea, entre otras, se condenó la invasión de Rusia a Ucrania y volvió a quedar de manifiesto que la inseguridad y la sostenibilidad marcarán el futuro del turismo a corto plazo.

“Los siguientes pasos a seguir se centran en protocolos específicos para el coronavirus enfocados al individuo, no a nacionalidades porque las medidas sanitarias siempre han formado parte de los viajes, aunque con la pandemia lógicamente se centraron específicamente en el virus”, de acuerdo con Julia Simpson, presidenta del organismo.

También se buscará reducir el impacto de la actividad turística en el clima porque “toda actividad humana genera un impacto. La industria (del turismo) está llamada a desempeñar un papel importante frente al cambio climático. Para ello hemos elaborado una hoja de ruta para alcanzar las cero emisiones en 2030 y disminuir así la huella de carbono”, añadió Simpson.

“Estamos enviando un mensaje inequívoco, realineándonos, sectores público y privado, para que destinos y empresas mejoren. Además, la demanda vive una pasión reprimida por viajar: el llamado «turismo de venganza», después de meses sin poder salir y con recursos ahorrados, no solo para vacaciones, sino para retomar las reuniones familiares, las de trabajo o las visitas religiosas.”

Empero, pese a los buenos vaticinios, Alejandro Zozaya Gorostiza, que del tema sabe bastante, además de que es integrante del WTTC, alertó el riesgo que supone para el turismo de México el tema de la inseguridad reinante en sus principales destinos turísticos: “Lo que va a matar a la industria en México no es la pandemia o el sargazo, sino la inseguridad”.

El ex presidente de Apple Leisure Group hizo su advertencia durante el reciente encuentro mundial del sector, que se realizó en el continente asiático, en el archipiélago de Filipinas, en donde expuso que las amenazas en los mayores focos turísticos de México, tanto para el turista de alto poder adquisitivo como para los inversionistas, es la galopante e incontrolable inseguridad.

“Por obviedad, el turismo que paga más caro es el de alto poder, pero es al mismo tiempo el más miedoso, a ese no lo traes por precio, y es el mejor turismo al que le podemos apuntar, pero mientras haya crimen en el país no irá a México”, refirió el experto turístico, siempre un acre crítico.

Fraudes
En las inversiones también fue rotundo: “Como inversionista pienso dos veces en invertir en México en ese entorno de extorsión, crimen, y cero apoyo y comunicación con el gobierno, sin una estrategia clara. Hemos avanzando a pesar de los pesares, vamos en un río que va circulando a favor, pero no estamos remando con un liderazgo como país”, sostiene.

También recordó que se han empezado a abrir mercados que competirán con la oferta de México, como República Dominicana y Jamaica, que “prestaron turismo” a México, principalmente el de larga distancia de Estados y Canadá, los que gustan de viajar a esos mercados del Caribe y, sobre todo, a Europa, principalmente al Reino Unido, y que se vieron forzados a venir al país.

El prestigioso diario estadunidense The Wall Street Journal recientemente publicó información acerca de la violencia desatada en los principales destinos turísticos del Caribe mexicano durante la última parte del año y lo que va de 2022, en hechos relacionados con el narcotráfico y el cobro de derecho de piso, la extorsión a negocios comerciales.

Por si lo anterior no fuera suficiente, Eduardo Paniagua Morales, presidente de la Asociación Mexicana de Agencia de Viajes (AMAV), declaró que los destinos turísticos más visitados de Quintana Roo son los más afectados no solo por los fraudes cibernéticos, que claramente dañan a la industria, sino también el recale masivo de sargazo y, otra vez, la inseguridad en la entidad.

El turistero se refirió a los fraudes como el “cáncer del turismo”, y recientemente se reveló que afecta principalmente a hoteles ubicados en la Riviera Maya, sobre todo a los pertenecientes al Grupo Vidanta, Xcaret y Lomas: “Cuando un turista llega al destino y es defraudado, lo primero que va a decir es que de aquí son los rateros”, destacó Eduardo Paniagua.

“En la prepandemia se presentaban ¡250 millones de fraudes cibernéticos por hora!, pero en la última semana de abril se analizaron tres mil 974 millones de llamadas, nada más en Latinoamérica, 450 fueron spam. Es necesario cambiar en el Código Penal para convertir un fraude común, en federal y sin derecho a fianza, y que se persiga de oficio para que ya no se requiera la denuncia.”

