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Opinión

Irrelevante votar el domingo

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Opinión / Cicuta del Caribe

• Triple descontón al de por sí “aéreo” ego del señor Andrés Manuel
• México, fuera del Top 25 en atraer inversiones por reforma eléctrica
• Inflación imparable; llegó a 7.45%, es su mayor nivel desde 2021
• Riesgo de una séptima ola de contagios amenaza al turismo español

Por: Carlos Águila Arreola

El gobierno de cuarta optó por el estilo del viejo priismo de los años 70 del siglo pasado: acosar, acusar, perseguir y denostar a opositores, sean ambientalistas, periodistas o activistas cuando, por ejemplo, el mal llamado Tren Maya —Pedro Regalado Uc Bec dixit— no es urgente ni hay necesidades apremiantes en su construcción, más que el ego de un hombre con hartas frustraciones.

“Solo un estadista y demócrata renuncia al cargo sin necesidad de una encuesta. Los dictadores quieren ser revocados; ojo: con votos o sin votos, Andrés Manuel López Obrador no se irá. ¿Pero qué necesidad de organizar una consulta para saber lo que todos sabemos y que la ley ya establece? El periodo del Ejecutivo federal es por seis años y punto.

“Si tanto le preocupa lo que haga el siguiente presidente, ¿por qué no reducen el periodo constitucional a tres años? Que sea un sufragio efectivo, no reelección., así nos evitamos un problema y una dictadura.

“La Ley Federal de Revocación de Mandato —creada el 3 de septiembre de 2021, es un instrumento de participación ciudadana solicitado para determinar la conclusión anticipada— no aplica para el actual presidente, así que votar el domingo es irrelevante”, de acuerdo con José Juan Chilón Colorado, presidente del Consejo de Licenciados, Juristas y Litigantes de Quintana Roo.

Y añade que “el principio jurídico dice que ninguna nueva ley es retroactiva en detrimento de nadie; es decir, la nueva ley de revocación no aplica para López, así que si pierde o gana el domingo 10 de abril él seguirá”, aunque si quisiera y estuviera tan seguro de que “el pueblo bueno” aún lo quiere, podría renunciar e irse”; es decir, se trata de otra patraña del tabasqueño afásico.

El litigante llamó a no dejarse engañar porque “lo correcto es que López cumpla con el mandato constitucional de seis años y se vaya”, en concordancia con organizaciones civiles como Chalecos México, Ciudadanos con Causa, Soy México, Todos con México, entre muchas más, consideran que “es una farsa”, y han hecho suya la frase “¡Terminas y te vas!”, grito premonitorio en redes.

La pirinola
La ya tristemente célebre revocación que tanto interesa al señor López y que promueve con insistencia entre opiniones contrarias sobre acudir a votar o no porque hay serias dudas sobre la transparencia de la actual administración por temas como el del fiscal (Alejandro) Gertz Manero, precisa que se puede contrarrestar la acometida del propio mandatario y sus órganos oficiales.

“Sí por México”, que encabezan Claudio X. González Laporte y Gustavo Adolfo de Hoyos Walther, que apoyan la coalición electoral Va por México —de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD)— y convocan a no prestarse al experimento de “ya saben quién”, indica que la oposición ya inició actividades concretas rumbo al 2024 y con el resultado del domingo se marcarán pautas reales a seguir.

El capricho —otro más del inquilino de Palacio Nacional— de la revocación de mandato trae desesperados a los de la “transformación de cuarta”. La desesperación para que la población salga el 10 de abril a decidir en favor de que no se revoque el mandato presidencial, ha llegado a límites increíbles.

Desde el inicio ha sido un camino empedrado: omisión legislativa de emitir la ley; litigio para que la recolección de apoyos ciudadanos fuera en papel y no mediante la aplicación que el INE habilitó; jaloneos por el presupuesto para llevarla a cabo bajo parámetros medianamente aceptables, y la promoción por parte de servidores públicos, y del propio partido Morena.

El lopezobradorismo transformó un mecanismo de control ciudadano del poder, en instrumento de proselitismo político, y lejos de ser un ejemplo de virtud se tornó en vandalismo oficialista… es absurdo e ilógico que sean sus propios partidarios, no sus opositores, quienes convoquen al ejercicio que teóricamente abre la posibilidad de removerlo, pero que en la práctica solo valdrá para aclamarlo, pueril demostración de poder.

El objetivo es lograr al menos 40 por ciento de participación ciudadana y una aplastante mayoría a favor de que no se revoque el mandato; a partir de la actitud de los interesados, pareciera que los números no favorecen al de Macuspana, y no me refiero a que vaya a ganar la opción de que se vaya, sino a que a la población no le interesa; es más, a un número importante no le interesa ni sabe de qué se trata.

Lo que importa es la participación: si es alta, el lopezobradorismo lo interpretará como un espaldarazo para un presidente con muy pocos buenos resultados que presumir; si es baja culparán al INE por no haberla impulsado lo suficiente, por no haber instalado más casillas. En la pirinola de la consulta solo hay dos alternativas: o ganan ellos, o pierde la autoridad electoral

Carnaval
Algunos de sus defensores argumentan que es una oportunidad histórica para hacer pedagogía cívica; sin embargo, el amedrentamiento sistemático contra las autoridades electorales y el carnaval de violaciones a la ley en que han incurrido de López Obrador, funcionarios gubernamentales, autoridades locales y dirigentes de su partido al promover la consulta, no aporta nada rescatable.

El proceso está sirviendo de pretexto, por un lado, para que sus adeptos desafíen cada vez más agresivamente al árbitro electoral; por el otro, para que alienten un falaz pero muy peligroso antagonismo entre participación popular e institucionalidad democrática.

La consulta también es una exhibición de mucha hipocresía: arropados en su discurso de austeridad, los lopezobradoristas negaron al Instituto Nacional Electoral (INE) los fondos necesarios, y valdría la pena preguntar cuánto se están gastando en miles y miles de “voluntarios”, espectaculares, bardas, pósteres, mantas y demás parafernalia, y de dónde provienen esos recursos.

Obviando la ilegalidad que suponen, ¿cómo justifican ese gasto en un contexto de crecientes restricciones presupuestales, recortes a programas sociales, desabasto de medicinas, inflación y estancamiento económico, para que sus simpatizantes puedan votar que “se quede” un presidente que no iría a ninguna parte, que de todos modos fue electo para seis años?

Pese a que no hay oposición sobre el tema, la desesperación por promover la revocación ha llegado a límites increíbles: la semana pasada la Cámara de Diputados aprobó un “Decreto Interpretativo de la Ley Federal de Revocación de Mandato”, así le llamaron. No es una nueva ley, tampoco la modificaron, mucho menos reformaron la Constitución.

Lo que buscaron es, por medio de un larguísimo documento, explicar que los servidores públicos sí pueden promover la revocación, pero no pueden hacerlo con recursos públicos, aunque sí pudieron hablar y opinar todo lo que a su juicio era necesario sobre el tema.

De du lado, Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), declaró que podría estar en riesgo que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación anule el ejercicio ante lo que llamó la “sistemática, dolosa, descarada e impune” violación de funcionarios a las reglas del proceso de revocación de mandato.

El jueves, en conferencia, el funcionario señaló que “el INE tendrá que informar a la Sala Superior para que dictamine y emita la notificación a los poderes. Eso significa juzgar los sucesos que han ocurrido. Presentaremos un diagnóstico de las irregularidades que se vienen cometiendo. Espero que la irresponsabilidad de los actores no tenga como consecuencia la anulación del proceso”.