Por otra parte está, tal y como lo vaticinó a inicios del año la Red de Monitoreo y que fue olímpicamente ignorada, la avalancha de sargazo, que en las últimas semanas a registrado recales masivos en las principales playas de Playa del Carmen a Mahahual, lo que se ha convertido en un problema no solo para el turismo y la recolección, sino para el depósito de la macroalga.

El problema trasciende a la disposición final porque los ayuntamientos pueden decidir los lugares para depositarla, incluidos rellenos sanitarios establecidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). La preocupación es que no hay una ley para el tratamiento del sargazo, como lo reconoció el procurador estatal del ambiente, Miguel Ángel Nadal Novelo.

Menudencias
Andrés Manuel López Obrador atribuye la oposición al Tramo Cinco —de Playa del Carmen a Tulum— a intereses porque “es donde hay más dinero”, y acusó que los amparos contra el Tren Maya no son de ejidatarios o pequeños propietarios, sino de organizaciones algunas financiadas por empresarios, otras por Estados Unidos, e insistió en su verdad de Perogrullo: que “los diálogos están abiertos con los verdaderos ambientalistas”.

El Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur) registró durante el primer trimestre del año un aumento de 71.4 por ciento en el tráfico de pasajeros comparado con el mismo periodo de 2021, al contabilizar 15 millones de viajeros, cifra también significó un incremento de 8.8 frente a los niveles prepandemia. En el aspecto financiero registró ingresos por cinco mil 425.8 millones de pesos, un aumento de 87.1 frente a 2021, y de 32.3 por ciento si se compara con 2019

En México se disparó la tarifa 48 por ciento la noche, alcanzando los mil 200 dólares en Hoteles de lujo por un constante crecimiento en demanda, atribuible al buen servicio y la experiencia que se brindan al cliente, a diferencia de la oferta, especialmente de Estados Unidos. En marzo, la tarifa diaria promedio en México aumentó 22 por ciento comparado con el mismo periodo de 2021 y 48 más en comparación al mismo mes de 2019.

En los primeros tres meses del año llegaron siete millones 235 mil 299 turistas nacionales y extranjeros, informó el Instituto Nacional de Migración (INM), de los que el aeropuerto de Cancún lideró con dos millones 863 mil 417, seguido del Internacional de la Ciudad de México con un millón 820 mil 432 visitantes, y en tercero el de Los Cabos, con 636 mil 810 personas. La terminal aérea de Puerto Vallarta recibió 596 mil 673, y la de Guadalajara 526 mil 211 personas.

Compartir:
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

EN LA OPINIÓN DE:

Educar sin quebrar: cuando la exigencia inhibe la motivación

Publicado

el

La exigencia constante, disfrazada de éxito, impone un precio invisible afectando a niñas, niños y jóvenes

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol.Alex Barrera**

En muchos hogares, la jornada escolar no termina cuando suena el timbre de salida. Continúa en la mesa, en la mochila revisada con prisa, en la pregunta que se repite casi de forma automática: “¿Cómo te fue?”, pregunta que a veces toma un tono inquisitivo en lugar de una ventana al diálogo, porque si, en este país el desempeño académico se convierte en medida de valor, esfuerzo y, en ocasiones, de afecto. Así, la escuela deja de ser sólo un espacio de aprendizaje y pasa a ser un escenario donde la motivación convive peligrosamente con el estrés.

En el ámbito educativo, la motivación ha sido entendida tradicionalmente como el motor del rendimiento. Sin embargo, cuando esta motivación se construye desde la exigencia constante y no desde el apoyo, puede transformarse en una fuente sostenida de presión emocional. Muchos estudiantes crecen escuchando narrativas parentales centradas en el “deber ser”: mejores calificaciones, mayor productividad, menos errores. Y aquí a tan corta edad inicia la búsqueda incesante por la aprobación externa y los estándares a cumplir que después nos convierten en adultos disfuncionales, repitiendo una y otra vez el ejercicio que nuestro cerebro aprende durante años bajo el mensaje implícito de que el reconocimiento llega cuando cumples, no cuando lo intentas.