Menudencias
Triple descontón al ego de López Obrador: Qatar Airways desmintió tener interés en volar hacia su Aeropuerto Felipe Ángeles (AFA) —sigue siendo molero, aún no es internacional; el vuelo de Caracas no cuenta—; más tarde, la alemana Lufthansa secundó y descartó operar en la nueva terminal porque prefiere mantenerse en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), misma declaración de la estadunidense Delta Airlines un día antes.

En el sexenio, solo durante 2019 México estuvo en la lista de los 25 países más atractivos para la llegada de inversión extranjera directa (IED). Por tercer año consecutivo quedó fuera de los 25 países más atractivos para invertir, y uno de los motivos fue la incertidumbre generada por la reforma eléctrica de López Obrador, de acuerdo con Ricardo Heneine Haua, socio director de Kearney México, consultora estratégica con presencia global.

Imparable la inflación: en marzo se aceleró a 7.45, frente al 7.28 por ciento de febrero, su mayor avance desde enero de 2001, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La subyacente, considerada mejor parámetro para comparar precios porque elimina productos de alta volatilidad, se disparó a 6.78, no visto desde abril de 2001. Entre los productos que más subieron está el gas, la gasolina Magna (con todo y estímulos totales), avión y la luz.

PricewaterhouseCoopers (PwC) advierte riesgo de una séptima ola de covid-19 en Europa, lo que ha puesto en alerto a los actores turísticos porque ocurre en la víspera de la Semana Santa. La incidencia acumulada a siete días oscila entre mil 200 y mil 400 casos en Reino Unido, Alemania e Italia, superando los mil 800 casos en Francia. La menor letalidad del virus y el alto porcentaje de población vacunada, podría minimizar el impacto.

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Esclavas antes que mujeres: la realidad del rol femenino en la modernidad

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Conciencia Saludablemente

La modernidad prometió igualdad, pero la carga mental y las responsabilidades siguen pesando de forma desigual.

Por: Pisc. Alex Barrera

Existe un tipo de cansancio que rara vez se reconoce. No aparece necesariamente en el cuerpo ni deja marcas visibles, pero se instala en la mente como una sensación constante de responsabilidad. Es el agotamiento de pensar, recordar, anticipar y resolver. Un desgaste silencioso que muchas mujeres experimentan a diario y que revela una paradoja incómoda de la modernidad: aunque el discurso social habla de igualdad, en la práctica muchas mujeres siguen viviendo bajo una lógica de obligación permanente. Antes que mujeres, terminan siendo gestoras invisibles de la vida cotidiana de quien las rodea.

Cuando se habla de carga mental, no se trata simplemente de “tener muchas cosas que hacer”. Es algo más profundo. Implica ser quien anticipa los pendientes, quien recuerda las fechas importantes, quien piensa en lo que falta en casa antes de que alguien más lo note. Es coordinar citas médicas, planear comidas, organizar horarios escolares, prever gastos y, además, sostener emocionalmente a quienes comparten el hogar.

Este trabajo casi nunca aparece en las listas formales de responsabilidades, pero mantiene funcionando la vida diaria. En muchas familias, la mujer no sólo realiza tareas domésticas, también administra mentalmente el sistema completo del hogar. Y ese esfuerzo, aunque constante, rara vez es reconocido como trabajo.

La raíz de esta dinámica no es nueva. Durante miles de años, las sociedades humanas organizaron sus roles de forma relativamente clara: los hombres se encargaban de explorar, cazar o buscar recursos, mientras las mujeres gestionaban el cuidado de la tribu, y es que la naturaleza misma cargo en la mujer la importante labor de “preservar la especie” una especie de programación que se generó con el inicio de la vida porque hasta la naturaleza es “ella”.

La sociedad lo normaliza pues según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo del INEGI (2023) muestra que las mujeres dedican considerablemente más horas al trabajo no remunerado que los hombres. Sin embargo, el problema no se limita al tiempo invertido. Existe un trabajo mental difícil de medir: el esfuerzo constante de pensar en función del bienestar de todos.