Este tipo de discurso, aunque a menudo nace del deseo genuino de que los hijos “tengan un mejor futuro”, puede tener consecuencias profundas en la salud mental. Diversos estudios han señalado que la presión académica elevada se asocia con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos y agotamiento emocional en estudiantes de todos los niveles. Cuando el error se vive como fracaso y no como parte del aprendizaje, el miedo reemplaza a la curiosidad.

La narrativa de exigencia también afecta la forma en que los jóvenes construyen su autoestima. Si el valor personal se ancla exclusivamente al desempeño académico, cualquier tropiezo se percibe como una amenaza a la identidad. Esto resulta especialmente delicado en etapas de desarrollo donde la validación externa tiene un peso significativo. La motivación deja de ser intrínseca, es decir basada en el interés y el disfrute, y se vuelve una respuesta defensiva ante la expectativa ajena. “Solo soy bueno cuando cumplo lo que tú quieres y entonces quién valida mis emociones?”

Esta dinámica no solo afecta a los estudiantes; impacta a toda la familia. La tensión constante por cumplir metas educativas puede erosionar relaciones, aumentar los conflictos familiares y disminuir la satisfacción general con la vida escolar. El estrés académico y la ansiedad vinculada a las expectativas parentales pueden convertirse en repetidas fuentes de malestar que se arrastran durante años, incluso más allá de la etapa escolar y que incluso afecta la salud de los niños y jóvenes pues el estrés provoca la pérdida de sueño, apetito e incluso despierta en los estudiantes otros tipos de trastornos como pueden ser ansiedad o alimenticios.

Lo que como padres puede parecer lo correcto se convierte en el malestar de los adultos y es que, no es poco común observar que jóvenes con promedios sobresalientes durante su vida escolar enfrenten dificultades de adaptación en la adultez. Esto ocurre porque los sistemas de validación académica —claros, estructurados y predecibles— difieren considerablemente de los del ámbito laboral, donde el reconocimiento no siempre es inmediato ni está ligado a calificaciones visibles. Cuando una persona ha aprendido a medir su valor a través de resultados cuantificables, puede experimentar frustración, inseguridad o desorientación al enfrentarse a entornos donde el éxito depende de habilidades relacionales, tolerancia a la incertidumbre y gestión emocional, competencias que rara vez se enseñan explícitamente en la escuela, pero que se desarrollan con el acompañamiento positivo durante la edad académica, sobre todo durante la adolescencia cuando los jóvenes están aprendiendo sobre las emociones complejas.

Por ello como padres, tutores y educadores, debemos considerar que en lugar de asumir las calificaciones como un veredicto que habilita el regaño o la comparación, es necesario mirarlas como una herramienta de lectura del proceso del estudiante. Una calificación no sólo habla de un resultado, sino de áreas que pueden fortalecerse, habilidades que aún están en construcción y necesidades emocionales que requieren atención. Cuando los padres utilizan el desempeño escolar como punto de partida para dialogar, comprender y acompañar —y no como un instrumento de presión— se abre la posibilidad de construir vínculos de apoyo más sólidos, donde el error deja de ser una amenaza y se convierte en una oportunidad de aprendizaje compartido.

La parentalidad consciente en el ámbito educativo implica revisar el lenguaje que utilizamos. Preguntas como “¿qué aprendiste?”, “¿qué se te dificultó?” o “¿cómo puedo ayudarte?” cambian radicalmente la experiencia emocional del estudiante. Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson en su libro El cerebro del niño / The Whole-Brain Child: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo, señalan que el acompañamiento empático favorece el desarrollo de la autorregulación emocional y fortalece la resiliencia, elementos clave para una salud mental sólida.

Esto no significa eliminar los límites ni abandonar las expectativas, sino transformarlas. La diferencia entre exigir y acompañar radica en el mensaje subyacente: mientras la exigencia suele decir “vales si cumples”, el acompañamiento comunica “vales, y por eso te ayudo a crecer”. Esta distinción es fundamental para que la motivación no se construya desde el miedo, sino desde el sentido y la confianza.