Desde la psicología sabemos que la mente tiene recursos limitados. Cuando una persona mantiene múltiples pendientes activos de forma simultánea, el cerebro permanece en un estado de alerta constante. Esto incrementa el estrés y reduce la capacidad de descanso mental. No se trata de una cuestión de debilidad personal, sino de un funcionamiento natural del sistema cognitivo bajo presión continua.

Por eso muchas mujeres describen una sensación curiosa: sentirse agotadas incluso cuando no han realizado un gran esfuerzo físico. La fatiga proviene del procesamiento mental constante. La mente sigue organizando, planificando y anticipando incluso en momentos que deberían ser de descanso.

A esta carga se suma un elemento cultural que ha reforzado el problema durante generaciones. A las mujeres se les ha asignado socialmente el papel de cuidadoras principales. No siempre se dice de forma directa, pero aparece en frases cotidianas: “ella es más organizada”, “ella sabe cómo se hacen las cosas en casa”, “ella es mejor para cuidar”. Estas ideas, aparentemente inofensivas, terminan consolidando una distribución desigual de la responsabilidad. Estas creencias muchas veces han echado raíz en el sistema social marcando estereotipos por ejemplo en el ámbito laboral en donde se cree que la mujer tendrá un mejor desempeño en ciertos puestos de trabajo asociados al cuidado o la organización (como educación, enfermería, asistencia administrativa, trabajo doméstico o las relacionadas a la belleza) que se han feminizado históricamente, reforzando la expectativa colectiva de que las mujeres deben encargarse del bienestar de los demás.

La carga mental también incluye un componente emocional importante. En muchos hogares, las mujeres terminan regulando el clima afectivo: mediando conflictos, anticipando tensiones o suavizando discusiones. Este esfuerzo por mantener el equilibrio emocional del entorno también genera desgaste psicológico.

Quiero explicarte algo importante: este cansancio invisible es real. El cerebro necesita pausas para recuperarse. Cuando la mente permanece en vigilancia constante, el organismo responde activando los sistemas de estrés. La neurociencia ha demostrado que el estrés prolongado mantiene elevados los niveles de cortisol, lo que puede afectar el estado de ánimo, el sueño y la salud física.

A este fenómeno se suma otro factor silencioso: la culpa. Muchas mujeres han aprendido a creer que “deberían poder con todo”. Cuando aparece el cansancio o surge la necesidad de pedir ayuda, emerge una autocrítica inmediata. Para compensar esa sensación de insuficiencia, asumen todavía más responsabilidades, reforzando así el ciclo de sobrecarga.

Por eso es fundamental hacer una distinción clara entre capacidad y obligación. Que alguien tenga facilidad para organizar no significa que deba hacerlo siempre. Una distribución justa de responsabilidades no consiste únicamente en dividir tareas visibles, sino en compartir también la responsabilidad de planearlas.

No es lo mismo “ayudar” que corresponsabilizarse, en este tema somos las mismas mujeres las que haciendo uso de nuestra capacidad de auto cuidarnos debemos delegar actividades y aceptar que no todo se va a realizar en precisión a nuestras expectativas pues es aquí en donde posiblemente nos convertimos en ejecutoras de nuestra propia esclavitud psicológica.

En terapia psicológica, este tema aparece con frecuencia. Muchas mujeres llegan describiendo una sensación difusa de agotamiento con el argumento: “siento que si yo no lo hago, nadie lo hará”. El espacio terapéutico permite identificar la carga mental, cuestionar creencias aprendidas y desarrollar herramientas para establecer límites más saludables.

El trabajo terapéutico no se limita a manejar el estrés. También implica revisar los mandatos culturales que se han interiorizado durante años. Preguntas como: ¿de dónde aprendí que debo anticiparlo todo? o ¿qué pasaría si comparto esta responsabilidad? abren la puerta a reorganizar dinámicas familiares y de pareja.

Además, la terapia permite desarrollar estrategias prácticas: establecer acuerdos claros, delegar tareas completas —no solo partes— y aceptar que las cosas no siempre se harán exactamente como uno las haría. Soltar el control absoluto puede resultar incómodo, pero es un paso necesario para recuperar el equilibrio mental.

También es importante crear espacios personales libres de función. Momentos donde una mujer no esté cumpliendo ningún rol específico —ni profesional, ni materno, ni de pareja— sino simplemente existiendo. El descanso real no consiste solo en detener el cuerpo, sino en permitir que la mente deje de estar en vigilancia permanente.

La carga mental femenina no es únicamente un problema individual; es un fenómeno social con raíces culturales profundas. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para transformarlo.

Porque el agotamiento que no se ve también cuenta. Y cuidar la salud mental implica reconocer que pensar por todos, todo el tiempo, tiene un costo. Redistribuir la carga no es un acto de egoísmo; es una condición necesaria para relaciones más justas y vidas más equilibradas. La fortaleza femenina no reside en sostener más, sino en reconocernos como parte de sistemas en los que damos, pero también recibimos, esto es una condición necesaria para construir relaciones más justas, hogares más equilibrados y una vida donde las mujeres puedan ser algo más que preservadoras naturales de la especie.

**Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

Si deseas contactar al especialista o necesitas ayuda terapéutica puedes comunicarte vía Whats App

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Más allá de la piel humana: una mirada psicológica al fenómeno therian

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Conexión animal, la evolución de una identidad invisible más allá del cuerpo y lo humano.

Conciencia Saludablemente

Por: Psicol Alex Barrera**

En los últimos días ha crecido la visibilidad de personas que se identifican como therians, es decir, individuos que sienten una conexión profunda con un animal y que integran esa vivencia como parte importante de quiénes son. Este tema ha generado reacciones muy opuestas: desde la burla inmediata hasta la aceptación sin cuestionamientos. Como especialilsta en desarrollo y conducta humana, considero que ninguno de estos extremos ayuda a entender lo que realmente está pasando.

Empecemos por aclarar el termino, therianthropy proviene del griego y fue usado en el ámbito académico desde 1901 para describir transformaciones mitológicas humano-animal, Este uso del término aparece documentado desde principios del siglo XX en publicaciones como The Religious Systems of China de J.J.M. De Groot (1901). Su uso moderno como identidad surgió en comunidades en línea entre 1992 y 1994, fue en diciembre de 1994 cuando se propuso usar therianthropy como término general para describir esa identidad moderna. Popularizandose con mas fuerza en los ultimos años su versión corta “therian” para describir una identificación interna con animales.

Ahora es importante aclarar algo; en la mayoría de los casos, las personas que se identifican como therians no creen que su cuerpo sea literalmente el de un animal. Lo que describen es una experiencia interna: sienten que ciertos rasgos de un animal representan algo esencial de su personalidad o de su mundo emocional. Desde la psicología del desarrollo sabemos que, especialmente en la adolescencia, la identidad está en construcción. Es una etapa donde las personas prueban formas de definirse, buscan pertenecer y utilizan símbolos para explicarse a sí mismas.

Identificarse con un lobo, un gato o un perro puede ser una manera de expresar características propias —como independencia, sensibilidad o fortaleza— o incluso una forma de afrontar momentos difíciles. A veces, cuando alguien ha vivido rechazo, presión social o experiencias dolorosas, puede encontrar en una figura simbólica una sensación de protección o pertenencia. No toda forma de identificación simbólica es un problema de salud mental.

Dicho lo anterior, algunos seguidores de esta corriente han declarado, sentir una cola u otra parte animal como parte de su experiencia como “Therian”, refiriendose a ello como el síndrome del miembro fantasma, término clínico que se refiere a la experiencia en la que una persona que ha perdido una extremidad (por amputación o ausencia congénita) siente que esa parte del cuerpo todavía está presente. Puede percibir sensaciones como hormigueo, presión, movimiento e incluso dolor intenso en el miembro que ya no existe físicamente.Sin embargo, este fenómeno es una reacción neurológica que solo puede darse cuando el miembro pertenece a la figura humana y no a estructuras no humanas, pues en ese caso se estaría hablando de algún otro fenómeno disociativo.