Por ello hay que recordar que un joven cuyo acompañamiento se centra en el apoyo y comprensión y no en la exigencia, guarda el mensaje interno de valía personal independiente del logro. Esto favorece adultos con mayor seguridad emocional, capaces de establecer relaciones más sanas, empáticas y colaborativas. En lugar de buscar aprobación constante o temer al error, quienes crecieron con acompañamiento suelen desarrollar confianza para aprender, adaptarse y vincularse desde el respeto mutuo. La exigencia, en cambio, tiende a reproducirse en relaciones adultas marcadas por la autoevaluación constante y la dificultad para sentirse suficiente. Acompañar no elimina los retos ni las metas, pero los sitúa en un marco de apoyo que enseña que el crecimiento es un proceso compartido, no una prueba de valor personal.

En un contexto educativo cada vez más demandante, cuidar la salud mental de estudiantes y familias no es un lujo, sino una necesidad. Cambiar la narrativa parental —de la presión al apoyo— no sólo reduce el estrés, sino que prepara a los jóvenes para enfrentar la vida con mayor equilibrio emocional. Al final, educar no es formar expedientes perfectos, y la escuela no debe ser una competencia exhaustiva por satisfacer las demandas externas, es el lugar donde se debe formar personas capaces de sostenerse a sí mismas más allá de cualquier calificación.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App


¿Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar? Intégrate a https://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

Compartir:
Continuar leyendo

EN LA OPINIÓN DE:

La cuesta de enero: finanzas, consumo y estrés emocional

Publicado

el

El peso psicológico del dinero: enero, cobra la factura de diciembre con estrés emocional

Conciencia Saludablemente
Psicol. Alex Barrera**

Enero suele llegar con una resaca silenciosa. No sólo termina el periodo festivo; también aparecen los estados de cuenta, las deudas acumuladas y una sensación difusa de preocupación que muchos describen como “nervios”, pero que en realidad es ansiedad financiera.  

Como profesional de la salud mental, he visto cómo este mes concentra un malestar particular: el cuerpo vuelve a la rutina, pero la mente queda atrapada entre obligaciones económicas y una percepción de escasez que no siempre se nombra, pero se siente. 

El estrés financiero se define como la respuesta emocional y cognitiva ante la percepción de no contar con recursos suficientes para cubrir las demandas económicas actuales o futuras. No se trata solo de falta real de dinero, sino de la interpretación que hacemos de nuestra situación financiera. Esta percepción activa en el cerebro los mismos circuitos que otras amenazas: el sistema de alerta se enciende, aumenta el cortisol y se reduce la capacidad para planear, concentrarse y tomar decisiones con calma. 

Diversos estudios han documentado que los problemas económicos se asocian de forma consistente con síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad e insomnio. Una revisión publicada en The Lancet Psychiatry señala que la inseguridad financiera incrementa significativamente el riesgo de trastorno mentales comunes, incluso en personas sin antecedentes previos. En enero, este fenómeno se intensifica porque coincide con pagos diferidos, créditos adquiridos en diciembre y el regreso a exigencias laborales y familiares. Que en contraste con el descanso que se tuvo por las fiestas, resulta especialmente avasallador debido al súbito cambio. 

Desde la neurociencia, el fenómeno es comprensible. La preocupación constante por el dinero mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia. Investigaciones en psicología cognitiva muestran que la escasez —real o percibida— consume recursos mentales, reduciendo la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Mullainathan & Shafir, 2013). En otras palabras, cuando la mente está ocupada “sobreviviendo”, le queda poco espacio para pensar con claridad, lo que a su vez puede llevar a decisiones financieras impulsivas que perpetúan el problema. 

Este círculo vicioso tiene un impacto emocional profundo. Las personas suelen experimentar culpa por “no haber previsto”, vergüenza por endeudarse o miedo constante al futuro. Estos afectos no son triviales: la evidencia sugiere que la vergüenza financiera se asocia con evitación, aislamiento social y menor búsqueda de ayuda, tanto económica como psicológica. Así, el estrés financiero no solo afecta al individuo, sino que deteriora relaciones familiares, dinámicas de pareja y el clima emocional del hogar. 

Enero también pone en evidencia una narrativa cultural dañina: la idea de que los problemas económicos son exclusivamente resultado de fallas personales. Desde la psicología social sabemos que esta creencia incrementa el malestar, porque internaliza un problema estructural y lo convierte en una identidad: “soy irresponsable”, “no sirvo para administrar”. Estudios sobre estigmatización económica muestran que esta autoatribución negativa se asocia con mayores niveles de depresión y menor autoestima . 