Este tipo de declaraciones difundidas por medios de comunicacion y redes sociales ha hecho que muchas personas confundan o tergiversen el termino ¨Therian” llevando el simbolismo a la práctica de manera activa, es decir tomando actitudes del animal en cuestion domo es caminar en cuatro patas.

Es aquí donde se hace necesario hablar de los límites. Vivimos en sociedad y la convivencia funciona gracias a acuerdos compartidos sobre reglas y hechos concretos. Cuando una vivencia personal intenta trasladarse de manera literal al espacio público (por ejemplo, esperar ser tratado como un animal en contextos formales) surge una tensión comprensible. La vida social no puede organizarse únicamente en función de cómo cada persona se siente internamente.

Un aspecto clave de la madurez emocional es poder distinguir entre lo simbólico y lo literal. Puedo sentirme identificado con la fuerza de un león sin creer que biológicamente lo soy. Desde la psicología, lo que nos preocupa no es la originalidad de una identidad, sino si esta genera sufrimiento importante, aislamiento, conflictos constantes o dificultades para funcionar en la escuela, el trabajo o la vida diaria.

La pregunta no debería ser si alguien “está bien” o “está mal” por identificarse como therian. La pregunta relevante es: ¿esta identidad le ayuda a vivir mejor o le está causando problemas? ¿Puede diferenciar claramente entre su experiencia interna y la realidad compartida con los demás? Si la persona mantiene esa claridad y su vida cotidiana no se ve afectada de manera significativa, no necesariamente estamos ante un trastorno mental.

Al mismo tiempo, respetar a alguien no significa que toda vivencia deba convertirse en una obligación para los demás. La empatía implica escuchar y comprender, pero también mantener límites saludables que permitan la convivencia. Validar no es confirmar literalmente cada percepción; es reconocer que la experiencia tiene un significado para quien la vive.

En un espacio terapéutico, el trabajo no consistiría en ridiculizar ni en reforzar sin cuestionar la identidad, sino en explorar qué representa. ¿Qué está expresando esa conexión con un animal? ¿Qué necesidad emocional está intentando cubrir? ¿Hay algo que la persona esté tratando de proteger? Acompañar significa ayudar a ampliar la comprensión de uno mismo, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para relacionarse mejor con el entorno.

También es importante considerar que las redes sociales pueden influir en la forma en que estas identidades se consolidan. Encontrar comunidades con intereses similares puede brindar apoyo y pertenencia, pero también puede reforzar ideas de manera rígida si no existe reflexión crítica. Por eso, el acompañamiento profesional puede ofrecer un espacio seguro para pensar, cuestionar y ordenar la experiencia.

Tratar de modificar violentamente un comportamiento sin ofrecer el acompañamiento adecuado, bajo la idea de que no tiene lógica, es esconder el síntoma sin preocuparse por el verdadero problema, que no va a desaparecer, sino que verá la luz de otra manera, y esa otra forma puede ser mucho más severa.

En conclusión, el fenómeno therian no debe abordarse ni con burla ni con aceptación automática. Desde una mirada psicológica responsable, el camino está en el equilibrio: respetar la vivencia personal, evaluar si existe malestar o dificultad en la vida diaria y mantener clara la diferencia entre identidad simbólica y realidad compartida. La tarea no es etiquetar ni juzgar, sino promover bienestar, claridad y una forma de identidad que permita vivir en armonía tanto con uno mismo como con los demás.

****Además de 10 años de experiencia como comunicólogo, ejerciendo el periodismo. Alex Barrera es también psicólogo por la UNAM con profundización en desarrollo humano.
Actualmente brinda terapia clínica con enfoque biopsicosocial.

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