No es casual que el estrés financiero esté relacionado con conductas de riesgo para la salud. Investigaciones han encontrado asociaciones entre presión económica y aumento en consumo de alcohol, trastornos del sueño y síntomas psicosomáticos. El cuerpo, una vez más, expresa lo que la mente intenta contener. 

Cuando los pensamientos negativos constantes invaden nuestra vida es imposible no caer en conductas poco favorables ya que disminuye la serotonina por lo que el cerebro busca una compensación, además dejamos de dormir por ejemplo lo cual nubla nuestra claridad y nos deja a la deriva para adoptar comportamientos que no parecen alineados a las dificultades, por ejemplo, comer de más, realizar compras innecesarias, episodios de ansiedad o psicóticos, así como cuadros de estrés crónico. Físicamente pueden presentarse, dolores de cabeza, migrañas, dolores de espalda entre otros. 

En algunos casos incluso hay una mayor irritabilidad por lo que algunas personas se tornan especialmente violentas o suelen tener mal humor, lo cual afecta sus relaciones personales, o provoca situaciones que empeoran la situación como la pérdida del empleo o el aislamiento social.  

Frente a este panorama, es importante decir algo con claridad: sentirse ansioso en enero es una respuesta humana ante la incertidumbre. Sin embargo, cuando esta ansiedad se vuelve constante, paralizante o empieza a interferir con la vida diaria, es una señal de que necesita atención. La psicología ofrece herramientas para intervenir en este punto crítico. 

La terapia psicológica ayuda, en primer lugar, a diferenciar entre el problema real y la catástrofe anticipada. A través de enfoques como la terapia cognitivo-conductual, se trabaja la identificación de pensamientos automáticos asociados al dinero: “nunca saldré de esto”, “todo va a empeorar”, y se desarrollan estrategias para regular la ansiedad y recuperar una sensación de control . Además, el espacio terapéutico permite abordar emociones como la culpa y la vergüenza, que suelen ser el núcleo más doloroso del estrés financiero. 

En muchos casos el acompañamiento profesional reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión asociados a problemas económicos, incluso cuando la situación financiera objetiva no cambia de inmediato, mejorar la salud mental no requiere primero “arreglar” el dinero; muchas veces, es al revés 

Enero, entonces, puede convertirse en algo más que un mes difícil. Puede ser un punto de inflexión para revisar la relación que tenemos con el dinero y con nosotros mismos. Entender que el estrés financiero es un fenómeno psicológico y social, no un fracaso individual, abre la puerta al autocuidado y a la búsqueda de ayuda. Porque cuidar la salud mental también es una forma de ordenar la vida económica: con mayor claridad, menos miedo y decisiones más conscientes. 

Documentos de interés:

Frasquilho, D., Matos, M. G., Salonna, F., Guerreiro, D., Storti, C. C., Gaspar, T., & Caldas-de-Almeida, J. M. (2016). Mental health outcomes in times of economic recession: A systematic literature review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 666–676. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30059-1 

Fitch, C., Hamilton, S., Bassett, P., & Davey, R. (2011). The relationship between personal debt and mental health: A systematic review. Mental Health Review Journal, 16(4), 153–166. https://doi.org/10.1108/13619321111202313 

Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427–440. https://doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1 

Mullainathan, S., & Shafir, E. (2013). Scarcity: Why having too little means so much. Times Books. 

Richardson, T., Elliott, P., & Roberts, R. (2013). The relationship between personal unsecured debt and mental and physical health: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(8), 1148–1162. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.08.009 

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque Biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte directamente por:


Te interesan los temas de desarrollo humano y bienestar intégrate ahttps://bit.ly/Kumaneko-SaludyBienestar es Gratis.

Compartir:
Continuar leyendo

Facebook

RECIENTE

LAS + DESTACADAS

CONTACTO: contacto.5topoder@gmail.com
Tu opinión nos interesa. Envíanos tus comentarios o sugerencias a: multimediaquintopoder@gmail.com
© 2020 Todos los registros reservados. 5to Poder Periodismo ConSentido Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier uso de los contenidos sin permiso previo.